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LA OA DENUNCIO AL CUÑADO DE DE LA RUA
Pertiné, contratista

La Justicia investiga a Basilio Pertiné Urien, uno de los hermanos de la primera dama, por fraude al Estado. El Presidente consideró que la denuncia forma parte de una “maniobra”.

El ex almirante
Basilio Pertiné Urien.

El juez federal Gustavo Literas tiene en sus manos la investigación de una denuncia por irregularidades en una licitación del Ministerio de Salud en la que fue beneficiada la empresa constructora que preside Basilio Benito Pertiné Urien, uno de los hermanos de la primera dama, Inés Pertiné Urien. La presentación fue hecha la semana pasada por la Oficina Anticorrupción (OA) y es la primera vez que esta repartición involucra a la familia del presidente Fernando de la Rúa. “Todo es parte de una maniobra”, dijo ayer el mandatario. “No hay nada que le pueda ser atribuido al señor Pertiné. Eso es todo lo que les puedo decir”, remató.
Como parte del Programa de Reformas del Sector Salud (PRESSAL) –que se encarga de la reconstrucción o refacción de hospitales públicos–, se llamó a licitación a comienzos de 1999 para la renovación del hospital Diego Paroissien, de la localidad de Maipú, en Mendoza. El Programa, que está subsidiado en parte por el Banco Mundial, informó a esa entidad que disponía de 4.200.000 pesos para la licitación. La obra fue adjudicada a la empresa Riva-Econem, que había pedido 4.222.222 pesos. A un mes de la asunción de Fernando de la Rúa, el director de la Unidad Ejecutora Central del PRESSAL, Francisco Ibáñez, anuló esa licitación. A la empresa Madeddu, que seguía en el orden de prioridades por haber ofrecido el segundo precio más barato, le puso como condición contestar en un día si podía acortar los tiempos de construcción de 15 a 12 meses. A fin de enero se terminó adjudicando la obra a la firma del cuñado del Presidente, San José Sociedad Anónima, que había pedido 5.889.464,46 pesos.
El hermano mayor de la esposa del presidente –ex almirante en la Armada y ex secretario de Isaac Anaya, miembro de la segunda junta militar de la dictadura– comenzó la obra en abril de este año. Inmediatamente solicitó algunos curiosos privilegios: extender el plazo de construcción de 15 a 18 meses y hacerse cargo del remiendo de un desnivel hallado tardíamente en el terreno, un favor que costaría 397.764,33 pesos.
Todas las maniobras tuvieron testigos. Uno de ellos fue Juan Pablo Quaglia, cuya consultora Quaglia y Asociados había ganado la licitación de la dirección de obra. Este arquitecto puso en conocimiento del Ministerio de Salud varias anormalidades, empezando porque Juan Carlos Giménez, de la Gerencia de Adquisiciones del PRESSAL, le habría pedido al momento de la licitación una coima para un supuesto funcionario del Banco Mundial. El programa televisivo “Día D” transmitió la grabación del supuesto diálogo sobre el soborno. El arquitecto también cuestionó el pedido de mayor plazo por parte de la constructora San José y, en relación con los desniveles del terreno, recordó que los pliegos lo obligaban a revisarlo con anticipación. Conclusión: el contrato de Quaglia fue rescindido.
Sin sospechar las consecuencias, el propio ministro de Salud, Héctor Lombardo, denunció el tema ante la OA, que inició una pesquisa. El director de Investigaciones, Manuel Garrido, denunció ante la Justicia Federal que “los hechos se enmarcan” en el delito de fraude al Estado, que tiene una pena máxima de 6 años de cárcel. El escrito de la OA señala: “que el coordinador Ibáñez gestionó de manera irregular un cambio de las condiciones contractuales (...), posibilitando con ello que la Constructora San José, que había quedado relegada a una tercera colocación, se beneficiara con la adjudicación”. También alude a las “incidencias” señaladas por Quaglia una vez iniciada la obra. Dice que el contrato de Quaglia fue anulado “de manera cuestionable”. Por lo pronto, el fiscal Eduardo Taiano ya requirió que se dé curso a la investigación penal.
De la Rúa no dudó en defender a su pariente. “No me voy a prestar a ser parte de maniobras que se producen en mi ausencia”, dijo al llegar de la cumbre del Mercosur celebrada en Florianópolis. Aseguró que no hay nada que atribuir a su cuñado y les echó la culpa a las gestiones pasadas: son “licitaciones del gobierno anterior, resueltas por organismos autónomos”, se desentendió.

 

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