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EL JUEZ URSO CITO A MENEM PARA QUE PRESTE INDAGATORIA EL 13 DE JULIO
En la causa de las armas todo llega

Previamente comparecerán González, Balza y Di Tella. Erman declarará pasado mañana y puede quedar preso. Y, tal como anticipó Página/12, Urso indagará al ex presidente, quien también podría ser detenido luego. Todavía no se ha determinado qué delito se le imputa. Los motivos de la decisión del magistrado.
Jorge Urso que, tal como adelantó Página/12, citó a Menem como imputado y no como testigo.
“No le queda otra que aspirar al bronce”, explicó uno de sus allegados para justificar su decisión.


Por Adriana Meyer

Ya no tiene el privilegio de declarar por escrito. Ni fueros que lo protejan del arresto que pende sobre su cabeza. El ex presidente Carlos Menem será indagado como sospechoso de haber participado de la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador. El juez federal Jorge Urso lo convocó para el viernes 13 de julio y luego de interrogarlo podría ordenar su detención, tal como solicitó el fiscal Carlos Stornelli que lo acusó de haber encabezado la asociación ilícita que concretó la maniobra. El magistrado fue amenazado (ver aparte) pero según sus allegados se prepara ahora para “estar a la altura de la histórica circunstancia”: por primera vez un ex mandatario declarará ante la Justicia con el riesgo de perder su libertad. Antes desfilarán los ex ministros Erman González y Guido Di Tella, además del ex jefe del Ejército Martín Balza. Página/12 adelantó en exclusiva que Menem iba a tener que dar explicaciones en la causa y ya no como testigo.
Urso había dicho que no iban a ser tres meses pero tampoco dos días. Pasó una semana entre el pedido de Stornelli y su resolución. El lunes estampó su firma en un breve decreto en el que describió sus razones. En los primeros renglones habló de las “apreciaciones” de la sala II de la Cámara Federal que “desencadenan la profundización instructoria en relación a ciertos aspectos de la causa”, cuya consecuencia es la incorporación de “nuevos sujetos hasta el momento ausentes en el escenario de las investigaciones” y la modificación de los roles de otros protagonistas de la causa. A esos elementos el magistrado destaca que se suman “los elementos incorporados al expediente en las últimas semanas y lo dictaminado por el fiscal”. Este nuevo escenario es el “ámbito apropiado para escuchar respecto de los hechos investigados en declaración indagatoria a Antonio Erman González el 4 de mayo, Guido José Mario Di Tella el 24 de mayo, Martín Antonio Balza el 13 de junio y Carlos Saúl Menem el 13 de julio”.
El juez no muestra sus cartas. No explica de qué delito está acusado el ex presidente ni tampoco si lo considera el líder de la banda, como piensa el fiscal. Desde el punto de vista técnico no necesita decirlo en esta instancia pero al omitir precisiones deja abiertas las especulaciones. En el entorno de Stornelli leyeron con optimismo la decisión de Urso. “El fiscal ya calificó el tipo de delito y si el magistrado sostiene que ‘accede a lo solicitado’ quiere decir que está de acuerdo, de lo contrario lo hubiera explicitado”, razonaron.
¿Esto significa que el 13 de julio le manda un patrullero a la calle Echeverría?, preguntó este diario a dos fuentes judiciales. Urso descuenta que Menem no intentará evadir la acción de la Justicia. Por lo tanto, quienes lo conocen aseguran que si llega a la conclusión de que la venta de armas fue una obra de su creación lo detendrá pero al finalizar el interrogatorio. “No le queda otra que aspirar al bronce y camina hacia eso”, aventuró uno de sus allegados. En una indagatoria el juez debe precisar el presunto delito ante la posibilidad de que no sea excarcelable –como lo es la jefatura de una asociación ilícita– y el indagado pueda perder su libertad. Si no lo hace el defensor puede pedir la nulidad. Pero puede hacerlo al término de la audiencia.
Hace dos semanas Página/12 publicó que “estaría dado el estado de sospecha necesario” como para llamar a Menem en condición de imputado “para que haga su descargo”. Urso consideró siempre que no es suficiente para acusarlo el solo hecho de que él y el ministro de Economía Domingo Cavallo hayan sido firmantes, junto a los demás ministros, de los decretos que posibilitaron la maniobra. Pero ante las acusaciones públicas mutuas que cruzaron los ex funcionarios imputados durante los últimas semanas cambió de idea. En realidad, Stornelli apresuró los tiempos pero el juez terminó haciendo algo parecido a lo que planeaba: indagará por asociación ilícita a Di Tella, González y Balza, tal como le indicó la Cámara Federal. Los investigadores estiman que durante los próximosinterrogatorios podrán plasmar estas acusaciones y profundizarlas. Al dejar abierta la calificación del presunto delito que habría cometido Menem puede modificarla según los resultados que obtenga con esas y otras medidas que se llevarán a cabo antes del 13 de julio.
¿Por qué Urso ubicó tan lejos en el tiempo la indagatoria de Menem? Sus allegados responden que no sólo el defensor del ex presidente, Oscar Roger, tiene que estudiar los 94 cuerpos del caso sino que “todos” necesitan prepararse, incluso la fiscalía, para poder estar “a la altura de las circunstancias”. Durante cinco años la hipótesis de una asociación ilícita encabezada por Menem y Emir no estaba en la agenda de los investigadores, y ahora necesitan adecuarse al nuevo escenario. Esperan que el análisis del Banco Central sobre la ruta del dinero aporte algo más. En tal sentido, el juez se entrevistará hoy con el presidente de la entidad, Roque Maccarone. Además, citarán a declarar la hija del empresario Rubén Ormart, socio del traficante Diego Palleros, que le habría dicho a su ex pareja que Menem era amigo de su padre.
Funcionarios judiciales que monitorean desde afuera el expediente advirtieron sobre el riesgo de que en este largo lapso los defensores de los acusados logren que la Cámara de Casación declare la nulidad de la causa. Confiados, los colaboradores del juez afirman que “cualquiera que se ponga adelante pagará el costo político de quedar expuesto como interfiriendo en una causa que adquirió dinámica propia”. Con el mejor pronóstico, esa corriente autónoma hará que Menem se ponga alguno de sus trajes de tela brillante y suba las escalinatas de Comodoro Py. Su imagen recorrerá el mundo como símbolo del fin de una época y el inicio de una nueva.

