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CLASE PUBLICA DE CIENCIAS SOCIALES FRENTE A REPSOL-YPF
Profesores y alumnos en el pavimento


El profesor Rubén Dri.
En defensa de otro país.

Tras advertir con un “no somos profesionales del pavimento, pero el pavimento nos reclama”, los profesores de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA Rubén Dri, Marcelo Urresti, Emilio Cafassi y Horacio González se refirieron a las consecuencias políticas, económicas y sociales que generó la privatización de YPF, realizada en la década menemista. De la clase pública, que se llevó a cabo frente al imponente edificio de Repsol-YPF en el microcentro porteño, participaron alrededor de trescientos estudiantes universitarios que se manifestaron contra las políticas de ajuste. 
“El petróleo es como una muñeca rusa que, indagada y desmontada, permite descubrir todos los grandes problemas históricos”, explicó González, titular de Teoría Estética y Teoría Política de esa facultad. “Alrededor del petróleo se han debatido todas las cuestiones en torno a la empresa pública, la distribución de los bienes, las organizaciones partidarias, así como también la vinculación del país con los procesos internacionales, con el imperialismo, y con la globalización”, resumió González. 
Para la ocasión, los profesores desempolvaron algunos de los textos que, escritores y dirigentes políticos, como Raúl Scalabrini Ortiz y John William Cook, trataron el tema del petróleo en distintas circunstancias históricas. “Estas obras nos constituyen y lo hacen más que el Leviatán de Hobbes y que El príncipe de Maquiavelo, porque allí se analiza cómo se manejan los príncipes del gran poder económico concentrado.”
En cuanto a la imagen pública de la empresa, González sostuvo que Repsol-YPF realiza “un enorme trastrocamiento simbólico e ideológico, a nivel de los signos y del discurso público”, cuando en sus publicidades apelan a símbolos argentinos, como la imagen de Juan Manuel Fangio o la Selección Nacional. De esta manera, el sociólogo considera que lo que hacen es “reescribir la historia política del trabajo argentino”, en tanto se desentiende de la importante función social que YPF desarrolló.
“Debemos decir que esta empresa es parte inescindible de la reproducción de un vasto movimiento de injusticia sobre el conjunto del pueblo argentino, especialmente sobre la clase trabajadora y los que no tienen nada”, concluyó González. 
A su turno, el profesor Rubén Dri relató que hasta el golpe de 1930 hubo consenso político en que el Estado debía manejar la cuestión del petróleo, “en tanto se trata de un recurso natural no renovable, asociado a la soberanía nacional”. Dri agregó que Repsol “tiene como norma explotar al máximo y poco les importa que sea un bien no renovable, porque cuando no tengan más ganancias se van a retirar”. 
El profesor de Teoría Política y Social aseguró que la Argentina tiene reservas de petróleo por 9 años más. “Políticamente, YPF se había transformado en un verdadero símbolo de la Argentina” y las consecuencias sociales de su privatización “saltan a la luz porque las políticas sociales y nacionales cedieron ante las políticas del mercado, con lo que produjo desocupación masiva, pueblos fantasmas, y protestas generalizadas.
Dri también se refirió a “los técnicos” como el ministro de Economía, Domingo Cavallo, que con argumentos de eficiencia privada e ineficiencia estatal “hacen desastres si las cuentas no cierran”: “Lo erróneo en todo caso, es la política económica”, sostuvo Dri. Por su lado, el profesor Marcelo Urresti realizó una detallada descripción de las condiciones de vida de los trabajadores petrolíferos antes y después de la privatización.
En tanto, el director de la carrera de Sociología, Emilio Cafassi, se refirió a las dificultades que atraviesa la universidad pública: “Nosotros estamos en el pavimento para evitar que nos pavimenten el pensamiento”. Sostuvo que “la universidad no es ajena a la dramaticidad del momento que se está viviendo, ya que está amenazada internamente con la lógica de la corrupción sobre la cual se montan los aparatos políticos dominantes”. “Acá lo que se pone en juego es la funcionalidad del conocimiento”, concluyó. 

Informe: Giselle Cohen.

 

 

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