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La flamante ministra de Trabajo,
 Patricia Bullrich, cuenta como llego y que piensa hacer en el cargo

“Nunca hice conspiración porque siempre crecí sola” 

Peronista, de familia patricia, propietaria de una carrera de saltos políticos que la llevó a la cúspide de la cartera laboral en un gobierno de la Alianza, Bullrich relata, en este reportaje, cómo llegó al cargo, qué piensa de los sindicalistas, la reforma laboral y los sobornos. Definiciones sobre Antonio, el hijo del Presidente, y el saliente jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes. Y cómo piensa combatir el desempleo.

Patricia Bullrich Luro
Pueyrredón, ministra de Trabajo.

Por Diego Schurman

t.gif (862 bytes) La cara de Patricia Bullrich Luro Pueyrredón se recorta detrás del humo de un Marlboro. Son las 8 de la mañana y la mujer que lleva la estirpe patricia ablanda con un cigarrillo los problemas domésticos. Que los ladridos del perro, que los rezongos de su hijo Francisco, que el chirrido del timbre cuando a las 6 le acercan a su casa los resúmenes informativos. A esa hora, el piso 13 del Ministerio de Trabajo se ofrece como un bálsamo. Pero apenas ingresa al despacho un llamado de Fernando de la Rúa, pidiendo explicaciones por el anuncio de un plan de empleo que aún está en estudio, da cuenta a la flamante funcionaria de que ese lugar está lejos de ser el paraíso.
–En un país con 15,4 por ciento de desocupación, ¿ser ministro de Trabajo es un castigo?
–...digamos que es un desafío. Aunque, la verdad, debo confesar que me asusté un poco.
–¿Cuánto influyó en el nombramiento su excelente relación con el aún jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes?
–Tengo una buena relación con Antonio (De la Rúa) desde los tiempos de campaña porque yo trabajé allí ayudando en el armado del discurso político de su padre. Ahí lo conocí a De Santibañes. Con él trabajamos juntos en la etapa de la transición. Lo que no tengo es ninguna pertenencia orgánica porque no soy ni radical ni del Frepaso, tengo un grupo al que ni siquiera puedo llamar partido sino apenas equipo de trabajo.
–Entonces, esa relación influyó en su nombramiento.
–De la Rúa me dijo que Machinea había sugerido mi nombre porque podía ir muy bien en ritmo con Economía, que entendía el manejo del Presupuesto.
–Entonces De Santibañes...
–En la Secretaría de Política Criminal y Asuntos Penitenciarios tenía un servicio de inteligencia que la SIDE me ayudó a encaminar. Trabajé con él pero nunca en un sentido conspirativo.
–No me termina de contestar en cuánto influyeron De Santibañes y Antonio en su nombramiento.
–Van a decir que mucho. Lo diga o no lo diga lo van a decir igual.
–¿Pero qué es lo que dice usted?
–No se lo voy a decir. En vez de hablar de las cosas importantes de la política siempre se habla de lo mismo. Es una discusión estúpida. Si algo me ha caracterizado es no hacer conspiración porque siempre he crecido sola, porque le pongo fuerza a las cosas.

La piba

En su carrera atesora constantes saltos partidarios. Tras años de exilio, retornó a la política de la mano de la renovación peronista. Coqueteó con Carlos Menem. Se unió con Gustavo Beliz para dar forma a Nueva Dirigencia. Se abrió y creó Unión por Todos. Se acercó a Domingo Caballo para pelear contra “la mafia de Yabrán”. Y hasta fue funcionaria de Eduardo Duhalde. De todos modos, los sindicalistas se refieren a ella, hoy con 43 años, como si aún fuera aquella joven militante de la Jotapé. “Me dicen `la piba’. Voy a tener 97 años y me van a decir la piba. Pero bueno, siempre me dijeron así. Yo digo que soy como Marilina Ross, que siempre va a ser `la nena’. Eso es a favor, porque hay una cosa paternalista, y en contra porque se puede traducir: ‘¿será capaz para el cargo?’.” 
–Viniendo de los dirigentes gremiales, ¿no se imagina cuál es el sentido?
–Yo quiero que construyamos juntos, y no trabajar bajo presión. No esto del que “yo te doy esto si vos me das aquello”.
–Entonces no conoce mucho a los sindicalistas.
–Bueno, pero este modelo político del toma y daca hay que cambiarlo. 
–¿Coincide con Chacho Alvarez en que Daer, Cavalieri y Barrionuevo son representantes de la vieja política?
–Creo que hay que producir un cambio cultural de fondo en el país. No sólo en los sindicalistas.
–Pero la CGT ya comenzó a hacer lobby para nombrar a un secretario de Trabajo a su medida.
–Propuso a una persona..., pero no voy a dar nombres.
–Se sabe que usted ya comenzó a testear...
–...Yo sólo he consultado a gente, pero no de un solo sector. Hablé con los abogados Héctor Recalde (CGT rebelde), Carlos Tomada (CGT oficial) y me tengo que reunir con Adrián Goldín (laboralista radical). Pero no hay ofrecimientos concretos. Si Sappia se hubiese quedado no habría discusión sobre el tema, seguiría él.
–A Melchor Posse, en cambio, lo echó de la ANSES.
–Tiene que ver con que se ha planteado una reingeniería de sistema en ese área. Pero no hay nada contra Posse.
–¿El aumento de las jubilaciones que prometió y nunca cumplió fue determinante en su desplazamiento?
–No. no.