 

Un bajón para Di Tella

El ex canciller Guido Di Tella fue el lunes después del mediodía al juzgado de Jorge Urso creyendo que la única novedad para él en la causa por la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia era que debía notificarse de la ampliación del embargo que pesa sobre sus bienes. Acompañado por su abogado Roberto Daray, hizo el trámite en unos quince minutos y se fue de tribunales como si nada. No sabía que –además– había sido citado para una nueva indagatoria fijada para el 24 de mayo. Se enteró recién cerca de las cinco de la tarde, a través de los medios, que estaba incluido en la misma lista de la que todo el país ya hablaba y que encabeza el ex presidente Carlos Menem. La situación del ex ministro se complicó cuando a comienzos de abril la Sala II de la Cámara Federal confirmó su procesamiento por el delito de falsedad ideológica de los decretos que dispusieron el envío de armas a Panamá y Venezuela (destinos que resultaron falsos), y le ordenó a Urso que lo indagara otra vez como posible miembro de una asociación ilícita.

 

Una denuncia por amenazas

La jueza federal María Servini de Cubría investiga presuntas amenazas formuladas por un anónimo a su colega Jorge Urso. El magistrado denunció haber recibido una llamada telefónica, durante el fin de semana, en la cual una voz masculina le advirtió “si seguís jodiendo con la causa de las armas, van a terminar mal vos y tu familia”. Hoy ratificará y precisará la denuncia ante la jueza. A pesar del feriado, el magistrado y dos de sus colaboradores acudieron ayer al juzgado, que está de turno. Quienes lo vieron comentaron a este diario que está “preocupado por su familia” pero no sólo por las amenazas sino también por la difusión de detalles sobre sus bienes que atribuye a “una operación” en su contra. Por la mañana Urso se molestó por la presencia de un canal de televisión en la puerta de su departamento de Palermo. Por la tarde, ya de mejor humor, se vistió de sport y acudió a Comodoro Py. Aunque trató de disimular los nervios que le causa la fuerte presión que está viviendo comparándose con un jugador de poker que “no muestra su juego”, le confió a su entorno que “se siente en el ojo de la tormenta”. Este funcionario de 43 años, que sabe de armas y le gustan, fue jefe de Gabinete de la Secretaría de Producción y Servicios de la comuna porteña, durante la gestión del cuestionado ex intendente peronista Carlos Grosso. Nunca ocultó su amistad con el ex secretario de Seguridad, el justicialista Miguel Angel Toma, ni con la familia de Hugo Anzorreguy, ex titular de la SIDE. En 1983 se graduó como abogado en la Universidad Católica Argentina (UCA), fue auxiliar de la Justicia, prosecretario de un juzgado de primera instancia e integrante del estudio jurídico de Oscar Salvi.

 

 

ENTRE LA RUTA DEL DINERO Y LA MISTERIOSA FORTUNA DE MENEM
Los dividendos de la venta de armas

Por Eduardo Tagliaferro

Enigmático y sugerente, Oscar Roger, el defensor de Carlos Menem en la causa por la venta de armas, afirmó que “todavía en el expediente puede pasar cualquier cosa”. Aunque detrás de la frase del abogado se esconde la intención de modificar la última decisión del juez Jorge Urso y evitar la comparencia judicial del ex presidente, lo cierto es que en los tribunales federales se especula con que algunos de los ex ministros que deben testimoniar puedan complicarlo tanto como el estudio de su desconocida y misteriosa fortuna.
