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MARCELO OPEN, ABOGADO DE PASSARELLA Y ENEMIGO DE LOS INTERMEDIARIOS
�Cobran por no hacer nada en el fútbol�

Alguna vez hizo el pase a Inglaterra de Vivas y se peleó con Macri. Cuestiona a Mascardi y habla de �cafishios modernos�.

Marcelo Open, el abogado de Passarella que asesora a jugadores sin, según él, cobrarles un peso.


Por Gustavo Veiga

t.gif (862 bytes) Marcelo Open es abogado y empresario gastronómico. Su vínculo comercial con el fútbol comenzó a gestarse después de que realizó su primer viaje a Europa con apenas dieciséis años. Oficiaba de traductor y, en esa condición, lo contrató Alberto J. Armando, el ex presidente de Boca, para entenderse mejor con los directivos de un club francés en una transferencia. Hoy atiende su estudio jurídico, asesora a jugadores y también a un grupo económico que está dispuesto a invertir en el deporte que más seduce a los argentinos. Es amigo íntimo de Daniel Passarella, pero no se lleva bien con Mauricio Macri; reivindica a Raúl Gámez como modelo de dirigente a seguir y cuestiona a Gustavo Mascardi. 
�¿Para quiénes trabaja actualmente en el mundo del fútbol?
�Mi actividad básica es la abogacía y la ejerzo en plenitud. Nunca le firmé la representación a ningún jugador, aunque me ocupo de Nelson Vivas, porque yo lo llevé al fútbol inglés y porque es una gran persona. Además, me encargo de los asuntos de Daniel Passarella y de muchos otros, pero sólo en el plano legal. Nunca le cobré un peso a un futbolista para representarlo. Me parece inescrupuloso esa suerte de cafishio moderno que cobra entre un 15 y un 20 por ciento por no hacer nada. Realmente, no puedo entenderlo.
�Así como Gustavo Mascardi se introdujo en el ambiente del fútbol como representante de Hugo Orlando Gatti, ¿usted trascendió en su labor a partir de la relación que mantiene con Daniel Passarella?
�No, para nada. Gracias a mi amistad con Passarella nunca hice un negocio en el fútbol con él. Es más, hasta he dejado de atender asuntos legales, para evitar conflictos de poder, por la relación que mantenemos. Tuve la oportunidad de ocuparme de jugadores que estaban en la Selección cuando él era su técnico, pero esa actividad no me cuadraba. 
�¿Por qué, entonces, Passarella tenía la imagen de que convocaba al seleccionado a los futbolistas de sus amigos empresarios?
�No sólo que eso es falso, sino que es indignante. Realmente me trastorna escuchar ese tipo de agravios, porque si hay un hombre honesto en el fútbol y que nunca se llevó una corbata, ése es Passarella. Es evidente que, si hay dos partes, una habla y la otra no... Acá hay un señor que se llama Gustavo Mascardi y que hizo su primera operación en el fútbol con Sergio Berti. Passarella se enteró de que el jugador iba a firmar en otro lado y, como estaba interesado en él, derivó a Mascardi con los dirigentes de River. El que le recomendó a Berti a Daniel fue Ricardo Cosentino, la misma persona que lo llevó a Italia cuando jugaba. Si, después, a este señor Mascardi se le ocurrió decir que hacía negocios con Passarella, es otro asunto. A mí me lo desmintió personalmente cuando lo encaré. Y se lo desmintió también a Daniel. Pero bueno, estamos ante el cuento del teléfono descompuesto.
�¿Cuál es ahora la situación procesal de Passarella respecto del yate que adquirió y que provocó una denuncia contra él por contrabando y evasión? 
�Está con una falta de mérito apelada y un auto de procesamiento también apelado en la Cámara. 
�¿Qué ocurrió con los juicios que usted le había iniciado a Mauricio Macri porque no reconoció su intervención en el pase de Nelson Vivas al Arsenal de Inglaterra y porque lo trató de seudoabogado?
�Desistí de una querella por calumnias e injurias y de un juicio por daños y perjuicios cuando Pedro Pompilio, el vicepresidente de Boca, me propuso una suerte de acuerdo. Hay una cláusula de confidencialidad, pero se puede decir que fue un entendimiento que me satisfizo. 
�¿Pero Macri se retractó?
�No, retractación no hubo. La resolución del juzgado contravencional dice que el señor Macri quedó sobreseído por pedido expreso del querellante, que era yo.
�Usted sostuvo en febrero de este año que, si le ganaba el juicio a Macri, iba a donar el monto de la indemnización al Hospital de Niños. ¿Cumplió?
�Yo expresé que del producto de la demanda por daños y perjuicios iba a donar un porcentaje, pero no hubo tal cosa porque no se llegó al final del juicio. De todos modos, cuando termine de percibir el monto que Boca me debe pagar, voy a cumplir con mi palabra, porque considero que el hospital lo merece y lo necesita.
�¿Usted conoce a un escribano que se llama Gustavo Arribas y que ha intervenido en más de una operación con Boca?
�Me preocupa que aparezcan, por ejemplo, personas cuyo único título es ser amigo de Macri. Nadie se interesa en saber de dónde salió, quién es... ¿Te acordás de Las locuras de Isidoro? Había un personaje, Cachorra, que tenía un abuelo, el general Bazooka, que nunca aparecía en ningún lado. Arribas parece el general Bazooka. ¿Por qué no da la cara si el fútbol no es un negocio ilícito?
�¿Cómo haría usted para operar con reglas más claras en el mercado del fútbol?
�Como hacía Raúl Gámez en Vélez, sin intermediarios. Y aunque yo no estoy en contra de ellos, me parece que se pueden obviar en la mayoría de las operaciones. Sí estoy en contra de los que utilizan el poder económico en beneficio propio y yo no creo que Mascardi, por ejemplo, vaya a poner una fundación para el desarrollo de los niños carenciados. Me parece que tendría que haber un reparto más equitativo de ciertas cuestiones.

