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Vale decir



Volver

El hombre que
saboteaba demasiado

En su adolescencia tomó clases de batería con un chico menor que él y que se llamaba Lito Vitale. Fue plomo de MIA, encargado del buffet de su colegio, partió a París a triunfar con el free-jazz y terminó pegando afiches de Le Pen para comer. Se fue del Parakultural, se fue de “Cha cha cha”, se fue de la Halibur Fiberglass Sereneiders, no quiso hacer el pronóstico del tiempo en América, ni actuar en telenovelas, ni hacer más su “Magazine For Fai”. Pero hace un mes volvió a la TV con “Medios locos” (junto a Castelo, Gillespi, Pacheco y Marziotta) para hacer lo que mejor sabe: sabotearla desde todos los ángulos posibles, incluso sentado al piano.

Por JUAN IGNACIO BOIDO

La televisión es perfecta, decía Raymond Chandler. Uno gira un par de perillas, se recuesta y libera su mente de todo pensamiento. No se tiene que concentrar, no tiene que reaccionar, no tiene que recordar, no extraña a su cerebro porque no lo necesita. El corazón, el hígado y los pulmones continúan funcionando normalmente. Aparte de eso, todo es paz y silencio. Uno está en el nirvana del hombre pobre, decía Chandler.
El tema es qué dice de esto Mex Urtizberea. Para muchos, Urtizberea es de los pocos que intentan con fruición kamikaze perturbar ese nirvana catódico. Urtizberea desembarcó hace casi diez años como pianista invitado en “De la cabeza” y se quedó para engendrar, con Alfredo Casero y Fabio Alberti, las primeras versiones de esos monstruos que fueron “Cha cha cha” y la Halibur Fiberglass Sereneiders. Las huestes parakulturales parecían hacer pie definitivamente en la TV –Urdapilleta y Tortonese se sumaban a la troupe de Gasalla, Juana Molina tenía programa propio, Tato Bores reclutaba talentos para sus especiales de dos horas–, pero en menos de cinco años el ataque fue digerido. Unos se acomodaron; otros se fueron. Mex Urtizberea se replegó en la clandestinidad del cable y pergeñó “Magazine For Fai”, un programa que paseó por los canales más disímiles -Cablín, TyC Sports, América– para demostrar que la televisión puede ser perfecta y convertirse en el mejor saboteador de la programación habitual. Como Max Headroom, aquella cabeza parlante que interrumpía la serie de televisión que llevaba su nombre para despacharse con la sabiduría de un coro griego contra el nirvana catódico. La serie era opaca, Max Headroom era brillante. “No es para tanto”, dice Mex Urtizberea. Ahora que la orquesta periodística que forma con Marcela Pacheco, Gisela Marziotta, Adolfo Castelo y Gillespi en “Medios locos” suena afinada, y sus canciones diarias se convierten en instantáneos himnos de batalla, Mex Urtizberea cree que esta vez dura. “Esperemos”, dice Mex Headroom.

