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EL GOBIERNO APELO ANTE LA CORTE POR EL CASO TABLADA
“Está en juego la justicia”

En su planteo ante la Corte, el procurador del Tesoro, Ernesto Marcer, sostiene que si no se autoriza la doble instancia para los presos se cuestiona el cumplimiento de la Constitución.

El procurador del Tesoro, Ernesto Marcer, elaboró la apelación que el martes resolvería la Corte.

“Está en juego en este caso el valor justicia, en el que cabe considerar comprendido la plena vigencia de la Constitución Nacional y de los tratados internacionales incorporados a ella. Pero también y fundamentalmente el cumplimiento de los compromisos internacionales contraídos por el país, particularmente en materia de derechos humanos”, advirtió el procurador del Tesoro, Ernesto Marcer, en el recurso de queja presentado ante la Corte Suprema por el caso Tablada. Con importantes críticas a la Cámara de Casación y con insistencia en la obligación de respetar la Convención Americana de Derechos Humanos, el Gobierno solicitó que el máximo tribunal de la Nación otorgue el recurso de revisión de las condenas de los detenidos por el ataque al cuartel de La Tablada. El ministro de Justicia, Jorge de la Rúa, reclamó que el tema fuera resuelto antes de fin de año. La Corte se expediría el martes próximo y todo indica que, por mayoría, ordenaría que Casación revise las condenas de los miembros del MTP, en huelga de hambre desde hace 103 días.
El 23 de noviembre, la Sala II de la Cámara de Casación rechazó un recurso presentado por los abogados de los presos de La Tablada para que las condenas de los miembros del MTP fueran revisadas. El Poder Ejecutivo –a través del procurador del Tesoro– pidió que Casación dejara intervenir a la Corte, pero el jueves el tribunal declaró “inadmisible” el recurso.
Ayer, el procurador destacó ante la Corte “la gravedad institucional” del tema debido a “la posibilidad de que se genere responsabilidad internacional del Estado por incumplimiento de las obligaciones asumidas en una convención internacional que fue incorporada a la Constitución Nacional”. Y mencionó que de no otorgarse el recurso extraordinario solicitado la lesión causada afectaría al “bien común”.
Marcer defendió su legitimación como representante del Ejecutivo para intervenir en el caso Tablada en el “descrédito internacional” y la “imposición de sanciones al Estado argentino” (de naturaleza institucional o incluso patrimonial) que pueden derivarse del incumplimiento de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como el Pacto de San José de Costa Rica.
El reclamo judicial del Gobierno se basa en las recomendaciones que hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA al Estado argentino en el caso de La Tablada. Ese organismo reclamó una segunda instancia judicial para los presos, cosa que les había sido negada por haber sido juzgados por la Ley de Defensa de la Democracia.
El procurador expresó en el escrito “la necesidad insoslayable de declarar la inconstitucionalidad” de esa ley. Y destacó que el Pacto de San José de Costa Rica, que establece “el derecho a recurrir un fallo ante el juez o tribunal superior” tiene una validez superior a la Ley de Defensa de la Democracia. No sólo por tratarse de una norma de rango constitucional, sino porque la Convención de Viena –ratificada por Argentina– establece que no puede invocarse una ley interna para justificar el incumplimiento de un tratado internacional. Finalmente, Marcer destacó que la sentencia de la Cámara de Casación del 23 de noviembre pasado “puso en tela de juicio el rol del Poder Judicial como custodio del sistema político programado por la Constitución”.
El martes, en el último acuerdo del año, la Corte se expediría favorablemente sobre este tema, que entonces deberá volver a Casación.
Pero por si la situación se estanca, el Gobierno tiene preparado un decreto de necesidad y urgencia que otorgue a los presos una segunda instancia judicial.

 

En estado delicado

“Todos los presos han perdido un promedio de 20 kilos. Están en reposo permanente, hablan lo necesario y han restringido las visitas por el grado de debilidad”, informó Adrián Witemberg, vocero de los presos de La Tablada. Según expresó el MTP en un comunicado, Carlos Motto y Miguel Aguirre se encuentran en un estado de desnutrición avanzado y los otros huelguistas están ingresando en una etapa delicada en la que, ya habiendo agotado las reservas de grasas del organismo, comienzan a consumir masa muscular y otras proteínas. Pero el caso más delicado es el de Miguel Aguirre, “producto de un cuadro infeccioso y febril (39 grados) como consecuencia del uso permanente del suero a lo largo de ocho días”. Witemberg anunció también que el Estado italiano asumirá los costos de la defensa de otro de los detenidos, Roberto Felicetti. El abogado Carlos José Díaz, que promovió una causa para que se garantice la salud y la vida de los ayunantes, recusó ayer a seis ministros de la Corte Suprema que rechazaron un hábeas corpus presentado por otro letrado.

