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DINAR LINEAS AEREAS

UN KAMIKAZE PALESTINO LLEVO LA MUERTE Y EL LLANTO AL CENTRO DE LA CIUDAD
Un golpe en el corazón de Jerusalén

Dieciocho personas, entre
ellas seis niños, murieron en el
peor atentado que sufre Jerusalén en cinco años. Los palestinos se negaron a condenar el hecho hasta que lo reclamó EE.UU. E Israel anunció una respuesta armada.

Enfermeros israelíes transportan el cuerpo de uno de los muertos en el ataque suicida de ayer.

Por Suzanne Goldenberg *
Desde Jerusalén

A las 2 PM, en una deslumbrante tarde de calor, Anat Amar sentó a sus cuatro chicos a la mesa de un restaurante en el corazón de la ciudad para disfrutar de una comida. “Apenas empecé a cortar la pizza, escuché un ‘boom’ gigantesco y llamas anaranjadas atravesaron el aire”, dijo. Era un atentado suicida, una explosión repleta de clavos que hizo temblar la tierra, mató a 18 israelíes e hirió a más de 130, en el ataque más mortífero que se registra en Jerusalén en cinco años. Al menos seis de los muertos en el atentado contra la pizzería Sbarro fueron niños y había varios bebés entre los heridos.
Gafnit, la hija de tres años de la señora Amar, fue disparada por el aire y aterrizó en una confusión de sillas y vidrios rotos a la entrada del lugar. Noam, de seis años, Hagai, de ocho, y Eliad, de 11, recibieron el impacto de astillas de vidrio y restos metálicos del artefacto explosivo. “Sabía que era una bomba”, dijo Hagai desde su camita en el hospital Bikur Cholim de Jerusalén. “Escuché la bomba, vi chispazos de fuego en el aire y me asusté. Los doctores dicen que tengo metal en mis manos”. Entonces la niña fue llevada al quirófano.
Al mismo tiempo que la familia Amar –y tantas otras– entraban a Sbarro, Chaviv Avrahami se sentaba ante su almuerzo dentro de su zapatería en la calle Jaffa, a unos pocos metros. “Escuché una tremenda explosión que me dio vuelta en el aire y me hizo caer a un metro de distancia -dijo–. Supe de inmediato que era un ataque con bomba, y que era catastrófico”. Corrió hacia la calle y se encontró en medio de una escena de carnicería: cuerpos que habían sido lanzados a través de las ventanas yacían desparramados en una calle llena de pedazos de pizza, cajas de cartón, vidrios rotos, y sangre. “Había gente, bebés, arrojados a través de la ventana y cubiertos de sangre. Toda la calle estaba cubierta de cuerpos: los muertos y los agonizantes”, relató.
Naor Shara, un soldado que pasaba por allí en el momento de la explosión, dijo que “lo peor que vi, que pienso que no se me va a olvidar por el resto de mi vida, fue un bebé sentado en su cochecito y que estaba muerto. Después de la explosión, la madre del bebé salió del comercio y empezó a aullar histéricamente”.
Mientras los empleados de las ambulancias empezaban a evacuar cuerpos cubiertos por plástico negro –algunos de ellos lastimosamente pequeños–, muchedumbres furiosas se apiñaban contra las barricadas cantando los slogans de odio que se han vuelto un ritual después de los ataques con bombas. “¡Muerte a los árabes! –gritaban–, ¡Guerra, guerra, queremos guerra”. Varios palestinos, residentes en Jerusalén Oriental (árabe), fueron apaleados por muchedumbres cerca del lugar de la explosión y en las afueras de la ciudad.
El ataque de ayer, eclipsado en 11 meses de levantamiento palestino sólo por la bomba contra una discoteca de Tel Aviv que mató a 22 personas en junio, fue inicialmente reivindicado por Jihad Islámica. Sin embargo, el grupo islamista más fuerte, Hamas, también se atribuyó la responsabilidad horas después. Ariel Sharon, el primer ministro de línea dura, no respondió después del ataque de Tel Aviv, pero la escala de la masacre de ayer y el lugar en que ocurrió, en la esquina más transitada de Jerusalén Occidental (judía) parecen garantizar una respuesta rápida y feroz. “El gobierno tomará la decisión necesaria para proteger a nuestros ciudadanos. Tenemos todo el derecho de actuar para defender a nuestros ciudadanos”, dijo un funcionario israelí.
