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EL SUBCOMANDANTE MARCOS CONTESTA AL PRESIDENTE VICENTE FOX
“Ni un solo soldado salió de Chiapas”

“Cuando sea presidente, el problema de Chiapas lo arreglo en 15 minutos”, había proclamado el candidato Vicente Fox. Apenas fue presidente, anunció una distensión militar. Pero esa distensión no es tal, según denuncia el subcomandante Marcos en una entrevista con dos escritores mexicanos.

“Los refugiados ya no
viven en el exilio por Zedillo.”
“Desde el 1º de diciembre, viven en el exilio por Fox.”

Por Carlos Monsiváis y Hermann Bellighausen*
Desde La Realidad, Chiapas

–¿Cuál es la situación actual en Chiapas? ¿En efecto ha habido algún cambio? ¿Qué expectativa hay de que suceda ahora, cuando se supone hay un gobierno que en sus primeros momentos habló de repliegue militar?
–Le hacemos una pregunta fundamental al nuevo régimen, la que nos dicen los pueblos que hagamos: sí, queremos dialogar y resolver pacíficamente, pero, ¿tiene caso que dialoguemos o nos vamos a enfrentar a lo anterior? Porque no nos tragamos eso de que todo cambió. ¿Qué garantías hay de que esa vez sí se va a actuar en serio? Le preguntamos al Congreso de la Unión si va a hacer su parte; en eso de que no se repetirá el 1º de enero, no vamos a dejar pendientes. En efecto, nunca más un México sin los indígenas. Le preguntamos al Poder Judicial: si reconoce que tiene un interlocutor válido, no un delincuente que secuestra una parte del territorio sino un luchador social, ¿por qué no lo sueltas? Nos trataron como delincuentes, por eso hay más de 150 presos. Y estamos haciendo una pregunta doble a Fox: suponiendo que es el mando del Ejército, ¿tiene el compromiso, la decisión de distender militarmente, o sea, desmilitarizar? Que diga: “No voy a usar la opción militar, voy a usar la opción política”. Eso tiene un costo militar. Así como para nosotros también tiene un costo militar entrar a un proceso de paz. ¿Eso quiere decir que ya no va a haber armas ni pasamontañas? Si eso quiere decir, ése es nuestro costo. Eso preguntamos. No le estamos pidiendo las 259 posiciones; estamos pidiendo siete nada más, una señal. Y la otra pregunta: ¿es Fox el mando del Ejército en Chiapas? Si no es el mando, ¿para qué hablamos con él? Si ha habido un “golpe de Estado”, que unos ubican al 9 de febrero de 1995 y otros después, y el Ejército aquí es autónomo e independiente, ¿qué vamos a hablar con Fox, si aquí hay un poder regional, caciquil, militarista, que es el que manda? Porque nuestra lucha es nacional pero también chiapaneca. Y si es Fox el mando y le obedecen, pero no le quiere entrar, ¿entonces para qué? No vamos a terminar el conflicto diciendo: “Bueno, ya se acabó la guerra, compañeros”, si nada más tenemos una tienda, y los derechos indígenas quedan pendientes, y además 70 mil soldados siguen metidos en las comunidades promoviendo todo lo que promueven. Si a estas preguntas el EZLN obtiene tres síes, nos vamos a un proceso de paz rápido. No es nuestro cálculo alargar y esperar a ver qué pasa en los seis años del gobierno de Fox. Hacemos estas tres preguntas; no hemos obtenido ninguna respuesta positiva y sí insinuaciones francamente negativas. El 15 de diciembre le hacen una entrevista a Fox en Detrás de la Noticia: “¿Cuándo se va a retirar el Ejército de las siete posiciones que demanda el EZLN?” Y responde que no hablará más de medidas de distensión militar, responde con imprecisiones, dice que el EZLN pide eso, pero que muchas comunidades le exigen que el Ejército se quede para cuidarlos, que la frontera queda desprotegida, que el narcotráfico puede causar grandes problemas, que los migrantes de Centroamérica también son un problema a resolver, que hay muchas cosas a considerar. Entonces, ¿de plano no va a haber más distensión militar?
–¿Esto quiere decir que no hay una verdadera distensión?
–Quiere decir que la visibilidad se redujo, porque sí se redujo, pero no ha salido ni un solo soldado de Chiapas, sigue la misma cantidad, así sean menos visibles para los periodistas, para las ONG, para la gente. Antes veías que pasaba aquí la columna de soldados, los aviones, los helicópteros. Hoy no se los ve, pero ahí están, en Guadalupe Tepeyac, en el Euseba, en San Quintín; ahí están en cada parte. Táctica y estratégicamente, el Ejército tiene la oportunidad de dar en minutos el golpe quirúrgico o la ofensiva rápida que también contemplan. El EZLN no está pidiendo que antes de dialogar salga todo el Ejército. Pedimos a Fox la respuesta a esta pregunta: “¿Estás dispuesto a abandonar la vía militar? ¿Eres tú el mando del Ejército?”