VOLVER O VOLVER Lo último que se había visto en pantalla de Mex Urtizberea, a mediados del año pasado, bien puede considerarse su única declaración de principios realizada de manera explícita: una docena de chicos encapuchados comunicando el paso a la clandestinidad de “For Fai” ante las condiciones adversas dentro del panorama televisivo. Durante cuatro años se habían sostenido con presupuestos progresivamente irrisorios y oportunidades cada vez más desconfiadas y espasmódicas. Ya no más. Para entonces, las salidas de Mex ya eran legendariamente intempestivas: a fines del ‘92 había boicoteado las grabaciones de “De la cabeza” cuando decidió, con Casero y Alberti, no aparecer más por el galpón de temperaturas siberianas al que un directivo de América los había confinado; a fines del ‘93 había decidido volver al anonimato del hombre sin pantalla cuando dejó plantado a Casero y a los músicos de la Halibur Fiberglass Sereneiders durante los recitales en el teatro IFT y también desertó del “Cha cha cha” original. Pero el final de “For Fai Presidente” era la primera vez que Mex Urtizberea se encapuchaba para dar la cara y explicar los motivos de su disidencia. “Pasamos a la clandestinidad, pero volveremos, como vuelven Maradona, Alfonsín y el mismo Menem”, clamaban entonces.
“A mí los últimos días del ‘For Fai’ me dolieron mucho”, dice ahora Mex Urtizberea. “El programa estaba bueno, pero no había sido un boom. Podemos decir que el canal no nos apoyaba, que no nos dieron tiempo o lo que sea. Teníamos 3 o 4 puntos de rating, empezó a haber reuniones para ver cómo levantábamos, escuchamos mil ideas e incluso se pensó en cambiar el ‘For Fai’ para hacerlo más popular. Y, como si fuera poco, lo teníamos que remodelar con un presupuesto mínimo. Ahí dije no, ‘For Fai’ es esto y muere así. Por eso el final pasando a la clandestinidad. La idea era llegar a las elecciones de septiembre con la candidatura de Orwell ForFai, pero lo tiraron abajo. Imagináte, lo cambiaron por Sapag”, dice Mex Urtizberea.
Ahora, cuando “Medios locos” parece el cuerpo adecuado para revitalizar el espíritu que irrumpió en la TV con “La noticia rebelde”, la pregunta del millón –que Urtizberea debe escuchar por lo menos una vez por noche, en los llamados que entran al programa, y que lo dejan en la incómoda situación de contar cómo anda su primera mujer delante de su nueva novia– es: ¿cuándo vuelve “For Fai”, el programa que alguna vez el 13 pensó para cubrir el horario dejado por Tato?
Volver o no volver, ésa es la cuestión: “Mirá, en la televisión, cuando no te quieren, cuando no están enamorados de lo que hacés, no tenés chance. ¿Cómo puede ser que en la terna de chicos de los Martín Fierro nunca apareciera alguno de los pibes de For Fai? Yo nunca dije nada mientras estuvo el programa en el aire, pero pensá que mandaron a uno de ‘Chiquititas’, una de ‘Gasoleros’ y otro de ‘Campeones’. Cuando estábamos en el cable ganamos todos los gauchitos. ¿Por qué en el aire no? Por eso, si hoy me proponen hacerlo de nuevo, probablemente diga que no. Ya se me pasó el hippismo televisivo, eso de largar con algo nuevo y que cada tres meses me den una patada en el culo”, dice Mex Urtizberea.

INTERFERENCIA Salta, Salta, saltan los piqueteros / mientras vacaciona Juan Carlos Romero / Salta, Salta, Salta, saltan de hambre / Romero dejó a cargo a todos los gendarmes / Mientras descansaba en Tel Aviv / él sabía todo por Direct TV / Salta, Salta, Salta, saltan en Salta / hoy saltó la térmica y Juanca descansa (“Salta”)

LA VIDA ES UNA VAINILLA “¿Mex Headroom?”, dice Urtizberea cuando se le pregunta por su probable alter-ego televisivo. “Puede ser, qué sé yo. El otro día mi mamá me decía Ya no sos más Ignacio, ahora sos Mex, y me lo decía dolida, como si ya no fuese más su hijo sino una cosa abstracta que ella ve en el televisor. Debe ser como dice Chandler: la tele te chupa, te saca todo, es como una vainilla”. Y, embargado por la nostalgia materna, Urtizberea se embarca en un breve y compacto racconto de su vida anterior al debut televisivo, a su vida antes de la vainilla.
Ignacio Urtizberea nace hace cuarenta años en la clínica Mater Dei y se convierte en el único capitalino de una familia de San Isidro. A los seis años reclama que le regalen una batería para sustituir el barullo de las latas de pintura. Escucha discos de Los Gatos y Almendra en un tocadiscos a pila que le regalan para llevar al jardín de infantes. Se junta con amigos de la primaria, pero no da para formar una banda, así que amplía su radio de amistades y empieza a tomar clases de batería con un chico de Villa Adelina que años más tarde será conocido como Lito Vitale. Reconociendo los talentos del futuro Mex, papá Vitale le enseña piano y composición, convirtiéndose en su mentor artístico. Mientras tanto, Ignacio Urtizberea termina el secundario en el colegio San Francisco y se hace cargo del buffet de dicha institución. En 1979 se inicia su carrera musical, como plomo de Músicos Independientes Asociados (MIA), la multitudinaria y polimórfica agrupación integrada por los hermanos Vitale, Alberto Muñoz, Daniel Curto y Verónica Condomí, entre muchos otros. En una gira por el interior, MIA le da la oportunidad de tocar el saxo y encargarse de los coros. De vuelta en Buenos Aires, junto a Muñoz funda La compañía del circo mágico, mientras Uormo Records –uno de los dos sellos discográficos de MIA– edita los primeros discos de los Redonditos de Ricota. Paralelamente al circo, Urtizberea se dedica con entusiasmo inusitado a la docencia musical. Da clases a –por ejemplo– las Blacanblus, Diego Vainer y Gerardo Rotblak. En eso anda cuando en 1985 se le ocurre emigrar a París para triunfar en el universo del free-jazz junto a Quique XXXXX, coequiper en El dúo latino experimental. Emigra con su mujer y Violeta, su hija de por entonces seis meses. No triunfa. “Fue un período muy triste”, dice Mex Urtizberea. “Muy bravo”, dice Mex Headroom.

