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�Excede su rol al querer determinar lo que deben hacer los senadores�

 

Eduardo Menem cruzó así a Alvarez, quien ante Página/12 acusó al PJ de poner en práctica la �gobernabilidad tarifada�.

t.gif (862 bytes)  Las declaraciones de Carlos “Chacho” Alvarez a Página/12 no cayeron por sorpresa entre la Cámara alta. Al contrario, volvieron a desencadenar viejos rencores. “Excede su rol y quiere determinar qué es lo que tienen que hacer los senadores”, se quejó Eduardo Menem en nombre del bloque del PJ, a quien el vicepresidente acusó de poner en práctica la “gobernabilidad tarifada”. Los radicales tampoco se mostraron entusiastas. Al contrario, eligieron la cautela y el silencio. Esa actitud, claro, tenía su explicación. El día anterior el líder del Frepaso había afirmado: “Si ganan los conservadores de la Alianza, los que les dan celulares a pibes de catorce años para ganar un centro de estudiantes, ahí está todo perdido”. Ayer, uno de los senadores radicales, al escuchar esa frase, confesó: “Esos somos nosotros”.
Alvarez, en un reportaje exclusivo a Página/12, denunció que “en el Senado hay cinismo político” y se quejó porque los legisladores aún no habían expulsado del cuerpo al senador Emilio Cantarero (PJ-Salta). “A mí lo que me asombra es cuán pobre es la ofensiva política para separar a Cantarero de la Cámara de Senadores. Tendrían que haberlo expulsado esta semana”, remarcó.
En el reportaje, además, el vicepresidente lanzó una clara señal sobre los miembros de la Cámara alta: “La primera demostración de que se quiere romper el sistema (de corrupción) es expulsar esta semana a Cantarero”, subrayó, entonces, como si quisiera que los senadores tomaran nota.
Claro que, en el Senado, a muchos no les cayó muy simpático lo que dijo Alvarez. El justicialista Eduardo Menem, por ejemplo, replicó en forma airada a Chacho. Primero lo definió como una “vedette del periodismo que todos los días está lanzando ofensivas al Poder Judicial y al Legislativo”. Después, criticó su rol en la crisis por los presuntos sobornos, al cual definió como “una sobreactuación que realmente no le hace bien a la democracia”. Además, protestó porque Alvarez “excede su rol y quiere determinar qué es lo que tienen que hacer los senadores”. Se refería al caso del senador Cantarero, sobre el cual el vice muestra un notable interés.
Justamente, la expulsión de ese legislador, denunciado primero por el diario La Nación de haber cobrado dinero para votar a favor de la reforma laboral y después por su par Silvia Sapag por presionar para favorecer la aprobación de la Ley de Hidrocarburos, aleja otra vez las posiciones del presidente de la Cámara alta y casi todos los senadores.
Mientras que Alvarez sostiene que no hay que esperar la resolución de la Justicia, y que debe haber una sanción política, la bancada peronista se resiste a bailar el juego del vicepresidente. “Tiene que presidir el Senado”, se quejó el senador justicialista Omar Vaquir, porque no puede “elegir un pedazo” del cargo que ocupa. No obstante, y más allá de la pulseada personal que mantienen con Alvarez, en el PJ analizaban al posibilidad de que Cantarero solicitara una prolongada licencia hasta que se produzcan novedades en la Justicia, según informaron fuentes de la Cámara alta.
Los hombres del radicalismo, en tanto, no quieren más problemas con Chacho, pero tampoco creen que la expulsión vaya a producirse esta semana, como quiere el vice, según pudo saber este diario. El bloque completo de la UCR apoya el proyecto de los senadores Molinari Romero, Horacio Usandizaga y Mario Losada, quienes solicitaron que se formara una comisión de tres personas para que analice la conducta de Cantarero. Según los radicales, ésta es la única forma de resolver el tema, porque “el reglamento dice que para separar del cuerpo se debe crear una comisión”. “Así se hizo con Luque y con Varela Cid”, comentó a este diario un miembro del bloque.

