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UN HOMENAJE A GUSTAVO CUCHI LEGUIZAMON, UN APORTE DE SU PENSAMIENTO VIVO
�Para llegar a ser libre, hay que pelear�

Tenía un humor excepcional, forjado en las largas tertulias de su Salta natal. Era agudo con todos, empezando con él mismo. Tomaba vino a raudales y hasta el final sentía que las mujeres eran el centro del universo. El grave problema de la política argentina, decía, eran la falta de cultura 
y los economistas.

Gustavo �Cuchi� Leguizamón, un músico enorme del folklore, murió dos días antes de cumplir 84 años.
�Es importante entendernos con el humor, como una especie de lenguaje universal�, dijo en 1995.

t.gif (862 bytes) El músico y abogado Gustavo "Cuchi" Leguizamón fue un conversador excepcional, de largo aliento y un poeta notable. Pero además, en varias oportunidades, como diputado y hasta como fiscal general de Salta, participó activamente de la vida política, pese a que, en general, descreía de los políticos. El libro A solas con el Cuchi Leguizamón, que el periodista Humberto Echechurre publicó en 1995, tiene un sabroso capítulo dedicado a la personalidad del compositor de un porcentaje de las mejores zambas de la historia del folklore argentino.

  "Quise participar para intervenir en las cuestiones importantes de mi pueblo", afirmó en un momento en que explicó por qué había roto varias veces sus promesas de no caer en la tentación de ser un político de carrera. "Este pobre país sufre una incultura ancestral debido a que ya nadie lee ni se cultiva", era una de las ideas que lo obsesionaban. En un momento del libro, se cuenta la siguiente anécdota:

  Durante los años de plomo, el Cuchi estaba cenando en un tradicional club de Salta con un amigo. Tenía sobre la mesa un libro del Che Guevara, al que admiraba incondicionalmente. Un militar de alta graduación se le acercó y le dijo: "Doctor, me extraña que usted lea estos libros, porque de esta manera se va a convertir en un idiota útil". Leguizamón le contestó: "Y vos, changuito, ¿cuándo vas a leer un libro, para dejar de ser un idiota inútil...?".

  El diálogo sobre política entre el periodista salteño y Leguizamón es el siguiente:

  --No cree en los políticos, pero usted fue político.

  --Lo mío fue una especie de reconocimiento a una trayectoria porque sabían que a través de la cultura podía realizar cosas.

  --En su época de legislador, ¿qué hacía para combatir la corrupción?

  --Es que era muy poca. Había gente ejemplar.

  --¿Quiénes? ¿Se acuerda de gente que sirva de modelo ético?

  --Quien sea una persona ejemplar no andará pregonando su condición, pero es una cuestión de cuna. Se nace con el ejemplo y se lo mantiene. Yo tuve el ejemplo de mi padre y traté de inculcarlo a mis hijos.

  --Pero después de mucho tiempo estamos en democracia.

  --Pero si aquí nunca ha habido democracia. Eso es una farsa espantosa.

  --Pero usted debió votar por alguien...

  --En el '83 voté por Alfonsín, pero también me equivoqué, y otra vez voté por Roberto Romero porque estaba cerca de la solución que había que seguir.

  --Son los dirigentes que tiene el país y la gente los elige...

  --Qué mierda van a elegir.

  --¿Este país es bipartidista?

  --Es trucho. Eso es lo que es. Esa es la esencia de este país.

  --¿Qué piensa de los peronistas?

  --No sé a esta altura cuántos son, ni qué es lo que están haciendo en estos momentos. A lo mejor son la solución, porque lo que aquí hace falta es que se gobierne sin ideas.

  --¿Y los radicales?

  --Son una realidad, aunque ahora estén de capa caída. Son buena gente, y conforman un partido de profunda raíz histórica, comprometidos en diferentes etapas con la realidad del modelo. Tal vez estén peleados con su ideología, pero su temperamento político es profundamente argentino.

  --¿Y los militares?

  --Hoy no se habla tanto de ellos como en el pasado, y creo que curiosamente están demasiado preocupados por las instituciones.

  --¿Cuál es su pensamiento de los golpes de Estado?

  --El país está lleno de moretones, habría que comprar toda la árnica, una planta medicinal, para curarlo.

  --Pero se han sucedido desde 1930...

  --Claro, ese año aparecieron estas desgracias, lacras de esta pobre humanidad. La culpa la tienen los problemas de dependencia que tiene el país. Hay un golpe, aguantan hasta que no aguantan más, sueltan, vuelven a dar otro golpe, sueltan. ¿En qué otro lugar ocurrieron los golpes de Estado? En Africa, donde hay un 80 por ciento de analfabetos. Tenemos que acostumbrarnos a que cuando alguien gobierna mal, están las urnas para votar por otro. No recurrir al fusil absurdo y dogmático para tronchar la vida institucional del país.

