Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira
ESPACIO PUBLICITARIO


DESCONOCIDOS ENTRARON EL JUEVES A LA REDACCION DEL SEMANARIO “ANALISIS” DE PARANA
Una revista “allanada” de madrugada

 
Gobernador Sergio Montiel.
Sin repudio a la agresión.
 
La redacción quedó revuelta, con papeles y carpetas tirados por todas partes y armarios forzados.
No robaron nada de valor, sólo documentos, grabaciones, dos celulares y una agenda de teléfonos.

Por Miguel Bonasso

En la madrugada del jueves último los desconocidos de siempre ingresaron clandestinamente en las oficinas del semanario Análisis, en la ciudad de Paraná, revolvieron papeles y fotografías en todos los escritorios y se llevaron documentación escrita y grabada, una agenda y dos celulares. En cambio desdeñaron computadoras, televisores y otros objetos de valor, por lo que se descarta que el móvil de la intrusión haya sido el robo. El semanario entrerriano, que dirige el periodista Daniel Enz, se caracteriza por su independencia y sentido crítico hacia el poder. Durante los diez años del menemato sufrió incontables amenazas, querellas y agresiones. Este es el primer acto intimidatorio que se perpetra en su contra durante el gobierno provincial y nacional de la Alianza. En el momento de escribir estas líneas, el gobernador de Entre Ríos, el radical Sergio Montiel, aún no había repudiado públicamente este gravísimo atentado contra la libertad de expresión, ni se había comunicado con Daniel Enz para expresarle su solidaridad. Tal vez la indiferencia se relacione con el hecho de que el hijo del mandatario, Víctor Montiel, actual secretario de Turismo de Entre Ríos, haya entablado una querella judicial contra el director de Análisis. A las ocho de la mañana de ese jueves, Lorena Jáuregui llegó al primer piso de Peatonal San Martín 785, en pleno centro de la capital entrerriana, para iniciar su tarea cotidiana como secretaria del semanario Análisis de la actualidad. Abrió la puerta sin advertir nada raro en la cerradura (que no fue tocada), pero al ingresar no pudo reprimir un grito: un misterioso tornado había enloquecido el lugar durante la noche. Todos los armarios y cajones que rutinariamente eran cerrados con llave, habían sido violentados y el piso estaba sembrado de papeles, carpetas, fotos, recortes y diversos objetos de oficina. Los invasores habían puesto especial énfasis en revisar la oficina del director, Daniel Enz. Allí forzaron varias cerraduras, en una tarea que debió demandar más de dos horas y ocupó a más de una persona. La cosecha es significativa: se llevaron una agenda, documentación referida a ciertas investigaciones periodísticas en curso y microcasettes con entrevistas realizadas personalmente por Enz. 
En el estilo mafioso de los “servicios”, los intrusos dejaron –como metáfora– dos fotografías sobre el escritorio del director: la del jefe de la policía entrerriana, Victoriano Ojeda, y la de Carlos “El Indio” Castillo, un represor, ex miembro del Modin y antiguo activista de la extrema derecha bonaerense, al que Enz había entrevistado recientemente en la cárcel.
La demudada Lorena llamó de inmediato a su jefe, y lo puso al tanto de la inquietante intrusión. Daniel Enz es un veterano en estas lides: en 1995, cuando publicó su libro Rebeldes y ejecutores (un riguroso trabajo sobre la represión clandestina en Entre Ríos durante los años de la dictadura militar), ocurrió lo mismo, sólo que en su domicilio particular. Los desconocidos de siempre entraron a su casa, revolvieron todo y le dejaron algunos objetos de valor sobre la cama, como para decirle: “llegamos hasta acá”. En 1997, después del asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, los aprietes arreciaron y ese mismo año debió denunciar a un funcionario del gobierno peronista de Jorge Busti por “amenazas calificadas”. La Justicia, hasta ahora, no le dio satisfacción a sus demandas. 
Algunos aprietes contra Enz le constan personalmente al autor de esta nota: en marzo de 1999, cuando Daniel ya había entregado un valioso aporte para el libro Don Alfredo, Víctor Hugo Dinamarca, el represor del Servicio Penitenciario Federal que había comandado el ejército privado de Alfredo Yabrán, le hizo llegar una advertencia por interpósita persona y una carta documento-extemporánea, dos acciones que buscaban amedrentarlo tanto por la vía “oficiosa” como por la “legal”. Destino común a todos losperiodistas que se atreven a denunciar, y Enz no es remiso a la hora de la denuncia: por ejemplo, él dio a conocer en Página/12 la extraordinaria mansión que se había construido el senador justicialista Augusto “El Choclo” Alasino, mucho antes de que los barros de muladar del Senado salpicaran la toga del legislador entrerriano.
