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¿CUAL SERA LA SALIDA A LA GRAVE CRISIS DE AEROLINEAS ARGENTINAS?
Cuatro rutas con destinos muy inciertos

Patricia Bullrich amenazó con que
el futuro de AA “lo estamos contando en horas” y sembró sospechas sobre el rebelde Ricardo Cirielli. Este le contestó, en un reportaje a Página/12, que él no cenó a solas con dirigentes de la SEPI. La quiebra, el plan gremial, el de los españoles y el desembarco de Eurnekian son las alternativas para Aerolíneas.
En el sector aeronáutico se asegura que Eurnekian, junto a otros empresarios argentinos, se quedarían con AA. Esa es la vía, alentada por Cavallo, para superar el conflicto, que ya despertó campañas antiespañolas.


Por Cledis Candelaresi

“Al futuro de Aerolíneas lo estamos contando en horas”, fue la dramática expresión que utilizó ayer la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, para referirse a la delicada situación de la empresa. En el incierto futuro de la línea de bandera caben varias opciones. Desde la más dramática y menos factible, cual es la quiebra y desaparición, hasta la utópica de que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, accionista mayoritario, aporte fondos frescos e instrumente un plan operativo consistente con una aerolínea rentable. El menú de alternativas incluye otra en apariencia no menos osada, como la transferencia de la aerolínea a un grupo privado local, encabezado por Eduardo Eurnekian. En cualquier caso, la resolución es política y obligará al Estado argentino a intervenir mucho más allá de lo que le corresponde por 5 por ciento de acciones en su poder.
En cualquier alternativa, además, la Aerolíneas sobreviviente no zafará de una reconversión drástica, con un ajuste de costos y refinanciación de pasivos. Con una deuda desproporcionada en relación a su patrimonio, una flota cara y obsoleta para ganar en un mercado ferozmente competitivo, y en el medio de la dura recesión del mercado local, la empresa no es económicamente viable y está técnicamente quebrada. De ahí a la quiebra legal hay un paso, por cierto muy breve, pero que quizás ni a la propia Sepi le convenga demasiado. Las alternativas son las siguientes:
Quiebra. En esa situación, el holding español conseguiría eludir algunas obligaciones con sus proveedores locales (incluyendo Repsol YPF o Aeropuertos Argentina 2000), amén de los compromisos con los trabajadores. Pero difícilmente el estado español consiga hacer lo propio con las entidades financieras que le descontaron documentos contra la garantía de la caja de la empresa. La quiebra es, en sí misma, una variante de opciones múltiples. A semejanza de lo que ocurrió con la venezolana Viasa, la aerolínea de bandera podría dejar de operar definitivamente y, progresivamente, sus rutas ser cubiertas por sus actuales competidores. Otra vía alternativa dentro de esa opción es que el Estado rescate la concesión de las rutas, las vulva a licitar en bloque –como una eventual reprivatización–, incluyendo el rescate de la marca, que debería ser “liberada” por el juez. Esto significaría, entre otros inconvenientes, dejar en la calle si no a todos a gran parte de los casi siete mil trabajadores que hoy integran el staff de AA. El camino de una transferencia negociada a otro u otros accionistas parece menos traumática, aunque no evitaría ni ajuste de costos irritante, ni liberaría a la Sepi de afrontar aunque sea una porción de su millonaria deuda.
Nuevo accionista. Con su pasivo reducido y un ajuste de costos semejante al propuesto en el Plan Director de los españoles, podría haber interesados en asumir el control de Aerolíneas, transformando radicalmente el management y aportando recursos frescos para un imprescindible reequipamiento. Quizás la salida más airosa que le cabe a la gestión hispana, totalmente desinteresada en seguir operando Aerolíneas. En este esquema, los 350 millones de pesos que, según Patricia Bullrich, Sepi estaría dispuesta a aportar –a condición de un acuerdo amplio con los gremios– podría ser un aporte al saneamiento, previo a su venta o transferencia.
Hace un año el entonces ministro de Infraestructura, Nicolás Gallo, analizó con especialistas del sector un plan que preveía esa transferencia a un grupo de empresas integrado, entre otras, por Eurnekian y Repsol YPF: ambas son acreedoras de Aerolíneas y podrían ingresar fácilmente a la sociedad capitalizando la deuda. Pero en los últimos meses, se sumaron otros nombres recurrentes al concierto de firmas locales que podrían acudir al salvataje de la aerolínea de bandera: Fortabat, Pérez Companc y Macri. El único que admitió su interés fue Eurnekian, candidato natural por razones obvias: como operador del sistema nacional de aeropuertos le conviene que sobrevivan aerolíneas prósperas. Pero habría otra razón más contundente para esta candidatura. A través de un reciente decreto elEstado acaba de rebajar no sólo las tasas que cobra la Fuerza Aérea sino las de aterrizaje y estacionamiento, que recauda AA2000, sin que éste consorcio levante una queja. Indicio de que hay una negociación en marcha que presumiblemente trascienda a la concesión de las estaciones aéreas.
Plan Director de la Sepi. Los españoles propusieron su programa para ajustar costos en 140 millones de pesos anuales, que incluyó el controvertido capítulo de bajar sueldos y flexibilizar condiciones de empleo. También exige al Estado varios esfuerzos que éste hizo, como su propio aporte a la capitalización, la desregulación del servicio de rampas y la baja de tasas aeroportuarias. La propuesta hispana también contempla reprogramar la deuda para alivianar el costo financiero de corto plazo. Saneada, los españoles aspiran a vender la compañía.
Plan de los gremios. Varios de los sindicatos aeronáuticos, entre ellos los díscolos Apta y AAA, presentaron al gobierno una iniciativa que contempla, además de un ambicioso plan de expansión de rutas, el eventual auxilio financiero del BID o la emisión de Obligaciones Negociables, la incorporación de un nuevo operador o socio estratégico (posiblemente Delta Airlines) y el aumento de la participación accionaria de los trabajadores. El plan fue diseñado con el asesoramiento del experto norteamericano que comandó, como piloto, el salvataje de United: en este caso, los empleados canjearon beneficios previsionales o salario por acciones.

