Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira
ESPACIO PUBLICITARIO


Sting fue lo mejor del inicio del festival "Rock in Rio"

Los locales Milton Nascimento, Daniela Mercury y Gilberto Gil y el estadounidense James Taylor completaron la velada. Anoche, en el Palco Mundo se esperaban dos de los shows más interesantes del festival: Beck y REM.

Sting brindó un show inolvidable, hasta entrada la madrugada.
James Taylor fue el único invitado a su set, de casi dos horas.

Un cierre de madrugada con Sting mucho más inspirado que en su anterior visita a Brasil puso punto final a las 2 de la madrugada de ayer, a la primera, e involvidable, velada de Rock in Rio 2000. En la calidad del show del inglés tuvo que ver tanto la elección del repertorio, que balanceó con sabiduría su mejor material solista con varios clásicos de The Police. Cuando en el final de la velada sonaron unas potentes versiones de “When the world is running down, you make the best of what’s still around” (de Zenyatta Mondatta) y el megahit “Every breath you take” (de Synchronicity), la multitud reunida en la Cidade do Rock estalló en una ovación que sólo se calmó para seguir, casi en trance, un mágico bis final con “Fragile”. Sting se presentará el martes en Buenos Aires, en lo que será su quinta visita a la Argentina en los últimos veinte años.
El mágico final del show del ex Police fue la mejor postal para un primer día que comenzó con pañuelos blancos al viento, una niñita rubia haciendo sonar una campana que llamó a tres minutos de silencio y una serie de actuaciones de artistas locales que dejó bien alto el orgullo brasileño. La primera aparición de Milton Nascimento y Gilberto Gil dejó algunas dudas sobre su grado de compromiso con “Imagine”, pero los sendos shows que entregaron después hicieron olvidar incluso a la orquesta sinfónica y su popurrí easy listening de clásicos como “Eleanor Rigby” (The Beatles), “Satisfaction” (Rolling Stones) y “We are the champions” (Queen). Al frente de una banda nutrida y sólida como una roca, Milton levantó a la concurrencia con “Caçador de mim” y “María, María”, invitó a Marcio Borges para “Clube da esquina” y le cedió la posta a Gil, quien a puro oficio dio un show breve pero impecable, vertebrado por las canciones de Quanta.
Y si el cantautor folk estadounidense James Taylor bajó los decibeles hasta serenar a todos con canciones como “Caroline”, “Smiling face” y “You’ve got a friend”, inmediatamente el escenario fue ganado por el huracán de Daniela Mercury, que puso todo, pero todo, para armar una auténtica fiesta de alegría brasileña. La cantante bahiana se movió por todo el escenario, bailó, arengó, provocó el coro general y se despidió, como no podía ser de otra manera, con su mayor hit, “O canto da cidade”, dejándole el escenario al englishman rubio que parece haber vencido al tiempo genético. Taylor aparecería luego en el largo recital de Sting, como invitado.
En perfecta forma, Sting fue de “We’ll be together” a “Roxanne”, de “Seven days” a “Brand new day” y de “If I ever lose my faith in you” a “Every little thing she does is magic”, manejando al público con la sapiencia que le dan los años y apoyándose en una banda en la que descollaron el guitarrista argentino Dominic Miller y el baterista Manu Katché. Con menos dosis de jazz y más calor rockero, el bajista y cantante cerró a todo vuelo una primera fecha en la que sólo hubo que lamentar embotellamientos y desmayados por el calor, la presión sobre el escenario y la ingesta excesiva de alcohol o drogas.
Al cierre de esta edición, el festival brasileño esperaba a dos pesos pesados que también bajarán en breve a Argentina: Beck y REM son la cereza de una torta que se fue cocinando desde temprano, con los brasileños Cassia Eller, Fernanda Abreu y un atronador set de los ya veteranos Barao Vermelho, que precalentaron la tarde para el salvaje show de Foo Fighters, la banda liderada por el ex baterista (hoy guitarrista y cantante) de Nirvana Dave Grohl. La fiesta, en rigor, recién comienza.

 

“Saldremos borrachos”

REM y Foo Fighters, dos de las grandes atracciones de la jornada de ayer, fueron durante la tarde el centro de atracción de la prensa. Mientras Michael Stipe, cantante de REM, se enfrentó a los periodistas en el Copacabana Hotel escudado en sus gafas negras y alegando que “Esto es muy embarazoso”, su compañero Peter Buck ofició de portavoz del grupo al decir que “En realidad, nunca supimos qué hacíamos con nuestra música. Apenas seguimos nuestros corazones y afortunadamente logramos algún éxito”. Dave Grohl, en tanto, fue una especie de contracara: el ex Nirvana apareció en la conferencia de prensa chorreando agua, recién salido de la pileta del hotel, y se dedicó a beber cerveza, eructar en el micrófono y disparar un chiste tras otro. “En este Rock in Rio vamos a hacer la misma porquería de siempre”, afirmó sin sonrojarse, para luego ponerse algo más serio y detallar que “No tengo más miedo de tocar, y eso tiene mucho que ver con cada uno de los integrantes del grupo, que ahora está en su mejor momento”. El baterista Taylor Hawkins, por su parte, prefirió seguir en la vena humorística... o no tanto: “Saldremos al escenario completamente borrachos”.

 

PRINCIPAL