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QUE QUIERE Y QUE PUEDE ESPERAR CADA UNO DE LOS PROTAGONISTAS DEL ESCANDALO
Todas las piezas del ajedrez del lavado

Todas las miradas del establishment político y económico comienzan a dirigirse hacia Washington, donde esta semana se confirmarán las graves implicancias en la Argentina de la investigación sobre el lavado de dinero desarrollada por el subcomité del Senado norteamericano. Cada uno de los protagonistas desarrolla su estrategia sobre el tablero con la esperanza de ganar posiciones frente al próximo desenlace.

   

Por Fernando Cibeira

Esta semana será decisiva en el desenlace del affaire de lavado de dinero, que mantiene preocupado al Gobierno por lo imprevisible de sus consecuencias. Gracias a las discretas averiguaciones realizadas ante el Departamento de Estado, en la Rosada tienen la presunción de que la audiencia especial del viernes, que el senador norteamericano Carl Levin dedicará al caso argentino, no aportará novedades significativas pero sí confirmaciones. En base a esos datos, que insistirán acerca de las triangulaciones de dinero sucio que realizaban el Banco República, el Federal Bank y el Citibank de Nueva York, es que el Gobierno entiende que se encontrarán motivos más que suficientes para desplazar a Pedro Pou de la presidencia del Banco Central, el organismo que –como mínimo– falló en su tarea de control. Pero la salida de Pou no es de resolución sencilla: plantea obstáculos y derivaciones en las que cada pieza del tablero juega su propia partida.

Fernando de la Rua
La principal preocupación del Presidente alrededor del tema del lavado de dinero es que la investigación no afecte el desarrollo de la economía, aún endeble pese al blindaje financiero. Derivó la salida de Pedro Pou a la comisión parlamentaria de acuerdo con lo que estipula la ley, pero en la Rosada nunca disimularon que el Presidente le bajó el pulgar al titular del Central –que tiene mandato hasta el 2004– apenas su nombre apareció involucrado en las investigaciones del subcomité del Senado de los Estados Unidos. De la Rúa quiere que la transición se haga paso a paso y dando todas las señales de tranquilidad hacia los mercados que hagan falta. Aunque en público se mantiene prescindente, De la Rúa pretende una solución intachable y, en lo posible, rápida.

Pedro Pou
Apenas se desató el escándalo con el informe preliminar del subcomité del Senado norteamericano, Pou se mostró proclive a aceptar una salida negociada del Banco Central. Luego, con los ataques que recibió desde la Alianza, resolvió resistir y defender su actuación. Ya publicó un extenso artículo en Clarín donde adelantó los argumentos que utilizará para sostener su gestión, que viene siendo revisada por la comisión parlamentaria que encabeza el senador Mario Losada. Básicamente, dirá que desconocía los manejos de Raúl Moneta y que los controles del Central actuaron en el momento que correspondía. Pou sabe que cuenta con el apoyo de los grandes banqueros y de buena parte del establishment financiero. Y que ésa puede ser su carta de salvación.

Mario Losada
Conforme lo que conversó con De la Rúa, Losada quiere que la comisión que encabeza realice un trabajo de investigación detallista y cuidadoso, de manera de no darle a Pou argumentos para acusarlo de prejuzgamiento. Esta semana, la comisión estudiará el informe de los diputados Elisa Carrió y Gustavo Gutiérrez, denunciantes de las maniobras de lavado. La próxima, le llegará el turno a Pou de exponer sus argumentos. Mientras, dos miembros de la comisión, Raúl Baglini y Carlos Verna, viajarán a Washington para presenciar las audiencias del subcomité del Senado estadounidense. Según estiman cerca de Losada, el informe final de la comisión estaría listo en alrededor de un mes. Nunca estuvo en duda que en ese informe se le recomendará al Presidente su remoción.

Raul Alfonsin
Desde el principio, el presidente de la UCR se mostró entre los más firmes enemigos de la continuidad de Pou al frente del Banco Central.Alfonsín recela de la ortodoxia liberal de Pou, pero, sobre todo, no le perdona que se haya mostrado partidario de la dolarización de la economía. Luego de escuchar los consejos del jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, y del ministro de Economía, José Luis Machinea, sobre lo inconveniente de agitar las aguas para no alarmar a los inversores, aceptó morigerar sus críticas. Alfonsín tiene un legislador propio en la comisión parlamentaria, el senador entrerriano Alcides López, quien asumió la posición más dura contra Pou y recomendó revisar toda su gestión.

Carlos “Chacho” Alvarez
El Frepaso es un enemigo histórico de Pou. Si bien Chacho Alvarez prefirió un prudente segundo plano en este escándalo, los dirigentes que le responden le exigieron a De la Rúa que sacara de inmediato al titular del Banco Central. En la última reunión del Grupo de Trabajo de la Alianza, Alvarez aceptó firmar una declaración junto a Alfonsín y el resto de los integrantes del grupo ratificando la independencia del BCRA. Luego se llamó a silencio, pero instruyó a sus colaboradores para que mantuvieran vivo el tema. Alvarez piensa que tirando del hilo del lavado se llega a la corrupción de la época menemista y que, de esa forma, se conseguiría un formidable argumento para respaldar la campaña electoral. 