INTERFERENCIA No hay nada más lindo que la tele unida / todos dicen que APTRA los engaña / y luego van todos y toman su champagna / Tongo, mula, trampas y patrañas / existen desde los tiempos de Tania / Adentro fiesta y afuera tormenta / dedican su triunfo a los carenciados / y luego los pisan con su auto importado (“Martín Fierro”)

GUIA TRISTE DE PARIS “Mis meses parisinos podrían resumirse en dos historias tristísimas”, dice Mex Urtizberea, y acto seguido pasa a contar dos historias que, dice, apenas pueden resumir la tristeza de sus meses parisinos. La primera: “Durante ese tiempo, mi mayor fuente de ingresos provino de la innoble tarea de pegar afiches para la campaña de Le Pen, que era un tipo siniestro, pero al que yo ayudé muchísimo. Le empapelé todo París, de día y de noche. A la mañana pegaba afiches, a la tarde pasaban unos tipos que le agregaban is a los carteles y a la noche salía con carteles nuevos para tapar los que decían Le Penis, en alusión al órgano masculino de mi empleador. Mi imagen era muy triste: una campera Cacique, una gorra y un bolso verde donde llevaba los afiches. Así vestido veía mi trabajo estropeado por los sucios comunistas. Pero eso no era consuelo, porque si Le Pen se hubiese enterado de que era un sudaca el que le pegaba los carteles, yo hubiese sido inmediatamente orinado y luego deportado”.
La segunda historia tuvo lugar cuando su mujer, que si era por ella nunca hubiesen ido a París, le dio el ultimátum y los Urtizberea encontraron que entre ellos y Buenos Aires se interponía una considerable falta de fondos: “Al bar donde tocábamos free-jazz no iba nadie. Na-die. Así que un día puse un aviso para dar clases de música. Me llamaron dos tipos: un chileno que me pedía que lo albergara en mi casa y un albañil italiano que había vendido todas sus herramientas con el fin de comprar instrumentos y convertirse en una estrella de la canción. A los dos les dije que no, pero el tano Roberto se puso insistente y consiguió pasarme sus temas. Eran, por supuesto, de una tristeza tremenda. Una mezcla de Nicola Di Bari y Domenico Modugno sin Festival de San Remo. Pero el tano nos consiguió un boliche en las afueras de París para tocar durante un mes y yo con eso me volvía. Así que allá fuimos, en un Topolino hasta el culo de instrumentos. Era una pizzería. La única persona que vi entrar en quince días fue un perdido que quería saber cómo volver a París. Pero el boliche era de un siciliano, igual a Gassman pero mafioso, y como nos había pagado y estaba perdiendo fortunas, nos hacía tocar para él. Por supuesto que el tano leía el diario y ni nos miraba. Pero nosotros teníamos que tocar. Todos los días. Hasta que una tarde llegó un cliente y cuando se enteró de que yo era argentino, me pidió que tocara samba. Yo no sabía una palabra de portugués, pero el siciliano levantó la vista del diario, como diciendo: Tenés que cantar. Y yo canté. Cuestión que se corrió la voz y en dos días empezaron a caer parejas para ver a este tipo que cantaba brasilero, y lo miraban embelesadas, agarrados de la mano, a la luz de la vela, mientras yo sanateaba en una especie de ruso-carioca con ritmo de Garota de Ipanema. El tano Roberto veía el filón y nos quería llevar a Las noches de Champs Elysées, que es como ir al programa de Mateyko. Ahí me volví”.