Sin palabras

Coqueta, ceñida en azul, y siempre con un ramo de flores sobre el escritorio, Bullrich no reniega de sus orígenes y sus parentescos. En su despacho expone con orgullo un retrato de Honorio Pueyrredón, su bisabuelo y ex ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Hipólito Yrigoyen. Pero también es prima de Fabiana Cantilo, sobrina de César “Banana” Pueyrredón, y ex cuñada de Rodolfo Galimberti. Despliega su mejor sonrisa al hablar de su militancia justicialista, aunque mide las palabras o se rinde al silencio cuando se le recuerdan recientes disposiciones que a Juan Domingo Perón le hubiesen puesto los pelos de punta, como la reducción salarial en el sector público. 
–Hay descontento en la gente. El desempleo tiende a aumentar. No parece casual el decreto que reglamenta el derecho de huelga, es decir, que pone límites a las protestas. ¿Usted está de acuerdo con su aplicación?
–Escuché quejas, tanto de empresarios de la UIA cuanto de las dos CGT. Lo que puedo decir al respecto es que voy a analizar para saber cómo fue concebido y pensado. Más no le puedo decir.
–¿Por qué el Gobierno continúa con la implementación del Plan Trabajar que tanto cuestionó siendo oposición?
–Ese plan tiene dos problemas: no está ligado a emprendimientos productivos ni tiene componentes de capacitación y no sirve para el trabajo formal. Se cristaliza una situación de desocupación y no tiene movilidad. Ya los vamos a eliminar, pero sería contraproducente hacerlo de un día para el otro.
–¿Para ello debería cambiar el modelo económico, como sostienen en algunos sectores gremiales y políticos?
–La desocupación evidentemente es producto de la situación económica. Pero eso no quiere decir que los recursos que uno tiene para activar el empleo sean también recursos estáticos, cristalizados. Uno puede utilizar las políticas de empleo para generar una movilidad que nos permita volver a tener capacidad para entrar al mundo de trabajo.
–¿El plan Crear Empleo, que paga a las empresas privadas los primeros sueldos de un nuevo empleado, no reproduce un sistema que fracasó en el anterior gobierno?
–Uno lo que tiene que hacer es lograr una buena calificación de la empresa para que tome un trabajador. Hoy las empresas, en promedio, están en condiciones de contratar un 0,18 más de empleo. Pero no lo hacen por la incertidumbre. Entonces si uno lo ayuda en el arranque, y le corta laincertidumbre, ese puesto de trabajo se puede convertir en trabajo estable.
–Tampoco existe un seguro de desempleo. El que hay atiende a 124 mil personas, cuando el número de desocupados supera los 2 millones.
–El tema es cómo se construyen los recursos, de dónde salen. Si podemos hacer una política inteligente para lograr incorporar al mercado formal de trabajo a la mayor cantidad de gente posible, ahí va a haber una masa de recursos que hoy no se tiene.

Perdón, una pregunta

Bullrich exhibe con orgullo la llave de la cárcel de encausados, la de Caseros, que se dio el lujo de cerrar desde su cargo del Ministerio de Justicia. Ahora, en otra trinchera del Gobierno, intentará otro cierre: el debate sobre la legitimidad de la reforma laboral. “Para el Gobierno está vigente, y de eso no vamos a discutir más.” 
–¿Por qué ese respaldo a la ley que, se sospecha, se aprobó comprando votos?
–Es un instrumento importante. Hay un plano judicial y otro que son las necesidades del país. La ley promueve algo que no promueve ninguna ley. Acá se plantea como base el contrato por tiempo indeterminado.
–¿Y si la Justicia comprueba sobornos? 
–Para el Gobierno la ley está plenamente vigente. Y punto.
–¿Usted no cree que hubo sobornos?
–Que lo determine la Justicia.
–¿Cree que su antecesor, Alberto Flamarique, dijo que “para los senadores del PJ tengo la Banelco”?
–No es creer o no creer. Todo me enteré por los diarios. Quienes están convencidos podrán aportar los datos. 
–Hugo Moyano dice haber escuchado esa frase. Se trata de un sindicalista que ya realizó más de media docena de protestas contra el Gobierno y planea un apagón para antes de fin de año. 
–Ahora necesitamos construir.
–¿Moyano obstruye?
–Yo digo que es importante encontrar un camino de construcción.
–Perdón, una pregunta: ¿va a ser la ministra que va a bajar el desempleo en la Argentina?
–Voy a trabajar para lograr el crecimiento y justicia.
–Repito. ¿Va a ser la ministra que va a bajar el desempleo en la Argentina?
–...sola no. En la campaña, la Alianza dijo que todos los ministros van a ser ministros de Trabajo.
–¿La Alianza va a bajar el desempleo?
–Yo apuesto que va a hacer crecer la Argentina y distribuir mejor la riqueza.
–¿Pero va a bajar el desempleo?
–¿Cómo se distribuye mejor la riqueza? Con gente trabajando. Eso va a significar la baja del desempleo. Pero no me pidan fechas ni cifras. Voy a poner todo el esfuerzo para que eso suceda. Pero no me pidan más.

