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CONTUNDENTE RESPALDO DEL jefe del GOBIERNO ESPAÑOL
“Este fue el mejor día del año”

El presidente español, José María Aznar, expresó en forma rotunda su confianza en la situación económica e institucional de Argentina y aclaró que lo decía como gobernante del “sexto inversor del mundo”. Las palabras de Aznar cambiaron ostensiblemente el humor del presidente Fernando de la Rúa. Los empresarios y banqueros españoles coincidieron con Aznar.

José María Aznar y Fernando de la Rúa, un encuentro que cambió el humor del presidente argentino. El apoyo categórico de Aznar ayudó a pasar el mal trago de los cambios en el gabinete.
Por Martín Granovsky
Desde Madrid

t.gif (862 bytes) Se quitó los anteojos, miró fijo a los periodistas y declaró: “En la Argentina se dan las condiciones de estabilidad, seguridad jurídica y seguridad institucional más que suficientes para que el país sea un foco de inversión”. La frase no pertenece a Fernando de la Rúa sino a José María Aznar, y determinó que anoche, durante el cóctel en el Palacio del Pardo, un funcionario argentino dijera con la misma seguridad del presidente del gobierno español: “Para nosotros, éste fue el mejor día del año”.
“Este hombre era una persona el viernes pasado y otra hoy”, dijo un secretario de Estado comentando el ánimo presidencial. El viernes pasado, hace solo seis días, recién estaba renunciando Fernando de Santibañes, en el desplazamiento más doloroso de un funcionario para De la Rúa desde el comienzo de su mandato. El domingo a la noche terminó de integrarse el gabinete. El lunes, el Gobierno anunció el paquete tibiamente –algo es algo– reactivador. De la Rúa viajó y desde entonces le cambió la cara. Luce distendido, relajado, sin el rictus sombrío de la semana pasada. No se ha convertido, claro, en un animador de fiestas, pero sus discursos empiezan a mostrar un énfasis mayor cuando habla de la reactivación y el consumo. Ya empezó a mencionar el ajuste fiscal como una etapa superada, y por eso le vino bien el espaldarazo de Aznar.”
La ventaja del jefe del gobierno español como propagandista es que se trata de un comunicador preciso. Cuando habla suena frío, como una máquina, y casi no abre la boca para modular, pero golpea cuando enumera y no tiene problemas en anunciar que hará una afirmación que él mismo considera importante.
“Dicho de otro modo: hago una expresa declaración de confianza política y económica en el futuro, y quiero decir que la Argentina, primer destino de las inversiones mundiales de España, que es el sexto inversor del mundo, representa para nosotros un compromiso estratégico”, dijo Aznar en la conferencia de prensa que ofreció junto a De la Rúa en el Palacio de la Moncloa. 
En otro momento volvió al punto y dijo que “30 mil millones de dólares no son el fruto de una noche de alegría con un grupo de amigos, sino una decisión seria”.
Parecido físicamente a Felipe Solá pero más adusto, Aznar comentó que no hace falta cantar el tango (habló de “Mano a mano” y dijo que lo sabía) y recordó que en la Argentina había visitado a Ernesto Sabato. “Quiero contarles que De la Rúa me trajo una carta de Sabato, y yo aprovecho este mensajero tan importante para devolvérsela”, contó en un giro ya más previsible del intercambio de flores diplomáticas: últimamente, mencionar a Sabato es un must de las relaciones exteriores, como quien aprovecha una ventaja comparativa, y devolver atenciones con el escritor es otra gentileza obligatoria. 
“No conocí a Borges, pero me hubiera gustado conocerlo”, dijo Aznar como para demostrar su cultura argentina, aunque de verdad sonó sincero. Pero ayer estaba claro para todos, en ambas comitivas, que el tema no eran los cuentos de cuchilleros de Palermo ni la poesía, sino las pesetas puestas sobre todo en telecomunicaciones. 
De la Rúa lo comprobó en el desayuno privado que mantuvo, acompañado del canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, con los grandes grupos españoles, Repsol YPF, Telefónica, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y Banco de Santander. 
“Estamos convencidos de la solidez del sistema financiero argentino, que consideramos un verdadero activo del país”, dijo el banquero Emilio Botín, quien se mostró preocupado por la escasa demanda de créditos. 
Los empresarios preguntaron por la inserción de la Argentina en el Mercosur, el ALCA y la Unión Europea. Rodríguez Giavarini explicó su idea del papel estratégico de Mercosur. Después, Aznar diría en público que van a coincidir la Argentina en la presidencia del bloque regional y España en la jefatura temporal de la Unión Europea. Este diario pudo saber que el Gobierno buscará aprovechar ese momento para profundizar la relación con un país que define como la puerta de entrada a Europa. Una puerta que no está del todo abierta, como comentaron a la noche los empresarios del sector de la carne.
También en el desayuno, De la Rúa repitió a los empresarios que en la Argentina hay seguridad jurídica. 
–No tenemos nada que reclamar –dijo Alfonso Cortina, de Repsol.
En privado, y luego lo diría también en público, el Presidente le puso al concepto, ya vago, de seguridad jurídica, un contenido más concreto y adaptado a estos tiempos de Estado sin empresas propias y servicios privatizados hace pocos años:
–No hemos modificado ninguna regulación, ningún reglamento. Hemos realizado la desregulación telefónica, después del plazo que fijaba el pliego de privatización de los teléfonos, de manera abierta. Y en el caso de Endesa, cuando hubo riesgo de que una sola empresa terminara controlando toda la distribución de energía, aplicamos la ley de defensa de la competencia. 
Según participantes del desayuno, César Alierta, presidente de Telefónica, no protestó contra la desregulación de teléfonos que se pondrá en práctica el 9 de noviembre y significará la chance de que capitales norteamericanos amplíen su presencia en la Argentina. 
Quienes estuvieron en la reunión a puertas cerradas entre De la Rúa y Aznar aseguran que el español tampoco lo planteó.
–No hubo ningún punto litigioso –dijo un diplomático argentino. 
–¿La desregulación ya es un tema cerrado para los españoles?
–Sí, está cerrado. Nadie lo abrió aquí.
Tampoco se tocaron las denuncias de sobornos en el Senado, aunque una de ellas, la de la senadora Silvia Sapag contra el senador Emilio Cantarero acusándolo de haber querido sobornarla, estaba relacionada con la ley de Hidrocarburos y con Repsol.
Un director de una de las empresas españolas, que habló a condición de que se reservara su identidad, dijo que para los grupos locales con inversiones en la Argentina el punto clave es la autoridad que pueda mostrar De la Rúa y la cohesión del Gobierno. 
Parte de esa autoridad se pondrá en juego esta misma tarde: mientras De la Rúa visite Bueu, el pueblo de su familia en Galicia, José Luis Machinea estará discutiendo sobre el petróleo en Neuquén con Alfonso Cortina. 