En sus largas apariciones de prensa, Menem optó por citar una vieja declaración de su ex ministro, Oscar Camilión, para ratificar que el dinero de la venta de armas había ingresado a las arcas de Fabricaciones Militares. Ultimamente Camilión suele interrogar a sus entrevistadores con una demanda que parece sugerir el rumbo que deberían seguir las investigaciones judiciales: “Aquí hay que preguntarse si alguien se benefició o no con esta maniobra”.
La ruta del dinero es un camino todavía no totalmente develado para los instructores de la causa judicial y aunque por ahora todo lleva a cuentas y empresas que coincidentemente han ido apareciendo en otros sonados escándalos de la última década, quienes conocen el expediente afirman que detrás de los patrimonios de los imputados puede haber más de una respuesta. Así se explica la insistencia del magistrado en reclamar a la justicia norteamericana algunos movimientos bancarios sospechados. Allí buscan comprobar si Emir Yoma fue el destinatario de los 400 mil dólares que el traficante Diego Palleros dijo haber depositado para “un alto influyente empresario vinculado al poder político”.
En esa línea investigativa aparecen gran cantidad de propiedades atribuidas a Menem. De algunas de ellas ya comenzó a explicar sus orígenes. “Esa sociedad uruguaya pertenece a Zulemita”, le reconoció hace pocas semanas el ex presidente al periodista Luis Majul en una entrevista televisiva. Menem se estaba refiriendo a Ondisur, sociedad a cuyo nombre está la casona de la calle Echeverría 3535, en el paquete barrio de Belgrano, en la que se refugió desde que dejó la quinta presidencial de Olivos. La sociedad fantasma que figura como la propietaria de una vivienda valuada en 1.200.000 dólares tiene su sede en el estudio contable que dirige Israel Lublinerman, un contador que un mes antes de que el Presidente dejara la Rosada no recordaba quienes fueron sus mandantes para la creación de dicha sociedad. Pero por las dudas afirmaba con cierta contundencia que no participaron de ese acto notarial ningún allegado a Carlos Menem y Zulema Yoma. “Es muy difícil que gente que esté en el candelero político use nuestros servicios”, sostenía.
El diario chileno La Tercera había señalado que un hermano de Alfredo Yabrán habría confirmado que el ex cartero le había regalado a Menem la casona de la calle Ombú 3005/7 en el barrio de Palermo. La Rosadita, la vivienda valuada en 500 mil dólares que el ex presidente tiene en Anillaco, sí aparece declarada.
No sucede lo mismo con el refugio construido en la cumbre del cerro que rodea su casa riojana, que está a nombre de Aldo Semino y del arquitecto Alberto Rossi. La inscripción de bienes a nombres de terceros es una costumbre que Carlos Menem comparte con la familia Yoma. Precisamente la extraña vinculación de Emir Yoma con la firma Elthang Trading, en su momento presidida por su sobrino Yalal Nacrach, lo compromete judicialmente, ya que no solo lo vincula con la cuenta Daforel y esos 400 mil dólares depositados por el traficante Palleros, sino que también encubriría un vaciamiento de la curtiembre familiar. En las propiedades que usufructúa Menem no aparecen familiares y sí una cadena interminable de amigos que haría realidad la fantasía del cantante brasileño, Roberto Carlos.

