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PRIMER ENCUENTRO ENTRE CHACHO ALVAREZ Y EL SENADOR LOSADA
No los une el amor sino Cantarero

 

El vicepresidente y el jefe de la bancada radical acordaron en impulsar la renuncia del senador peronista salteño. Fue su mayor coincidencia. Subsisten tironeos sobre Genoud y la desconfianza.

 

Por Felipe Yapur

t.gif (862 bytes)  Durante una hora y media conversaron. Tanto para el vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez como para el jefe de los senadores radicales, Mario Losada, el encuentro fue “positivo”. Esa fue la primera coincidencia. Alvarez le planteó al radical que para superar la crisis que vive la Cámara alta, era preciso que el justicialista Emilio Cantarero renunciara. Sonrisas generales porque también hubo coincidencia. Pero Chacho fue un poco más allá al sostener que debían producirse “cambios de funcionarios y autoridades políticos” de la Cámara, en obvia referencia al presidente provisional José Genoud y el secretario parlamentario, Mario Pontaquarto. En este punto no hubo coincidencias. Por ahora, Losada evitó opinar y se disculpó sosteniendo que primero debía consultar con su bloque.
El encuentro se concretó en el despacho de Alvarez y fue el primero desde que la bancada radical cambió sus autoridades. Para los legisladores de la UCR, enfrentados con Alvarez desde la publicación de la lista de ñoquis en el Senado, la reunión significó “un cambio de actitud” en el vicepresidente porque entienden que “bajó los decibeles”. De todas formas algunos se preocuparon en destacar “la picardía” de Alvarez. Es que el vicepresidente dijo primero que no brindaría una conferencia de prensa, pero cuando Losada bajó de su despacho para hablar con los periodistas, Chacho había cambiado de opinión obligando a Losada a regresar a sus oficinas y escuchar su versión por televisión.
Es evidente que para los radicales el cambio de actitud de Alvarez gira alrededor de la “precaución” que tuvo el vicepresidente al no dar nombres, a la hora de insistir con los “cambios de funcionarios y autoridades políticas”. Pero el propio Losada reconoció que el caso Genoud sobrevoló durante toda la conversación al asegurar que “el radicalismo no ha discutido ese tema. Pero eso no quiere decir que no vaya a realizar un análisis”.
La frase del senador misionero coincide sorpresivamente con los comentarios de otros legisladores que desde hace pocos días han comenzado a evaluar la posible dimisión del senador mendocino. Eso sí, quieren y hasta exigen que deberían darse ciertas condiciones como para que se efectivice el paso al costado de Genoud. Por ejemplo, los radicales se oponen a que ésta “coincida con la presentación de la renuncia de Cantarero. Tiene que ser después de que se vaya el justicialista”, dicen.
Pero por ahora Genoud no se da por aludido. Sus allegados insisten en que el senador cuenta con el apoyo del bloque. Dicen además que “lo único que puede Chacho adjudicarle a Genoud es una probable connivencia con el PJ. Si es así, nadie en el bloque estaría exento porque éste no es tan grande como para que alguno de ellos no se hubieran enterado”. Sin embargo, en la bancada ya no escuchan tantas voces en su favor. El punto a debatir entonces es cómo se retiraría Genoud. Una de las ideas que existe es la de adelantar la elecciones de las autoridades de la Cámara con el compromiso de que el senador mendocino decline renovar su mandato. De ese modo, Genoud no se vería obligado a alejarse de su cargo y Alvarez tendría la certeza de no tenerlo delante el año próximo. Pero todavía esta idea está en etapa de discusión.
Son mucho mayores las posibilidades de alejamiento de Pontaquarto en el corto plazo. Algunos senadores lo dan como un hecho desde el viernes de la semana pasada cuando Alvarez se reunió con el presidente de la UCR, Raúl Alfonsín.
Una duda constante acecha a los radicales y entorpece cualquier acuerdo. Nadie sabe a ciencia cierta si, con estos cambios, Chacho dejará de presionarlos. Tanto en el bloque como en el entorno de la conducción del Partido Radical, dicen que “sólo el tiempo develará la incógnita”.
Aun dudando, los radicales insisten en destacar el cambio de Chacho y hasta festejan la coincidencia con la urgente necesidad de dar un corte definitivo al caso Cantarero. De todas formas Losada se apresuró a aclararque a pesar de creer que es necesario que el legislador cuestionado debía apartarse del cuerpo, “la separación es responsabilidad del bloque del PJ”. Alvarez había sido más directo al asegurar que no sólo el legislador salteño debía renunciar, sino también “deben dar un paso al costado algunos senadores emparentados con la investigación” de los sobornos. Si bien el vicepresidente tampoco dio nombres, es prácticamente obvio que su ofensiva apuntaba a los justicialistas Augusto Alasino, Ricardo Branda y Angel Pardo.

Cantarero, en otro brete
El fiscal Carlos Cearras pidió que se investigue si el senador Emilio Cantarero (PJ salteño) ofreció coimas a sus colegas en nombre de empresas petroleras para conseguir votos a favor de la ley de hidrocarburos. Cantarero fue acusado por la senadora neuquina Silvia Sapag. Cearras y su adjunto, Pablo Recchini, le pidieron al juez Gabriel Cavallo –en cuyo juzgado está radicada la causa– que ordene la declaración testimonial de colaboradores de Sapag y pida los antecedentes legislativos de la ley en cuestión. De todos modos, es posible que el magistrado termine delegando la investigación en los fiscales, como también lo hizo con la denuncia por presunto enriquecimiento ilícito contra el juez Carlos Liporaci, el que investiga el supuesto pago de sobornos vinculado a la votación de la reforma laboral. Cantarero también está imputado en ese expediente. Por eso será indagado este viernes por el juez Carlos Liporaci.

 

Entre renuncia y licencia
La situación del senador justicialista Emilio Cantarero fue analizada ayer en una reunión informal de su bloque. Durante el mediodía, siete senadores almorzaron en el despacho de Eduardo Bauzá, donde acordaron que la única forma de descomprimir la crisis que vive el Senado y la bancada es el paso al costado de Cantarero. A esta coincidencia llegaron, además de Bauzá, Ramón Ortega, Eduardo Menem, Eduardo Arnold, Ricardo Branda, Carlos Corach y Remo Costanzo. Pero cuando la comida finalizaba y la conversación parecía dispersarse para otro tema, los senadores recibieron la noticia de que Cantarero quería verlos. Cuando el salteño ingresó, les anunció su decisión de pedir una licencia. Eso sí, no definió por cuánto tiempo será y si lo hará con o sin goce de haberes. Si bien entre los presentes hubo quienes aceptaron la decisión, también es cierto que algunos le expresaron que están a favor de la renuncia. La separación de Cantarero serviría además para abrir un espacio de diálogo con Carlos Alvarez, quien durante la tarde de ayer reiteró su decisión de no recibir a la conducción del bloque del PJ mientras “sigan protegiendo a Cantarero”.

 

 

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