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Como “Los ángeles de Charlie", en
la era de la computación alternativa

El primer capítulo de “El hacker”,
la tira semanal que marca el retorno deCarlos Calvo, fue un compendio de los tópicos del cine de acción, en un ambiente futurista. Todo transcurre a una velocidad demencial.

Carlín Calvo regresó a
la pantalla de sus grandes éxitos.
“El hacker” confía mucho más en la acción que en el guión.

Por Julián Gorodischer

Ningún cliché del cine de acción parece haber quedado afuera de “El hacker”. En su capítulo de estreno, las bombas explotaron, el héroe se salvó por milagro, pero escapó, y nació un equipo de justicieros que se dedicará a contribuir al bien común (que no se estafe, esta vez, a los jubilados con medicamentos truchos), pero recibiendo órdenes de un Charlie que lo maneja desde las sombras. De cómo llegó el hacker a ser el prófugo millonario que es, poco se supo: el impacto visual, en este programa, va por encima del hilo narrativo. El estruendo y la corrida de los planos cotizan, aquí, mucho más que una buena historia.
En “El hacker” hay dos temas fetiche, que construyen la extrañeza de este mundo entre grotesco y futurista: la destreza de los jóvenes para manejar las máquinas y el poder de las computadoras para lograrlo todo. El guión pinta a los jóvenes como una franja que se aprovecha de los viejos y las instituciones del dinero (bancos, bingos, empresas) mediante su manejo de la tecnología con aparatitos, hasta que aparece la presencia redentora del hacker bueno (Carlos Calvo), un miembro de la cruzada por el bien que los pondrá a combatir en su propio bando. Los talentosos en desvío, quedó claro sobre el final, serán redimidos y puestos a ayudar a los jubilados. La sociedad necesita, dice la sentencia, de estos hackers ahora virtuosos para depurar sus cuadros. Y el programa da esta suerte de justificación por el bien que viene asomando.
La acción, es cierto, nunca se detiene: la explosión del inicio -pensada para castigar al Carlín fisgón y a su familia ideal– lo expulsa de su amorosa vida cotidiana. Al fugitivo lo creerán muerto, y él no dirá lo contrario para no poner en peligro a los suyos. ¿Cómo se salvó? La explosión no dejó nada a salvo, pero al protagonista se lo ve tirado en una playa, rescatado por un vagabundo, recuperado poco después. Instala, quién sabe cómo, una nueva oficina de complejísima tecnología en las afueras, y desde allí comienza la formación de su equipo de jóvenes. Los jóvenes líderes de la computación alternativa responden a señuelos triviales con una obediencia supina y, pronto, ya son fieles soldados al servicio del Charlie que ni siquiera conocen. Claro que, para compensar, en el medio hay escapes veloces por la ciudad, computadoras solventes que castigan a los malos y blanquean prontuarios de los nuevos buenos, y una imagen acelerada que reemplaza los puntos débiles por el encanto de la velocidad.
Como Calvo en la vida real, el hacker se accidenta y queda afectado en sus gestos y movimientos. Pero el tono es declamativo y neutro; aquel rasgo que debería hacerlo poderosamente seductor para reclutar al equipo nunca aparece. Por el contrario, el personaje cultiva un estatismo exacerbado. Nunca se desplaza ni demuestra un talento especial para ninguna operación racional. Las apariciones especiales injustificadas (¿qué rol jugó el minuto de Palito Ortega?), y la ausencia de un background básico para volver sólido a cada protagonista son déficit evidentes del programa. Sus creativos eligen, en cambio, transitar cada uno de los momentos que se espera de una de acción, como en una fast TV que todo lo perdona, y no paga costo. Igualmente, siempre parecería haber aquí una bomba esperando para explotar y aportar algo del interés que la trama escatima.

 

El rating

El capítulo inicial de “El hacker” arrasó en su horario, con un promedio de 17.2 puntos de rating, de 23 a 24, en un día en que la mayor medición la tuvo otro programa de Telefé, la telenovela “Yo soy Betty, la fea”, que trepó a 30.5, muy cerca ya del final de su historia, mañana. En el mismo horario de “El hacker”, hizo 11.1 de promedio para Canal 13 la tira “Culpables”, mientras el programa de Luis Majul, “La cornisa”, rindió 5.2 de promedio para América. Azul quedó cuarto en este horario con los 4.5 de “Matrimonios y algo más” y “Pinky y la conversación” midió 1.9 en el 7. En este canal, el retorno de “Desayuno”, con Víctor Hugo Morales, midió de promedio 1.2, pero de 7 a 9.30 de la mañana.

 

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