INTERFERENCIA Beliz se bajó del Cavallo / Cavallo se bajó de sí mismo / y ahora que están cansados / se vuelven al comunismo / Adónde te vas Cavallo / con esos ojos azules / unos dicen que sos Chucky / otros dicen que sos chueco / todos dicen que sos chancho / yo con eso no me meto (“Ballottage”)

SWEET HOME BUENOS AIRES Aun de vuelta, todavía faltaban cinco años para que Urtizberea conociera a todas las personas indicadas, engendrara a su alter-ego televisivo e inaugurara eso que ahora denomina La Época En Que Éramos Unos Hijos de Puta. Mientras tanto, entre el ‘86 y el ‘91, funda con Gillespi y el Beto Satragni La Sonora del Plata, un grupo de candombe “en el que yo cantaba, medio improvisando, como con el tano Roberto en París”. Durante el ‘91 debuta en el Parakultural con smoking, sombrero bombín, una aleta de tiburón en la espalda, un piano enfrente, un tanque de nafta como percusión, y un personaje que declara compulsivamente su amor a todas las mujeres acompañadas del lugar mientras les canta: Tengo un corazón que hace congas cuando veo todo el mar / tu cuerpo andar / tu campaneo / pajarito de la mar que no consigue andar sin un tambor / ven a mirar cómo se mira la marea en este amor / como un tambor que tiene la brasa cerca para temblar / con vo’ / con vo’ / si no es con vo’, no va. “Una letra rara pero muy linda, de ésas que escribe Alberto Muñoz.” Una de esas noches de aleta conoce a Alfredo Casero, intentan entre los dos armar una obra de teatro sumando a Verónica Llinás, la cosa no prospera, pero Casero invita a Mex como pianista a ese monstruito recién nacido que era “De la cabeza” y queda así inaugurada “La Época En Que Éramos Unos Hijos de Puta”.
“Ahí empecé a conocer el tema de la tele. Para grabar nos daban turno los miércoles a las siete de la mañana. Lindo horario para hacer humor. Salvo, claro, que siguiéramos de largo desde el martes, cosa que era por demás habitual. Como nunca teníamos nada preparado, los martes nos llamaban desesperados de producción para preguntarnos qué necesitábamos. Antes de no pedir nada, les pedíamos –qué sé yo– tres disfraces de Reyes Magos en pleno julio. Arrancábamos la noche anterior, intentando hacer algo, nos quedábamos charlando de cualquier cosa y al otro día a las siete de la mañana estábamos los tres (Alberti, Casero y yo) vestidos de Reyes Magos delante de las cámaras y viendo qué catzo hacíamos. Así se hacía ‘De la cabeza’.” Para el segundo año se sumaron al rebaño, rebautizado “Cha cha cha”, talentos parakulturales como las Barbis, Alakrán, Pablo Cedrón y Diego Capusotto. La cosa empeoraba cada vez mejor: “‘Cha cha cha’ largó en un viejo departamento de la calle Esmeralda que parecía una caja de zapatos con dos cámaras adentro. Ése fue, lejos, el mejor año. Trabajábamos mucho en casa, cortando cartulinas, pegando papel glacé, filmando con una camarita. Y llegábamos siempre con lo justo. El problema era que, como éramos todos tan hijos de puta, cuando alguno hacía un personaje que pegaba, enseguida se aburría y decía que no lo hacía más. ¿Sabés lo que costaba convencerlo a Alberti para que hiciera el Peperino Pómoro? Tanto lo jodíamos que empezó a irse al carajo, a hacer Peperino va a la playa, Peperino va de camping, Peperino en las montañas, y cada vez le salía mejor y cada vez tenía menos ganas de hacerlo”.

