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TRAS 10 AÑOS DE FUJIMORISMO, PERU ELIGE HOY A SU NUEVO PRESIDENTE
Votar entre el Cholo, Alan y Nadie

Nadie se atreve a pronosticar un ganador, en unas elecciones donde �Nadie� (es decir, el voto en blanco o viciado) puede llegar al 20%. En estas páginas, varios analistas hablan del Perú que se viene, y el novelista y ex candidato Mario Vargas Llosa explica por qué se prepara a votar a Alejandro Toledo.
Toledo (izq.) encabeza las encuestas, pero las distancias se han acortado.
García avanzó, pero la sensación de victoria podría perjudicarlo.


Por Carlos Noriega
Desde Lima

Sin el entusiasmo ni el optimismo que es de suponer debe despertar una elección presidencial luego de 10 años de gobierno autoritario y fraudes electorales, cerca de 15 millones de peruanos acudirán hoy a las urnas para elegir entre el economista Alejandro Toledo, 55 años, y el ex presidente Alan García, 52 años, al nuevo presidente del Perú. Desilusión, incertidumbre, desconfianza, son algunos de los sentimientos que embargan a muchos de los que hoy acudirán a las urnas. Sensaciones que explican el alto índice de quienes dicen que votarán por Nadie, dejando la papeleta en blanco o viciándola. Porcentaje que según algunas encuestas llega a cerca de un 25 por ciento, luego de haber estado en el 35 por ciento. Pero la decepción no queda ahí. Muchos de los que votarán por alguno de los dos candidatos lo harán sin mayor entusiasmo, lo harán por “el menos malo”. Bernardo Verjovsky, director de la encuestadora Analistas y Consultores, estima que si el voto no fuera obligatorio “cerca del 50 por ciento no iría a votar”.
Toledo ha encabezado desde un inicio las encuestas, pero en los últimos días las distancias se han ido acortando y su claro favoritismo ha dejado de ser tal y ahora los analistas pronostican un final cerrado. Así lo marcaban, en mayor o menor grado, las tendencias de todas las encuestas. Lo que era impensable hace sólo pocos meses comenzó a ser percibido en la última semana como una posibilidad cercana: que el ex presidente Alan García (1985-’90) –quien abandonó el poder en medio del descrédito general y acusaciones de corrupción, dejando como herencia hiperinflación, terrorismo, violaciones a los derechos humanos y una profunda crisis social– regrese al Palacio de Gobierno. Pero, paradójicamente, esta sensación de victoria que comenzó a rodear a García en los últimos días puede terminar perjudicándolo.
Un sondeo realizado el viernes por la Universidad de Lima –que no ha sido divulgado por la prohibición legal de difundir encuestas en los últimos siete días de campaña– dio una nueva sorpresa: la tendencia de un García en alza y un Toledo estancado se revertía y el candidato de Perú Posible recuperaba fuerzas. Toledo incrementaba su ventaja a 13,2 puntos porcentuales. Una encuesta realizada por la misma Universidad de Lima dos días antes le daba una ventaja de 9,8 puntos porcentuales y con una tendencia a diminuir. En los votos válidos Toledo obtiene 56,1 por ciento contra un 43,9 por ciento de García. Dos días antes, los porcentajes eran 54,9 para Toledo y 45,1 para García. En diálogo con Página/12, Luis Benavente, director del Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, explicó este inesperado cambio de la tendencia en el electorado por “el efecto García”. “Ha surgido un temor en la gente ante un posible triunfo de García. Ante esa posibilidad muchos que pensaban votar en blanco ahora están optando por lo que consideran el mal menor, que para ellos es Toledo”, señala Benavente, para quien el líder de Perú Posible debe ser el triunfador en las elecciones de hoy: “Lo más probable es que esta tendencia que marca una recuperación de Toledo se mantenga y Toledo sea el ganador, lo único que podría cambiar las cosas es que ocurra algún terremoto político de último momento”. El “efecto García” se ha reflejado en una corrida de dólares de los bancos, los ahorristas parecen no olvidar que en su gobierno, García licuó los depósitos en dólares al pasarlos a soles al cambio oficial, en una baja del valor de los bonos Brady y en una amenaza del alza del precio del dólar, que obligó al Banco Central de Reserva a sacar diez millones de dólares al mercado para detener esa subida.
