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LA PLAZA DE MAYO ESPERA COLMARSE HOY CON LAS DOS CGT
Cavallo, el blanco de las críticas

La CGT oficialista y la disidente se movilizarán
hoy contra el ajuste. Esperan reunir a 50 mil personas
para repudiar el modelo.

Hugo Moyano (CGT rebelde), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Rodolfo Daer (CGT oficial).

Por Diego Schurman

Habrá dos formas de estar hoy en la Plaza de Mayo. Una es ir. La otra es ser Domingo Cavallo. El ex ministro aparecerá en todos los discursos como la representación del mal. Como la síntesis de una política que pone a opositores y “oficialistas” –como Raúl Alfonsín, Rodolfo Terragno, Angel Rozas, etc.– en la vereda contraria al Gobierno. Esa bronca tratarán de explotar y capitalizar la CGT oficial y la rebelde, en su retorno a la protesta callejera conjunta luego de un larguísimo tiempo de perfidias.
A Cavallo se lo presentará como sinónimo de desocupación, pobreza, endeudamiento y hambre. Probablemente, a la hora de los discursos –cerca de las 16– Rodolfo Daer y Hugo Moyano reclamen su paso al costado. Pero –ya lo han remarcado– siempre y cuando eso signifique un cambio de “perro” y no sólo de “collar”.
La protesta contra el modelo económico pretenderá incorporar cada una de las quejas públicas y privadas que pesan sobre la gestión de Fernando de la Rúa. Representantes de las dos CGT hicieron un raid en las últimas semanas para juntar argumentos. Con la Unión Industrial y Alfonsín hicieron buenas migas y coincidieron sobre la necesidad de encontrar una alternativa a la paridad cambiaria. Y hasta susurraron ideas sobre cómo reprogramar el pago de la deuda externa, un tema que seguramente el ex presidente aborde el viernes en el plenario del Comité Nacional de la UCR.
La influencia de Alfonsín se hizo notar en los renovados discursos de varios dirigentes de la CGT, que hablaron pestes de Fernando de Santibañes, Antonio de la Rúa y lo que quedó del “Grupo Sushi”. Claro que se cuidaron de citar a Enrique “Coti” Nosiglia, siempre dispuesto a acercar consejos tanto al sindicalismo como a Antonito, a su vecino de Pilar Santibañes y a algunos fans del pescado crudo.
Los jefes gremiales no necesitaron letra de Alfonsín para demonizar a Patricia Bullrich. La guerra ya está declarada y la ministra de Trabajo no escatimó recursos. Como botón de muestra figura el reciente pedido de la declaración jurada de los sindicalistas.
Con la “unidad en acción” acordada por las dos CGT –la última vez que compartieron una plaza fue en 1996, en aquel “paro y medio”– se garantizará la solidaridad de distintos sectores. Dentro del PJ, Daer suma el aval del menemismo y también de José Manuel de la Sota (a quien la CGT rebelde paradójicamente cuestionó duramente ayer en una marcha en Córdoba por la privatización de la empresa provincial de energía EPEC).
Moyano, ahora distanciado de Carlos Ruckauf, encontrará el seguro respaldo del Polo Social, el partido al que aportó varios nombres para su boleta. Es más, no se descartaba ayer la presencia del cura Luis Farinello en el palco junto a representantes de la Iglesia –como Guillermo García Caliendo– y del grupo productivo.
Hasta el amplio arco de gobernadores de PJ podría manifestar sin prurito su “entendimiento” con la protesta en una semana en la que Cavallo no descartó retacearles fondos de la coparticipación.
Las dos CGT buscarán de esta manera recobrar un protagonismo que habían perdido a manos de la CTA, la central antimodelo de Víctor De Gennaro que acaparó la movida piquetera de los últimos meses.
La violencia fue un capítulo aparte. El Gobierno comenzó a azuzar con esa posibilidad. Y Daer y Moyano salieron rápidamente a responder que cualquier desmán será responsabilidad del Gobierno. La ubicación del palco quedó enredada en esa discusión, y los jefes sindicales tuvieron que desembarcar en la Casa Rosada para convencer al ministro del Interior, Ramón Mestre, y al jefe de la Casa Militar, Julio Hang.
Cuando el Gobierno instaló el tema –De la Rúa pidió que “no haya ni violencia física ni verbal”– algunos sindicalistas repitieron la palabra Modart, por aquel acto del ‘89 donde los servicios de inteligencia destrozaron las vidrieras de la casa de ropa. Otros no se fueron tan lejos: recordaron la feroz y sugestiva represión contra los trabajadoresde la UTA en la última semana. De todos modos, la preocupación no parece haber amilanado a los dirigentes de las dos CGT, que prometen poblar con 50 mil almas la Plaza de Mayo.

