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CHARLY GARCIA HIZO DE LAS SUYAS EN PARQUE SARMIENTO
Un recital bien Sui Generis

El músico se divirtió buena parte del sábado amenazando con no tocar: quería que el Gobierno le pidiese disculpas por el incidente de marzo del 2000 en Mendoza. Sólo que aquel recital era organizado por el Nacional y éste por el de la Ciudad. Finalmente, actuó más tarde de lo previsto.
El show de Sui Generis de anoche en Parque Sarmiento llevó, para los organizadores, 150 mil personas. A medida que Charly fue calentando sus motores interiores, el espectáculo comenzó a subir de temperatura.

Por Pablo Plotkin

Charly García lo hizo, otra vez: ayer tuvo en vilo por un rato a los organizadores del ciclo Verano Buenos Aires, es decir al Gobierno de la Ciudad, con su amenaza de no presentarse a tocar, al frente de Sui Generis, en un Parque Sarmiento atestado de público. Charly decía que quería que el Gobierno le pidiese disculpas por escrito por el incidente que lo envolvió en marzo del año pasado, cuando terminó preso después de tocar en Mendoza y se consideró abandonado por los organizadores. Era en vano que le explicasen que aquel show fue organizado por el gobierno nacional y que éste era organizado por el de la Ciudad: el músico insistía en que le debían una disculpa. “Los dos son de la Alianza, ¿no?”, le dijo Charly a un miembro de su staff que intentaba terciar. Finalmente, García llegó tarde, pero como si nada, al lugar donde, según los entusiasmados organizadores, había más de 150 mil espectadores, y acometió una de sus performances tradicionales, crispadas y al tiempo artísticas. Los funcionarios respiraron tranquilos. Y Nito Mestre también. “Vine por ustedes, no va ser por...”, le dijo el músico a la gente antes de interpretar “Confesiones de invierno”.
El procedimiento del artista fue de los tradicionales en él. La noche anterior, en una aparición telefónica en el programa televisivo “Así estamos”, que conduce Juan Di Natale por América, afirmó que no se presentaría al show de no mediar las disculpas del Gobierno, pese a que el contrato estaba firmado y el concierto publicitado elocuentemente. Un cable de la agencia de noticias Télam, por la tarde, hizo el resto: docenas de periodistas y no pocos funcionarios sabían que algo andaba mal, pero esperaban que fuese solucionable. Al gobierno porteño le parecía por demás impropio pedir disculpas por escrito por una cuenta pendiente de otro. La solución llegó fácil, cuando Charly se presentó en el lugar como si no pasara nada, aunque 40 minutos después de la hora en que debía comenzar su actuación. Una vez arriba del escenario, Sui Generis se dedicó a dejar claro que la noche pasaría a la historia por la calidad de la propuesta musical y por la cantidad de público. La gente dejó inmediatamente de cantar “¿Y Charly dónde está, y Charly dónde está?”.
La lista de temas del show, que la vicejefa de gobierno Cecilia Felgueras escuchó mezclada entre la multitud, era tan larga que parecía la de dos recitales. Incluía clásicos del Sui Generis temprano, como “Rasguña las piedras”, “Cuando ya me empiece a quedar sólo” “Quizás porque”, “Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey, imaginario o no”, “Aprendizaje” y “Bienvenidos al tren” así como temas del período más eléctrico del dúo, como “Instituciones” y “Blues del levante”. Además, buena parte del repertorio del disco de retorno del año pasado, Sinfonías para adolescentes, En un momento del show, Charly gritó: “Chupete, te recomiendo contratar un guardaespaldas” y la multitud estalló en risas. En otro momento, dijo: “Sui Generis es lo más, Nito es lo más Sui Generis somos todos”.
A las 21, las caras de los organizadores estaban largas. Es que a esa hora estaba todo en orden, pero nadie parecía tener demasiada idea de si Charly llegaría al lugar, y de hacerlo, a qué hora. Mestre y la banda ya habían hecho la prueba de sonido en el gigantesco escenario, y se había instalado un segundo escenario, por lo que para el público que ingresaba lentamente todo era normal. Hacia las 21.30 ya habían unas cuarenta mil personas, y los grupos familiares del principio habían sido superados en número por los adolescentes. La diversión por entonces era cantar “El que no salta es un militar” o “El que no salta es un inglés”. La gente estaba, claro, al margen de las peripecias organizativas.
En el Parque había habido actividades durante toda la jornada, una vez hecha la limpieza matutina del lugar, luego del también multitudinario recital del viernes, con Mercedes Sosa como figura principal. A la tarde hubo teatro infantil y un espectáculo de danza. Al caer la noche se presentó el varieté Noches variopintas, dirigido por Martín Pavlovsky, con los músicos Alejandro Franov y Axel Krygier. Los nervios del principio fueron anécdota, cuando el set eléctrico de Sui Generis hizo bailar hasta las piedras sin que a Charly se le saltaran los tapones.

 

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