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CAVALLO SALIO AL CRUCE DE LOS QUE INSISTEN CON DEVALUAR O DOLARIZAR
Súper Mingo, el cazafantasmas

No hubo anuncios, pero
sí una encendida defensa de la convertibilidad por otros medios, la canasta de monedas, en la sorpresiva conferencia de prensa en Economía. “No teman”, fue el mensaje.

Domingo Cavallo, ministro
de Economía, parece señalar el
camino de salida, pero no es así.

Por Raúl Dellatorre

Una advertencia a la gente de que “no hay nada que temer” porque se hable del euro o de una canasta de monedas, una promesa de que “no va a haber sobresaltos” en materia cambiaria y el aviso de que el equipo económico “está trabajando en Jueves y Viernes Santo, hoy sábado y el domingo (por hoy) también, para sacar al país adelante”, constituyó el ramillete de anuncios del ministro de Economía, Domingo Cavallo, en la conferencia de prensa que ayer brindó en mangas de camisa y acompañado por sus principales asesores. “Estamos trabajando en un proyecto para ampliar la convertibilidad, incluir al euro para darle más opciones a la gente, y el lunes (por mañana) nos vamos a reunir con los jefes de los bloques que están apoyando al Gobierno para conversar el tema, que lo enviaremos al Congreso cuando el Presidente lo considere apropiado”, señaló, sin dar más precisiones, salvo que considera que el momento oportuno de hacerlo sería cuando el euro alcance una paridad uno a uno con el dólar.
Fue en ese marco que Cavallo intentó unificar el discurso del Gobierno en torno de la convertibilidad y salió a confrontar con quienes siguen alimentando la dolarización o la devaluación. “Los que confunden a la gente diciendo que Cavallo habla del euro porque quiere devaluar son unos mentirosos”, acusó, hablando de sí en tercera persona y nombrándose por su apellido, al estilo Maradona.
El mayor esfuerzo de Cavallo fue puesto en desdramatizar la inclusión del euro dentro de la paridad cambiaria. “Lo bueno de la convertibilidad es que son decisiones que debe tomar el Congreso, cualquier cambio tiene que ser discutido, entonces no hay posibilidad de sorpresas, no va a haber sobresaltos, nadie tiene que temer nada”, dijo como un cirujano con el bisturí en la mano y a punto de ejecutar su tarea. “Desde afuera, y algunos desde adentro también, siguen pensando que se puede devaluar, o que es mejor dolarizar, pero son los que no entienden que tenemos un régimen monetario vigoroso”, señaló, en una definición que también abarcó implícitamente al presidente del Banco Central, Pedro Pou.
Con un gráfico a la vista, demostró que el euro (o la canasta de monedas europeas, antes de la creación de aquél) está en uno de sus más bajos valores históricos, lo cual lo llevó a concluir que va a recuperarse con respecto al dólar. “Lo inteligente es comprar algo cuando es barato”, dijo, recomendando ahorrar en euros para ganar más en dólares, a la espera de la prometida canasta de monedas, que no será otra cosa que un promedio entre la cotización de ambas monedas. Cavallo destacó que el premio Nobel de Economía Robert Mundell había sugerido que cuando el euro cotizara a un dólar (hoy vale 90 centavos de la moneda estadounidense) “aprovechen y peguen su moneda a un promedio de las dos”, lo que llevó al ministro a dejar picando la posibilidad de que el Congreso podría votar la Convertibilidad II (canasta de monedas) y dejar librada la decisión del Gobierno de engancharse en la misma el día en que se alcance esa paridad.
El ministro reiteró que, en lo inmediato, se irán disponiendo diversas medidas para empezar a hacer más frecuente el uso del euro como moneda de referencia en el sistema financiero. Pero no dio detalles de cómo se implementará que el sistema bancario habilite cuentas y créditos en euros, ni explicó cómo funcionaría un sistema en paridad con dos monedas como el que sugirió.
El equipo económico está trabajando, sin descanso ni fines de semana largos, y ayer convocó a la prensa para demostrarlo. El ministro también señaló que las medidas para bajar el gasto público, las conversaciones con las provincias para volver a encuadrarlas en las pautas presupuestarias y los planes de competitividad por sectores formaron parte de la agenda de los funcionarios de este fin de semana. “El lunes mismo nos reuniremos con directivos de la asociación de industriales metalúrgicos (Adimra) y del sindicato metalúrgico (UOM) para hablar sobre cómo vamos a ir adaptando las relaciones laborales para hacer más competitivo el sector”, anticipó, como para que nadie pensara que el lunes hay franco compensatorio.
“Estamos trabajando todos los días”, reiteró el ministro por enésima vez durante la conferencia de prensa, en la tarde del Sábado de Gloria.