 

OPINION
Por Leopoldo H. Schiffrin *

Errores y excesos

Hasta hoy, todas las puertas de la judicatura (no las de la Justicia) se han cerrado obstinadamente al reclamo de quienes purgan penas por el asalto al cuartel de La Tablada, ocurrido el 23 y 24 de enero de 1989.
Sin duda, el hecho en sí fue, a mi parecer –cualquiera fuese la intención de sus autores–, una aventura irresponsable, que debilitó aún más al gobierno constitucional. Sin embargo, ello no excusa la salvajería de la represión desatada, reiterando los métodos del terrorismo de la dictadura: torturas, fusilamientos de prisioneros, desapariciones y la falta de cualquier investigación seria respecto de esos crímenes (todo ello comprobado en el informe de la CIDH referente al caso).
Por otra parte, las sentencias dictadas contra los participantes fueron de un rigor draconiano: en dos casos reclusión perpetua junto con reclusión por tiempo indeterminado, en otros once reclusión perpetua, una pena de veinte años y otras cuatro que van de quince a diez años.
Esto contrasta con las penas impuestas por la rebelión militar del 4 de diciembre de 1990: un caso de reclusión por tiempo indeterminado, tres penas de veinte años, dos de diez y ocho, una de quince, una de doce, cuatro de diez, dos de siete, una de cinco, tres de cuatro y tres de tres.
Esta diferencia extraordinaria de penas proviene de que, con total olvido de la tradición jurisprudencial y legislativa argentina en la materia (resumida por el procurador general Dr. Enrique Carlos Petracchi, en el caso Lezcano, dictamen del 24 de mayo de 1974), según la cual, los delitos conexos a la rebelión (muertos en combate, daños, etc.) sólo se castigan por separado si asumen el carácter de “actos de barbarie odiosa o repudiable vandalismo”, la Cámara Federal de San Martín sumó a la rebelión todos los hechos conexos.
Además, mientras los intervinientes en la rebelión militar (que no fueron torturados y gozaron de ventajosas condiciones de prisión) tuvieron oportunidad de revisión ante un tribunal superior, los atacantes de La Tablada no obtuvieron tal derecho, pese a que está garantizado por el art. 8.2.h) del Pacto de San José de Costa Rica.
Esta privación de justicia no ha sido reparada, invocando diversos tecnicismos formales cuyo escaso valor para estas situaciones han puesto de relieve prestigiosos juristas y también en los últimos días los votos emitidos por dos ministros de la Corte Suprema.
La Justicia, los principios de humanidad, el respeto a la igualdad hacen imperioso que la judicatura argentina asuma la responsabilidad de corregir sus propios errores y excesos cometidos a lo largo de once años.

* Juez de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata.

 

OPINION
por Hernán Ons

Otra inseguridad jurídica

Estamos asistiendo estos días a la práctica más perversa de la política de los últimos tiempos. El aprovechamiento de la situación de salud de los presos por el asalto al cuartel de La Tablada para la obtención de réditos políticos es uno de los hechos más lamentables de los que se tenga memoria.
La actitud irresponsable y especulativa de muchos legisladores, que han eludido la responsabilidad -.que les es exclusiva-. de adecuar el derecho interno a las recomendaciones de la CIDH, emanadas de tratados internacionales que el país está obligado a honrar, no hace más que seguir aumentando el descrédito de la clase dirigente del país y sus instituciones.
Hemos cumplido hace poco 17 años de vida en democracia y parece mentira que no hayamos aprendido la importancia del respeto por la Constitución y los tratados internacionales en materia de Derechos Humanos. Es aún más triste observar cómo la inoperancia de unos pocos y no tantos puede causar la muerte.
Es por eso que junto a otros dirigentes políticos juveniles y estudiantiles acabamos de exhortar al presidente de la Nación a que haga pública su voluntad de ejercer su facultad de conmutar las penas de aquellos presos que no han gozado de las garantías del debido proceso e inicie de inmediato las acciones que correspondan a fin de investigar las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la recuperación de las instalaciones del Regimiento de Infantería Mecanizada N 3 durante el 23 de enero de 1989, que la CIDH consideró bien documentadas.
La inacción criminal del entonces presidente Menem, quien ignoró sin pudores el Informe 55/97 de dicha Comisión, cumplió con su avieso cometido de transformarse en una brasa caliente en manos de su sucesor. Al mismo tiempo, logró provocar una situación de urgencia que hace que sólo estemos discutiendo la situación de privación de la libertad de los huelguistas, dejando de lado que las recomendaciones de la CIDH tienen otro alcance y que el incumplimiento de los términos de la misma pone a la Argentina en una situación de ilegalidad (¿no es esto también “inseguridad jurídica”?) en el marco del derecho internacional. Una segunda instancia para los presos debería haber sido al mismo tiempo, en un país sano, la oportunidad de poner en tela de juicio, también, la cuestión de la violencia ejercida con fines políticos.
La acción que reclamamos a Fernando de la Rúa no sólo impedirá la muerte de aquellos prisioneros en huelga por el referido incumplimiento, sino que además servirá para ratificar la voluntad de cambio que ha llevado a la Alianza a ejercer la primera magistratura de la nación en pos de un país más justo y solidario.

* Secretario general, Federación Universitaria de Buenos Aires.

 

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