. Por eso pedimos siete posiciones, con lo que no se afecta la frontera. No hay nadie en ellas que pida la permanencia del Ejército. La gente de Guadalupe Tepeyac lleva ya cinco años en el exilio; ése es un pueblo desierto. Guadalupe Tepeyac queda muy lejos de la frontera, nadie dice: “Quiero que esta guarnición, de las más grandes que hay en la selva, siga aquí”. En el río Euseba, aquí cerca, no hay siquiera un poblador civil; es una posición militar en medio del territorio con el ánimo de cercar La Realidad porque aquí aparece la comandancia del EZLN. En La Garrucha no hay un solo habitante en favor de que permanezcan los militares. En Cuxuljá tampoco. En Jonalchoj, hasta los priístas se organizaron para sacar al Ejército y no pudieron. (Marcos toma un mapa para ilustrar sus afirmaciones.) Aquí vienen las posiciones militares. Los puntos rojos son posiciones del Ejército, los demás son posiciones de la policía de Seguridad Pública, Judicial, Migración y todo eso. La frontera –indica el mapa– está cubierta por el Ejército; no se pide ninguno de esos puntos. Los que demandamos ahora son siete, porque es el símbolo que siempre usamos, pero pudieron ser 16 y no afectar todavía para nada su cerco. Si quitamos esos siete puntos no afectamos la capacidad; allí sigue la presencia del Ejército. Por ejemplo, no pedimos que saliera el Ejército de la zona de Chenalhó. Ahí sí pudieran decirnos: “No, es que los priístas aseguran que si los soldados se van, pobres paramilitares, quién los va a cuidar”. No nos preocupan las evasivas, lo que nos preocupa es que la gente se movilice junto con nosotros, que no se deje ir con el engaño, creyendo que ya quedó, ya salió el Ejército, ya no hay presión militar. La gente de Guadalupe Tepeyac seguirá viviendo en el exilio, los niños nacen y los ancianos mueren fuera de su tierra. Y tú sabes lo importante que es la tierra para las comunidades indígenas. La tierra donde naciste, creciste y donde está tu vida. Esta gente ya no vive en el exilio por Zedillo. Desde el 1º de diciembre están viviendo en el exilio por Fox. Los militares tienen muchos intereses aquí; combatir al EZLN no es el negocio. El negocio es el territorio. El general en Guadalupe Tepeyac es un presidente municipal autónomo que sólo le rinde cuentas a su jefe de unidad. Es encargado de dar los permisos, autorizar la entrada de prostitutas y alcohol. Ante eso, no estamos pidiendo que salga todo el Ejército, como algunos medios dieron a entender. Si se va el Ejército de Euseba, que está aquí cerca, y de Guadalupe Tepeyac, a 20 kilómetros de aquí, queda San Quintín, el cuartel más grande que hay en la selva. Más para acá, al norte de La Realidad, están Cruz del Rosario, Vicente Guerrero y Nuevo Momón. Y Santo Tomás, otra posición militar. De ninguna de esas posiciones se demanda el retiro. El cerco sobre La Realidad se mantiene, pero a los compañeros no les importa. Les importa saber si Fox va a entrar o no y si él es el que manda. Y por eso insistimos, una y otra vez, en decirle a la gente: tenemos que movilizarnos. Si no arrancamos la paz digna como le arrancamos otras cosas, no lo van a dar ni será una concesión del régimen.
–Ante la nueva oportunidad de convocar a la izquierda, a los movimientos sociales, ¿se vislumbra una nueva izquierda? ¿Hay algo distinto que haga pensar que también allí hay cambios?
–Creemos que la izquierda se encuentra en esa disyuntiva. Pongamos a la derecha en sus antecedentes históricos, y a la izquierda en los suyos, y el problema es que los aspectos fundamentales siguen sin resolverse. En México, el régimen pasó la mayor parte de sus 71 años deteriorando los símbolos de resistencia, de libertades, de democratización, de lucha por la transformación, al grado de prostituirlos. Sin ir más lejos, su uso de Zapata y toda la iconografía de la Revolución Mexicana. El referente no es Juárez contra Maximiliano, sino el régimen priísta apropiándose de la figura de Juárez en el común de la gente. Creo que el problema de la izquierda es construirse un referente cultural y político. Allí es donde extrañamos el trabajo de los intelectuales. Frente al ascenso de la derecha, no basta con aceptar “triunfa la mercadotecnia”, sino qué alternativa ofreces. Ante la mercadotecnia, ¿las leyes de reforma? Estesalto es un malabarismo que te puede dejar mal parado, sobre todo en ciertos sectores de la población que quedaron en el vacío.
–A nivel estatal también el gobierno es nuevo. ¿Qué cambios ha producido? Se dice que los zapatistas ya no tienen razón de ser porque las condiciones nacionales y estatales son otras.
–Ojalá las declaraciones se conviertan en hechos. Qué bueno que no están ladrando. Como quiera, todavía falta mucho. Y el problema es federal. Por mucha voluntad que tenga el gobierno chapaneco, la parte fundamental es del gobierno federal, que pareciera esperar a que se movilice la gente para comenzar a resolver nuestras demandas.

*De La Jornada de México, especial para Página/12.

 

Claves

El 1º de enero de 1994, fecha de entrada en vigencia del acuerdo Nafta con Estados Unidos, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), liderado por el Subcomandante Marcos, se sublevó en el estado de Chiapas, en el sur de México.
Después de un cese del fuego en febrero, se iniciaron negociaciones.
Un año más tarde, el 9 de febrero de 1995, el presidente Ernesto Zedillo lanzó
una ofensiva frustrada, a la que siguieron nuevas negociaciones y acuerdos.
El 1º de diciembre de 2000 asumió la presidencia Vicente Fox, primer opositor
en triunfar en siete décadas. La tensión bajó en Chiapas, pero no hubo avances.

 

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