Enz denunció el jueves la nueva agresión y entonces intervino personal policial de la Comisaría 2ª de Paraná y técnicos de la Dirección de Criminalística que recopilaron distintos elementos de prueba y levantaron huellas digitales. La causa judicial quedó radicada en el Juzgado de Instrucción (de feria) a cargo del doctor Raúl Herzovich.
Simultáneamente, los periodistas de Análisis, comandados por su director, comenzaron su propia investigación. Consultaron a los vecinos del edificio y constataron que nadie había visto movimientos raros ni había escuchado ningún ruido extraño, por lo cual dedujeron que las oficinas de Análisis fueron violentadas entre las 3 y las 5 de la madrugada del jueves. Aunque había una ventana abierta, que da a la calle Andrés Pazos, descartaron que ésa fuera la vía de acceso. Por varias razones: la ventana está ubicada a una altura respetable y el lugar no es propicio para usar ningún método no convencional de escalamiento: en los alrededores pululan guardias privados, policías y custodios del vecino Gran Hotel Paraná. 
Esto significa que los invasores entraron usando llave, que los policías apostados permanentemente en las inmediaciones de la revista no se percataron de nada, hasta el punto de hacerles sospechar a los agredidos que podía existir una virtual “zona liberada”. No hace falta ser muy suspicaz para percatarse de que hubo un trabajo de inteligencia previo: 1) los intrusos consiguieron dos llaves: la de acceso al edificio (ubicado a una cuadra de la plaza mayor de Paraná) y la de ingreso a las oficinas de Análisis en el primer piso; 2) averiguaron que el jueves era el mejor día para operar porque es la noche posterior al cierre y ya no va nadie al semanario; 3) sabían también que ninguno de los vecinos del primer piso podía oírlos porque estaban todos de vacaciones. 
Otro dato sugestivo: desde hace seis meses la policía de Entre Ríos puso agentes en cada una de las esquinas de la peatonal San Martín, en el horario que va desde las 20 horas hasta las 6 de la mañana. En la esquina de la revista suelen apostarse, por lo regular, dos agentes; no se sabe dónde estaban a la hora de los hechos. 
El gobierno entrerriano aún evalúa si fue o no un robo y guarda silencio. El gobernador Sergio Montiel no se comunicó –hasta el cierre de esta nota– con Daniel Enz. Como ha ocurrido durante cada administración -ya sea del PJ o radical–, Análisis ha ejercido en este primer año de la Alianza, su independencia crítica. Y esta independencia no ha dejado de acarrearle problemas. Víctor Montiel, que es hijo del gobernador y director de Turismo de Entre Ríos, querelló a Enz por una nota de tapa de julio último y le exige un resarcimiento económico de 25 mil dólares. 
La nota de tapa de esta semana destacaba que un funcionario de la anterior administración, que ya no presta servicios en la vicegobernación, seguía cobrando su estipendio. La semana anterior denunciaba a una patota de rugbiers que causó desmanes durante las fiestas y la que precedió a ésta destapó ciertos manejos irregulares en la dirección del hospital psiquiátrico de Diamante. 
Análisis reveló hace poco que Montiel había contratado secretamente a la firma de inteligencia y seguridad Kroll, O’Gara y Asociados, para investigar presuntas cuentas en el exterior de funcionarios que pertenecieron a la administración de Busti. Kroll, a la que se suele llamar “la CIA privada”, está integrada por ex agentes de la inteligencia norteamericana y manejó –hasta hace poco– la seguridad del Exxel Group. La revelación del semanario provocó el enojo del gobernador Montiel quepretendía mantener el dato en absoluto secreto. Análisis también se ha metido con presuntos negocios que pretenderían concretar funcionarios del gobierno; con ciertos acuerdos que se estarían pactando con El Choclo Alasino para lograr la reforma constitucional y la reelección del gobernador, y ha cuestionado a varios de los hombres que integran hoy el gabinete de Montiel, que en el anterior gobierno “eran legisladores o asesores de legisladores y distribuían subsidios y contratos con el aval de ese bustismo al que ahora denuncian”.
El atentado contra una revista que lucha denodadamente para sobrevivir económicamente en un ambiente difícil fue condenado –entre otros organismos profesionales– por el Sindicato de Prensa de Entre Ríos y la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba), pero el suceso no fue suficientemente reflejado en los medios nacionales. Acaso porque los periodistas porteños no alcanzamos a imaginar hasta qué punto la impunidad de los caciques provinciales amenaza a nuestros colegas del interior.

OPINION
Cuestión de prioridades 
Por Daniel Enz

 

 

 

PRINCIPAL