Hubo reivindicaciones rivales del ataque. Jihad Islámica dijo que el atacante suicida era Hussein Omar Abu Amsha, de 23 años, proveniente de la ciudad de Jenin en Cisjordania, que ha producido varios de los 16 kamikazes de este levantamiento. Horas más tarde, Hamas identificó al atacante como Izz el-Din al-Masri, también de 23 años y del área de Jenin.Hamas distribuyó también la foto standard posataque de un joven de barba sosteniendo un rifle de asalto M-16 y un ejemplar del Corán.
Las fuerzas de seguridad israelíes habían estado temiendo un ataque horrible en represalia por una política de asesinatos que la semana pasada llegó a la dirección de Hamas, cuando misiles guiados israelíes mataron a dos de los principales líderes de la organización en la ciudad cisjordana de Nablus. Ese ataque excitó demandas de venganza entre los palestinos, y parece haber incentivado los esfuerzos para unir a los grupos islamistas como Jihad y Hamas con el movimiento Fatah de Arafat bajo un comando militar conjunto. En los últimos días, la policía desbarató ataques en Jerusalén y otras ciudades israelíes casi a diario, pero el atacante suicida de ayer logró hacer su marca golpeando en la esquina más transitada de Jerusalén a la hora más concurrida del día.
Mientras la policía acordonaba el lugar del ataque, equipos de rescate comenzaban a extraer trozos de carne humana de los restos de la explosión y a apartar del lugar sillas de ruedas abandonadas en el medio de la esquina. Voluntarios judíos ortodoxos se unieron a la busca de partes humanas, no importaba lo pequeñas que fueran, necesarias para los entierros judíos en regla. Delante de los comercios en la calle Jaffa, los temblorosos empleados de Sbarro, algunos de ellos poco más que adolescentes, y todavía en sus delantales rojos, se abrazaban mutuamente y sollozaban. Varios de los empleados de la caja estaban entre los muertos. Una mujer de mediana edad, con la cara y los brazos salpicados de sangre, se apoyaba sobre el frente de un comercio, aullando incontrolablemente. Familiares aterrorizados, algunos llorando, cercaban los hospitales de Jerusalén, a la busca de los heridos y de los muertos. En el hospital Bikur Cholim, a poca distancia del lugar de la explosión, Ben Zion Sedyveschuurder, de 21 años, daba la autorización para operar a sus hermanitas de 10 años de edad, Lea y Chaya. “No sé qué ha pasado con mis padres –decía–. El teléfono celular de mi padre no contesta”.
Desde la Franja de Gaza, un Hamas exultante afirmaba que el ataque suicida de ayer no era más que una retribución. “Creo que ésta fue la represalia del pueblo palestino por los ataques terroristas sionistas -dijo Abdel Aziz Rantissi–. Tienen que entender que la sangre de nuestro pueblo no es barata”. Tampoco hubo expresiones de simpatía con las víctimas por parte de la Autoridad Palestina de Yasser Arafat, que no condenó el ataque de inmediato. “El primer ministro israelí es plenamente responsable de lo ocurrido –dijo Nabil Abu Rudeina–. Los asesinatos, las muertes y el terrorismo que ha practicado y escalado en semanas recientes llevaron a este resultado”. Fue sólo después de que George W. Bush exigiera una condena a la violencia que Arafat hizo lo propio.
Sharon ha culpado repetidas veces a Arafat por no impedir las acciones de Hamas y Jihad Islámica, afirmando que la negativa palestina a controlar a estos grupos no le deja más recurso que asesinar a sus militantes antes de que estos puedan poner sus bombas. Pese a todos los llamados internacionales a la moderación, Sharon se encuentra bajo tremendas presiones de su propia gente para golpear duro contra los palestinos. Muchos de los muertos y heridos de ayer parecen ser judíos ortodoxos, un sector que tradicionalmente respalda una línea dura contra los palestinos. Incluso antes del ataque de ayer, Sharon reafirmaba su negativa a negociar bajo fuego palestino, y los que estaban vacilando dentro de su gobierno de unidad nacional volverán a la firmeza inicial por obra del horroroso ataque. Anoche, la televisión israelí transmitía escenas conmovedoras de familias heridas separadas y llevadas a distintos hospitales, con las madres hablando con sus hijos por vía satélite.
Todo esto va a incidir en la respuesta de Sharon. “El primer ministro tiene que despertarse y hacer algo –decía Chaya Mizrahi, que debió ser tratada por conmoción–. Hay ataques en todas partes. Ya no puedo creer lo que está ocurriendo”.