Ricardo Lopez Murphy
Es el candidato natural para reemplazar a Pou. Sin embargo, cuando Alfonsín tiró su nombre en la reunión del Grupo de Trabajo, Machinea respondió que el ministro de Defensa ya le había dicho que no quería cambiar de despacho. Por esos días, López Murphy no disimulaba su indignación por la forma en que los sectores políticos habían avanzado sobre Pou. Incluso fue quien acuñó la frase “tribunales populares” para calificar la comisión que investigaría al titular del BCRA, un término que luego hicieron propio conspicuos miembros del establishment económico y hasta el mismo Pou. Aparentemente, López Murphy ya no mantendría esa cerrada negativa a hacerse cargo del Central, sobre todo si el Presidente realmente se lo reclama, algo que todavía no hizo. Si no es él, como posibles reemplazos suenan dos hombres de Economía: Mario Vicens y Daniel Marx. 

Jose Luis Machinea
Fue el más incómodo en el debate originado dentro del Gobierno por la salida de Pou. Para el ministro de Economía, la ortodoxia de Pou siempre fue una garantía de continuidad ante la desconfianza del mercado con la gestión de la Alianza. Luego, junto a Colombo, fue el adalid de una salida negociada e intentó, sin éxito, convencer a Pou de la conveniencia de dar un paso al costado. Al comprobar que el desenlace no sería el que soñaba, su preocupación se centró en la mejor forma de amortiguar los ruidos del recambio. Para Machinea, el mejor reemplazante sería una persona que sintonice la misma frecuencia que los inversores. Según él, la única figura con esas características dentro de la Alianza es López Murphy. 

Elisa Carrio
La diputada parece decidida a no ceder protagonismo en una investigación que la tuvo como alma mater. Ya viajó a Estados Unidos para presenciar la audiencia en donde se difundirá el informe ampliado. Por ahora, la diputada chaqueña se siente a gusto en la posición de rebeldía que mantiene frente al Gobierno, al tiempo que agrega datos para ayudar a la pesquisa. Por más que aún niega sus intenciones de candidatearse para las elecciones de octubre, Carrió sabe que en la medida que la investigación ponga más maniobras ilícitas al descubierto, más beneficios le reditúa. Ya es la dirigente de mejor imagen en la Capital y, llegado el momento, podrá plantear condiciones si es que la Alianza la necesita.

Dario Alessandro
El presidente del bloque de diputados de la Alianza tiene la intención de poner a la bancada como impulsora de la investigación que iniciaron Carrió y Gutiérrez. “Apoyamos la investigación que hicieron ellos totalmente”, aseguró ayer Alessandro. “Hemos reunido a la mesa de la Alianza donde se ha planteado el apoyo político a esta investigación y la necesidad de conformar una comisión que ayude a la investigación de todo lo que tiene que ver con el lavado de dinero”, agregó. Según adelantó el diputado frepasista, la constitución de la comisión podría ser tratada por la Cámara de Diputados durante una de sus primeras sesiones, posiblemente el 7 o el 10 de marzo.

Federico Storani
Si bien el ministro del Interior forma parte del “ala política” que más fuerza hace para sacar a Pou del BCRA, en público debió hacerse cargo de la defensa del Gobierno y su papel en la investigación de lavado de dinero. El ministro explicó que las sospechas pueden dañar la imagen del país en el exterior con un problema que, hasta hace poco, parecía ajeno. “En la Argentina no existe, en la práctica, lavado proveniente de actividades de narcotráfico”, sostuvo ayer Storani. Si bien admitió que “el Cartel de Juárez existe”, agregó que en el país “tuvo un episodio que para lo que es el volumen del Cartel de Juárez eso es una propina”. En esa misma dirección, dijo que, según su criterio, el tema del lavado de dinero en el país ha sido tratado “con poca seriedad”.

 

 

Expedientes argentinos
Según una investigación del periodista Andrés Oppenheimer, el narcotráfico mexicano habría aportado más de un millón de dólares para la fórmula Eduardo Duhalde-Ramón Ortega durante la campaña presidencial del ‘99. La revelación es parte del libro Ojos vendados, de próxima aparición, que reconstruye las conexiones del Cartel de Juárez en la Argentina y las actividades del grupo destinadas al lavado de dinero. Las transferencias de narcodólares, detalla el trabajo, son seguidas por la Justicia mexicana y por la oficina de Interpol en ese país, que manejan documentación que involucra al financista argentino Aldo Ducler, ex asesor de Ortega, en estas operaciones. Tanto Duhalde como su ex compañero de fórmula negaron haber conocido esas supuestas contribuciones. 
“Un documento confidencial de cuatro páginas que circula en las agencias de procuración de justicia de México, titulado “inversiones en el Sur”, afirma que Ducler o su equipo reportaron a sus clientes mexicanos haber destinado 260.000 dólares ‘a la campaña política’, que según el testimonio de narcotraficantes arrestados se referiría a la campaña de Duhalde”, reseña uno de los párrafos centrales del libro del periodista argentino, que ayer fue anticipado por el diario La Nación. Oppenheimer también cita el testimonio de investigadores de Interpol México sobre “otros documentos confiscados a narcotraficantes del cartel”, que “se refieren a la presunta donación de ‘un millón para la campaña política de Ortega’”. 
El ex jefe de Interpol México, Juan Miguel Ponce Edmonson, ratificó la existencia de estos papeles y los describió como “rendiciones de cuentas internas que los testaferros argentinos enviaron al Cartel de Juárez”. El libro asegura además que el Cartel de Juárez transfirió a la Argentina 11,6 millones de dólares a través de una cuenta del Citibank de Nueva York abierta a nombre de Mercado Abierto, compañía controlada por Ducler. Ponce aseguró por otra parte que en 1999 puso al tanto de estas supuestas contribuciones al gobierno de la Alianza, pero el dato fue negado por Fernando de la Rúa en una entrevista con el autor del libro.

 

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