 

Fuera de la canasta

No es un tema sencillo. Ni los expertos lo entienden claramente, pero Domingo Cavallo confía en su buena imagen pública para infundir confianza y credibilidad hacia el salto que piensa dar, de una paridad fija con el dólar a otra anclada en un promedio de dos valores, el dólar y el euro. Y hasta él se equivoca cuando se apura a explicarlo. ¿Podría establecerse una canasta de monedas antes que el euro llegue a un dólar, cuando esté a 0,95, por ejemplo?, preguntó un periodista extranjero. “No, porque eso sería devaluar”, confundió el ministro, mientras que Daniel Marx y Federico Sturzenegger se cruzaban, por detrás de Cavallo, miradas desesperadas. No fue la única vez que los asesores, que acompañaron silenciosos el sermón ministerial, se buscaron las miradas asombrados. La otra vez fue cuando Cavallo, con total seguridad, afirmó que “el real se ha venido moviendo en una forma más parecida al euro que al dólar”. Una simplificación que, previsiblemente, no conforma a los especialistas que lo acompañan.

 

EL MINISTRO TENSO MAS EL ENFRENTAMIENTO CON POU
La puerta se abrió para tu paso

Con una sola frase, Domingo Cavallo definió en qué forma trabajará, indirectamente, el Poder Ejecutivo para que se efectivice el desplazamiento de Pedro Pou del Banco Central. “Vamos a reunirnos con la comisión legislativa que analiza los problemas de superintendencia y las denuncias por lavado de dinero para señalarles qué creemos nosotros sobre los procedimientos”, señaló el ministro. Aunque previamente había aclarado que el Gobierno “no propicia ningún cambio”, su explicación posterior deja en claro que tratará de emprolijar la recomendación del Congreso para remover a Pou. Las cartas del presidente del Banco Central al propio Cavallo, cuestionando definiciones de éste, y los conceptos volcados ayer por el ministro en su conferencia de prensa, ratificando y avanzando sobre los mismos puntos que Pou le cuestiona, marcan que el enfrentamiento y la incompatibilidad entre ambos ha llegado a su máxima expresión.
“Usted cree que el precio de mercado del dólar no es hoy distinto de un peso, cuando el dólar a futuro se cotiza a 20, 30 o 50 por ciento anual por sobre esta paridad. Si desconociéramos esa realidad y fijáramos de forma arbitraria un precio de compra inferior al mercado, incumpliríamos la ley”, sostuvo Pou en la carta a Cavallo, de la que envió copia a De la Rúa. “No sea usted quien borre con el codo lo que escribió con la mano”, le advierte el presidente del Banco Central.
En su carta –que ayer trascendió pese a que ninguna de las partes quiso hacer pública–, Pou vuelve a rechazar la propuesta de una canasta de monedas en reemplazo del dólar como paridad única para el peso. Sostiene que los empresarios no demandan la inclusión del euro como moneda de respaldo del peso argentino y opina que “es poco probable que esta iniciativa tenga una impacto favorable”. “No es un tema acuciante –agrega– que merezca discusión en momentos en que el país atraviesa graves dificultades económicas y financieras, en las que esta política tiene muy poco que ofrecer a su solución.”
Pou también cuestionó que Cavallo haya afirmado que el sistema financiero local está quebrado, opinión a la que definió como “temeraria”. “Es una afirmación que podría provocar la primera página de los diarios y una fuga masiva de los depósitos. Espero que no sucedan ninguna de las dos cosas, más todavía porque sus declaraciones son, por lo menos, inexactas”, le imputó al ministro. “La prudencia es la política más adecuada para la economía argentina”, señala en otro párrafo Pou, como para destacar aun más sus diferencias con el “estilo Cavallo” y preparando, de paso, el terreno para su inminente salida de la función pública.

 

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