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El lado oscuro de la Navidad tuvo
este año una estadística menor

 En Capital Federal y el conurbano hubo 180 heridos por la pirotecnia, corchos y balazos. En el resto del país fueron 475. Y hubo tres muertos: dos chicos en Santiago quemados por el incendio de una casa y otro en La Matanza por una bala perdida.  

El lado oscuro de la Navidad, el que aparece todos los años, tuvo esta vez su nota más dramática en Santiago del Estero, donde dos hermanitos de tres años y de 18 meses fallecieron al incendiarse la vivienda de sus padres, en la capital provincial, al caer sobre la estructura de madera una cañita voladora. El drama se desencadenó en ausencia de los padres, que habían dejado solos a los chicos para ir a saludar a unos vecinos. En el conurbano bonaerense, el hecho más grave fue la muerte, en La Matanza, de un niño que fue herido por una bala perdida de las que suelen abundar en los desmesurados festejos de fin de año. En la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, hubo por lo menos 180 casos de accidentes, con personas heridas por el uso irresponsable de pirotecnia y por los tradicionales �corchazos� que terminan convirtiéndose en proyectiles. En el resto del país se produjeron por lo menos 475 casos similares, lo que suma en total 686 accidentes. La cifra, a pesar de su magnitud, es algo inferior a las registradas en años anteriores. 
En Santiago del Estero murieron los hermanitos Mauricio y Marcelo Jiménez, al incendiarse la vivienda en la que se encontraban, construida con troncos, listones de madera y material plástico. Los pequeños habían quedado solos en una casa del barrio Villa del Carmen. La tercera víctima fatal fue Lucas Molina, de 6 años, quien recibió un balazo en la cabeza, de origen desconocido, cuando estaba en la esquina de Terrada y Mocoretá, en San Alberto, partido de La Matanza. 
Entre los atendidos por el SAME que fueron derivados a distintos hospitales porteños, hubo 19 casos de heridas con armas de fuego y cerca de 50 lesionados en peleas provocadas por el exceso de alcohol. La policía y Defensa Civil dijeron que, heridos sólo por la bebida, unos 38 ebrios que no figuran en las cifras anteriores terminaron durmiendo en alguna seccional hasta que las ideas, junto con el día, fueron más claras. 
En Villa Mercedes, San Luis, un joven de 19 años perdió un ojo al estallarle un petardo cerca de la cara. También hubo siete niños �dos de La Plata, dos de Córdoba, dos de Rosario y uno de Bahía Blanca� que sufrieron la amputación de alguno de sus dedos por jugar con cohetes. En el Hospital Santa Lucía fueron asistidos 101 pacientes con problemas oftalmológicos. La médica Claudia Castro informó que 14 de las personas quedaron internadas y deben ser operadas. 
En Bahía Blanca, una familia que circulaba en automóvil por una calle céntrica estuvo a punto de sufrir consecuencias graves cuando el rodado fue alcanzado por un proyectil disparado por un FAL (Fusil Automático Liviano). En Mar del Plata, un hombre seguía internado en terapia intensiva por haber recibido un botellazo en la cabeza, luego de una reyerta de Navidad. En Paraná, Entre Ríos, hubo varias peleas callejeras con tres heridos de bala y ocho de armas blancas. 
Al Hospital del Quemado, en el barrio porteño de Caballito, llegó un niño de 10 años al que le arrojaron una botella con kerosén cuando tenía en la mano una bengala. Una nena se quemó mientras dormía, en su propia cama, porque sus padres habían dejado debajo del mueble cañitas voladoras que se encendieron accidentalmente. Un caso especial fue el de un hombre que se quemó por avivar el fuego para el asado utilizando un bidón con nafta. 

La crisis que se notó en el arbolito

Como podía notarse a simple vista recorriendo las calles céntricas de Buenos Aires, las ventas de Navidad cayeron este año un 22 por ciento respecto del año anterior, confirmó la Coordinadora de Actividades Mercantiles Empresariales (CAME). Los negocios más afectados por la crisis económica fueron las librerías, las florerías y las zapaterías. El relevamiento fue realizado por la CAME durante los días previos a la Navidad, tanto en la Capital Federal como en las principales ciudades del país. La necesidad de vender hizo que en muchos barrios de la ciudad de Buenos Aires los comercios tuvieran las puertas abiertas incluso el domingo 24 por la tarde. 
La malaria, según la CAME, quedó claramente reflejada en la tendencia al menor gasto posible que exhibieron los consumidores. La mayoría de las compras realizadas fueron por montos que oscilaron entre los dos y los 12 pesos. Los compradores se olvidaron por una vez de los productos de marcas conocidas y optaron por los más baratos. 
La CAME precisó que la venta en las librerías tuvo una caída del 35 por ciento respecto a las mediciones realizadas en diciembre de 1999. Le siguió el recorte del 30 por ciento en la venta de flores, y una disminución de un 25 por ciento en los segmentos correspondientes a �calzado�, �joyería� y �bijouterie�.
�La depresión económica que se vive y la caída del salario son los principales motivos de la baja en las ventas navideñas. Este año hubo un ajuste de sueldos, impuestazos y la influencia de no querer gastar y ahorrar el dinero porque no hay previsibilidad�, opinó el vicepresidente de CAME, Vicente Lorenzo, quien recordó que ya se había producido una merma del 12 por ciento en las ventas en 1999, respecto del año anterior. 

 

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