OPINION

Por Adriana Puiggrós *

San Luis sin Sarmiento

El intento hegemónico del gobernador de San Luis, Adolfo Rodríguez Saá, para dividir la capital provincial en 4 municipios y quitarle la intendencia a la oposición es sólo una muestra de un modelo político autoritario que pretende mostrarse como modernizador. Hace 17 años se le ha hecho costumbre este tipo de práctica abusiva y la educación no escapa a esta regla. En San Luis se han hecho reformas del sistema escolar que lo alteran profundamente. Estos cambios han tenido escasa difusión nacional, aunque la comunidad educativa de la provincia persiste en un movimiento de repudio a lo que considera violaciones a los derechos y garantías a la educación de la Constitución. Las medidas son de enorme importancia, no solamente por sus efectos locales, sino también porque son un experimento programado por fundaciones, empresas y grupos político-técnicos que promueven la aplicación del fundamentalismo de mercado en la educación nacional. La situación que afecta a San Luis tiene como objetivo vencer la resistencia de la comunidad a abandonar la herencia sarmientina, reducir la educación al mercado, naturalizar la compra-venta de educación y convertir a esta provincia en tierra liberada de Sarmiento. Debe entenderse claramente que no es un incremento o estímulo de las escuelas privadas, sino los primeros pasos de una privatización del servicio educativo estatal que pretende extenderse a todo el país. Es bueno recordar que el sistema escolar argentino, que llegó a cubrir al conjunto de la población, tuvo como condición que toda la sociedad aportara a su financiamiento a través de fondos estatales. Su distribución relativamente equitativa estuvo cerca de garantizar el derecho universal a la educación, tanto porque la escuela pública llega a todos los habitantes, como porque la articulación sistemática de planes y programas, de calendarios y normas generales, constituyó la base indispensable para la formación común de los miembros de una misma sociedad. Sin embargo, el proyecto “Escuelas 2001” que ha puesto en funcionamiento el gobierno de San Luis contradice el carácter de bien social de la educación. Este plan se cimienta en la concesión de establecimientos públicos a asociaciones civiles y fue elaborado a partir de un convenio firmado entre la fundación Gobierno y Sociedad, que preside el economista Miguel Angel Broda, y la provincia, financiado por esta última. En agosto de 1999 el gobierno puntano abrió una licitación pública de proyectos para nueve escuelas experimentales, en las cuales el Estado invertiría 100 pesos por alumno, iniciando de ese modo una modalidad netamente neoliberal, consistente en financiar la demanda individual de educación, en lugar de solventar un servicio público. Este año, por medio de la ley 5195/00, se acaba de dar en San Luis un nuevo paso hacia la reducción de la educación pública, creando un fondo educativo por cada establecimiento estatal. Este se formará con las partidas presupuestarias destinadas al personal, otros aportes distribuidos de acuerdo con el rendimiento de las escuelas y fondos privados, que serán administrados por un consejo escolar interno. La resolución subvierte radicalmente el carácter público del financiamiento educativo, al cual considera un gasto en lugar de una inversión. Posibilita la distribución desigual de educación, a partir de la asignación de recursos en base a criterios rubro del servicio educativo, “pudiendo (los consejos) realizar transacciones comerciales, venta de servicios, de espacios publicitarios, producción del propio establecimiento y utilizar todas las herramientas lícitas dentro de la sana competencia para lograr un financiamiento autogestionario” (Decreto Nº 989/000, MCyE. San Luis). La ley establece la libre contratación de los docentes –que dejan de ser empleados del Estado– por cada escuela, quedando suspendidas todas las garantías del derecho laboral. La norma arriesga la continuidad y calidad de las condiciones del trabajo docente, lo que afecta el proceso educativo y la gestión institucional. El carácter democrático de un sistema educativo sigue fundándose en la distribución del financiamiento en base a pautas generales que garanticen la igualdad de oportunidades y posibilidades.

* Diputada nacional por la Alianza-Frepaso.

 

 

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