* De The Guardian de Gran Bretaña, especial para Página/12.

 

Parte de guerra
Un terrorista palestino suicida hizo explotar una bomba muy potente en un restaurante en el centro de Jerusalén, en pleno mediodía. El saldo provisorio es de 18 muertos, entre ellos seis niños, y 90 heridos. Se trata del mayor atentado cometido en la Ciudad Santa en los últimos cinco años y del peor desde el atentado suicida frente a una discoteca en Tel Aviv, el 1 de junio pasado, que provocó 21 muertos.

El minigabinete de seguridad israelí, compuesto por el premier Ariel Sharon, el canciller Shimon Peres y el ministro de Defensa Benjamin Ben Eliezer, aprobó una “respuesta armada” al atentado, con el voto en contra de Peres. La resolución debía ser aprobada aún por el gabinete de seguridad israelí en pleno.

Fuentes del gobierno israelí aseguraron que la respuesta podría parecerse a la operación de envergadura que el Ejército había propuesto luego del atentado de Tel Aviv y que fue desechada por las negociaciones que llevaron a la declaración de un cese del fuego que a la larga nunca existió.

La comunidad internacional condenó el atentado. El presidente norteamericano George Bush exigió al líder palestino Yasser Arafat que “condene enérgicamente” el hecho, mientras su secretario de Estado, Colin Powell, llamó a Arafat y a Sharon para pedir, sobre todo al segundo, “moderación”. Después del silencio inicial Arafat finalmente condenó el atentado.

 

SUHAIL AKEL, PALESTINO
“La culpa es de Sharon”

“Sharon es el culpable de que el proyecto de paz esé deteriorado”, afirmó el embajador de la Autoridad Palestina, Suhail Akel, después del ataque a Israel.
–Ustedes critican los asesinatos selectivos; ¿no critican este asesinato indiscriminado?
–Los asesinatos son todos indiscriminados, yo no escuché nunca que los israelíes repudiaran ningún asesinato contra palestinos. El presidente Arafat ha condenado no sólo éste, sino todos los atentados terroristas. En cambio los israelíes justifican sus acciones terroristas. ¿Cuál es el derecho que le asiste a Israel a entrar a suelo ajeno y bombardear? En la medida que por un lado se condena y por otro se avala, se está jugando con fuego. No nos agrada tener que ver estas lamentables escenas en Jerusalén, tampoco las lamentables escenas que se vivieron en Tulkarem hoy a la mañana. No hay diferencia en el dolor de la gente.
–¿Qué representa el hecho que el atentado se consume cuando Arafat estaba por reunirse con los grupos extremistas de Jihad Islámica y Hamas para formar un gobierno de unidad?, ¿significaría un aval al terrorismo?
–Acá no se trata de un gobierno de unidad, nosotros decimos que es legítimo que todos los palestinos defiendan el territorio palestino. No estamos de acuerdo con los objetivos militares fuera de la Autoridad Palestina. Lo de gobierno de unidad es una circular de prensa que no pertenece al gobierno palestino. Nosotros estamos en una democracia, y con todos los grupos que luchan contra la masacre del pueblo palestino.
–¿Esperan represalias por este atentado?
–Ya tomaron represalias, con bombardeos de helicópteros Apaches a Turkarem, Nablus, Ramalá, Gaza...
–Pero no se trató de un atentado kamikaze en pleno centro de una ciudad.
–El derramamiento de sangre, así sea de una sola persona, es demasiado. Aparte no se está esperando una represalia, porque desde el 13 de junio que día a día somete al pueblo palestino a través de ataques con aviones, demoliciones de viviendas, objetivos selectivos. El objetivo selectivo evidentemente es una limpieza étnica palestina.
–¿Arafat perdió el control de los movimientos extremistas?
–No aceptamos grupos terroristas. Además, si están dentro de Israel, ¿por qué no los controla Israel?
–Reformulo la pregunta, ¿hay manera de controlar estos atentados?
–El terrorismo se controla desde ambas partes, cuando se deja de lado la violencia. ¿Acaso el terrorismo de Israel no existe?, ¿Israel puede controlar los 180 mil colonos armados que viven de forma ilegal en territorio palestino? Israel no controla el terrorismo de estado, todo lo contrario, los alienta. Nosotros, en cambio, pedimos: “Señores, basta de violencia”.
–¿Cómo parar la violencia haciendo uso de ella?
–La violencia viene siendo de los israelíes, porque ellos ocupan nuestros territorios. Si hay una ocupación militar eso es violencia. Ellos no aceptan que Jerusalén Oriental está ocupada, porque no acatan las leyes internacionales, violan el pacto de Ginebra, a eso le llamo ejercer violencia. Si dejaran que el territorio palestino fuera controlado por los palestinos, a partir de esa instancia nosotros vamos a dialogar.

