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HOY COMIENZA EL “DROWNED WORLD TOUR 2001”: MADONNA VUELVE AL RUEDO
El larguísimo camino de la chica más material

A ocho años del inicio de su última
gira mundial, luego de haber sido dos veces madre, la diva comienza hoy en Barcelona el tour de presentación de su último CD; “Music”. Su obra es parte central de la banda de sonido de las dos últimas décadas del siglo XX.

Madonna ha concretado todas las transgresiones posibles, aunque hoy luzca como una buena madre de familia.

Por Rodrigo Fresán
Desde Barcelona

En 1992, luego de que la diva de divas le negara una entrevista, el escritor inglés Martin Amis escribió: “Desde el vamos, Madonna incluye la pornografía en su singular arsenal de armamento cultural, porque ella entiende a la perfección su aspecto industrial y moderno”. Los elementos de la cultura pop que se las ha arreglado para fundir, y agregó “pueden parecer azarosos e indiscriminados; pero de hecho podrían haber sido ensamblados por la computadora de una megacorporación: pornografía, religión, multi-etnicismo, transexualidad, kitsch, camp, poder mundial y mundano, autoparodia y reinvención constante”.
Eran entonces los años duros de Madonna. Los días difíciles y las noches largas del libro de fotografías Sex y del disco Erotica cuando todo parecía indicar que, por primera vez, el mundo comenzaba a cansarse de la luminosa estrella oscura. Casi una década después, el diagnóstico de Amis sigue vigente a la hora de la transformación como estética y el mix como credo. Afuera ha quedado el perfil porno. Ahora, Madonna es madre dedicada, se ha casado con un tarantinesco director de cine mediocre, pero “de moda” (quien, se dice, va a ponerla frente a las cámaras en cualquier momento), ha adquirido un tan convincente como artificial acento de lady británica con el que condena permanentemente las costumbres salvajes de su país de origen y –lo más importante de todo– goza de los favores de una crítica que alguna vez la despreció y ahora la considera peso pesado a la hora del arte y la electrónica.
Así, ahora, la oportunista y recién publicada Madonna: An Intimate Biography, del especialista J. Randy Taraborrelli –especialista destructor de imágenes, quien ya se metió con Diana Ross, Frank Sinatra, Michael Jackson y las mujeres del Clan Kennedy–, cuenta la misma historia de siempre, saca a flote chismes de viejos amores, pero concluye con aire más autorizado que no autorizado con un optimista final feliz con reconciliación con su portentoso e itálico padre, bautizo de nuevo hijo Rocco y casamiento con nuevo esposo Guy Ritchie y –otra vez, lo más importante de todo– el éxito mundial del disco Music bailando alegremente por encima de los huesos de un planeta pop dominado por bandas efímeras de nenes y nenas que aparecen y desaparecen mientras ella, la primera y la única, la imbatible y siempre victoriosa, los mira desde arriba, desde muy arriba, desde esa altura donde todos los otros parecen, tan pero tan pequeños.
Madonna (Bay City, Michigan, 1958) siempre está volviendo porque eso es lo que pueden hacer los únicos que no se han ido nunca. La noticia es que, hoy y mañana –luego de que se supendieran las fechas inaugurales alemanas por “problemas técnicos”– Barcelona es la orgullosa huésped del disparo de salida del Drowned World Tour 2001. Entran 18.000 personas por noche en el Palau Sant Jordi –que pagaron gustosas entradas que van de los 45 a los 75 dólares– y la expectativa se siente en todas partes por ver qué tiene que ofrecerle Madonna a la carretera luego de siete años de ausencia en los escenarios a no ser por esporádicas apariciones VIP en pequeñas y exclusivas discotecas de aquí y allá para cantar unas cuantas canciones y burlarse de Britney Spears. Lo interesante –a diferencia de lo ocurrido durante el último The Girlie Show– es que Madonna llega más curtida y en su mejor momento. Disco poderoso con productores muy hot y muy cool (William Orbit, dicen, de salida por haberse vuelto demasiado famoso y Mirwais Ahmadzai con las acciones en alza, porque ahora va eso del electronic-french), look de cowgirl Calamity Jane by Dolce y Gabanna fotografiada por Mondino, video escandaloso primero prohibido y después autorizado (el rompecoches con abuelita de What It Feels Like for a Girl dirigido por su maridito) y una infraestructura de casi trescientas personas y dieciséis trailers para montar un escenario que incluye amplificación de luxe, pantallas, un escenario con plataforma móvil y forma de castillo medieval de hierros retorcidos y con medidas discretas (20 x 26 metros) y una troupe de bailarines y bailarinas que no bailan –se sabe– mejor que la patrona frente a decenas de periodistas que han arribado desde todas partes para estar aquí.