 

Protestas en continuado

Ayer, nuevamente, trabajadores de la Asociación de Personal Aeronáutico demoraron la salida de un vuelo de Iberia hacia Madrid y lograron que unos 100 pasajeros optaran por cambiarse a un vuelo de Aerolíneas Argentinas. El vuelo de Iberia, el número 6840 programado para las 14.15, salió finalmente con casi media hora de demora, mientras casi un centenar de pasajeros accedió al pedido de los trabajadores de Aerolíneas para endosar sus pasajes para el vuelo 1130, que partiría a las 21. En tanto, los principales gremios aeronáuticos anticiparon que continuarán con las protestas en reclamo del pago de los sueldos atrasados y que, en particular, intentarán convencer a los pasajeros de Iberia para que no vuelen por esa compañía. Las protestas continuaron con manifestaciones en el hall del espigón internacional del aeropuerto de Ezeiza, el campamento que desde hace quince días realizan los maleteros en el acceso a Aerolíneas en Aeroparque y la toma pacífica de la sede central de la empresa en Rivadavia y Perón. Además, los trabajadores de la empresa juntan firmas en distintos puntos de la ciudad, solicitando el apoyo de la gente para evitar “la quiebra”. Por su parte, el secretario General de la Asociación de Personal Técnico Aeronáutico, Ricardo Cirielli, convocó “a quien quiera salvar a Aerolíneas” para hoy a un acto en la Plaza de Mayo.

 