 

 

Claves

El presidente del gobierno español expresó enfáticamente su confianza en la situación económica e institucional de la Argentina.
Ni Aznar ni los presidentes de las principales inversoras españolas en Argentina plantearon puntos litigiosos en las relaciones económicas. 
Persisten algunas diferencias entre el gobierno nacional y el de Neuquén por la negociación con Repsol por el yacimiento de Loma de la Lata que podrían enturbiar el proceso.
El titular de Telefónica, César Alierta, no mencionó la desregulación de teléfonos a punto de ponerse en práctica.
El gobierno argentino buscará aprovechar su próximo período en la presidencia del Mercosur, que coincidirá con el gobierno español al frente de la Unión Europea, para profundizar las relaciones entre ambos bloques.
Para los grupos locales con inversiones en la Argentina, el punto clave es la autoridad que pueda mostrar De la Rúa y la cohesión del Gobierno.

 

 

Madrid me mata

Repsol. A las cinco en punto de la tarde, como en los toros, el ministro de Economía José Luis Machinea se reunirá con el presidente de Repsol YPF, Alfonso Cortina, para terminar de discutir el convenio por Loma de la Lata, el gran yacimiento de gas bajo concesión de la multinacional española. La propuesta es prorrogar el acuerdo del 2002 al 2027, para profundizar una tendencia actual: según la senadora Silvia Sapag, con las divisas obtenidas de sus yacimientos neuquinos Repsol habrá pagado la compra de YPF en sólo tres años. En realidad, la discusión de hoy es si puede haber un acuerdo sólo entre el gobierno provincial y Repsol sin que el Estado nacional resigne su pretensión de obtener 300 millones de dólares. Jorge Sobisch, el gobernador neuquino, presente en la delegación que viajó con Fernando de la Rúa en el Tango 01, no quiere perder la negociación con Repsol por ninguna exigencia nacional. Dos voceros informales se dedican a perseguir periodistas como si fueran predicadores para convencerlos de que Neuquén saldrá así de su crisis. “Nosotros queremos hacer el acuerdo hoy, porque mire si en el 2020 la energía eólica destruye al petróleo y lo que tenemos no vale nada”, exageró uno de los gurúes de cabotaje. Machinea ya hizo saber que no se bajará de su reclamo de 300 millones. Y Cortina deslizó ayer que Repsol YPF está dura en su posición, y que si el gobierno nacional traba un arreglo, no habrá arreglo.

Cavallo. Las cuestiones de derechos humanos siguen interesando a los periodistas españoles, como quedó comprobado en la conferencia de prensa de ayer al mediodía en la Moncloa. Consultado sobre si el Gobierno tramitó un pedido de extradición de Ricardo Miguel Cavallo, el represor de la Escuela de Mecánica de la Armada arrestado en México, De la Rúa lo negó. También dijo que su gobierno no aplicó nunca el decreto 111, por el que Carlos Menem había ordenado obstruir la pesquisa del juez español. Luego repitió la frase habitual de que la Argentina privilegia la territorialidad para el juzgamiento de crímenes.