Madonna y su familia al completo llegaron aquí el pasado lunes –aprovechando la ciudad vacía por un feriado religioso– y desaparecieron en una niebla de rumores. Nadie sabía su paradero. Tal vez en el hotel Arts, tal vez en una mansión de las afueras perteneciente al ayuntamiento, tal vez en una casona de la cadena Relais & Chateaux a doscientos cincuenta kilómetros de la ciudad, tal vez en una finca del Maresme rodeada de palmeras y frente al mar. Tal vez Madonna pidió que le abrieran a medianoche y en exclusiva el Museo Picasso (años atrás Bruce Springsteen pidió que le abrieran la disquería Virgin del Paseo de Gracia porque tenía “síndrome de abstinencia de compacts”); tal vez fue al teatro a ver Pura Pasión, en nuevo espectáculo del gitano-fashion Joaquín Cortés, artista representado, nada es casual, por el promotor que ha organizado sus únicos dos conciertos españoles; tal vez, tal vez. Todo muy misterioso y educado y muy lejos de los excesos de su anterior visita cuando hacía footing por las Ramblas y sus guardaespaldas despachaban paparazzi a diestra y siniestra. Está claro –hasta sus fans han captado el mensaje– que Madonna es la misma, pero es otra. Practica yoga, huye del escándalo y –a pesar suyo y para su pesar– sólo reincide en el hecho de seguir siendo una pésima actriz de película y una gran actriz de video-clip. Atrás han quedado sus días de gordita para público adolescente o de ninfómana sónica o, incluso, de abanderada multimillonaria de los pobres a la hora de volver a intentar su consagración cinematográfica con la evitable Evita. Aquí y ahora, Madonna es una artista de calibre que –para bien o para mal– forma parte del mismo grupo que Bob Dylan y los Rolling Stones. Es decir: una sobreviviente a todo y a todos, una triunfante cucaracha musical que se ríe de todos los insecticidas de moda porque la moda es ella. Y tiene efecto residual y los mata bien muertos.
Mientras tanto, el suplemento Tentaciones de El País le dedica su tapa a un hipotético Museo Madonna donde se exhiben todas sus diferentes etapas: la idea es buena. Madonna tiene más estilos que Picasso. Y ya han aparecido las primeras fotos de “Madge” a la salida de la prueba de sonido, dos discotecas anuncian dos exclusivas fiestas para Madonna después del primer concierto (pero no garantizan la presencia de la reina de la noche, aunque sí de su bajista y de su corista de siempre, Niki Haris), las librerías ponen en la vidriera la ya citada biografía fresca de Taraborrelli (que no está mal, que se lee rápido y con gracia) y la discográfica acaba de poner a la venta tres clásicos remasterizados –Madonna (1982), Like a Virgin (1984) y True Blue (1982)– como arranque revisionista de catálogo clásico. Pero eso es historia vieja y que suena –como casi todo lo producido en los 80– más antiguo que un disco de Buddy Holly. A la hora de la compra compulsiva y la euforia consumista en vísperas de gran concierto gran conviene anotarse con la reedición de Music –número uno en quince países al ser editado el año pasado y sucesor del resurreccionante Ray of Light– ahora en formato doble con un compact extra de remixes y la versión española de “What It Feels Like for a Girl”, ahora titulada “Lo que sienten las mujeres” y donde se canta y se oye: “Seductora, pero nunca fácil/Misteriosamente dura y frágil”.
A esta altura, poco y nada cuesta considerar a Madonna como la perfecta encarnación del Sueño Americano convertido en Gran Novela por episodios: la historia clásica de una chica humilde que se convierte en dueña del mundo remezclada con la trama más rara de alguien que empieza como chica material y muta a mujer espiritual.
En cualquier caso, hoy comienza un nuevo capítulo de la misma apasionante historia de siempre.
Seguiremos informando.

 


 

EL ENCUeNTRO CON CARLOS MENEM, EN SU NUEVA BIOGRAFIA
“Somos pecadores católicos”

Por R.F.

