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MARTIN SASTRE, DE UN GRUPO DE “SANACION ARTISTICA”
Los que mamaron televisión

Movimiento Sexy crea productos a partir del imaginario de TV como “Masturbando a la virgen” y “Sor Kitty, la monja misionera”.

El grupo, festejando el cumpleaños de la uruguaya Natalia Oreiro.
“En el público había fans y curadores: cada uno hizo una lectura distinta.”

Por Julián Gorodischer

El hombre mira tele y tiene buenas ideas. Pensó, por ejemplo, que quería un programa propio, y eligió “The E! True Hollywood Story”. Seleccionó sucesos de su propia vida, amplificados, y les aplicó locuciones exactas del ciclo de E! Exhibió, luego, el video de su vida como “estrella”, su esplendor y su derrota (en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires), y muchos se creyeron el relato de su adicción al querosén y su etapa como actor porno. Martín Sastre, el hombre en cuestión, sonreía complacido. Su provocación estaba dando resultado. Sus obras –performances y videos– y el grupo que integra –Movimiento Sexy– son inclasificables, pero podrían unirse en la premisa que ahora enuncia: “Los recuerdos mediáticos construyen a las personas, mucho más que los héroes patrios”.
Las primeras noticias sobre Movimiento Sexy llegaron en mayo junto con la realización de Todos por Natalia, un festejo irónico de un cumpleaños para Natalia Oreiro en el Centro Cultural Recoleta. Al video y la performance se sumó la presencia de la diva: una experiencia en el borde de la parodia y el homenaje. El grupo de sanación artística –según se autodefine– se encuentra cómodo en esos márgenes difusos, allí donde la toma de distancia y la fascinación por el ídolo conviven sin molestarse. No les interesa, por cierto, separar los tantos. “En Todos por Natalia -cuenta Sastre– elegimos a la Oreiro como un ejemplo de los miles de uruguayos que emigran para desarrollarse profesionalmente. Preparamos un video, investigamos y confiamos en la casualidad de que justo fuera la fecha de su cumpleaños. Ver a la gente corriendo por el Centro Cultural Recoleta y romper el silencio del museo fue una satisfacción. En el público había fans y curadores, y cada uno hizo una lectura distinta. ¿Burla u homenaje? Que cada uno se lleve lo que le sirve.”
Uno de los ejes que rige la carrera artística de Martín Sastre (también fuera de Movimiento Sexy) es el concepto de simulacro. La premisa es estar muy cerca de la tele (en el caso del programa de E!): copiar parlamentos exactos y una sutura de guión. El artista roza el límite y aprende el código para resignificarlo. El trabajo, por lo tanto, exige un exhaustivo proceso de producción. Lo explica: “Miré mucha tele, y me di cuenta de que todas las historias eran iguales. Tu vida, vista por E!, no sería muy distinta de la de las estrellas de Hollywood. Lo verdadero no es verdadero sino que depende del punto de vista. En mi video, como en los programas, hay tres puntos de inflexión: el trauma infantil, la iluminación que catapulta a la fama instantánea y la decadencia”. Sin temer a la puesta en ridículo de su propia persona, en la pantalla puede verse al mismo Sastre personificando su otro yo espectacular, a quien incluso se le atribuye una muerte joven.
En Europa, los nuevos aires que aporta Sastre (lo inclasificable, lo que no clausura su sentido) tienen cada vez mejor recepción, y el artista se entusiasma con proyectos ambiciosos. A saber: Masturbando a la virgen, el avance de un video (para convencer a sponsors) que muestra en la pantalla a Britney Spears masturbada por un cotonete gigante. O Luisa de América, una obra que prepara junto a Movimiento Sexy, inspirada en la mucama del programa “Almorzando con Mirtha Legrand”. Ahora mismo está a punto de representar en España una de sus más recientes creaciones: Sor Kitty, la monja misionera, la historia de una Kitty crecida, convertida en monja, que parte a buscar uruguayos ilegales al Viejo Continente.
Lejos, en tanto, quedó una de sus primeras experiencias como solista: el canal Heidiboy, una supuesta transmisión en continuado de delicias de su propia infancia. Allí se ven publicidades remotas de productos de limpieza, dibujos animados de los ‘80... Sastre casi no los modifica; apenas una pincelada o un subrayado modifican el sentido. O, tal vez, la mera emisión fuera de contexto convierte al producto masivo en otra cosa: una experiencia estética. ¿Qué crearía si viviera o trabajara en laArgentina? No tiene que pensarlo. “Haría una bandera celeste y blanca, pero modificada. En el lugar que corresponde al sol guerrero, brillaría la cara de Luisa Albinoni.”

 

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