VIRULENTAS PROPUESTAS DE BOICOT ANTIHISPANO
Negocio para no españoles

Por Julio Nudler

Mediante comunicados y declaraciones a la prensa, o armando cadenas por Internet, sindicalistas, algunos diputados y desconocidos con iniciativa están fomentando un boicot que no se limitaría a atacar a Iberia. En distintas variantes, debería afectar también a otras ex empresas estatales argentinas que pasaron a manos españolas, a las compañías hispanas en general o, incluso, a cualquier producto de ese origen. Esa pretendida discriminación, que se propone perjudicar a los intereses españoles, favorecería por contrapartida a otros intereses. Por caso, Ariel Basteiro, secretario de la Asociación de Personal Aeronáutico (APA), no insta a dejar de hablar por teléfono sino a pasarse de Telefónica a Telecom, lo cual beneficiaría a los italofranceses. Curiosamente, mientras unos buscan sembrar sentimientos antihispanos, otros miles de argentinos siguen procurando la documentación necesaria para emigrar a España en busca de trabajo.
Además de Basteiro, cuatro diputados del Frente para el Cambio –Alicia Castro, Alfredo Villalba, Ramón Torres Molina y Gustavo Cardesa– sostuvieron ayer que “las empresas en manos españolas lucran con el esfuerzo de los argentinos, manejando las mismas como un negocio oneroso de ganancias” (sic). Los legisladores se pronuncian, por ejemplo, contra Repsol-YPF, pero, al no proponer ninguna abstinencia automovilística, inducen a cargar el tanque en surtidores de Shell, Esso y otras. No aclaran, sin embargo, si estas petroleras conducen su actividad en el país con ánimo solidario en lugar de crematístico.
Otros promotores del boicot, que se valen de e-mails que siembran en la red como libelos, incluyen consignas virulentas y acusaciones terribles contra los empresarios españoles. Mientras tanto, en España el affaire Aerolíneas no es un tema del que se ocupen los telediarios ni la prensa escrita. Sólo lo hacen los periódicos económicos, Cinco Días y Espansión. Por tanto, la cuestión no existe para la opinión pública. Sólo en el pequeño círculo de las personas muy informadas hay alguna posición, y ésta tiende a culpar de la impasse a la “tozudez de los sindicatos”. En cuanto a la SEPI, dueña de Aerolíneas, no armó ninguna campaña de comunicación sobre el conflicto. Según parece, antes que instalar en los medios una particular lectura del litigio, prefiere que éste siga pasando inadvertido para la población. Iberia tampoco abre la boca, como si el desastre no la incumbiese.
Esta compañía no goza en España de mayor prestigio, ya que los pasajeros están hartos de los retrasos y de la anulación de vuelos, además de los frecuentes incidentes técnicos y el extravío de equipajes. Pero, al mismo tiempo, se ve a los tripulantes aéreos como un gremio privilegiado e insaciable, capaz de parar en los momentos en que más daño pueden causar.
Respecto de los argentinos en general, flota cierto prejuicio que los identifica genéricamente como verseros y psicoanalizados, del tipo Jorge Valdano. Pero hace ya unas dos décadas, desde que cesó la inmigración de los perseguidos por la dictadura militar, que los argentinos dejaron de suscitar sentimientos especiales en los españoles. Hoy es mucho más visible (incluso por sus rasgos físicos) la presencia de peruanos y ecuatorianos, que inspiran mucha simpatía. Contrariamente, negros y moros (árabes y magrebíes en general), además de los gitanos, deben soportar los sentimientos racistas y xenófobos que proliferan en la sociedad.

 


 

CIRIELLI RESPONDE A LAS SOSPECHAS
“No conozco a Eurnekian”