 

Hoy es difícil ser impune
Por Martín Granovsky

Es rara la decisión de Jorge Urso. ¿Por qué le puso fecha ahora a la indagatoria de Carlos Menem? ¿Por qué anunciar el 30 de abril un interrogatorio para el 13 de julio?
Variante uno. Urso lo hizo para dar tiempo a la Corte Suprema. Si en el medio el tribunal supremo tira al tacho la calificación de asociación ilícita al grupo de funcionarios sospechados de contrabandear armas, la declaración de Menem tendrá luego menos importancia.
Variante dos. Urso trató de poner una fecha para que las presiones del menemismo ante el hecho consumado sean intolerables y superen una causa que lo desborda.
Variante tres. Urso agendó el 13 de julio para frenar al menemismo con un hecho consumado ante una causa que, de otro modo, lo desbordaría.
Variante cuatro. Urso puso una fecha distante porque es el último día hábil antes de la feria judicial.
Variante cinco. Urso proyecta elevar después de la feria la causa de las armas a juicio oral y, tal como había adelantado Página/12, se propone dejar a Menem para el final de su pesquisa.
Variante seis. Urso lo hizo (recordar doctrina papal del perché mi piace) porque sí.
Mientras cada uno elige su teoría, habrá que convenir en una cosa: citar para un interrogatorio judicial como sospechoso a un ex presidente de la Nación, y dentro de mecanismos constitucionales, sin golpe de Estado en el medio, es un hecho sin precedentes en la Argentina, una noticia de magnitud incluso en un país que produce más novedades que granos.
La noticia es aún más importante porque Menem no se fue debilitado. Terminó su mandato en tiempo y forma.
No perdió el liderazgo de su fuerza. Más allá de la guerra interna con Carlos Ruckauf, sigue siendo el presidente del Partido Justicialista. Hasta viene de conseguir la famosa foto de los dirigentes del PJ apoyándolo en el acto del Congreso.
Tampoco se trata de un ex presidente que fue torpedeado por una potencia extranjera. Washington sigue considerándolo entre sus amigos, y más todavía George Bush en persona, sin que aparezcan indicios de que existe un plan de destrucción de la imagen de Menem.
Otro elemento clave: nadie en el gobierno de Fernando de la Rúa desea pulverizar a Menem, en parte por miedo a ponerse en contra a buena parte de los senadores y a un sector de los diputados peronistas, y en parte por la vocación presidencial por evitar conflictos. En Menem, De la Rúa no quiere construir un enemigo. No lo considera como tal, ni quiere que Menem aparezca demonizado por su Gobierno. En cuanto a Domingo Cavallo, es tan pragmático que su actitud habría que calcularla poniendo día y hora del momento en que se hace la medición.
El grado de impunidad en la Argentina es muy alto, pero ha dejado de ser absoluto. Entre otros asesinos de la dictadura, están procesados y bajo prisión domiciliaria Jorge Videla, un ex presidente, aunque de facto, y Emilio Massera. Dos de los principales colaboradores de Menem, Emir Yoma y Víctor Alderete, están en prisión. Otro, Antonio Erman González, podría seguir sus pasos en cualquier momento. Y María Julia Alsogaray recoge sospecha tras sospecha. No han sido condenados, y pueden no serlo, pero la condena está dentro del menú de posibilidades.
La propia crisis de la clase política –desprestigiada en términos generales ante los ciudadanos, que dicho sea de paso no suelen hacerse cargo de la brecha entre ellos y sus representantes– produce fisuras que impiden el control de todos los resortes. Las cosas ya no están atadas y bien atadas, lo cual se agudiza por la tristeza económica y la recesión. Esto no quiere decir que preocuparse por la corrupción del gobierno actual y de los anteriores sea un lujo de ricos, de pueblos bien alimentados. Significa, más bien, que el poder político está tan repartido y disperso que no basta con planear la impunidad para conseguirla. Y que con una recesión tan profunda ningún liderazgo puede salir incólume ni, menos aún, conservar la capacidad de manejar todos los hilos del poder.
Los norteamericanos suelen hablar de checks and balances, de la articulación de fuerzas que en una sociedad deben garantizar la transparencia. En la Argentina la crisis y el hartazgo frente a ella terminan siendo productores de equilibrio y llevan a situaciones como la citación judicial a Menem. Tal vez sea paradójico, pero nada impide pensar que la paradoja es la característica central de este país.