 


 

LOS GREMIOS BONAERENSES ACATARON LA CONCILIACION
Todos a ponerse el delantal

Los docentes bonaerenses concluyeron su prolongada protesta, que habían iniciado hace cuatro semanas “por tiempo indeterminado”. Ayer las aulas provinciales comenzaron a poblarse porque los maestros nucleados en la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB) ya habían suspendido la huelga, pero anoche se sumaron los del Suteba y los técnicos de AMET. El gobernador Carlos Ruckauf se comprometió a mantener todas las partidas para educación, a no descontar los días de paro y a respetar el Estatuto Docente. Docentes y funcionarios se sentarán a partir de hoy a negociar un acuerdo con el director de Educación, José Octavio Bordón, en el marco de la conciliación obligatoria. Pero nadie aventura qué pasará si no hay coincidencia.
Poco antes de las 19.30 el titular de Suteba, Hugo Yasky, comunicó la decisión tras encabezar un plenario sindical, donde la conducción fue hostigada durante varias horas por un grupo de militantes docentes “autoconvocados” que se oponen a que la entidad negocie con Bordón. La votación, que se realizó en las escuelas para darles mandato a los delegados, arrojó un resultado de 28.717 votos a favor de levantar la medida de fuerza contra 17.925 a favor de continuar. Sin embargo, muchos docentes que se acercaron a la sede gremial para presenciar el plenario denunciaron que no los dejaron ingresar y, cuando se enteraron de los guarismos, acusaron a Yasky de haber “dibujado” los resultados. El gremialista consideró que “en un sindicato democrático se impuso la voluntad de la mayoría” y que “no esperaba margen más amplio, porque este es un conflicto muy difícil, con final abierto”. Los gremios docentes firmarán hoy a las 10 el acuerdo con Bordón, y con su par de Trabajo, Aníbal Fernández.
La comisión docente y gubernamental discutirá a partir de hoy la aplicación del recorte del 20 por ciento en sueldos superiores a 1200 pesos que exceptúe a los docentes con 22 años de servicios cumplidos, aunque dejará de lado el punto que compromete a los maestros a no realizar huelgas. El compromiso del gobierno provincial, expresado ayer en radios porteñas por el titular de la cartera educativa, consiste en “adecuar la ley de Emergencia Económica a la actividad docente para lograr un sistema más equitativo en lo que respecta a los recortes salariales”. Bordón explicó que la ley “se dio en la provincia para todos los empleados públicos frente a la emergencia y tiene un sentido correcto, pero en el caso específico de educación no se adapta de la mejor manera”. A modo de ejemplo indicó que “no necesariamente el docente que gana 300 pesos es el que tiene más dificultad y a lo mejor aquella persona que gana 1500 trabaja mañana, tarde y noche y es el sostén de la familia”. Y concluyó que coincidió con los representantes docentes en la claridad del acuerdo.
“El compromiso del gobierno, en el marco de la emergencia económica, es el de poner los máximos esfuerzos y priorizar la educación, y el de los docentes es cumplir los objetivos pedagógicos de 2001 y estar trabajando en clases todo el año”, señaló.
Sin embargo, Ruckauf insistió en calificar la huelga como “un acto injusto”, y sostuvo que los maestros “no me han podido explicar una sola razón (de la medida de fuerza) que tenga que ver nosotros”. Según el mandatario, “este conflicto fenomenal deja a los chicos sin clases y pone a los maestros en una actitud que yo sé que no es la que quieren. Si los hemos tratado bien, si hemos respetado sus derechos, si les hemos pagado en término, no entiendo este conflicto”.
En rigor, los motivos de la protesta son claros: el congelamiento del plus por antigüedad que llega a un 120 por ciento del sueldo con más de 25 años de servicio, el rechazo al pago en patacones a partir de los 740 pesos, el recorte a los sueldos de 1200 sumando los distintos cargos y el desabastecimiento de los comedores escolares.

 

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