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LOS SENADORES PERONISTAS
HICIERON PASAR A COMISION EL PROYECTO DE LEY DE AJUSTE
Al PJ no lo conmueve ni un autógrafo presidencial

El Gobierno quería
que la norma se sancionara ayer, para calmar a los mercados. Los peronistas la mandaron a comisión, postergando el debate seguramente hasta la semana que viene. No los convencieron ni Colombo, ni De la Rúa, quien hasta le mandó una carta a cada uno.
Facsímil de la carta que el Presidente les hizo llegar a todos los integrantes de la Cámara. La misiva termina con un “muy cordial saludo” escrito de puño y letra por Fernando de la Rúa.

Por Fernando Cibeira y Martín Piqué

Pese a los varios caminos que exploró el Gobierno, no consiguió que el bloque de senadores justicialistas aprobara en la sesión de ayer la ley de ajuste que ya tiene la media sanción de Diputados. Luego de una reunión frustrante en la Casa Rosada con enviados de la oposición, el presidente Fernando de la Rúa apeló a un último recurso: le envió una carta a cada senador, firmada de puño y letra, en la que pedía la “pronta sanción” del recorte porque “cualquier demora traería consecuencias negativas” para el país. Pero el mensaje no alcanzó a conmover a la mayoritaria bancada del PJ, que a las 21 bajó al recinto para resolver que el proyecto sea girado a comisión. Supuestamente, ahora la ley será tratada recién el martes. Hasta tanto, el Gobierno deberá volver a sentarse con los peronistas dispuesto a ceder posiciones para que salga de una vez la iniciativa que el propio Presidente calificó como “innegociable” y de la que ya queda poco en pie.
Con cierta resignación para las malas noticias, en el Gobierno pronosticaban que muy probablemente los mercados responderán hoy a la mala nueva con la suba del riesgo país. Algo que, incluso, ya viene sucediendo sin necesidad de derrotas políticas en el Congreso. “Aprobar la ley hubiera sido una señal importante hacia afuera porque en lo referido al gasto público no importa, el decreto de recorte ya está en marcha”, explicaba anoche un vocero de la Rosada.
Con todo, en Gobierno no descartaban que en un golpe de suerte la ley pudiera ser tratada mañana, si las conversaciones con los peronistas llegaban a buen término. Con cierto optimismo, señalaban que el jefe del bloque del PJ, José Luis Gioja, había pasado el proyecto para “la próxima sesión” y no “para el martes que viene”. Anoche, varios senadores radicales fueron al despacho del presidente Fernando de la Rúa para conversar sobre lo sucedido. A la salida, el jefe del bloque, Jorge Agúndez, se preocupó en dejar en claro que el proyecto se votará y que los peronistas están tan de acuerdo como ellos en sostener el déficit cero.
El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, fue el que más se movió porque la ley se aprobara esta semana. El martes apareció junto con el ministro del Interior, Ramón Mestre, en la reunión de bloque radical para alinear a la tropa propia, una de las exigencias iniciales de los peronistas. Con cierta lógica, los senadores del PJ reclamaban tener la certeza de que el oficialismo iba a votar el ajuste porque lo que más se escuchaban eran las voces de disconformes. La principal traba estaba en el piso desde el cual se cortarían las jubilaciones y salarios estatales, que el Gobierno fijó en 500 pesos y que los legisladores oficialistas quieren fijar en 1000. Con esa excusa, el lunes a la noche, los justicialistas anticiparon que no darían quórum para el tratamiento. “Primero que se pongan de acuerdo ellos”, dijeron. Enterado, Colombo los llamó “a la responsabilidad para que se sume al debate en un momento importante para la República”.
Ayer fue un día de nervios y llamados cruzados. El presidente provisional del Senado, Mario Losada, y Agúndez estuvieron en contacto permanente con De la Rúa y Colombo. Allí supieron que los peronistas sostenían que no estaban dispuestos a votar recortes a jubilaciones y que preferían que los ajustes presupuestarios se hicieran con medidas complementarias.
La falta de acuerdo llevó al armado de una reunión en la Casa Rosada con De la Rúa, Colombo y Domingo Cavallo mientras que del lado opositor concurrieron Gioja, el titular de la comisión de Presupuesto del Senado, Carlos Verna, y el gobernador de La Pampa, Rubén Marín. Las dos partes se manejaron con cierta reserva sobre lo conversado. Es que el Gobierno no quiere aparecer negociando con la oposición, con el argumento de que los mercados pueden entender que están flexibilizando la regla del déficit cero a la que la Rosada juró convertir en dogma de ahora en más. En la reunión, los justicialistas le habrían planteado la urgencia de las provincias por contar con los recursos que –sostienen– les debe la Nación. En la Rosada, el planteo no cayó nada bien. “Quieren recibir esa plata así no tienen que ajustar nada antes de las elecciones de octubre”, sostenía un vocero. Igual, en Gobierno entendían que los peronistas se habían plantado en una posición extrema para ir cediendo a medida que avancen las negociaciones que se iniciarán a partir de hoy.
Cuando vio que la mano venía cambiada, el Presidente utilizó un recurso fuera de lo común: le envió una carta a los 69 senadores en la que les pedía su voto al proyecto. De la Rúa se comprometía a “destinar al sistema jubilatorio todo ahorro, mayor ingreso o más recaudación que se obtenga, para hacer efectivo cuanto antes el piso de 1000 pesos previstos en la ley”. De puño y letra, agregó un saludo “muy cordial” y su firma.
La carta no alteró los planes de los peronistas. Como tenían previsto, votaron que el proyecto de ley de “déficit cero” fuera girado a la comisión de Presupuesto y que no se tratara sobre tablas, como habían pedido los radicales. A las nueve y media, el secretario parlamentario mencionó cada una de las mociones que estaban en debate y los legisladores se prepararon para votar. El bloque peronista hizo pesar su mayoría y el Senado aprobó el pase a comisión del ajustazo. Tras esta resolución, la propuesta quedará a estudio de la comisión presidida por Verna, que deberá emitir su dictamen para que el texto vuelva a ser tratado por la Cámara.
Gioja defendió la decisión de postergar el tratamiento: “Compartimos la política del déficit cero, pero no compartimos la rebaja de los haberes jubilatorios y no queremos que se modifique la escala salarial.” Y agregó un detalle fundamental: destacó que “en forma conjunta con los gobernadores” la bancada está analizando “alternativas para reemplazar los fondos que el Gobierno obtendría a través del recorte”.
El detalle era importante porque a lo largo de la jornada los gobernadores Marín, el tucumano Julio Miranda, el jujeño Eduardo Fellner y el riojano Angel Maza cumplieron un rol importante en la negociación con el Gobierno. A las 22, cuando la sesión ya había terminado, los cuatro se reunieron con los senadores peronistas en el segundo piso del Congreso.
El punto central de las discusiones era dejar sin efecto la rebaja del 13 por ciento en las jubilaciones, o al menos reducir lo máximo posible ese porcentaje, proponiendo a cambio un paquete de medidas alternativas. Un importante miembro del bloque justicialista comentó a Página/12 algunas de las propuestas que consisten, principalmente, en gravar los plazos fijos y las cuentas corrientes que tienen los bancos en el Central. Otra de las demandas giraba en torno a los bonos: muchas provincias insisten con la idea de que el Ejecutivo implemente un “Bono Solidario Federal” que tenga alcance nacional. De todas formas, los legisladores ya agendaron para el próximo lunes una nueva reunión con los gobernadores, donde se decidirá si el martes se trata el proyecto que tanto desvela al oficialismo.

