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EN BUENOS AIRES, LOS SUICIDIOS SUPERAN A LOS HOMICIDIOS
Las cifras de la desesperación

Según la propia Policía Bonaerense, en el 2000 llegarán a unos 1050 los casos de suicidios, un número cincuenta por ciento mayor al de 1999. 
Por cada tres suicidios hay un asesinato. 
Son los datos de una crisis que se evidencia a contramano de la “mano dura” de Ruckauf. 
 
Para Ruckauf, sólo hay fallas “por excesiva mano blanda”.

Por Raúl Kollmann

Las estadísticas oficiales de la Policía Bonaerense señalan que durante el año 2000 hubo 1050 suicidios en esa provincia. Esto marca un sideral aumento del 50 por ciento en un solo año, ya que en 1999 los suicidios totalizaron 671. Las cifras y proporciones deberían hacer reflexionar sobre el trasfondo de estos datos dramáticos: la brutal crisis social, la desocupación, la falta de futuro y la desesperación que viven millones de personas, particularmente en el Gran Buenos Aires. En cambio, el gobierno encabezado por Carlos Ruckauf concentra su mirada únicamente en “meterles bala a los delincuentes”, tratando de dar la impresión de que el problema no es principalmente la crisis, sino las fallas “por excesiva mano blanda” y escasa eficacia represiva, legislativa y judicial. Lo notable es que la cantidad de muertos por hechos delictivos –incluyendo víctimas de robos, policías y delincuentes– es mucho menor: en total, suman 410 en este año 2000. O sea que la Policía Bonaerense interviene en tres suicidios por día y en un homicidio en ocasión de robo. Según le explicó a Página/12 un altísimo jefe de la fuerza, “aunque en la estadística aparecen motivos distintos, pasionales, de salud, depresivos, en el fondo la mayoría se suicida por la crisis económico-social”.
Los datos no surgen de una estadística realizada a ojo sino de los partes diarios de la Bonaerense. Al final de cada jornada, las jefaturas departamentales informan por escrito al Comando de Operaciones los distintos casos en los que tuvieron que actuar. Aunque en los robos y otros delitos se han descubierto innumerables irregularidades en las estadísticas –por ejemplo, denuncias que se esconden–, en el caso de las muertes la precisión es mucho mayor. Puede haber alguna maniobra, pero si hay un cadáver de por medio suele ser imposible ocultar lo que ocurrió. Página/12 accedió en forma exclusiva al resumen de las estadísticas del Comando de Operaciones en materia de suicidios, una planilla que reciben el superintendente de la Bonaerense y, también, el ministro de Seguridad, Ramón Orestes Verón.
En concreto, la suma de los partes realizados hasta el 5 de octubre de 2000 indicaban que hubo 713 suicidios y 185 intentos de suicidio. Proyectadas estas cifras para el total del año, se llega a cerca de mil, pero debe saberse que el mes de diciembre suele ser el de mayor cantidad de suicidios, por lo que una proyección seria indica que se llegarán a unas 1050 personas que se quitarán la vida a lo largo del año en la provincia de Buenos Aires. A esto hay que sumarle unos 300 bonaerenses que protagonizaron intentos de suicidio, pero que sobrevivieron. También en ese rubro –el de intentos de suicidio– hay un aumento, aunque menor, del 20 por ciento.
“Mire, la crisis produce un incremento nunca visto en todo lo que yo llamaría grados de locura”, insiste el altísimo jefe de la Bonaerense. Y el hombre de uniforme hace el siguiente resumen:
“Tenemos un aumento impresionante en la cantidad de violaciones. Son además, vejaciones cada vez más sórdidas, como en el caso de Pinamar, donde el individuo que estamos tratando de apresar obliga a las mujeres a masturbarlo mirándolo a los ojos. Pero, le insisto, sobre todo en el Gran Buenos Aires aparecen cada vez más violadores.”
“Las peleas de pareja son más violentas que nunca. Lo que antes terminaba en golpes, ahora deriva en cuchilladas y balazos. La violencia familiar está a su más alto nivel histórico.”
“Los casos de violencia en las escuelas son muy cotidianos. No se trata de chicos delincuentes sino el producto de la droga, el desempleo y la insatisfacción social.”
Mirando las estadísticas oficiales, llaman la atención otros dos datos. En este año 2000 se producirá el record de suicidios por ahorcamiento,cerca de 350 personas. También se producirá el record de los que se mataron tirándose bajo las ruedas de un tren, 60 personas. Son dos de las formas consideradas más violentas –psicológicamente hablando– de quitarse la vida.
Hay otros aspectos de las estadísticas oficiales que ponen en evidencia la profundidad de la crisis. Hace unos años estaba muy instalada la idea de que la depresión era más habitual en las mujeres que en los hombres, pero la desocupación cambió radicalmente algunos de estos conceptos: en este año, el 78 por ciento de los suicidas son hombres y sólo el 22 por ciento mujeres.
La distribución por edad es la siguiente:
Del total de suicidas, los menores de 18 años son el 13 por ciento.
Los que tienen entre 18 y 40 son el 35 por ciento.
Entre 40 y 60 años, el 25 por ciento.
Y los mayores de 60, el 27 por ciento.
“Nosotros registramos que el 40 por ciento se quita la vida por depresión –apunta otro jefe de la Bonaerense de la zona de Lomas de Zamora– , pero si uno mira el caso en detalle, la base de esa depresión es que no tiene trabajo o que vive una situación económica dramática. En verdad, también ocurre lo mismo en la mayor parte de los que supuestamente se suicidaron por razones afectivas (10 por ciento) o familiares (30 por ciento), incluso los que se sienten acorralados y se matan por adicción a las drogas.”
Es obvio que ante este cuadro de los suicidas, ni el gobernador Carlos Ruckauf ni su ministro de Justicia, Jorge Casanovas, pueden pedir leyes más duras ni que les metan bala a los que resuelven matarse. Tal vez la cuestión obligue a una reflexión mucho más profunda que empieza por reconocer que el dramático cuadro social –y no la “mano blanda”– produce no sólo más robos y homicidios, sino también muchísima más gente que se quita, desesperada, la vida.
La cuestión es de máxima urgencia, sobre todo si se tiene en cuenta -hay que reiterarlo– que la Bonaerense sale a la calle más veces a ocuparse de alguien que se suicida (1050 personas) que a alguien que murió –ya sea como víctima, delincuente o policía– en las circunstancias de un robo (410). A simple vista, las cosas no se van a solucionar únicamente con más eficiencia represiva.

 

Claves

Las proyecciones para el año 2000 indican que en la provincia de Buenos Aires habrá este año 1050 suicidios, según estadísticas de la Policía Bonaerense.
La cifra representa un aumento del 50 por ciento respecto de 1999, cuando se registraron 671 suicidios.
La cantidad de muertos en hechos delictivos –entre víctimas, policías y delincuentes– es notoriamente menor: 410 en este año.
El 78 por ciento de los suicidas son hombres y sólo el 22 por ciento, mujeres.
La franja de edades en la que se registran más casos de suicidio es la de 18 a 40 años, con el 35 por ciento. El 13 por ciento fueron menores de 18 años.
Además, en la provincia, unas 300 personas protagonizaron intentos de suicidio.

 

 

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