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ANA GRITTI HABLA DE LOS MOTIVOS DE LA EXPLOSION DE RIO TERCERO 
“Un eslabón en la venta de armas”

La abogada cordobesa perdió a su marido en la explosión. Para ella no quedan dudas de que “no fue accidental”. De cómo un pueblo que antes la llamaba “loca” abrió sus oídos a las palabras de esta mujer que busca justicia.


En la explosión de Río Tercero hubo 7 muertos y 300 heridos.
El marido de Ana Gritti fue uno de los que fallecieron.

Por Eduardo Tagliaferro
Desde Río Tercero 

No duda en afirmar que "en Río Tercero nadie cree que la explosión de fábrica militar haya sido un accidente". No se estremece cuando lo dice, pero sí se conmueve cuando recuerda el día de la explosión en la que falleció su marido. En una entrevista con Página/12, Ana Gritti repasa las investigaciones judiciales y rememora, con cierta amargura, los tiempos en los que era tildada de "loca" y nadie le creía. Reconoce que los cosas han cambiado y hoy nadie duda de que "Río Tercero fue un eslabón necesario para la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador".

  --¿Qué opina de la investigación sobre la explosión de Río Tercero del juez Luis Martínez de Río Cuarto?

  --La causa se elevó a juicio oral y está en la Cámara II de Córdoba. El tribunal debe revisar todo el expediente. Se eleva con la carátula de estrago culposo a pesar de que Martínez a fines del '99 había cambiado la calificación y la había definido como estrago calificado por dolo eventual. Los detenidos apelaron y la cámara, en un fallo no muy profundo ni muy feliz, volvió a la carátula anterior. En sus fundamentos, toma como elementos la declaración de los imputados, que son un medio de defensa y no de prueba. Allí dice que teniendo los imputados a sus familias en Río Tercero mal podrían haber atentado contra ellos. Esto no deja de ser un sofisma, porque todo delincuente pone en riesgo no sólo a su familia sino también la propia. Además señala que ya había revisado la causa en 1996, en ocasión de resolver apelaciones anteriores. Aquí también se equivoca, ya que en el `96 había un 20 por ciento de la prueba que se había acumulado en el `99.

  --La causa estuvo por ser llevada a juicio oral en 1997.

  --Sí, y en ese momento cuando se planteó cerrar las investigaciones, me corren vistas. Me opuse y dije que nunca se investigó la hipótesis del hecho intencional. Luego de esto, el juez hizo lugar a todas las pruebas que presentamos, entre ellas una cantidad importantes de pericias. Insisto, cuando la cámara dijo `ya estudié el expediente', no conocía estas nuevas pruebas. Por esto afirmo que el fallo no es muy sustancioso.

  --¿Considera que la investigación está incompleta?

  --Creo que cuando uno no quiere ver, no ve. A lo mejor tampoco le dieron las posibilidades para ver. Había algo que era muy claro: el juez podría haber dicho que esto no fue un accidente. Las pericias demostraban que el trotyl no enciende por un hecho accidental. Tenía elementos científicos para afirmarlo.

  --¿En qué consistieron esas pericias?

  --Nosotros tratamos de encender accidentalmente el trotyl, con chispas, con un cigarrillo, con una estopa y no lo logramos. Además el fuego logrado con una estopa necesitó 15 minutos para derretirlo un poco. Hay que aclarar que el fuego que se vio en la fábrica militar antes de la explosión era de otro color, no era el mismo humo, no tenía el mismo olor, el mismo ruido y además en 3 minutos se hizo incontrolable. El juez se limitó a decir que no podía determinar si se trataba de un hecho intencional o no.

  --¿Qué elementos la llevan a sospechar que la voladura fue intencional?

  --Al principio se trataba de una cuestión intuitiva. Ni sabía que era el trotyl. Empecé a preguntar y me dijeron que alguien había tirado una colilla de cigarrillo. A estas dudas le sumé que dentro de la fábrica no hubo ningún herido. En el expediente figura el testimonio del operario Ostera, que dice que 15 minutos antes de la tragedia vio a un militar en el barril donde se inició el fuego. Doce horas antes de la explosión, a un vecino que tenía un camión tanque y que durante años lo estacionaba al lado de los alambrados perimetrales por primera vez le dijeron que lo retire. Dos policías declararon que la noche anterior habían sido llamados por personal de la portería, que les dijeron que había movimientos raros. Las autoridades militares les pidieron que se retiren porque no tenían jurisdicción. Cuando se fueron, con sus reflectores prendidos, ven en la planta de carga, lugar donde comenzó la explosión, a varios militares junto a un Falcon y una camioneta.

