Principal RADAR NO Turismo Libros Futuro CASH Sátira


De cómo la plata del Cartel de Juárez se lavó en la Argentina

El ex jefe de Interpol México, Ponce Edmonson, declaró ante la Comisión de Lavado y señaló a Nicolás Di Tullio y a Aldo Ducler.

La titular de la Comisión, Elisa Carrió y Juan Ponce Edmonson.
Al menos 250 mil pesos del Cartel de Juárez se usaron en las elecciones.

Por Felipe Yapur

Llegó desde México y pasó directamente al edificio anexo de la Cámara de Diputados. Una vez realizadas las presentaciones de rigor, solicitó un retroproyector que utilizó para explicar, mediante una larga serie de transparencias, el mecanismo del que se valió el Cartel de Juárez para invertir dinero proveniente del narcotráfico en la Argentina. Los integrantes de la comisión investigadora sobre lavado de dinero, que preside la radical Elisa Carrió, escucharon con atención la explicación del ex jefe de la Interpol mexicana, Juan Miguel Ponce Edmonson. El investigador les confirmó la existencia de documentos que indican que los narcotraficantes aportaron, a través de testaferros, al menos 250 mil dólares para la última campaña electoral de 1999 en el país.
Ponce Edmonson utilizó dos horas para detallar cuáles fueron las razones que tuvo el jefe del Cartel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes o El Señor de los Cielos como se lo conocía en el mundo del narcotráfico, para comenzar a realizar negocios en la Argentina: “Era un lugar de descanso, un paraíso ideal para ocultarse”, les dijo y lo repitió luego ante los periodistas.
El mexicano brindó un minucioso informe sobre los contactos que Carrillo Fuentes realizó con ciudadanos argentinos hasta su muerte en julio de 1997. Señaló al hoy detenido operador de bienes raíces Nicolás Di Tullio y a Aldo Ducler, el titular del banco off shore M.A. Bank y ex asesor de Ramón Ortega, como algunos de los “prestanombres” que utilizaron el dinero de los narcotraficantes para realizar millonarias inversiones.
La compra de grandes extensiones de tierra, departamentos y automóviles, con dinero que Ducler triangulaba a través de su banco con el Citibank de Nueva York, fue una de las principales inversiones del grupo mexicano que asciende a 20,5 millones de dólares.
Pero el investigador –hoy desvinculado de la Interpol– dijo que también las divisas se desviaron para la política. Les aseguró que detectó la existencia de documentos que demuestran que estos “hombres de paja” o testaferros argentinos informaban a sus jefes mexicanos la inversión de un millón de dólares en campañas políticas en la Argentina.
A partir de estos datos, relacionar estos aportes y la campañas políticas con Ducler fue prácticamente automático para los legisladores. El financista fue un importante asesor de Ortega no sólo durante su frustrada campaña electoral sino también durante la gobernación de la provincia de Tucumán entre 1991 y 1995.
Pero Ponce Edmonson dio un detalle más que significativo a los diputados que tomaban notas de cada palabra que el mexicano pronunciaba. Durante su investigación, Ponce logró acceder a escritos pertenecientes a los hombres de Carrillo Fuentes. En ellos daban cuenta de una especie de discusión que mantenían con sus operadores argentinos a quienes les aseguraban que sólo habían autorizado la utilización de 250 mil dólares en cuestiones electorales.
“Por lo tanto, no nos consta si los prestanombres argentinos pusieron realmente un millón de dólares en las campañas políticas o si sólo pusieron 250 mil dólares y se echaron el resto a sus bolsillos”, dijo más tarde a la prensa con un marcado tono irónico.
Ponce reconoció que durante su investigación había recibido ayuda sólo de la Policía Federal “pero no así de la Side (por esos años dirigida por el menemista Hugo Anzorreguy), que nos dijo que tenía un acuerdo de cooperación con los servicios norteamericanos y no podían compartir información”. Este dato, le valió a Ponce para recordar una anécdota vivida durante el tiempo que estuvo en la Argentina siguiendo los pasos del Cartel de Juárez: “Gracias a unas planillas de llamadas telefónicas que nos brindó la Federal, llegamos un día a un edificio. Se trataba de un local llamado Spartacus. Tras entablar una conversación con los empleados, nos dijeron que tenían la protección de la comisaría del lugar y del juez (Norberto) Oyarbide”. Cuando los legisladores escucharon el nombre del magistrado actualmente con licencia, no pudieron evitar disimular una pequeña sonrisa.

 

OPINION
Por Rodolfo N. Yanzón *

La sabiduría del tero

Cuando Fernando de la Rúa estuvo en Alemania afirmó que no obstaculizaría los pedidos de colaboración judicial en los casos de alemanes víctimas del terrorismo de Estado. Hace unos días, el Gobierno rechazó la solicitud del fiscal de Nuremberg en el caso de Betina Ehrenhaus y Pablo Lopíscopo, con el argumento del principio de territorialidad, por el que sólo los jueces argentinos serían competentes para entender en crímenes cometidos en nuestro territorio. Bajo una excusa jurídica se esconde la intencionalidad política: sostener la impunidad por las violaciones a los derechos humanos. Sin embargo, el argumento jurídico no es válido, porque el art. 118 de la Constitución Nacional prevé la posibilidad de que los jueces intervengan más allá del territorio en que los crímenes se lleven a cabo, cuando se cometan contra el derecho de gentes. Se contrapone además con la ley nacional de cooperación judicial, que establece que no puede rechazarse un pedido de colaboración si “el delito cayere también bajo la jurisdicción argentina”. Pero lo más grave es que, al sostener el principio de territorialidad para este tipo de crímenes, el Gobierno está enviando un mensaje claro: su menosprecio a todos los avances alcanzados para resguardar los derechos humanos y a la posibilidad de sancionar penalmente a los responsables. No sólo se violan los derechos humanos cuando grandes sectores de la comunidad no pueden acceder a condiciones dignas de vida; también cuando se impide el legítimo derecho a la justicia. Sabio es el tero, que grita donde no pone los huevos.

* Abogado de los familiares de origen alemán.

 

PRINCIPAL