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MAÑANA PAGINA/12 INCLUIRA UN LIBRO SOBRE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS
El futuro siempre está en sus manos

El libro, “¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos?”, es un trabajo en conjunto del diario, CTERA, UNICEF y la Cámara del Libro.

Por Roque Casciero

t.gif (862 bytes)  Mañana se cumplirán diez años del día en que la Argentina convirtió en ley la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño, promulgada el 20 de noviembre de 1989 por las Naciones Unidas. La edición de Página/12 conmemorará la fecha, al incluir una edición de colección de ¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos?, un libro editado en conjunto con la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), la Cámara Argentina del Libro (CAL), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). El texto estuvo a cargo de Graciela Montes, de vasta y prolífica obra en el campo de la literatura infantil, y co-responsable de varias de las publicaciones de este diario en el rubro.
La idea de publicar el libro fue de las autoridades de la CTERA, que deseaban contar con un material “que hiciera sencilla la comprensión de los derechos del niño”, según Marta Maffei, secretaria del gremio. “Si sólo se escribe el texto de la ley, es difícil que una familia o un maestro se pongan a leerlo, porque tiene un lenguaje arduo y aburrido. Los docentes hemos venido trabajando sobre los derechos del niño porque la escuela pública es un lugar de detección del maltrato infantil, de las necesidades, de la precariedad. Por eso, teníamos una percepción: en los últimos años, los derechos de la infancia se han ido circunscribiendo a una responsabilidad de los familiares directos del niño. No existe una obligación social de asegurarles a los sectores más desprotegidos un piso de derechos y garantías que no puedan ser vulnerados en la escuela, la casa, la calle o donde sea. Esa fue la idea que movió el libro. Deseamos alentar a todos los adultos a hacer un esfuerzo mayor para que los derechos de los niños sean respetados.”
La propuesta de los docentes encontró eco inmediato en la CAL y más tarde en UNICEF. Gracias a eso, el plan inicial de publicar 50 mil copias de ¿De qué hablamos cuando hablamos de derechos? se multiplicó hasta llegar a las 130 mil. Rosario Charquero, vicepresidente de la CAL, explica que a ese organismo le interesó “la intención del libro de responsabilizar a toda la sociedad de que se cumplan los derechos de los niños. El problema de un chico no es un problema del papá y la mamá, o de la escuela, sino de todos”.
Marta Maffei: Una sociedad que no protege, no estimula y descuida a los chicos es una sociedad suicida. Quiero contar algo que me sucedió: el sábado pasado fui a ver a Los Navegantes del Sur, un grupo de la Boca que han hecho una murga y un taller cultural con chicos que viven en las peores condiciones sociales. Allí encuentran un lugar donde se los contiene, se los quiere y se estimula su creatividad. A mí me pareció fantástico el esfuerzo que hacen quienes lo dirigen y se lo dije a uno de ellos. Su respuesta fue que lo único que lo ponía mal era que sólo se acercan los niños que tienen un papá y una mamá que se preocupan por mandarlos, pero que aquellos que más lo necesitarían, porque ni siquiera tienen una familia que los cuide, sólo van de tanto en tanto. Con mi esposo nos quedamos hablando sobre cuántos de esos chicos podrían ser los inventores o los científicos del mañana. Pero nunca vamos a saberlo, porque la sociedad no los contiene, los deja afuera.
Rosario Charquero: Es que ya están afuera.
Maffei: Claro. En otros momentos, a través de fundaciones o de instituciones hubo una preocupación social por el niño abandonado o en situación de precariedad. Pero ahora parece que empezamos a aceptar que esto es así, y que se puede mirar para otro lado y seguir viviendo. Por eso, esperamos que este libro pueda conmover algunas voluntades.
–La salida del libro coincide con los diez años de que la Argentina incorporó la Convención de los Derechos del Niño a su legislación. En 1994, incluso, la incorporó a la Constitución nacional. Sin embargo, UNICEF denuncia que todavía no se ha adecuado el resto de las leyes, queconsideran a los niños y adolescentes “meros objetos de intervención y no sujetos plenos de derecho”.
Maffei: Es verdad. En los primeros días de octubre, en Jamaica, habrá una reunión de ministros de áreas sociales del mundo en la que se revisará la Convención y, más tarde, una reunión de presidentes en Panamá, en la cual se aprobarán las correcciones. Seguramente en esa Convención sucederá lo mismo que en la anterior: se arribará a la conclusión de que no se cumplió con lo que se había propuesto antes y se hablará de dar nuevos plazos para el cumplimiento. Pero, ¿cuándo es el momento de decir “basta de nuevos plazos y empiecen a cumplirlo ya”?
–¿Qué más se puede hacer para que se respete la Convención?
Maffei: Insistir de distintas formas. Ahora hemos firmado un acuerdo con UNICEF para trabajar más específicamente en la formación de los docentes. También firmamos un convenio con el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI), porque la discriminación también es un problema de los niños. Hay cosas que están tan consustanciadas con la educación prehistórica que tenemos que hasta aparecen normales. Por ejemplo, que los tímidos no tengan un espacio: la sociedad actual está acostumbrada a que hay que abrirse paso a codazos, pero los tímidos no dan codazos. La sociedad debería promover que ésta no sea la forma de labrarse un camino. Hay que aprender a mirar las cosas con el alma de un niño, que es la forma de seguir siendo joven aunque uno ya tenga muchos años.
Charquero: Sería muy bueno que este libro fuera un disparador para otras actividades. Una propuesta que me interesaría hacer es que los propios niños fueran quienes ilustraran textos acerca de sus derechos. Sería bueno hacer una campaña nacional al respecto.
Maffei: La CTERA lo ha intentado, incluso en la Feria del Libro. Pero sucede que los niños que van a la Feria son quienes reciben estímulos y protección en sus casas. Por eso debemos llevar estas inquietudes a todos lados. Y este libro es un primer paso importante.

 

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