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PAGINA/12 COMPARTIO LA EXPERIENCIA
 DEL GRUPO LOS SUSODICHOS EN LA REALIDAD COLOMBIANA 
Aventuras de unos teatristas argentinos en tierra de Gabo

Durante casi tres semanas, este conjunto juvenil, que tiene como enemigo jurado la solemnidad, recorrió en todas las direcciones los caminos de Colombia, desde Medellín hasta Manizales, pasando por Popayán, Pasto y Cali, ratificando su popularidad con todos los públicos, dispuestos a disfrutar de la fiesta a pesar de la violencia que se respira en el aire.

Los colombianos se dejaron seducir por una obra que les permitió olvidar que están en una futura Vietnam, siempre a punto de estallar.
Por Silvina Friera
Enviada Especial

t.gif (862 bytes) En Colombia se respira una violencia cotidiana, especialmente en las calles, algo casi tan �normal� para la mayoría de la población, como escuchar salsa o vallenato. �Somos diez los policías afectados en este operativo�. Esta fue la expresión utilizada por uno de los efectivos de la ciudad de Ibagué, que aguardaba el inicio de Marea, el espectáculo interpretado por el grupo de teatro argentino Los Susodichos, de gira por varias ciudades colombianas. La sorpresa y el temor de la delegación argentina eran lógicos: nunca se vio a tantos uniformados �custodiando� un teatro. Claro que los jóvenes ibagueños que esperaban ansiosos el estreno de la obra en el teatro Tolima no le dieron la menor importancia al asunto. Los actores Federico Vaintraub, Julieta Gochman, Maqui Figueroa, Azul Lombardía, Ezequiel Díaz, Lucila Mangone, Lucas Mirvois y Cecilia Monteagudo, la directora Nora Moseinco, el asistente de la puesta en escena, Emiliano Larre, y la iluminadora, Dana Barber, suspiraron aliviados al finalizar la función: una sala repleta de adolescentes aplaudieron de pie, durante más de cinco minutos. �Cada función es irrepetible -.explicó Moseinco a Página/12�. El público se engancha, se ríe y se emociona con distintas escenas de la obra�. La gira de Los Susodichos por tierra colombiana, que se inició el sábado 23 de setiembre y culminó el 10 de octubre en Cali, marcó la consolidación de ocho actores que empezaron a trabajar juntos hace 8 años, cuando tenían entre 11 y 13 años, que se toman el oficio en serio y se divierten improvisando sobre situaciones �prestadas de la realidad�. 
La primera prueba de fuego, en muchos sentidos, fue en Medellín, popularmente llamada �la ciudad de la eterna primavera� y que ostenta con orgullo el hecho de ser el lugar donde murió trágicamente el mito argentino Carlos Gardel. El viaje por la carretera desde Bogotá hacia esa ciudad es uno de los más peligrosos por los secuestros y quemas de coches que realizan las FARC. Además, en los tramos finales de la ruta, los paramilitares custodiaban con recelo el paso de cada uno de los �carros� y claro, el de la combi que transportaba a los Suso. El debut fue en el teatro Pablo Tobón Uribe, que lleva el nombre de uno de los más importantes mecenas de la cultura antioqueña, sala que se inauguró oficialmente el 2 de agosto de 1967. Ronald y Juliana, paisas (así se llama a los que nacieron en Medellín), 18 y 15 años respectivamente, pertenecen a Prisma, una agrupación de teatro de Medellín. Ambos disfrutaron de Marea y elogiaron las actuaciones de los argentinos. �¿Quién no se siente identificado con esa madre molesta, que no para de agobiar a su hijo con problemas?�, dijo Ronald, que vivió el ritmo contagioso de una puesta que deleitó a los colombianos. Justamente ese cuadro fue uno de los más eficaces a la hora de robar sonrisas y carcajadas de distintos tenores en las ciudades donde se presentaron Los Susodichos. Julieta y Lucas, la madre y el hijo, conformaron un dueto actoral imperdible, muy festejado por un público mayoritariamente joven. Otra escena que nunca falló fue la de los soldaditos virtuales, interpretada con total desparpajo por Lucas, Ezequiel y Federico. El absurdo de la rutina de un entrenamiento militar transformó el escenario de la playa en un campo de combate de muñequitos cibernéticos. En un país armado hasta los dientes y sensibilizado por la violencia, el combo humor, actuación y movimiento físico, consiguió que los colombianos se rieran de sus propios estereotipos militares. �En Ibagué, con diez policías en la puerta de la sala, sentí pánico por la escena de los soldaditos, no sabía cómo reaccionarían�, confesó Lucas. A diferencia de lo que sucede en Buenos Aires, a los jóvenes colombianos les gusta ir al teatro y todo lo que provenga de Argentina, es un bien codiciado de antemano, especialmentesi de fútbol se trata. Los Suso, en cambio, no leen a Shakespeare y se aburren muchísimo con la solemnidad teatral, por eso hacen el teatro que les divertiría ir a ver y que los identifica. �Los colombianos disfrutaron la energía de las situaciones y de las imágenes que genera la obra. Nunca buscaron el mensaje y se sorprendieron por el nivel de actuación de los chicos, que están consolidando un estilo propio, ajeno a las copias�, apuntó Moseinco, una experta en el entrenamiento actoral de chicos y adolescentes. 