  --¿Qué opina de las izquierdas?

  --Espero que se mejoren, porque a partir de que en este país se cambió de mano, todos transitamos por la derecha.

  --¿Y los gremialistas?

  --Hay cúpulas y bases. Me quedo con las bases.

  --¿Podría hablar de los curas?

  --A mí siempre me gustaron los curas del quinto mundo, que están más próximos al otro mundo.

  --¿A qué atribuye la actual situación del país?

  --A que vive desde hace tiempo una profunda crisis cultural, y el analfabetismo corroe desde las clases dirigentes hasta los leones del zoológico.

  --¿Si hubiera sido gobierno qué hubiese propuesto?

  --Siempre pensé en suprimir los tribunales de cuentas y las tesorerías del país, y pondría una vieja que anote y otra que cobre. Habría cerrado la Facultad de Ciencias Económicas por veinte años, así interrumpimos la cadena de economistas que azotan al país.

  --Pero todos sostienen que hay que capacitarse.

  --Sería bueno que a los contadores públicos se les dé el título de lectores instruidos, con tal de que no utilicen la suma para hacer restas y que no confundan las divisiones con las multiplicaciones.

  --¿Qué piensa de Perón?

  --Perón era un hombre con una capacidad de caudillo fabulosa que manejó un país que atravesaba por una profunda crisis dirigencial.

  --¿Y del general Lonardi?

  --Era una buena persona, pero asesorado por un nacionalismo dictatorial que lo llevó a fracasar.

  --Aramburu...

  --En este país ocurrieron cosas terribles. Lo matan y sus asesinos quedan como menos hombres que él, a quien llamaban asesino. Los crímenes no llevan a nada y el avance de los pueblos es lento porque la dependencia los tiene ahogados.

  --¿Y el futuro de América latina?

  --Mientras no pague la deuda es muy oscuro. ¿Cómo hará para pagar? Yo creo que nos vamos a morir de hambre mientras Estados Unidos esgrima su látigo para que todo el mundo le pague a los bancos.

  --¿Usted siempre fue un defensor de la libertad?

  --Siempre. He luchado por la libertad desde mis primeras luces. La libertad no la disfruta cualquiera. Hay que pelearla, hay que ganarse el derecho de ser libre. No creo que los medios justifiquen los fines. La conducta es uno de los fines del hombre y hay que respetarla.

  --En estos momentos de su enfermedad, ¿también se ríe?

  --Por supuesto. De mí, de todo el mundo. Las cosas serias debemos tomarlas con humor. De otra manera, la vida sería más trágica todavía.

  --¿Para qué quería ser abogado si le gustaba la literatura y la música?

  --Para morirme de risa.

  --¿Se puede hablar de humor frente al escepticismo y la necesidad de tiempo que hoy tiene la gente?

  --Yo me di siempre tiempo para el humor. Hay que hacer humor en serio. Como profesional. No sólo hay que tener tiempo, sino el placer de hacerlo.

  --¿El salteño tiene humor?

  --Existen muchas contradicciones con el salteño. Por ahí hay un opa reaccionario que habría que matarlo a palos.

  --¿Si los gobernantes hicieran las cosas con humor sería distinto?

  --Indudablemente que algo se mejoraría. Pero al humor se llega. Es una lucubración feliz y yo me siento contento de poder hacerlo.

  --¿Hay días en que está triste?

  --Por supuesto, aunque nadie se da cuenta. Estaba enfermo y allí nació una humorada: sonó el teléfono y, como los jovencitos que aguardan un llamado femenino, salí corriendo. Con tan mala suerte que pisé mal y me fui a la mierda. Un golpe en el trasero de la gran puta, con el bastón por un lado y mi humanidad esparcida por la habitación. A pesar de que el golpe fue en el "huesito de la alegría", entré a reírme. Sádicamente me reía de mí mismo, aunque ahora el golpe me tiene mal.

  --¿El político tiene humor?

  --No se puede hablar como ley general que tiene humor.

  --¿El humor es la alegría de los pueblos?

  --Creo que está mucho más allá para minimizarlo con determinada región o cultura. Es importante entendernos con el humor, como una especie de lenguaje universal. En Francia era lindo hacer humor. Yo fui un gran farsante. Contaba cosas, la mitad eran mentiras, pero la gente se acercaba y me escuchaba. Eso me estimulaba y sin ser humorista le agregaba cosas graciosas. Exageradamente me convertía en humorista.

  --¿Qué piensa del humor regional?

  --Tal vez es el más importante porque está unido a una serie de coincidencias que tienen un mismo punto de partida. Su colorido tiene cosas muy importantes. Es desconcertante, porque nadie conoce la verdadera dimensión del humor.

  --Con humor uno puede sobreponerse a la realidad...

