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RIVER PERDIO EL PARTIDO, EL INVICTO Y LA PUNTA DEL APERTURA
No es igual sin los Magníficos

Sin Saviola, Aimar y Ortega, el bicampeón es otra cosa. Ayer chocó contra una defensa sólida en una cancha hostil y no pudo resolver el compromiso. Perdió por primera vez en 22 años con Chacarita y quedó a tres puntos de Boca, que pueden ser seis al momento de jugar el Superclásico con los xeneizes, dentro de dos semanas.
Por Adrián De Benedictis

t.gif (862 bytes)  Parece cierto, nomás, que la historia la construyen los que saben. De otra manera, ya nadie recordaría a los genios que en su especialidad dejaron un sello marcado en el mundo: Mozart, Van Gogh, Einstein o Maradona, por nombrar algunos. Sin esos hombres, quizás muchos otros no hubieran tenido su tiempo de plenitud, por estar ligados directa o indirectamente a éstos, o por ser considerados como “el segundo de...”. Y por estos días, la realidad de River quiere certificarlo. El equipo de Américo Gallego no pudo contar ayer con Ortega, Aimar y Saviola, y el equipo demostró que no está en condiciones de superar ausencias de semejante magnitud.
Por diferentes motivos (dos lesionados, uno por enfermedad), ninguno de estos tres jugadores pudieron enfrentar a Chacarita en su estadio de San Martín, y River tuvo que cambiar sorpresivamente las piezas. Así le fue: dejó la punta y el invicto en el actual torneo Apertura; volvió a sufrir una derrota después de 17 partidos (el último fue ante Unión, en el torneo pasado) en torneos locales; perdió ante Chacarita después de 22 años; y Osvaldo Sosa fue nuevamente el entrenador que lo venció, como hizo dirigiendo a Argentinos en el Apertura del año pasado. Pero el panorama puede ser más oscuro todavía, teniendo en cuenta que dentro de 13 días recibirá a Boca, que llegará con todo su potencial y como único líder.
Más allá del golazo (un zurdazo al ángulo derecho de Bonano) de Carlos Moreno a los 39 minutos del primer tiempo, en el que fue el único tanto del partido, River no tuvo ideas para quebrar la sólida defensa local. Ni Gancedo, ni Cardetti, ni Coudet (los tres ingresaron por los ausentes), pudieron hacer olvidar a los Magníficos, pero tampoco Angel, Husain, Berizzo y Yepes repitieron producciones anteriores. Y la sensación fue que ellos también necesitan de “los pibes” para contagiarse de tanto fútbol. El único que mantuvo su nivel fue el juvenil Placente, que defendió y atacó con solvencia.

coudet y caballero pelean por la pelota. el volante se fue lesionado en el primer tiempo.

En una clara demostración de impotencia, los caminos que River utilizó ayer para llegar al gol fueron por la vía aérea, con centros que facilitaban el trabajo de Gamboa y Caballero. Lo mejor de los de Núñez sólo duró un poco más de diez minutos en la primera parte. En ese momento, Berizzo probó de media distancia, pero encontró bien parado a Vivaldo; y nuevamente el arquero se lo volvió a sacar a Angel en un contraataque. Inmediatamente, Placente se desprendió por izquierda, llegó hasta el fondo y tiró un centro que fue despejado por Caballero cuando entraban por el medio varios jugadores de River para empujarla. Eso fue todo lo que edificó River durante ese período.
En el inicio de la segunda parte, cuando los hinchas de River veían que no encontraban respuestas en la cancha, comenzaron a pedirle más “huevo” a sus jugadores. Después, River repetiría su búsqueda hasta el final: centros en forma desesperada, pero sin claridad. Entre tanto desorden, los que más se destacaban eran los defensores y los volantes de contención. Toda una síntesis.
Para colmo, Chacarita pudo haberse llevado un resultado más abultado si sus delanteros hubieran tenido más precisión en los contraataques. Entre esos intentos, el más claro estuvo en la cabeza de Mario Lobo, pero Trotta alcanzó a rechazar en la línea.
A partir de ahora, el tiempo de recuperación de sus estrellas principales se convertirá en la espera más deseada de todo River. Es que no todos están a la altura de algunos. Y ningún equipo puede alcanzar sus objetivos sin esta clase de futbolistas. River lo sabe muy bien. Vaya si lo sabe.


ALEGRIA EN EL VESTUARIO DE CHACARITA
“Fue un triunfo histórico”

Por A.D.B.

Teniendo en cuenta el tiempo que Américo Gallego lleva al frente del plantel de River (sumando su etapa anterior durante 1994), el entrenador sufrió ayer su segunda derrota como técnico en Primera División. Hasta el momento, Gallego mantiene el record de haber dirigido dos torneos y ganar ambos. Sorpresivamente, para explicar el resultado ante Chacarita, Gallego se excusó en la ausencia de algunos de sus jugadores, y no reivindicó a sus futbolistas como lo hace cuando juega por la Copa Mercosur, en donde aún no perdió ningún encuentro.
La primera explicación que encontró el entrenador fue que “faltaron Aimar y Saviola, nada menos”. Y aceptó que River “jugó mal”. Gallego fue el único que optó por dialogar brevemente con la prensa mientras se dirigía al ómnibus que traslada a la delegación. El plantel se retiró del estadio de San Martín sin realizar declaraciones, y con una fuerte custodia policial. Para colmo, muchos hinchas de Chacarita se agruparon en la salida del vestuario visitante para burlarse de los jugadores.

Carrario y Vivaldo celebran la victoria  con la gente de chacarita.

Por el otro lado, en Chacarita, era todo felicidad. El equipo volvió a ganar luego de vencer a Lanús la semana pasada, y alcanzó su tercera victoria en cuatro partidos desde que los conduce Osvaldo Sosa. La única derrota fue ante Huracán. El arquero Jorge Vivaldo, quien fue fundamental para neutralizar la búsqueda aérea de River, destacó que “éste es un triunfo histórico, le doy muchas gracias a Dios por haberme dado esta alegría a mí, y a toda la gente”. Y agregó: “El equipo se brindó muchísimo, le pudimos ganar a un gran rival. Es cierto que en River no jugaron Aimar y Saviola, pero igual tienen grandes jugadores”.
Mientras, uno de los más destacados del partido, el defensor Iván Furios, reconoció que “fue un partido disputado con lealtad, pero por suerte pudimos ganar y demostrarnos que podemos. Yo creo que las cosas me salieron bastante bien, pero no sé si me comí la cancha. Sentí que me entregué al máximo pese a no jugar en mi posición natural (actuó de lateral derecho cuando normalmente lo hace como marcador central)”. El ex jugador de Boca también se dirigió hacia su nuevo entrenador: “La llegada de un técnico siempre renueva las expectativas. El confió en mí y se lo agradezco mucho”.

 

 

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