Si en Medellín jugaron de locales, en Manizales, tierra cafetera por excelencia, donde estuvieron hace tres años con Cosas de varios, su segunda creación colectiva, los Suso ganaron por goleada y, además, se sintieron como en sus casas, en el marco de las Jornadas Juveniles de cine, teatro y literatura, que se realizan todos los años entre setiembre y octubre. Con una población universitaria integrada por más de 12.500 estudiantes, muchos de los cuales ya habían visto al grupo argentino, las dos funciones en el teatro Los Fundadores fueron una fiesta, con las localidades agotadas dos días antes del estreno. �La ciudad de las puertas abiertas� sorprendió a Cecilia, que compone a la femme fatale del primer cuadro de la obra, una suerte de chica-sirena que seduce a su pareja tirándole chorros de agua en su boca. Los gritos y comentarios de los jóvenes espectadores hubiesen ocasionado que el gobernador de Santiago del Estero, Carlos Juárez, suspendiese la función por pornográfica y por �depravar el espíritu de la gente�. �Me impresionó cómo manejaban el espacio escénico y las actuaciones�, aseguró Catalina, una joven de 16 años, que se autoproclama �fanática del grupo�.
El tercer desafío, Ibagué, fue fructífero, a pesar de los sobresaltos iniciales que generaron la policía y el paro de docentes por falta de pago en los salarios. En Neiva, con 38 grados de sensación térmica, la química con el lugar fue diferente. La Casa Teatro era la primera sala con techo de chapa semidescubierto, bastante lejana a los teatros oficiales en los que se había presentado el grupo. �Marea nació en un galpón en Devoto, que se parece muchísimo a este lugar�, recordaba Maqui. �Los tachos de las primeras luces se hicieron con latas de Nesquik�, agregó Lucila. Y aunque las condiciones técnicas no eran óptimas, la mística de las dos funciones en Neiva forma parte del libro de anécdotas de los Suso. �A los vecinos se les pidió que apaguen las luces de sus casas para que la sala quede lo suficientemente oscura�, subrayó Federico, que cumplió 22 años el 1º de octubre y que, antes de emprender la gira, decidió abandonar la carrera de Publicidad para dedicarse full time a la actuación. Para los vecinos que esperaban el debut argentino, la presencia de Los Susodichos se convirtió en todo un acontecimiento: ayudaron a cargar la arena, uno de los elementos centrales de la escenografía y estaban siempre dispuestos a colaborar. �La gente de Neiva fue lo más�, exclamó Ezequiel. Las ciudades de Popayán, Pasto y Cali también vibraron al ritmo vertiginoso de la Marea de absurdo e ironía, que ocho jóvenes argentinos llevaron por tierras cafeteras. Demasiado cansados por el accionar de los paramilitares (35.000 personas muertas en la última década), los secuestros de las FARC, que dominan toda la región del Putumayo, el Plan Colombia y el narcotráfico (algunos todavía recuerdan con cariño �las proezas del mítico Pablo Escobar Gaviria�), los colombianos no se privan de tomar ron (especialmente si es el de Caldas), bailar salsa, comer arepas y dejarse seducir por el humor, la frescura y el swing de una obra que les permite olvidar, al menos, durante 45 minutos, que están en una futura Vietnam, que parece siempre a punto de estallar.

 

 

Un espectáculo bizarro

Marea es un collage de cuadros sobre situaciones referidas a la playa, que obliga a los ocho actores a entrar y salir de un piletón lleno de agua, dispuesto sobre un escenario cubierto de arena. Los Susodichos parodian sobre episodios como la sirena-chica soñada por un soldado, las peripecias de una chica algo �gordita� y torpe con su profesora de gym, el delirante diálogo entre una madre y su hijo (empecinado en comprarse como sea una moto), entre otros. Con una ambientación bien setentista, la obra parece estar inspirada en ciertas películas bizarras (Enrique Carreras), con fondo playero y excusas siempre perfectas para cantar y bailar.

 

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