  --¿Y quién dice que el humor es solamente un acto cómico? No es simplemente así.

  --¿Qué cosas le gustan?

  --Lo que más me gustaba era cocinar, especialmente para los amigos. Es una especie de profesión dormida porque actualmente no la puedo ejercer. Cómo vas a estar de mal genio y sin humor cuando comés un locro pulsudo, tomás un buen vino y estás frente a una linda muchacha. Tenés que ser muy opa pa'tener mal genio y no desarrollar el humor.

  --Sin embargo la gente no lo tiene...

  --Porque vive pendiente de los vencimientos, de las facturas, de que no cobra y de que la situación es cada vez más difícil.

  --¿A qué se debe su trato especial con la gente?

  --A mis deseos de comunicación. Tengo necesidad de comunicarme siempre y con las mujeres lindas más que nunca. El único problema es que son demasiado lindas, tan lindas que uno no sabe por dónde empezar.

  --¿Le falta algo por realizar?

  --Cuando me enloquezca, que será mi gran ventaja, voy a realizar algunas cosas importantes, pero espero todavía la locura final, que puede llegar en cualquier momento.

 

Los opas de aquí y de allá

En el libro de Echechurre, un amigo del Cuchi cuenta una anécdota que exhibe su espíritu. �En un programa de TV, un locutor bien vestido lo empezó a cargar. En un momento le dijo: �Doctor, ¿cómo son los opas en su provincia?�. Y el Cuchi respondió: �En Salta hay pocos opas. Los matan los autos, los trenes, pero pasan desapercibidos. Se dedican a acarrear agua, van al mercado, transportan leña y otras tareas. En cambio en Buenos Aires no pasan desapercibidos. Se visten bien, usan trajes, chaleco, zapatos de charol y algunos llegan hasta locutores de televisión.� El mismo espíritu que lo llevó a considerar una curiosa idea.
�¿Es verdad que una vez quiso hacer un concierto de silbatos de locomotoras, tocando la �Zamba del silbador�?
�Por supuesto. Estaba programado en la estación de trenes y fue hace más de 21 años, en el esplendor de las locomotoras a vapor. Vi una y me pareció una maravilla. Averigüé todo, un ingeniero francés fabricó una quena y la instalamos. Les dije a los ferroviarios que en este país donde se pensaba que los ferrocarriles no sirven para nada, yo era capaz de hacer música con ellos. Ellos estaban chochos porque dedicaban un montón de tiempo a organizar el concierto en vez de laburar. Meta asado y vino. Al final, la idea se diluyó entre guitarreadas y asados.
�¿Qué pasa con la música nacional?
�La gente cree que el folklore es un montón de cosas muertas, pero la música es vida. A la música nacional debemos alimentarla con una gran música popular.
�¿Qué entiende por canción popular?
�Una síntesis de emoción y sabiduría. Es un mensaje muy breve, aunque nunca de menor calidad, ni de una pequeña trascendencia frente a las grandes obras, siempre que tenga el nivel que debe tener.
�¿Se siente revolucionario o innovador, como Piazzolla?
�Hay cosas en mí que son revolucionarias y me quedo bien calladito. Con Piazzolla ocurrió una cosa espantosa. Estaba trabajando bien y se murió estúpidamente. El produjo un cambio para bien, porque nadie cambia para mal: existe alguien que desacredita el cambio. 

Despedida con zambas

Con un coro interpretando algunas de sus zambas, fueron despedidos ayer los restos del autor y compositor salteño Gustavo �Cuchi� Leguizamón. El autor de �La Arenosa� y �La Pomeña�, entre otras composiciones famosas, fue inhumado en el panteón familiar del cementerio de la Santa Cruz, en Salta. Estuvieron presentes numerosos poetas y músicos salteños, entre ellos Patricio Giménez y Néstor �Chacho� Echenique, los ex integrantes del Dúo Salteño. El gobierno del justicialista Juan Carlos Romero decretó feriado provincial y las banderas se izaron a media asta. Leguizamón había tenido su último homenaje en vida el viernes pasado, cuando artistas locales y nacionales entonaron sus canciones en la flamante Sala de la Cultura local. También se efectuó un homenaje en el boliche Balderrama, célebre gracias a la zamba homónima escrita por Leguizamón y Castilla. El homenaje coral se repitió cuando luego de depositar el féretro, espontáneamente los presentes comenzaron a entonar las cancionas más reconocidas del Cuchi. Mañana se realizará en la peña El Desalmadero, de Palermo Viejo, un homenaje del que participarán, entre otros, Juan Falú, María de los Angeles Ledesma y José Ceña. Asimismo, Liliana Herrero y Falú están preparando un disco tributo, que editará el sello BAM. Y León Gieco convocará también a una serie de artistas para registrar otro CD, con canciones del Cuchi, que saldría en abril del año próximo.

 

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