Aunque la última encuesta de la Universidad de Lima pareciera aclarar el panorama a favor de Toledo, los analistas no se atreven a pronosticar un triunfador. Las diferencias en los resultados de las distintas encuestadoras trabajan a favor de la incertidumbre. Carlos Reyna, investigador del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo (DESCO), señaló a Página/12 que “hay una probabilidad mayor, pero pequeña, de que gane Toledo”. Y como adelantándose a los últimos resultados que daría la Universidad de Lima agregó: “Puede haber un efecto de reacción de los que estaban pensando votar viciado o en blanco en el sentido de que al ver la probabilidad de un triunfo de García, una parte de ellos opte por votar a Toledo en la medida que García despierta más resistencias”. Antes que se conozca este último sondeo de la Universidad de Lima, el analista político Santiago Pedraglio le confesó a Página/12 que “hasta hace cinco días pensaba que ganaba Toledo, pero ahora me asaltan las dudas. Toledo tiene más posibilidades, pero la diferencia es muy ajustada y habrá que ver si hay algún voto escondido a favor de García, ésa sería la duda”.
¿Pero qué escenarios se le abren al Perú luego de las elecciones? Para Reyna, “el impacto de un triunfo de García sería más negativo que una victoria de Toledo. En caso de que gane García podría haber un alto retiro de dólares del sistema financiero, lo que ya se ha visto en estos días”. En caso de convertirse en presidente por segunda vez, Alan García debería, según Reyna, “salir a anunciar muy rápido las medidas económicas que piensa aplicar, pero aún en ese caso la desconfianza y el nerviosismo en la esfera económica va a ser grande, de hecho ya lo es. Llamar a la concertación no le bastaría a García porque sus flancos débiles están en el lado económico”. ¿Quién ofrece mayor estabilidad, Toledo o García? “En lo inmediato, Toledo”, señala Pedraglio. “El triunfo de García crearía grandes susceptibilidades entre los inversionistas nacionales y extranjeros, y un sector de la población va a sentirse muy decepcionada por haber hecho tanto esfuerzo para que salga Fujimori y ahora regrese García”, agrega. En el caso de una victoria de Toledo, el escenario más probable, Reyna señala que éste debería “mostrar rápidamente que está encaminado a formar un gabinete de concertación, porque Toledo falla por el lado político y ese gabinete de concertación le daría estabilidad”. Pedraglio adelanta que “el problema del que gane será construir una mayoría en el Congreso y creo que Toledo tiene más probabilidades de lograrlo”.
En opinión de Reyna, gane quien gane “va a tener que concertar, abrir un diálogo. Si el ganador es Toledo creo que sería un diálogo más abierto, más transparente, a pesar de que Toledo también tiene sus desviaciones caudillistas. Si gana García sería un diálogo más maniobrero, más cerrado”. Reyna advierte que para el próximo presidente “un punto de riesgo serán las dificultades económicas que comparadas con las enormes demandas sociales acumuladas plantean un reto muy fuerte. Estas demandas pueden convertirse en un factor de inestabilidad si el próximo gobierno no sabe manejarlas”.

