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EN SALTA USARAN CONTENEDORES PARA ALOJAR PRESOS
Cómo contener a los detenidos

Para evitar el hacinamiento en las cárceles, la Gendarmería habilitará en Salta un contenedor que cumplirá la función de celda. Será una verdadera jaula con baño y diez camas cucheta.

La provincia de Salta parece haber encontrado la solución para el problema del hacinamiento en las cárceles: los detenidos serán alojados en contenedores. La iniciativa pertenece a la Gendarmería, que ya está acondicionando el primer contenedor –idénticos a esos que se apilan en el puerto– para alojar a una decena de presos federales. Aún no se sabe si el remedio será mejor que la enfermedad: en la actualidad, 45 detenidos -entre ellas cuatro mujeres– se amontonan en la guardia de la Agrupación VII de Gendarmería de Salta, pues en la provincia no existe una cárcel para alojar procesados por delitos federales.
La idea supera, por lo insólita, a aquélla formulada por el ex ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, quien había propuesto reciclar galpones y fábricas en desuso para utilizarlas como cárceles. Aunque los jueces federales y el gobierno nacional están al tanto del proyecto, habrá que ver si la nueva unidad, una vez terminada, está de acuerdo con el mandato constitucional de que las cárceles sean sanas y limpias.
Los delitos federales son aquellos que involucran el tráfico de drogas y el contrabando, hechos que se producen en Salta con una frecuencia mayor a otras provincias por su condición de provincia limítrofe. Según datos oficiales, en toda la provincia hay 338 presos por ese tipo de delitos. De ellos, 294 se alojan en el penal provincial de Las Rosas, donde hay en total 1556 presos. El resto se distribuye en distintas unidades de la provincia.
Como la policía local no puede alojar presos federales, la Gendarmería habilitó un lugar en la guardia de la Agrupación VII, ubicada en el barrio de Chachapoyas, en las afueras de la capital. Allí hay tres pequeñas celdas, donde los detenidos comparten dos baños y una cocina. En enero de este año, en esas celdas había una decena de detenidos. Pero la frecuencia de los operativos de la Gendarmería y las detenciones consiguientes hicieron que la capacidad del lugar se viera rápidamente desbordada: este fin de semana había allí 41 hombres y cuatro mujeres –en un sector separado– y en ocasiones llegó a haber hasta 50.
“Hacemos lo posible para que vivan dignamente, pero no tenemos infraestructura acorde”, se justificó el segundo jefe de la Agrupación, el comandante Víctor Jungmerker. Fue a partir de esa situación crítica que surgió la idea de utilizar unos contenedores que había donado una empresa privada.
Se trata de unos depósitos de chapa, con piso de madera, como esos que se ven pasar cargados en enormes camiones. Personal de la Gendarmería está trabajando para acondicionar el primero de ellos como una celda: primero le soldaron una doble puerta de reja, lo que convierte al lugar en una verdadera jaula. Luego le abrieron pequeñas ventanas para ventilación. Aún falta construir el baño, con una ducha y lavatorio, en un extremo, y entre ocho y diez cuchetas para dormir.
También habrá que hacer una conexión al termotanque y otra a la cloaca. La instalación de electricidad ya está realizada y se piensa en colocar una membrana en el techo, para aislar el lugar de la acción devastadora del sol. También se estudia la instalación de un sistema para calefaccionar el lugar.
Algunos de los detenidos alojados en el destacamento de Gendarmería son procesados pero la mayoría son presos en tránsito, que aún no han sido indagados por el juez. Después de la indagatoria pueden volver a ese lugar, ser trasladados a otros penal o recuperar la libertad.
“Para construir nuevas celdas, los costos son muy altos. No tenemos ningún refuerzo presupuestario, por eso, lo estamos haciendo con mano de obra propia”, volvió a justificar el comandante Jungmerker.
La falta de una cárcel federal en Salta amenaza con provocar un conflicto entre la provincia y el Estado nacional. Por lo pronto, el gobierno salteño reclama unos 7 millones de pesos en concepto de alimentación de los presos federales que aloja en sus unidades penales.

 

 

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