 

OPINION
Por Luis Bruschtein

Primero de mayo

El trabajador desocupado Emilio Alí pasó el primero de mayo en su celda de la cárcel de Batán. El ex presidente Carlos Menem, responsable de la desocupación y precarización del trabajo, habló en un acto del primero de mayo y recordó a los mártires de Chicago. Alí es una víctima de la política que inició Menem, pero Menem recuerda a las víctimas de Chicago.
Alí fue condenado a cinco años de prisión por entrar a un supermercado en Mar del Plata para distribuir comida entre sus vecinos y compañeros. Menem fue citado en la causa por tráfico de armas donde se mezclan todo tipo de delitos, desde alguna muerte sospechosa hasta estafas al Estado.
Alí no tiene un peso, vive de su trabajo y si no lo tiene se muere de hambre. Menem es hombre de fortuna, no necesita más dinero del que tiene para vivir el resto de sus días. Y sin embargo, Alí no salió a robar. Pero a Menem, que no necesita más dinero, lo involucran en una estafa millonaria y varios de sus ex colaboradores, tan millonarios o más que él, acumulan causas en la Justicia por robo al Estado.
A Emilio Alí lo respaldaron sus compañeros desocupados, el sindicalismo combativo, y el diputado Alfredo Bravo, ex gremialista docente, declaró a su favor en el juicio. A Menem lo respaldaron todos los legisladores y gobernadores del Partido Justicialista que amenazaron con paralizar el Congreso y poner en crisis la gobernabilidad.
A un trabajador se lo condena por ser “ilegalmente” solidario. Al ex presidente se lo involucra en todo caso por ser ilegalmente aprovechado. Para el trabajador no hay perdón ni clemencia, el juez cayó sobre él como si hubiera cometido el peor de los crímenes. Para esta cultura, que es la de los aprovechados, no tiene ningún sentido la cultura solidaria del trabajo y los trabajadores.
El primero de mayo es una reivindicación de esa cultura solidaria de los trabajadores. Resulta lógico entonces que en un país donde el trabajo y los trabajadores no son tenidos en cuenta, donde el trabajo escasea y el que existe está más devaluado de lo que nunca estuvo el peso, este primero de mayo haya sido frío y deprimido.
Un primero de mayo con un trabajador desocupado encerrado en una celda por cinco años por haber repartido comida. Y el padre de la desocupación y la precarización laboral como orador central de un acto del primero de mayo hablando de los mártires de Chicago. Y no faltaron quienes equipararon a Menem con esos mártires por la “persecución” de que es objeto. Seguramente Alí no piensa lo mismo. Claro que para saber lo que piensa hay que ir a la cárcel a preguntarle.

 

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