Ya se ha dicho: la vida de Madonna puede leerse como un buena novela y la flamante biografía de J. Randy Taraborrelli no es la excepción. Editada –está claro– casi como souvenir del tour, aquí se encuentra todo lo que uno quiere encontrar, sabe que va a encontrar. Y algunas cosas más contadas con un curioso tono entre oficial y autorizado por la Jefe y, por momentos, como secreteando en el baño a escondidas. Así el lector se entera de que no es tan cierto esa leyenda urbana de que Madonna comía de los tachos de la basura al llegar a Nueva York, que Sean Penn le exigió que se hiciera el test del sida antes de acostarse con ella por primera vez, que Jackie O se negó a recibirla a la hora de su romance con John John Kennedy, que la relación con Prince no funcionó porque él prefería el sexo cósmico y ella los orgasmos múltiples, que años después de su divorcio le pidió a Sean Penn (“Eres el único al que he amado”) que le hiciera un hijo y que éste salió corriendo, que come la ensalada con las manos, que sorprendió a Michael Jackson mirándole las tetas y que le obligó a tocárselas para “ver qué le parecían”. Jackson tocó y salió, también, corriendo.
Madonna también sorprendió al entonces presidente y hoy preso más famoso Carlos Saúl Menem. Pero no le pidió nada. El libro de Taraborrelli dedica varias páginas –de hecho las primeras de su libro como ejemplo claro de cómo esta chica se las arregla para conseguir todo lo que se propone– al encuentro a la hora de negociar el permiso para filmar Evita en Buenos Aires y disponer del balcón de la Casa Rosada. Taraborrelli cuenta que Madonna se informó a fondo sobre vida y obra del presidente (“Divorciado y católico converso, ¿uh? Bueno, los dos tenemos algo en común: somos pecadores católicos divorciados”, sonrió la autora de Like A Virgin), que le impresionaron sus pies pequeños y su cabello teñido, que le sorprendió lo poco auténticas que parecían las antigüedades de la Quinta de Olivos.
Conversaron un rato, Menem no apartaba la vista de su escote y Madonna decidió ponerle la nueva canción que había grabado para el film: You Must Love Me. Menem la escuchó con los ojos cerrados, las manos detrás de la nuca, balanceándose lentamente. Al terminar la canción –cuenta Madonna- Menem estaba llorando. “Es usted muy apuesto”, le dijo Madonna. Menem sonrió. Después se pusieron a conversar nuestras pasiones: música, política, misticismo y reencarnación. “Uno siempre debe tener fe en las cosas que no pueden ser explicadas. Como Dios. Y la certeza de que los milagros pueden ocurrir”, suspiró Menem. “De acuerdo. Por eso quiero hacer esta película y salir a ese balcón”, aprovechó Madonna. Menem la besó en ambas mejillas, le deseó buena suerte en inglés y le dijo “Todo es posible”. Tenía razón Menem: todo es posible.

 

Los discos, las giras, las películas
A lo largo de su carrera, la cantante estadounidense Madonna grabó 14 discos, realizó cuatro giras mundiales y trabajó en 16 películas. Este es el detalle de su obra:

Discografía:

Madonna (1983)
Like A Virgin (1984)
True Blue (1986)
Who’s That Girl (1987)
You Can Dance (1987)
Like A Prayer (1989)
I’m Breathless (1990)
The Immaculate Collection (1990)
Erotica (1992)
Bedtime Stories (1994)
Something To Remember (1995)
Evita (1996)
Ray Of Light (1998)
Music (2000)

Giras:

The Virgin Tour (1985)
Who’s That Girl (1987) uBlond Ambition (1990)
The Girlie Show (1993, incluyó su única actuación en Buenos Aires)

Filmografía:

Vision Quest (1984)
Buscando desesperadamente a Susan (1985)
Shanghai Surprise (1986)
¿Quién es esa chica? (1987)
Bloodhounds Of Broadway (1989)
Dick Tracy (1990)
Verdad o consecuencia (1991)
Sombras y niebla (1992)
Una liga muy especial (1992)
El cuerpo del delito (1993)
El juego más peligroso (1993)
Humos del vecino (1995)
Four Rooms (1995)
Girl 6 (1996)
Evita (1996, filmada en Buenos Aires en 1995)
Una pareja casi perfecta (2000)

 

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