INTERFERENCIA Andá a la cancha al mediodía / porque la cana no revisa / ay, ay, ay / están todos comiendo pizza. / Cómo rebota, loca pelota / si hay mucho lío, vuelve Perrota. / Este domingo vuelve el campeonato / con River-Boca, Samuel y Trotta / no hagan líos, no sean otarios / sino nos reta el comisario. / Si tu equipo va perdiendo y el gol nadie lo mete / ay, ay, ay / suspendélo tirando cuetes (“Loca Pelota”)

EL SEÑOR TELEVISOR Después de “Cha cha cha” (“Alfredo tenía llave de casa, caía cuando quería; en realidad era como vivir juntos, nos veíamos las 24 horas todos los días durante dos años. Hasta que yo me enamoré de una chica y, por supuesto, ya no nos podíamos ver las 24 horas. Las cosas se pusieron tirantes y yo me fui de vacaciones mientras presentábamos el disco de la Halibur. Son cosas que pasan, ya hicimos las paces”), vida y obra de Mex Urtizberea son más o menos conocidas: le ofrecen encargarsedel pronóstico del tiempo en el noticiero de América (lo rechaza), le ofrecen actuar en una telenovela (la rechaza), queda asombrado por la ductilidad de los chicos en el taller de teatro de su mujer, recorre colegios, recluta una horda de niños desquiciados y escribe con Emilio Cartoy Díaz, Alberto Muñoz y Santiago Varela el primer “Magazine For Fai” para ocupar el horario de Tato. Canal 13 alega padecer los efectos del Efecto Tequila y el programa piloto duerme hasta despertar la atención de un gerente de VCC. Primero Cablín, después TyC y finalmente el desembarco en América. “Siempre me interesó esa cosa siniestra de un poder que nadie sabe quién es”, decía por entonces, explicando los resortes detrás del complejo universo que exhibía el programa y que lo catapultaba como el primer programa televisivo no sobre los enanos sino sobre los dueños del circo. Ahora, el formato periodístico de “Medios locos” parece obligarlo a ocuparse menos de los dueños y más de los enanos: “Es cierto, ahora trabajo más con la actualidad. Con el nirvana del que habla Chandler. Porque todo pasa ahí. La gente se ampara en la tele. Los chorros se entregan sólo si están las cámaras. Y buena parte de la tele se muerde la cola. Ponéle: entregan los Martín Fierro y al día siguiente pretenden que uno hable de si Tinelli se levantó de la mesa o si Susana Roccasalvo se queja o no porque no la toman las cámaras. Yo trato de pegarles, pero, ¿cuánta atención merecen? Porque ese mismo día escuchás que viene el presidente del FMI a monitorear cómo andamos. El tipo llega el día que cortan las rutas en Salta, pero habla con De la Rúa, con Machinea, encuentra todo fenómeno, nos felicita y, aunque todavía le debemos una bola de guita que nunca vamos a poder pagar, nos presta una torta de dólares. Yo escucho eso y no puedo dejar de sentir que desde algún lado me están metiendo algo en el orto. ¿No les da miedo pensar que, por los siglos de los siglos, vamos a necesitar guita y nos la van a seguir prestando? ¿Por qué nos la prestan? ¿A santo de qué? ¿A cambio de qué? ¿Y quiénes son?”, se pregunta Mex Urtizberea. “¿Acaso no son los verdaderos Orwell For Fai?”.