Entrevista: Mercedes López San Miguel.

 

BENJAMIN ORON, ISRAELI
”La tregua nunca nació”

“Este atentado resalta aún más que es imprescindible ejercitar nuestra política de acción selectiva”, declaró a Página/12 el embajador de Israel, Benjamin Orón, a propósito del ataque en pleno centro de Jerusalén ayer.
–¿Qué se va a hacer en represalia?
–Nosotros no pensamos en términos de represalia, sino que la lucha contra el terrorismo es constante. El objetivo es evitar actos atroces como este, no estamos pensando en represalias.
–¿Está muerto el cese de fuego?
–Es que prácticamente no nació. Desde que fue acordado, algunos días se registró cierta baja de tensión por la presencia de enviados extranjeros, luego de la gran presión que hubo sobre la Autoridad Palestina por el ataque en Tel Aviv a la discoteca, pero nunca hubo un real cese al fuego.
–¿Las recomendaciones del informe Mitchell quedan obsoletas con el ataque de ayer?
–Las mismas presuponen, por lo menos como primer paso, que haya unos días de calma y eso hasta ahora no lo hubo. Nada quedaría obsoleto porque todavía no se implementó. Desde que el enviado de la CIA, George Tenet, estuvo en la región, no tuvimos un sólo día de tranquilidad, no hubo una semana sin atentados. El proceso no ha comenzado.
–Hubo condenas de la comunidad internacional, ¿esto significa una ventaja diplomática para Israel?
–Es un precio muy alto para una ventaja diplomática, nosotros tenemos que bregar por la seguridad de las personas en primer término -aunque las ventajas diplomáticas sean importantes-.
–¿Cómo quedan las condenas del Departamento de Estado sobre los asesinatos selectivos, después de este atentado?
–El Departamento de Estado ha hecho declaraciones puntuales, no creo que haya ningún cambio en la política norteamericana en Medio Oriente y yo creo que este atentado resalta aún más que es imprescindible tener que evitar que se perpetúen. Y para evitar que se perpetúen está nuestra política de acción selectiva. No estamos buscando a los civiles, sino a las personas responsables de estos atentados. Las políticas de acción selectiva son las que este atentado resalta más; si la Autoridad Palestina tratara de detener los ataques –como se comprometieron en los acuerdos de Oslo– se evitarían de otra manera.
–¿Por ejemplo?
–Si no hay alguien que pueda bloquear el punto de salida de los suicidas, entonces no veo más que encontrar esta gente que programa los ataques.
–¿Este atentado favorece la tesis del ministro anterior Ehud Barak a favor de la separación unilateral de Israel de los territorios palestinos?
–La practicidad de esa idea no es muy clara: no estamos en una situación en que haya dos territorios claramente delineados donde uno pudiera decir “hasta esta línea delimitamos”; es un territorio muy pequeño, son regiones que se cortan en medio de las calles, así que no hay claridad demográfica. El problema no es solamente la idea de separación, también su practicidad.
–¿Qué sigue ahora?
–Sigue, si se detiene esta espiral de violencia, si se detiene al terrorismo, con la implementación del informe Mitchell y la reanudación de las negociaciones. Pero falta lo más difícil.

