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Los pasaportes aparecen en cuotas y la furia crece

La Policía anunció que hoy entregarán 11 mil pasaportes demorados y el resto estará “entre esta semana y la próxima”. Pero día a día crece la bronca en el centro de documentación.

“¡Documentos por favor!” Esta vez, el tono imperativo –reemplazando el “por favor” por expresiones más duras– no partió de la autoridad policial, en un clásico operativo callejero, sino que fue el reclamo, a coro, de centenares de personas que representaron a las 73 mil que están esperando que la Policía Federal se ponga al día con la entrega de pasaportes. El mal humor hizo cola en el Centro de Documentación, en Azopardo al 600, lo que obligó a sus responsables a dar “una buena noticia”, según sus propias expresiones. El anuncio consiste en que, a más tardar hoy, se entregarán 11 mil de los documentos con trámite demorado, mientras que otros 55 mil “ya están en la etapa de impresión”, lo que posibilitaría su entrega “entre esta semana y la próxima”. De esa forma, según los cálculos del comisario Francisco D’Angelo, jefe de la División de Antecedentes, quedaría solucionado “el 90 por ciento del problema”. El 10 por ciento restante está por verse.
D’Angelo, quien adelantó que entre ayer y hoy se podrían entregar también unas 10 mil cédulas de identidad demoradas, aclaró que la situación comenzó a encaminarse porque la empresa proveedora del papel especial que se utiliza para esos documentos, Ciccone Calcográfica, les envió una parte de la materia prima que necesitaban. Ciccone se hizo famosa en el verano de 1992, cuando de la mano de Armando Gostanian, ex titular de la Casa de la Moneda, imprimió los “Menemtruchos” que hicieron su aparición pública en Punta del Este. La empresa retacea el material porque reclama al Estado el pago de una deuda estimada en alrededor de los 14 millones de pesos.
D’Angelo dijo que se recibieron “algunos de los insumos” y con ese material disponible “durante el fin de semana se confeccionaron 11 mil pasaportes y 10 mil cédulas de identidad”. De mantenerse en estos días la provisión de insumos, “el personal seguirá trabajando día y noche, en turnos corridos, como ocurrió este fin de semana, para dar una respuesta rápida a las demandas”. Lo que nadie puede asegurar es que Ciccone vaya a normalizar las entregas de la materia prima. Anoche, una empleada de la firma dijo que los directivos, encabezados por Roberto Molina, “no tenían previsto dar ninguna información a la prensa”.
Como viene ocurriendo desde mediados de agosto, las oficinas de Azopardo 620 se llenaron de personas que venían en tren de reclamo, con distintos grados de urgencia para salir del país. “Tengo un viaje pago a Miami, ya tengo la fecha y me espera un crucero que ya está reservado. No puedo seguir esperando”, dijo una joven cuyo plazo vence el domingo. “Te juro que estoy descompuesta por la angustia de esta espera”, se sinceró ante los periodistas que la entrevistaron. “¿Qué problema tenés?”, le preguntaron a otro joven y respondió muy enojado: “No es mío el problema. El problema es de los que no nos dan ninguna respuesta”.
El subcomisario Daniel Calabrese, funcionario del Centro de Documentación, salió a dar las “buenas noticias”, pero sus palabras –que coincidieron con lo dicho por D’Angelo a este diario– no alcanzaron para calmar los ánimos. “Si aparece el papel, en dos semanas vamos a estar casi al día”, insistió Calabrese. Los que escuchaban sus declaraciones ante las cámaras de la TV estuvieron a punto de estallar. “Hace dos meses que pagamos los 75 pesos para renovar el pasaporte y todavía estamos esperando sin que nadie nos brinde una respuesta”, bramó una mujer que, como otros, anunció que se presentarán ante la Justicia “porque el Gobierno tiene la obligación de extendernos el pasaporte en el tiempo pactado”.
El Centro de Documentación, en su actual emplazamiento, comenzó a funcionar en septiembre de 1996. En ese momento, la promesa fue que el trámite para renovar o sacar los documentos iba a durar “20 minutos” y que la entrega se produciría “una semana después”. En el colmo del lujo, hasta se los iban a mandar al domicilio. Ayer, una joven argentina radicada en España, ya con acento castizo, expuso así su drama: “El viernes tenía que volver a mi trabajo en Madrid. A mi jefe le tuve que enviar los recortes de los diarios. ¿Quién me puede creer algo tan estúpido como decir que no hay papel para hacer los pasaportes?”.

 

 

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