Carta. Cuando no quiere contestar algo con precisión, De la Rúa suele ampararse en una frase: “No sé, no he leído nada de lo que usted dice”. Ayer, la periodista española que le preguntó sobre el decreto 111 citó la carta abierta dirigida al Presidente por los organismos españoles de derechos humanos. “No conozco esa carta”, dijo De la Rúa. Pero la conocía: era la misma que una chica de Hijos-Madrid había querido entregarle el martes en la Real Academia de la Lengua, mientras era arrastrada en andas por los servicios especiales de la policía española. Como informó este diario, el Presidente pidió que liberaran a la manifestante, y su edecán naval fue hasta ella y recogió el texto, en el que también se pedía una solución para la huelga de hambre de los presos de La Tablada.

Copia. Los argentinos, con Menem, plagiaron hasta la tipografía y la forma del cartel que dice “Casa Blanca”, en el recinto donde el presidente norteamericano ofrece las conferencias de prensa. Los españoles no. La sala de prensa está diseñada en forma de hemiciclo, para permitir una visión cercana, y un discreto cartel montado sobre un bastidor en las paredes revestidas de madera dice, simplemente, Moncloa, la Casa Rosada del presidente del gobierno español.

Machinea. El ministro de Economía dirigió un largo discurso a los empresarios argentinos y españoles. Completo como siempre, quizá demasiado, sin embargo esta vez apeló al buen humor. “Esta, efectivamente, es una conquista”, dijo, y puso una pausa durante la que fue palpable el silencio incómodo del auditorio. “La conquista de las inversiones españolas”, cerró. 

Galicia. De la Rúa dejará Madrid al mediodía, rumbo a Galicia. Volará hasta Vigo, el puerto desde donde salían los emigrantes gallegos, y de ahí un camino serpenteado lo llevará a Bueu, el pueblo de su abuelo Manuel, que un día dejó el paisaje de pescadores para radicarse en Santiago del Estero.

Palacio. Anoche el embajador argentino, Ricardo Lafferière, organizó el cóctel con que el Presidente se despidió de Madrid, antes de su salida oficial de hoy. Lo hizo en el Palacio del Pardo, donde paraban los De la Rúa, los Rodríguez Giavarini y el secretario de Turismo, Hernán Lombardi. Emplazado 15 kilómetros al norte de Madrid, en una hermosa zona de bosques, se usa sólo para jefes de Estado extranjeros. Quien lo usó en vida fue Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios, a quien Dios le quitó la gracia un día de noviembre de 1975. Franco solía organizar cacerías en los alrededores.

Cola. La entrada al palacio fue lenta porque cada invitado fue saludando a De la Rúa, al rey Juan Carlos, a la reina Sofía y a Inés Pertiné, en fila para dar la mano. De la Rúa presentó a cada uno.

Carne. Mientras hacían cola, los empresarios de la carne comentaban sus discusiones de la mañana contra la Política Agraria Común de la Unión Europea, que impide ampliar las exportaciones argentinas al mercado de Europa. España coincide con la Argentina pero los empresarios, entre ellos Alfredo Coto, pidieron más energía a Madrid en su prometido papel de lobbyista de las exportaciones de carne. “Sabemos que los franceses se oponen duramente, y por eso cualquier solución será a largo plazo, pero si no presionamos permanentemente nunca habrá ninguna salida”, decía Coto.

Saladitos. Quesos argentinos, vinos tintos y blancos también argentinos, jamón serrano español y calamaretti fritos fueron algunos de los platos que sirvieron los mozos. El presupuesto de las embajadas sufrió recortes, y por eso la falta de canapés de caviar, pero ninguno protestó por la adecuación del presupuesto a la realidad.

Tango. “La verdad, tan espectacular no es, y encima tuvimos que hacer escala porque no llegaba directo a Madrid”, dijo un miembro de la comitiva oficial que viajó en el Tango 01 y pidió reserva de su identidad por razones obvias: “El avión no es lujoso, y si Menem no le hubiera puesto cosas innecesarias y que irritaron mucho, como el sillón de peluquero, nosotros no lo hubiéramos usado en la campaña”. Está claro que el Tango no se venderá, y que De la Rúa está cada vez más habituado a utilizarlo y a aprovechar su diseño de oficina volante. El avión tiene áreas marcadas. Hay una más cómoda para el Presidente, otra de mayor categoría para gobernadores y una más popular, con las comodidades de una categoría business, para los legisladores.

Villa. Dejó impresionados a los empresarios Martín Villa, el poderoso ejecutivo de Endesa Iberdrola, el cuarto gigante mundial de la energía eléctrica. Al hablar en el seminario binacional de ayer por la tarde,Villa, ex ministro del Interior, fue concreto y coloquial al mismo tiempo. Dijo que éstos son los tiempos del marco regulatorio (luego de la etapa de las empresas públicas) y contó: “En mi época, el panadero empezó a hacer facturas con lo que sobraba de la masa del pan. Hoy a eso lo llamamos diversificación”. 

 

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