 


 

LOS EMPLEADOS DEL CONGRESO SE HICIERON SENTIR
Un taquígrafo ahí, por favor

La sesión de ayer en Senadores no sólo implicó una derrota política para el Gobierno. También fue una molestia por otros motivos. No había taquígrafos, ni circuito cerrado de televisión, ni funcionaba el sistema de audio que conecta a los despachos con el recinto. Los empleados del Congreso les volvieron a hacer sentir su protesta a los legisladores.
Los empleados, agrupados en la Asociación del Personal Legislativo (APL), realizaron ayer un nuevo paro (el anterior fue el viernes 20) en repudio al proyecto del oficialismo que pretende recortar gastos en los tres poderes del Estado.
Los manifestantes coparon desde el mediodía el Salón de Pasos Perdidos y otros espacios del Congreso para expresar el rechazo al ajuste que se implementará sobre los empleados del sector público. Sablich, dirigente del gremio, sostuvo: “El ajuste del Congreso ya pasó en el 2000 y no vamos a aceptar otro”.
A partir del proyecto votado el sábado, que dispone que los recortes de gastos se extienden al Congreso y a la Justicia, la Asociación del Personal Legislativo decidió declararse en “asamblea permanente” para evitar que se sancione la ley.
De cualquier manera, aún no se sabe si el recorte que le corresponde al Congreso se aplicará sobre los sueldos de los empleados legislativos o si se reducirán gastos en otras áreas. Esto último es lo que pretende el gremio para evitar descuentos en sus salarios.

 

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