Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira
ESPACIO PUBLICITARIO


Como siempre, cuando el petróleo
se cae ningún surtidor se entera 

 Si el gasoil bajara tanto como el crudo, ¿el boleto aumentaría igual? Pero no hay peligro: aquí la competencia no funciona.

La nafta sube cuando sube el barril, pero nunca al revés.
Un mercado manejado por tres firmas de posición dominante.

Está ocurriendo una vez más: cuando el barril de petróleo sube, los precios en las estaciones de servicio de la Argentina también aumentan, pero cuando el crudo se abarata en el mundo, las naftas no bajan acá, o descienden poco y a regañadientes, con bastante demora. Para Raúl Ochoa y Angel Porfiri, del Instituto Argentino de Servicios Públicos, �este comportamiento no competitivo del mercado argentino es una película ya vista�. Estos expertos recuerdan que lo mismo sucedió en el bienio 199899, �siendo entonces la explicación de las petroleras la escasa significación del precio del barril en el valor final al público de las naftas y el gasoil�. Pero ese argumento �señalaron a Página/12� se revirtió totalmente este año, cuando justificaron los aumentos en los surtidores por las alzas del mercado internacional, dominado por la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). La cuestión adquiere especial importancia en este momento, cuando está en juego el ajuste en la tarifa del transporte público de pasajeros, momentáneamente frenado por la Justicia. Es que si el gasoil se abaratara en proporción a la baja del crudo, se debilitaría un argumento esgrimido por el Gobierno para justificar el aumento.
Ochoa y Porfiri aportan otro ejemplo, más claro aún según ellos, de la falta de competencia entre las tres grandes empresas multinacionales que se reparten el mercado de carburantes en el país. Se refieren a los valores fijados a las motonaftas normal, súper y ultra. Las tres tributan el mismo impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC), fijado en 48,65 centavos por litro, y las diferencias de costos de refinación entre unas y otras oscilan entre apenas un centavo y un centavo y medio. Sin embargo, si se parte del precio en el surtidor y se le descuenta el ITC, el IVA, otros impuestos, el margen del estacionero y los gastos de distribución, se concluye que la nafta común sale de refinería a 27 centavos el litro; la súper, a 37,72 centavos, y la ultra, a 44,45. 
En Estados Unidos, por ejemplo, las diferencias de precio entre calidades no superan los 3 céntimos. Pero en la Argentina las distancias entre esos precios, cuando el carburante brota de las mangueras, son tan enormes que equivalen al valor de salida de refinería de un litro de nafta. Esto significa que el automovilista está pagando en realidad una estrategia de marketing de las petroleras, y no valores que guarden alguna relación razonable con los costos. Para Ochoa y Porfiri, �no es casual que el proyecto de ley de hidrocarburos que se quiere sancionar sólo atienda al upstream (extracción), donde hay competencia, y se deje las etapas de refinación y comercialización (downstream) sin regulaciones que favorezcan la competencia, de manera tal que sigan siendo los consumidores y los productores quienes paguen los costos de un mercado no desafiable� (es decir, un mercado donde se vuelve muy difícil la entrada de nuevos jugadores, que desafíen la posición dominante de Repsol-YPF, Shell y Esso).
Los mencionados especialistas en servicios públicos señalaron que actualmente el barril de petróleo WTI, tomado como referencia internacional, se cotiza a alrededor de 26 dólares, valor similar al vigente en noviembre de 1999 y un 25 por ciento inferior al valor que regía el 30 de noviembre pasado, hace menos de un mes. Ante esta evolución, las naftas vieron desplomarse sus precios internacionales en cuestión de semanas, cayendo proporcionalmente más que el propio barril de crudo.
Si este bajón le fuese trasladado al automovilista argentino, éste debería estar pagando entre 6 y 10 centavos menos por litro de nafta súper, y entre 5 y 7 centavos menos en el caso de la común. Los precios marcados en los surtidores al terminar noviembre de 1999 se ubicaban entre 96 centavos y un peso para la súper, y entre 77 y 82 centavos para la común, que luego sufriera un aumento del ITC de 9,87 centavos, igualándose la tributación de todas las motonaftas. �Si lo comparamos con la paridadde importación �afirman�, la caída debería ser aún más pronunciada, valiendo la súper lo que vale la común. 

 

Todos en la misma mesa

El diputado socialista Héctor Polino reclamó la �inmediata remoción de todo el directorio� de la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT), por haber incurrido en supuestos actos �incompatibles con la función de contralor y fiscalización que deben ejercer�. Polino denunció que las empresas ferroviarias Metrovías y TBA �organizaron sendos almuerzos en restaurantes ubicados en Puerto Madero, a los que asistieron los directores y todo el personal del ente regulador� que, al parecer, se dispensan un trato más que cordial con sus supervisados. El legislador remarcó, indignado, que los ágapes fueron en �días y horarios de trabajo�. �Esta connivencia �agregó� genera luego un relajamiento en las conductas del personal del Estado que debe velar por el interés público y por los derechos de los usuarios�. De allí que exigió renuncias masivas.

 

 

 

PRINCIPAL