  --¿Qué explicación dio sobre la explosión el ahora coronel Oscar Quiroga, el riojano a cargo de la planta?

  --No supo dar explicaciones. En sus declaraciones dijo que para él no era un accidente, ya que conocía el comportamiento del trotyl y que éste no puede reaccionar accidentalmente. Además dijo que los polvorines sólo estaban llenos en un 50 por ciento, sin embargo los documentos oficiales dicen que los depósitos estaban repletos. Si en verdad hubiera habido esa cantidad de material, todo Río Tercero hubiera sido arrasado. Quiroga también dijo que para el 11 de noviembre se esperaba una visita importante, de compradores de armas.

  --¿A quién cree que esperaban?

  --Parece que los presuntos compradores eran sudafricanos. La visita era importante y por eso se la ocultó. Tengo la sospecha de que se trataba de gente que había pagado por armas que no les fueron entregadas. Creo que era alguien que venía a reclamar algo que le pertenecía.

  --¿Como definiría la actuación del gobierno de Carlos Menem?

  --Me llamó la atención el apuro de Menem en decir que esto había sido un lamentable accidente y que además le señalara a los periodistas que tenían la obligación de transmitir esto. Es sorpresivo que Quiroga, que estaba a cargo de la planta, declaró que nadie habló con él, nadie le preguntó nada, ni Menem, ni Camilión, ni nadie. Yo le pedí al juez Martínez que le preguntara a Menem cómo a cinco horas de la explosión sabía que estaba frente a un accidente, sin además haber hablado con ninguno de los hombres que estaban a cargo. Nosotros no sabíamos qué pasaba en la planta. Sí se conocían los viajes de Emir Yoma a Río Tercero. El dueño de una curtiembre local dijo que sus encuentros a lo sumo duraban tres horas. Habrá que corroborarlo con los libros del aeroclub local.

  --¿Hay mayores posibilidades de avanzar en la justicia federal que investiga la venta de armas, que en la causa que está en Córdoba?

  --Día a día, hora a hora, se conocen hechos que nos permiten saber que Río Tercero era el centro de acopio de los materiales que serían enviados al exterior. Esta planta fue necesaria para la venta ilegal de armas. Hay que arrimar la información entre ambas causas y sus conexidades. Creo que quienes están en mejores condiciones de avanzar son los que conocen la maniobra en su conjunto. Todo lo que ocurre en el expediente de Urso está repercutiendo muy fuerte en la fábrica militar.

  --¿Cree que la explosión fue intencional?

  --Hay muchas circunstancias que llevan a la conclusión de que a Río Tercero había que volarla. No se olvide que el día de la explosión ya estaba firmado el decreto por el que Fabricaciones Militares pasaba a depender del Ministerio de Economía. En aquellos tiempos Domingo Cavallo ya había denunciado las mafias de Yabrán y estaba enemistado con Menem.

  --Parece incomprensible que se haya jugado con la vida de un pueblo para encubrir un hecho de corrupción.

 --Para quienes tenemos una mentalidad distinta es imposible entender  que pasa por la mente y el corazón de quienes organizan este tipo de cosas. Para esta gente la vida es algo tan maleable como el dinero. No puedo entender qué pasa por la cabeza de quienes organizan este tipo de cosas. Para el país, este hecho tiene que ser algo más que un caso de corrupción en el que hubo dinero de por medio.

  --Su vida en lo personal cambió definitivamente ese día.

  --Nosotros teníamos una linda familia. Se fue una pata de la mesa, hubo que fortalecer las otras tres. Me ayudó mucho mi independencia política, aunque fue como hablar en el desierto, soportar que te tilden de loca o cosas por el estilo. Hay veces que me pongo a hablar con él (su marido fallecido) y digo: "Ay, Rayo, si me vieras ahora". Hasta yo no creo las cosas que he hecho en estos cinco años. Pensaron que nos ganaban por cansancio.

  --¿Ahora le creen más?

  --Me siento muy apoyada por la prensa independiente. En especial la prensa de la Capital Federal que fueron los primeros que no me trataron de loca y también los primeros que tal vez, por una cuestión de olfato, me creyeron y me dieron un espacio que incluso no tuve en Río Tercero.

 

 

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