Entrevista: M. L. S. M.

 

Una represalia israelí por ahora simbólica

El gobierno israelí anunció que responderá �en proporción� al atentado. Hasta anoche, bombardeó objetivos en Ramalá y tomó la sede de la Autoridad Palestina en Jerusalén Oriental.

En el lugar del atentado, la pizzería Sbarro, en Jerusalén, instalaron velas para llorar a los muertos.

Los llamados a la “moderación” del secretario de Estado norteamericano Colin Powell no funcionaron. La “contención” que exhibió este mismo gobierno israelí hace poco más de dos meses, cuando un atentado en Tel Aviv había matado a 22 personas, no volvió a mostrarse. El minigabinete de seguridad israelí aprobó la respuesta armada, a pesar de la oposición del canciller Shimon Peres. Y la respuesta ya comenzó. Primero, cazas F-16 bombardearon un cuartel policial y las sedes de la radio y televisión palestina en Ramalá (Cisjordania), donde no hubo heridos porque la Autoridad Palestina (ANP) ya había ordenado preventivamente la evacuación de las sedes oficiales palestinas. Y después, la policía israelí tomó y cerró la Casa de Oriente, que es la oficina de la ANP en Jerusalén, y la sede de la ANP en Abú Dis, en las afueras de esa ciudad.
No parecía que esto fuera a ser todo, ya que estas represalias no están a la altura de lo que prometieron funcionarios israelíes, quienes habían jurado “una respuesta proporcional al atentado”. Es probable que esta respuesta esté demorada por las discusiones en el interior del gabinete de seguridad israelí, ya que el canciller Shimon Peres se opone a una represalia masiva. O quizás se trate de una cuestión de tiempo, en el que se está preparando la respuesta. Algunos funcionarios israelíes han insinuado que podría ponerse en marcha la operación de envergadura en territorios palestinos que el Ejército israelí propuso al gobierno luego del atentado en Tel Aviv, y que podría incluir la destrucción de la Autoridad Palestina o la reocupación de territorios autónomos palestinos.
Hasta la medianoche de ayer, la represalia tenía un cariz simbólico. Por un lado, el hecho de iniciar bombardeos con aviones caza F-16 norteamericanos sería una manera de traer a Estados Unidos al conflicto, porque se trata de un arma de guerra con permisos especiales para operar, siendo que el tipo de objetivos elegidos (un cuartel, o un edificio de radio y televisión) pueden ser atacados con igual eficacia por helicópteros Apache, cuyo perfil militar es más bajo. Por el otro, el hecho de haber tomado la Casa de Oriente pareciera ser un mensaje israelí a todos los palestinos. La Casa de Oriente es la sede de la Organización para la Liberación de Palestina, que comandó Arafat durante todos los años en los que luchó por la destrucción del Estado de Israel, y es uno de los símbolos no sólo de la Autoridad Palestina, sino también de la presencia palestina en Jerusalén Oriental, invadida por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días y reclamada por los palestinos como la capital de su futuro Estado. Según el responsable de la Casa de Oriente, Hatem Abbel Kadar, en la operación dos guardias fueron detenidos y golpeados.

 

Alerta en Argentina

Por R. K.
La Brigada Antiterrorista de la Policía Federal puso ayer en marcha un alerta máximo, a raíz de la tensa situación originada en el conflicto de Medio Oriente. Esto significa que aumentaron las guardias y patrullajes en todos los objetivos judíos, islámicos, norteamericanos y británicos. Una alta fuente del Gobierno le confirmó a Página/12 que todas las fuerzas fueron puestas en alerta y que una medida de la misma naturaleza se adoptó en las zonas de frontera para estrechar la vigilancia respecto de la gente que entra al país. Como se sabe, las fuerzas de seguridad argentinas tienen detectadas desde hace tiempo .-según afirman– dos focos de respaldo a las posturas islámicas más duras: una en Ciudad del Este, Paraguay, en la zona de la Triple Frontera, y otra en el Chuy, en la frontera entre Uruguay y Brasil. Anoche, los funcionarios argentinos reiteraron que no tienen ningún dato concreto de un posible atentado, pero trascendió que el alerta también fue adoptada en Estados Unidos y otros países.

 

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