Por Claudio Scaletta

Los gobiernos de Argentina y España lo señalan como el principal responsable de que no se alcance una solución a la crisis de Aerolíneas Argentinas. Como en toda contienda, no son pocas las sospechas lanzadas sobre sus “motivaciones personales”. En diálogo con Página/12, Ricardo Cirielli se mantuvo inflexible. “El camino es mantener el no, demostrar lo que el gobierno español quiere ocultar. Si Aerolíneas quiebra, no será porque los sindicatos no se avienen a flexibilizar, sino por el desmanejo y el vaciamiento de la compañía durante más de 10 años”, disparó.
–¿Usted está trabando la solución en Aerolíneas Argentinas?
–No. Nosotros la estamos buscando. Quienes la traban son los españoles de la SEPI. Por eso buscan excusas y responsabilizan a un sindicato, que no es el responsable del déficit de la compañía ni de que no paguen los salarios de abril.
–¿Por qué APTA es el único gremio que no acepta renegociar las condiciones laborales?
–No es así. No somos el único, también está el de Aeronavegantes de Alicia Castro, que tampoco acordó. Son cinco los que acordaron. Y de esos cinco, los pilotos no firmaron nada este año. A ellos les respetaron el convenio del año ‘99.
–Pero el convenio que tienen ustedes es de 1991.
–Del ‘91 y el ‘92. Fue renegociado por la anterior gestión menemista del sindicato, después de la privatización y por exigencia de Iberia.
–¿Es preferible mantenerse intransigente y arriesgar la fuente de trabajo de 1300 personas de su gremio, cuando no las de 7000 empleados de la compañía?
–Nosotros estamos defendiendo los derechos de los trabajadores y las fuentes de trabajo. Además sabemos muy bien que aunque trabajásemos más horas por día y aceptásemos una rebaja salarial, esa no va a ser la solución de AA ni de Austral. Lo que está haciendo España con AA es lo mismo que hizo con la venezolana Viasa en el ‘96 y en el ‘97. Allí se flexibilizó a los trabajadores y rebajó salarios, los sindicatos lo aceptaron y a la empresa se cerró igual.
–¿Aerolíneas Argentinas va a la quiebra?
–Si el gobierno argentino no frena el proceso que está aplicando España, sí. Porque el Plan Director ya se está aplicando. Consiste en que nadie hable del vaciamiento y de la administración fraudulenta que hubo en AA durante estos diez años. Implica que no se hable de las causas que ya hay en la Justicia. El Plan Director es una etapa más del plan de desguace de AA. Parece que ahora el responsable es Cirielli y no Manuel Morán, Abdo Menehem, Dromi o Cavallo.
–¿Por qué entonces hay gremios que lo aceptan?
–Los gremios que lo aceptaron quedaron como cómplices. Fíjese lo que les pasa a los que firmaron. No les pagaron los sueldos, quedaron mal con sus bases, perdieron credibilidad y ahora están en la encrucijada de si rompen lo que firmaron.
–¿Cuál cree que es el proyecto que el gobierno Español tiene para AA?
–Acá hay leyes, paritarias y convenciones colectivas. Ellos armaron este Plan Director y quieren salirse de las leyes nacionales, que aceptemos todo lo que ellos quieren. Esto no es una negociación. Es una imposición y fuera del ámbito de una negociación colectiva. Nosotros les hemos hecho una reestructuración del área técnica y mejoras en productividad eliminando toda la burocracia que tiene el área de mantenimiento.
–¿Por qué Bullrich dice que usted es poco transparente?
–Eso habría que preguntárselo a ella. Pero puedo decir que yo no me reúno a solas con Pedro Ferreras. Ni ceno con él. Nosotros tomamos decisiones en asambleas públicas, como la del martes 22 en Unione e Benevolenza. –¿Qué responde a las versiones que dicen que usted juega a favor del proyecto de Eurnekian de quedarse con Aerolíneas?
–A Eurnekian no lo conozco. Nosotros defendemos los derechos de los técnicos aeronáuticos. Nuestra tarea no es elegir el dueño de la compañía. A cualquiera que viniese le vamos a plantear lo mismo que planteamos ahora. Además yo me pregunto para quienes juegan los que apoyan este plan que llevan adelante los mismos que robaron varios miles de millones de dólares de Aerolíneas desde su privatización, precisamente los mismos a los que defiende la ministra de Trabajo.

 


 

“Cirielli no tiene una intención transparente”

