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El capitán Vergez, actual usurero,
pierde el pelo pero no las mañas

El ex torturador de La Perla, capitán Héctor Vergez, encabeza una organización que extorsiona a pequeños propietarios endeudados para quedarse con sus bienes. Ayer el juez Bergés allanó la sede de la supuesta Liga de Lucha contra la Usura. 

A mediados del ‘98, el capitán Héctor Vergez encabezó una marcha de su liga en Luján (foto).


t.gif (862 bytes) El capitán del Ejército Héctor Pedro Vergez lidera una organización dedicada a extorsionar a pequeños propietarios endeudados y quedarse con sus bienes. Continúa de este modo con la práctica iniciada en los años de la dictadura militar. Así lo reveló ayer un informe de los periodistas María Laura Santillán y Juan Miceli, emitido en el programa “Telenoche Investiga”. “Además de torturador y asesino era un chorro” dijo en cámara Patricia Astelarra, cuya familia pagó 80.000 dólares a Vergez por su rescate, en 1977. “Se robaban todo, los muebles, los platos, la ropa, las propiedades”, agregó. Horas antes de la difusión del material, la producción del programa radicó una denuncia y el juez de instrucción Mariano Bergés ordenó el allanamiento de la sede de la llamada Asociación Nacional de Lucha contra la Usura que lidera Vergez. El fiscal Félix Crous informó que secuestraron más de 400 carpetas con datos sobre los supuestos afectados por las maniobras del represor. 
El programa desarrolló el caso de Alfredo Kelly, propietario de un pequeño vivero en su casa de Rawson, en la provincia de Buenos Aires, que pasó a manos de la organización de Vergez. Incluyó varias filmaciones con cámara oculta a uno de los testaferros de Vergez y a su abogada, que ejecutó la expulsión de Kelly de su casa. El modus operandi consiste en reducir la deuda mediante amenazas a los prestamistas, pero no en beneficio de los deudores morosos, sino propio: la organización de Vergez compra las hipotecas a menor precio y luego ejecuta las propiedades. Interrogado por “Telenoche...” al llegar a su oficina, Vergez se negó a ser entrevistado.
Torturador en el campo de concentración cordobés La Perla durante la guerra sucia militar contra la sociedad argentina, Vergez fue pasado a retiro por sus propios camaradas en 1978 en aplicación de la doctrina de “limpiar el bisturí”. Se refugió en una financiera cordobesa que quebró y dejó un tendal. La Justicia lo arrestó en 1984 por el asesinato alevoso a palos y picana eléctrica de la joven Luz Mujica de Rearte, quien agonizó en brazos de una compañera en medio de dolores y delirios terribles gritando “Mamá”. Pero en 1986 recuperó su libertad gracias a la ley de Obediencia Debida del ex presidente Raúl Alfonsín. En 1995 Vergez fue el emisario de la SIDE que ofreció un millón de dólares al detenido Carlos Telleldín para que desviara la atención de los investigadores del atentado contra la AMIA hacia una supuesta conspiración internacional, alejándolos de la pista más seria, que conducía a la policía de Buenos Aires. En 1996, mientras hablaba en un programa de la televisión catalana, Vergez fue interrumpido por el llamado de un espectador que dijo haber sido torturado por él en La Perla y narró cómo se ensañaba con los detenidos judíos, a cuyas familias extorsionaba haciéndoles firmar cheques para sacarles dinero. “Telenoche...” entrevistó en Suiza a Teresa Meschiatti, otra sobreviviente de La Perla quien contó las torturas y los abusos sexuales de Vergez contra otras detenidas.
Alfredo Kelly había contraído una deuda para ampliar su vivero. Cuando llevaba dos cuotas de atraso y le iniciaron un juicio de desalojo, se presentó Vergez, “como si fuera un viejo amigo. Tomamos mate en la cocina y se ganó la confianza”. Le propuso reducir la deuda y Kelly aceptó. “Asustó al acreedor, lo apretó y así lo ablandó para negociar. Llegaron a reducir la deuda y después se presentaron y la compraron ellos mismos”, cuenta Kelly. La ejecución fue realizada por la abogada de Vergez, Gabriela Fuster. 
Según la investigación de “Telenoche...” Vergez aportaba el dinero para comprar las hipotecas, pero quienes firmaban eran sus testaferros. Uno de ellos, Roberto Rotella, contó ante la cámara su participación en el caso de Kelly: “Le pregunté (a Vergez) si (Kelly) tenía hijos. No, no tiene, me dijo. Es una lástima que el usurero se quede con la casa por cinco mil dólares, mejor nos quedamos nosotros, me dijo. Mire, capitán, yo no quiero ir a sacarle, yo soy católico, no puedo sacarlo a la calle. No quiero estar en ésa. Tanto me insistió y lo hice. Si no hay hijos, yo lo hago” explicó. 
La organización de Vergez actúa con la irónica denominación de Asociación Nacional de Lucha contra la Usura, ANCU. Con la consigna “Un soldado con vocación social” realiza actos denunciando la usura. En uno de ellos fue filmado gritando “Viva la Patria” y denigrando a los políticos. Así selecciona a sus víctimas. Entre ellas no figuran sólo los propietarios endeudados. También ha conducido manifestaciones de repudio frente a las casas de pequeños prestamistas de pueblo. “Pero después va y los coimea” para no hacerles los escraches, afirma el testaferro Rotella, quien también explica el motivo de su ruptura con Vergez: “El coimeaba y a mí no me daba nada. Me di cuenta y me abrí”, afirma. El programa también incluyó los testimonios de ex integrantes de la organización de Vergez. Una de ellas, Marta Antelo, cuenta cómo fue rematada su casa. Otra, Mónica Fagnani, narra que se negó a entregarle su casa y fue amenazada por el secuaz de Vergez, Marcelo Colluccio, quien le dijo que “el capitán le va a pegar un tiro”. La martillera Liliana Maisterra contó cómo los acompañantes de Vergez la amenazaron de muerte para que no siguiera adelante con un remate.

 

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