 

Claves

Perú elige hoy presidente tras 10 años de autoritarismo y fraude.
El ánimo predominante no es el entusiasmo, sino la desconfianza y el escepticismo, que se refleja en la alta intención del voto en blanco o viciado.
De acuerdo con las últimas encuestas de ayer, de la empresa Apoyo, el economista neoliberal Alejandro “Cholo” Toledo recibe una intención de voto del 43,4 por ciento, el ex presidente Alan García un 38,2 por ciento, y un 18,4 por ciento se propone votar en blanco o viciar su voto.
En votos válidos, esto significa un 53 por ciento para Toledo y un 46,8 para García.
La primera conclusión de estos sondeos es que el “factor García” –es decir, el recuerdo de un primer gobierno signado por la hiperinflación, el terrorismo, las violaciones a los derechos humanos y la corrupción– está restando apoyo a la intención votoblanquista, que anteriormente se situaba en un 25 por ciento, y previamente había llegado a un 35 por ciento.

 

�Alan García nos trajo a Fujimori y a Montesinos�

Por Laura Puertas *
Desde Lima

“Si a una Comisión de la Verdad se le dan los medios para actuar sería muy importante, como lo fue en Argentina”, reflexiona el novelista Mario Vargas Llosa sobre uno de los puntos clave de la transición democrática en Perú. Y Vargas Llosa no descarta encabezarla, como hizo Ernesto Sabato en la Argentina. Aquí el novelista, que ha tomado partido por Alejandro Toledo, explica sus motivos para hacerlo, así como las diferencias que mantiene con su hijo Alvaro por el polémico llamado de este último a votar en blanco.
–¿A qué atribuye el espectacular crecimiento de Alan García, al punto de tener casi las mismas posibilidades que Toledo este domingo?
–En primer lugar, Toledo ha hecho campaña por lo menos tres veces más de tiempo que Alan García y eso siempre causa una cierta fatiga a los electores. En segundo lugar, Toledo ha sido víctima de una guerra sucia feroz que empezó cuando Fujimori, Montesinos y todos los medios a su servicio se dedicaron a hacer una escrutinio despiadado sobre todos sus actos y gestos. Alan García, en cambio, no ha tenido, sino hasta las últimas semanas, esa guerra sucia en su contra. Ha estado preservado, hasta la segunda vuelta, de toda crítica...
–¿Qué representa García y Toledo para Perú?
–Yo creo que sería ingenuo pensar que haya propuestas rigurosamente elaboradas. Perú sale de 10 años de una dictadura que ha sido profundamente corruptora, no sólo en el sentido económico, sino también en el sentido político y moral. Todo eso ha maleado nuestra conducta política y ahora que renace la democracia toda esa carga negativa se ha reflejado en esta campaña que debe haber sido una de las más sucias que ha vivido Perú. Y eso lo dice alguien que sabe lo que son campañas sucias. Toledo tiene un mejor equipo económico. Alan García, en cambio, no tiene equipo o, lo que es más grave, tiene el mismo equipo que llevó al Perú al desastre económico que todos sabemos.
–García es percibido como una persona que merece otra oportunidad por un sector amplio del electorado que es consciente de los perjuicios de su anterior gobierno. Usted, que ha sido invariablemente severo con García, ¿lo encuentra diferente al presidente de los ‘80?
–Las personas pueden cambiar. Sólo los animales no cambian. El beneficio de la duda se le puede dar a Alan García. El problema es que los peruanos estamos en un momento neurálgico de nuestra historia. Estamos saliendo de una dictadura que ha dejado unas heridas muy profundas, sobre todo en el campo de la corrupción. Nunca una sociedad ha vivido una experiencia parecida a la de Montesinos repartiendo dinero en los sótanos del Servicio de Inteligencia a jueces, dueños de medios de comunicación, a periodistas, es decir, mostrando que no había estrato alguno de la población que no podía ser comprado. Lo más importante ahora es que vuelva a restablecerse alguna forma de decencia y coherencia en la vida política. Desgraciadamente, en ese campo las credenciales de Alan García son las peores. el nos trajo a Fujimori y Montesinos. El no es la persona, pues sobre él pesan acusaciones muy graves no sólo de errores políticos, sino también morales, acusaciones que no han sido aclaradas suficientemente.
–La campaña por el voto en blanco patrocinada entre otros por su hijo Alvaro no logrará llegar al tercio de los votos. ¿Qué le dice a usted este fenómeno?
–Creo que el voto en blanco es en la práctica una descalificación de la democracia, aunque estoy seguro que muchas personas, como es el caso de Alvaro, lo defienden por razones éticas. Es una manera de decir “la democracia no funciona, no sirve”. Ha habido una elección, ha habido una decisión del pueblo peruano entre dos candidatos que a muchos puede no gustarle, pero esa es la democracia. Yo he elegido a Alejandro Toledo,otros han elegido a Alan García. Creo que lo fundamental es que la democracia funcione y que haya un presidente que tenga respaldo popular sólido, pues si un tercio o mayor número de peruanos no lo reconoce, ese gobierno va a ser extremadamente débil, frágil y, por lo tanto, vulnerable. Cualquiera que gane, heredará un sinfín de problemas provenientes de la catástrofe del fujimorismo.
–Toledo o García ¿deberán gobernar con el resto de fuerzas políticas?
–El próximo gobierno tendrá que enfrentarse a la reconstrucción de todas las instituciones sin una sola excepción, además de la crisis económica monumental. Se necesita que se cree un clima de confianza y honestidad que le devuelva a los peruanos la fe en su país, sobre todo en los últimos meses viendo el baile de los ladrones, generales, empresarios, periodistas y políticos vendiéndose a Montesinos. Si se puede conseguir que haya un consenso tanto mejor, porque en los momentos de crisis los consensos son deseables, aunque no siempre alcanzables. Hay heridas muy fuertes en la sociedad peruana. Pero el consenso no debe significar, de ninguna manera, la política de borrón y cuenta nueva.
–En esa misma línea, ¿si el gobierno próximo le ofreciera una responsabilidad prominente, la aceptaría?
–Yo estoy apartado de la política. Mi participación se limita a escribir, opinar, o intervenir en el debate cívico en defensa de ciertos valores, pero de la política profesional me retiré hace 11 años.
–Usted integró una Comisión que investigó el asesinato de siete periodistas en Uchuraccay. Una comisión inicialmente muy criticada y que después se reveló certera. ¿Contribuiría usted, como Sabato, con una Comisión de la Verdad en el Perú?
–Yo creo que la Comisión de la Verdad es indispensable, a no ser que sea una organización puramente hechiza. Pero si se le da los medios para actuar sería muy importante, como lo fue en Argentina. Necesitamos saber con detalle todo lo que se vivió en estos últimos años para ver si de, esta manera, abrimos los ojos y nos vacunamos contra esos entusiasmos fáciles.
–¿Participaría usted en ella?
–Habría que ver las circunstancias, las condiciones. Esas cosas no se pueden anticipar, hay que estudiarlas y definirlas cuando se dan.

* De El País de Madrid, especial para Página/12.

 

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