INTERFERENCIA Todos juntos luchamos por lo oscuro / por un rodado onanístico ideal / Polarizáte, anonimáte / vení, subíte, sentáte y agarráte / polarizemos y venceremos / y desde el anonimato podés mirar las minas / mientras tocás al gato (“Polarizáte”)

EL PODER FOR FAI “El humor es anarquismo. En ‘For Fai’ no era como en los programas de Tato, que eran extraordinarios y también eran políticos, pero donde siempre se trataba de pegarle al gobierno. Nosotros no creemos en el gobierno, no creemos en la democracia, no creemos en nada”, decía Urtizberea el año pasado, cuando por dos o tres meses todos creyeron que For Fai había finalmente roto el himen del gran público. La cosa terminó mal, por hache o por bé. Ahora que todo parece volver a los prolegómenos, al franeleo, y la horda de niños se prepara para contraatacar con una serie de separadores para Canal 7 donde pseudo-esquimales, pseudo-rusos, pseudo-franceses y pseudo-mongoles admiten que la pasan mal en cualquier parte del mundo, pero por suerte pueden ver Canal 7, a toda hora y en todo el país. “Vamos a ver... Espero que funcione”, dice. “Yo creo tener cada vez más respeto al código televisivo. Antes pensaba que si no nos entendían, se jodían. Ahora trato de que entiendan. Si me paran por la calle y me dicen que Gillespi y yo somos lo mejor del programa, me preocupa, porque quiere decir que no enganchamos bien con el resto. Si nos reímos solos, no me cierra. Pero eso sí: nunca se me dio y espero que nunca se me dé por el mambo pedagógico. No hago esto para que aprendan y vean que el mensaje de Urtizberea les enseña y los mea. En la televisión ya hay mucho de eso. A cuántos escuchaste hablar mal de Romay, de Telefé, del 13 y después ahí los ves sentados a la mesa negociando. Son los mismos que después andanpor todos lados dando entrevistas o parados frente a la pantalla explicando su ideología. La ideología se transmite haciendo cosas. Pero en la televisión proliferan los ideólogos. Todos esos que te dicen cómo son. Como cuando Neustadt decía que era un hombre honesto, que dormía cuatro horas y trabajaba desde los quince años. Parece que eso gusta porque duró como treinta años y hay muchos que tienen rating o ganan elecciones diciendo que son honestos y que hay que confiar en ellos. ¿Cómo alguien puede tener cara de decir esas cosas de sí mismo en público?”.

INTERFERENCIA Ma Machinea / Ma Machinea / respire hondo y reviente a la gente en nombre del Fondo / Porque en el Fondo / Porque en el Fondo de usted se habla bien / mientras entregue a los cazadores nuestra piel / La deuda se pagará / cuando se muera Papá Noel (“Machinea”)

EL TORAX SENSIBLE (GRAND FINALE) Faltan tres horas para empezar el programa y todavía falta terminar la canción y terminar de repasar con Gillespi el arsenal de observaciones a desparramar a lo largo de una hora. ¿Cuáles son los chistes que quedan afuera? ¿Cuál es el Urtizberea que nunca se va a ver en televisión? ¿Dónde termina la noticia y dónde empieza el chiste cuando hoy hay una provincia en llamas y mañana otra bajo el agua? ¿Qué deja afuera el hombre al que alguna vez le ofrecieron convertir en sección humorística el pronóstico meteorológico de América 2?
“Bueno, creo que tanto en los programas con Alfredo como en ‘For Fai’ siempre hubo ideología. Tener ideología es como tener principios: hay cosas con las que no se joden, en las que uno no se mete. Porque, si no, es el humor tipo Pergolini, donde no hay ideología, donde sólo se tiran bombas y se le toca el culo a cualquiera. Herir a alguien al pedo, no gracias. Hay bastantes tránsfugas dando vueltas como para tocarle el culo, digamos, al Papa. Se puede discutir de religión, pero no reírse alegremente de algo en lo que muchos creen y hasta construyen sus vidas a partir de eso. Hacerle un chiste a un inundado me parece igual de feroz. Se jode con los tipos que verdaderamente son unos hijos de puta. Y eso es lo que muestra si un programa tiene ideología: si sabe a qué responde. Ser mordaz o poner cámaras ocultas es fácil, efectivo, y siempre te vas a reír de un tipo al que le hacen moco el auto sin saber que es una joda para ‘VideoMatch’. De hecho, eso casi no tiene laburo encima. No sé si está mal. Para mí ni siquiera es una cuestión ideológica. Ese tipo de humor a mí me hace mal en el pecho”, dice Mex Urtizberea antes de salir al aire y entrar en interferencia.

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