Apenas se bajó del avión que la trajo desde Madrid, Patricia Bullrich ilustró con tono dramático la situación por la que atraviesa Aerolíneas, tras el fracaso de las negociaciones que encabezó en Madrid. “El futuro de la empresa lo estamos contando en horas”, advirtió. Acto seguido, la ministra de Trabajo atacó a Ricardo Cirielli, titular de APTA, el gremio que se niega a firmar el acuerdo con los empresarios españoles, a quien responsabilizó por la eventual quiebra de la línea de bandera. Y hasta dudó sobre sus verdaderas intenciones en el conflicto: “Me pregunto qué hay detrás de su negativa. No tiene una intención transparente”, acusó. Anoche, minutos antes de exponer el caso en el Senado, Bullrich reveló que mañana el directorio de la SEPI discutirá la capitalización de Aerolíneas. Pero, reiteró, ello sólo ocurrirá en caso de que los gremialistas díscolos acepten la flexibilización.
Bullrich llegó al aeropuerto de Ezeiza bien temprano a la mañana, pero prefirió eludir a los periodistas que la aguardaban. Primero puso al tanto de la situación a Fernando de la Rúa, en la Casa Rosada. Y recién tuvo contacto con la prensa media hora después del mediodía. Su estrategia quedó clara no bien se inició la rueda de prensa. Primero, despegarse del fracaso de las negociaciones con los dueños de Aerolíneas y del hecho de que haya regresado con los bolsillos tan vacíos como cuando viajó a Europa. Y, en segundo lugar, responsabilizar al dirigente gremial Cirielli por el recrudecimiento de la crisis y de la suerte que vaya a correr la empresa.
Durante la conferencia realizada en Gobierno, Bullrich no ocultó su enojo. “No sé si soy ingenua o si –como dice Cirielli– tengo la altura para ser ministra. Pero le creí. Creí que él viajaba a España a buscar la solución. Pero hizo un show que no sirvió para nada”, se descargó.
En ese momento, la ministra detalló los términos en que habían quedado las negociaciones con la estatal española SEPI, dueña del 95 por ciento del paquete accionario de Aerolíneas. Al respecto, repitió que el Gobierno cumplió con su parte: adelantar los aportes que le hubiera correspondido efectuar entre este año y el próximo (un total de 16 millones de dólares), desregular el servicio de rampas y abaratar las tasas aeroportuarias, tal cual lo reclamó la SEPI. Faltó cumplir con la última condición pedida por los españoles para desembolsar 350 millones de dólares y así capitalizar la compañía: que los siete gremios aeronáuticos adhirieran al Plan Director, por el cual se flexibilizarían los contratos laborales y se reducirían los salarios a cambio de mantener la actual plantilla de empleados al menos durante los próximos dos años.
La negativa de los técnicos de mantenimiento de APTA impidió la firma de este acuerdo y de allí que se profundizara el conflicto que dejó a Aerolíneas al borde de la quiebra. “Este acuerdo garantiza la estabilidad de los trabajadores. No habrá despidos en ningún área de la empresa”, aseguró la ministra. No obstante, admitió que, llegado el momento, se abriría una lista de retiros voluntarios.
“Les pido a los técnicos (de APTA) que sean solidarios con los cinco mil trabajadores restantes, que ganan mucha menos plata”, solicitó Bullrich, intentando meter cuña en la interna sindical. “La mayoría de los empleados quiere encontrar una salida pero un gremio no ayuda. No se respeta la voluntad de la mayoría”, inquirió. Justamente, ese fue el argumento elegido por Trabajo para justificar su pedido para quitarle la personería gremial APTA (ver página 4). “Esto no me gusta, pero no nos quedó otra alternativa”, sostuvo, al explicar la presión que se le está ejerciendo al sindicato intransigente.
El otro tema que volvió a quedar sin respuestas fue el salarial. A pesar de que la propia ministra le había dicho a Página/12 que “durante esta semana” se acreditarían los pagos, ayer ni siquiera pudo sostener esa promesa. Bullrich justificó la demora en “problemas técnicos”.
Por último, y cuando un periodista le recordó su promesa de investigar el vaciamiento de Aerolíneas “hasta las últimas consecuencias”, Bullrich prefirió no apuntar el foco hacia la SEPI. Y sí hacerlo hacia la gestión menemista. “Esta fue la peorprivatización de la historia y se están analizando en la Justicia”, dijo.

 

Hacerse el oso

El ministro Domingo Cavallo descartó ayer desde Nueva York la posibilidad de que el Gobierno se haga cargo de Aerolíneas Argentinas y volvió a insistir con el argumento de que el problema es meramente empresario y no político. “El tema de Aerolíneas Argentinas es un tema entre una empresa y sus sindicatos. Lo único que puede hacer el gobierno argentino es ayudarlos a ponerse de acuerdo, que es lo que está haciendo la ministro del trabajo Patricia Bullrich”, afirmó. “Nosotros esperamos que encuentren una solución, pero no es un problema del gobierno argentino, en el sentido de considerar alternativas como las que algunos han sugerido, como que el gobierno argentino se haga cargo de la empresa. Eso no va a ocurrir”, sentenció.

 

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