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Los senadores peronistas lograron
la absolución del juez Oyarbide

El juicio político terminó con una sesión secreta que radicales y provinciales trataron de evitar. El PJ consiguió que el magistrado zafara.


Norberto Oyarbide podrá volver a su despacho tras 3 años.
Fue previsor: lo había mandado a limpiar antes de la sesión.

 

Por Felipe Yapur

El juez Norberto Oyarbide fue absuelto anoche por el Senado en forma definitiva. El magistrado podrá regresar a sus funciones gracias a que el justicialismo votó mayoritariamente a favor suyo, salvando de esta manera a uno de los jueces vinculados íntimamente con la administración menemista. La acusación no consiguió los dos tercios de los votos que se necesitaba para destituirlo por mal desempeño de su función y por los supuestos delitos de amenazas, enriquecimiento ilícito y cohecho.
Durante la sesión secreta que precedió a la votación, los 42 senadores presentes –sobre un total de 69– decidieron resumir los seis cargos que pesaban en contra del juez en uno solo, donde se lo acusaba por “mal desempeño por actitudes y omisiones incompatibles con el decoro y la insospechabilidad de conducta exigibles a todo magistrado judicial”. 
Algo más de un par de horas insumió a los senadores la decisión de unificar la acusación. Mucho menos del tiempo que les tomó la determinación de realizar la sesión, ya que durante toda la tarde hubo dudas sobre la conveniencia de convocarla. Entre los radicales el argumento que se blandía era que los atentados en los Estados Unidos habían conmocionado el ambiente político. Los justicialistas, en cambio, pugnaban por sesionar. Estos triunfaron, realizaron primero una sesión especial para repudiar los atentados e inmediatamente comenzó la etapa final del juicio político. Cuando finalizó la sesión secreta, el secretario administrativo fue nombrando uno a los miembros de la Cámara alta para que emitieran su voto. El resultado fue un empate en 21 votos. 
El radicalismo votó contra el juez junto a los pocos representantes de partidos provinciales que se encontraban presentes. Este fue el caso de la neuquina Silvia Sapag, el catamarqueño Pedro Villarroel y del sanjuanino Juan Carlos Loza. Pero el oficialiasmo no contó con todos sus integrantes, pegaron el faltazo Leopoldo Moreau, Javier Meneghini y Humberto Salum, entre otros.
En la oposición el panorama fue similar. Durante la mañana mantuvieron un largo debate sobre cuál sería la conducta del bloque en este caso. Las posiciones estaban divididas. La mayoría menemista operó fuerte a favor del magistrado. Lograron convencer a los que dudaban, como el propio jefe de la bancada, José Luis Gioja. Pero al recinto no llegaron todos los que estuvieron durante ese encuentro. No participaron de la sesión, entre otros, Emilio Cantarero, Antonio Cafiero, Remo Constanzo y Jorge Yoma. Los que acompañaron el fallo condenatorio fueron sólo tres: José Carbonell, Osvaldo Sala y Beatriz Raijer. 
Como no podía ser de otra manera en la Cámara alta, la votación deparó un hecho curioso. Tras el recuento de votos, el presidente del cuerpo, el radical Mario Losada, anunció que el resultado era de 21 votos por la condena y 20 por la absolución. Fue en ese momento que Carlos Corach ingresó al recinto exigiendo votar. Lo hizo, y su voto provocó el empate final que de hecho no generó cambio en el resultado final.
Los comentarios que se escuchaban en los pasillos del Senado, ya anunciaban desde temprano la absolución del juez que integraba la famosa “servilleta de Corach” y había pedido licencia con goce de sueldo en 1998. Ahora, ya podrá retornar a su despacho –que ayer ordenó limpiar– de los tribunales de Comodoro Py.
Varios de los justicialistas que apoyaban la absolución sostenían que los cargos que pesaban contra el juez “no fueron suficientemente probados”. Esto les permitió argumentar -.como fue el caso del mendocino Carlos De la Rosa– que “su condición de homosexual no es causal de sanción”. Pero también están aquellos legisladores que sostienen al juez fruto de una necesidad política y que no es otra que la de mantener la presencia de magistrados nombrados durante la administración menemista. Enesta tesis abrevan los senadores Augusto Alasino, Angel Pardo y el resto de los menemistas como Eduardo Menem, Eduardo Bauzá y Corach.

La historia de Su Señoría

Norberto Oyarbide dejó su despacho de Comodoro Py 2002 en mayo de 1998, después de que trascendió que había sido denunciado ante la Justicia por amenazar de muerte al recepcionista de un restaurante y por ordenar un supuesto atentado contra Luciano Garbellano, que trabajaba en el prostíbulo masculino Spartacus, donde presuntamente había sido filmado el magistrado. Luego, el juez fue imputado también por enriquecimiento ilícito y cohecho agravado. Pidió licencia, con goce de sueldo. Tres jueces pidieron su destitución para poder indagarlo. En abril del 99, la Cámara de Diputados acusó a Oyarbide ante el Senado por mal desempeño y posible comisión de delito. Y en marzo del 2000, la Cámara alta suspendió al juez. El escándalo de los presuntos sobornos pagados a cambio de la aprobación de la ley de reforma laboral demoró el trámite en el que el juez, uno de los magistrados nombrados por el menemismo, fue finalmente absuelto y volverá a su cargo.

 

 

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