 

 

Espínola Vera disiente

El subsecretario de Relaciones Laborales, Enrique Espínola Vera, se opuso abiertamente a la decisión de la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, de no permitir que el trabajador pueda recurrir a la vía judicial contra una empresa, cuando tiene un accidente en su puesto de tareas. Bullrich había dicho que “no se toca” el artículo de la ley de Riesgos del Trabajo que impide optar por esa salida judicial. En declaraciones a la agencia DyN, Espínola Vera sostuvo que “la Alianza llegó para reparar el desequilibrio social y de ninguna manera para seguir consintiendo que existan ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Los trabajadores —dijo— no son ciudadanos de segunda y es necesario reconocerles el derecho de recurrir a la Justicia, cuando considere que la lesión sufrida en ocasión y con motivo del trabajo, lo habilite, tal como lo establece el proyecto de los diputados de la Alianza, que ya tiene dictamen de la comisión de Legislación del Trabajo”. El frepasista Espínola Vera destacó que “es el proyecto de los legisladores el que expresa firmemente la opinión de la Alianza, tal como ya se manifestara durante la campaña electoral y en los contenidos de la plataforma electoral”. Bullrich había dicho que “el artículo de la Ley de riesgos del trabajo que no permite al trabajador demandar judicialmente a la empresa, no se toca. Sí queremos aumentar las indemnizaciones, ampliar el listado de enfermedades profesionales y avanzar en prevención y seguridad”.

“Chacho se rajó”

Por D.S.
–¿Chacho Alvarez hizo bien en irse?
–Me hubiese gustado que se quede. Los cambios culturales son largos y hay que estar permanentemente. Hay que pelearla desde adentro y él se rajó.
–¿La llamó para felicitarla cuando asumió en lugar de Alberto Flamarique?
–Yo lo llamé.
–¿Y?
–Bien. Todo bien.
–No parece. El quería que su lugar lo ocupe Juan Pablo Cafiero ya que Trabajo es un ministerio asignado originalmente al Frepaso.
–No hablé de eso. El me dijo “todo bien” y punto. Bah... y al otro día se desató la crisis.
–Mire que De la Rúa dice que no hay crisis.
–... bbbbbueno. El día de la renuncia se generó una situación de crisis, ¿o no?

Aquel día tan agitado

Por D.S.
–¿Cómo se enteró de su nombramiento?
–El día anterior a la asunción me llamó el edecán para que al mediodía lo vea a De la Rúa. Cuando me encuentro, el Presidente me dice (lo imita con la voz): “Bueno, vos sabés, estamos pensando algunos cambios... me gusta cómo estás trabajando y, si bien es un área importante, no es el área central en este momento y me gustaría que estés en algún área de Trabajo, donde hay dos secretarías de Estado y está la Anses. ¿Vos cómo te sentís?”. Yo le dije que ya tenía el manejo de un lugar ejecutivo. Y que, además, como diputada ya había tocado todos estos temas y los conocía, que me faltaba actualización, pero que me adaptaba rápido. Entonces, me dice (otra vez impostando la voz): “Bueno no hables con nadie, nadie, pero nadie”. Yo pensé que me iba al Anses, o a la Secretaría de Seguridad Social. Al otro día me llama el edecán para que vaya a la Casa de Gobierno. Llego y ahí estaba (el secretario de Legal y Técnica, Virgilio) Loiácono haciendo el decreto que decía que iba a ser ministra de Trabajo. Yo me dije: “No puede ser esto”. Loiácono me dijo: “¿No me digas que no lo sabés?”. Entonces vino el Presidente y me dice: “Quiero que ocupes el Ministerio de Trabajo. ¿Te sentís bien?”. “Sí, no se preocupe”, le llegué a contestar. Y ahí me enteré de que se iba Gil Lavedra. Yo de él no sabía nada. Y tuve una sensación rara, porque yo quería llamarlo, pero no podía decir nada porque el Presidente me pidió silencio total. Recién cuando se instaló lo del cambio lo llamé y le dije que estaba contenta y triste a la vez.

 

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