 

 

�Que se saquen las caretas�

Como asesor de una empresa que quiere invertir en el fútbol, Marcelo Open tiene una posición tomada respecto del gerenciamiento. El letrado les sugiere un sinceramiento a los dirigentes y potenciales inversores. �Soy liberal, pero estoy en contra de la concentración de poder y de riqueza. No soy ortodoxo ¿Cómo se va concentrar en un solo tipo el manejo de nueve clubes de fútbol por el solo hecho de poseer dinero y porque las instituciones están quebradas? Seamos conscientes. Esto del gerenciamiento no ayuda a nada. Propongo que se saquen las caretas en lugar de decir �queremos colaborar para el mejoramiento del fútbol�. Que digan �la idea es tener diez veces más de lo que tengo, quiero comprar veinte clubes� y, entonces, bárbaro. La empresa con la que yo estoy en conversaciones pretende formar chicos, darles educación, no venderlos a los dieciséis años para ganarse una determinada cantidad de plata. Siempre luché contra la mercantilización del fútbol por la mercantilización misma. Me parece que no es la solución del fútbol argentino convertir a los clubes en sociedades anónimas.�

�Bianchi me defraudó�

Su padre colaboró mucho en Vélez cuando el club era presidido por José Amalfitani y le transmitió el amor por la camiseta con la V azulada. Marcelo Open confiesa ahora que lloró demasiado cuando Huracán le arrebató el título de campeón en 1971, en la última fecha. Años después, estableció una gran amistad con Carlos Bianchi, que se quebró con el tiempo. El empresario contó cuáles fueron las razones de esa ruptura.
�Hubo un hecho puntual, me sentí defraudado. Carlos era como un hermano para mí. Me abrió la puerta de su casa, tuve en brazos a su hija más chica, Brendita, fui muy amigo de Margarita, su mujer, pero existió un episodio que no quedó claro y, como yo soy frontal, le dije lo que le tenía que decir. No me satisficieron sus explicaciones y, lamentablemente, dejé de ser su amigo. La última vez que lo vi fue en el velorio del hijo de Daniel Passarella y, cuando falleció su padre, llamé a su casa para dejarle mi pésame, porque lo conocía mucho a don Amor, que era una excelente persona. Pero comprobé que la gente cambia con el tiempo y a Carlos le pasó eso. Me sentí como el marido engañado, sentí que me habían metido los cuernos. En el medio hubo un empresario amigo de él, hubo jugadores y una suerte de confusión que nunca quedó clara, ni él tampoco se encargó de aclarar. Así se terminó la amistad, con mucho dolor.�

 

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