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DINAR LINEAS AEREAS

TRAS LA NEGATIVA DOCENTE,
INTENTARAN HACER EL CENSO CON LAS FUERZAS DE SEGURIDAD
En vez de guardapolvos, el Gobierno quiere uniformes

Un congreso de CTERA votó contra la participación docente
en el censo nacional y el INDEC afirmó que debía suspenderse. Pero en la noche, el Presidente aseguró que se consideraba hacerlo “de todos modos” y su vocero detalló que convocarían a “militares, estudiantes y fuerzas de seguridad”.

Por Mariana Carbajal y Alejandra Dandan

A una semana y media de su realización, el censo nacional pareció derrumbarse ayer como un castillo de naipes cuando un congreso extraordinario de la Federación de Trabajadores de la Educación (CTERA) votó que los maestros no participen en la encuesta poblacional en protesta por la falta de pago del incentivo salarial docente. Aunque en una primera reacción varios funcionarios del INDEC aseguraron que el censo se suspendía, ya que no era posible su realización sin los docentes, el presidente Fernando de la Rúa le dio en la noche un inesperado giro al problema al afirmar que se consideraba la posibilidad de “realizarlo de todos modos”. Más firme aún, el vocero presidencial Juan Pablo Baylac detalló a este diario que “el censo se va a hacer igual” en la fecha prevista y que convocarán para ello “a militares, fuerzas de seguridad y estudiantes”. “En Argentina –concluyó– existe gente de bien que está dispuesta a hacerlo.”
Minutos después de conocido el resultado de la votación del gremio docente, el director del censo, Alejandro Giusti, aseguró a Página/12 que el censo quedaba suspendido. “Sin los docentes no podemos hacerlo”, confirmó Giusti, y adelantó que el INDEC estudiaría la posibilidad de efectuar el relevamiento nacional el año próximo con encuestadores voluntarios, pero montar el operativo demandará “no menos de siete meses”. El funcionario estimó que la postergación costaría alrededor de 15 millones de pesos. Para la encuesta, prevista para el 17 y 18, estaban convocados 450.000 maestros.
Otros funcionarios dieron un panorama similar. Noemí Muchnik, directora de Difusión del INDEC, dijo que las autoridades del organismo mantuvieron contactos permanentes con “todas las áreas del Gobierno”, pero “no apareció ninguna solución”. Hasta el titular del organismo, Héctor Montero, consideró el censo no podría llevarse a cabo. Agregó que el gremio docente recibirá una “sanción social” por su determinación y aseguró que la suspensión traerá “desprestigio internacional” para la Argentina.
La sorpresa, sin embargo, corrió por cuenta del Presidente. “Consideraremos en las próximas horas realizarlo de todos modos” dijo De la Rúa al salir de Casa de Gobierno. Agregó que “es inexacto” que el censo esté suspendido y lamentó que el gremio docente “se haya negado a colaborar”.
Es difícil imaginar cómo el Gobierno podrá rearmar un cuerpo de censistas tan importante en tan escaso tiempo. Las precisiones, anoche, las dio el vocero Juan Pablo Baylac. “El censo se va a hacer igual –le dijo a Página/12–, en la fecha fijada. Vamos a encontrar gente capacitada para hacerlo.”
–El INDEC sostuvo que necesitaría siete meses para organizar un nuevo operativo con voluntarios –recordó este diario.
–En dos semanas nosotros vamos a hacerlo. No es tan difícil encontrar gente capacitada para llenar los formularios.
–¿Quiénes serían?
–Vamos a convocar a militares, estudiantes, fuerzas de seguridad. En Argentina existe gente de bien que está dispuesta a hacerlo.
La negativa de los docentes había sido firme. La decisión de retirarse del censo por la demora del Ministerio de Economía en girar a las provincias los fondos para pagar el incentivo docente fue apoyada por los delegados de 20 de las 25 jurisdicciones. No hubo votos en contra, pero sí abstenciones de los 5 representantes de San Juan. Los sindicalistas festejaron el resultado en la sede de la CTERA poco después de las 18, como uno de los mejores goles, pero “no contra el Indec –repetían– sino contra las políticas del gobierno nacional”.
El cronograma de pago del incentivo docente fue acordado el 27 de febrero por el entonces ministro de Educación, Hugo Juri, y el jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, con los tres gremios nacionales, Ctera, UDA ySadop. El compromiso fue girar a las provincias 110 millones de pesos en marzo y diciembre (representan 120 pesos por cargo por mes) y 55 millones el resto de los meses (equivalente a 60 pesos por cargo). Pero hasta la fecha el Gobierno sólo pagó marzo, abril, junio, julio y agosto. Quedaron pendientes mayo, setiembre y octubre y es muy probable que también se agreguen a la deuda, noviembre y diciembre. En el Ministerio de Educación descargan sobre Cavallo y la política del déficit cero la falta de fondos. “La orden de pago de setiembre la libramos, pero Economía por problemas fiscales no giró la plata”, señaló a Página/12 un asesor de Andrés Delich. En Economía prefirieron tirar la pelota afuera. Interrogado por este diario, el secretario de Legal y Técnica, Alfredo Castañon, se negó anoche a responder sobre el incentivo docente. “Economía garantiza que la plata para pagar el censo está. Pero no se pueden incorporar otras cosas”, se limitó a contestar cuando se le planteó el reclamo de CTERA. “Ellos no pueden condicionar una cosa a la otra. Es una absoluta irresponsabilidad que el gremio y Marta Maffei hayan decidido que sus afiliados no participen del censo. No están perjudicando al gobierno, están perjudicando al país. Ya se gastaron 50 millones para hacer el censo”, se quejó el funcionario.
El costo total del censo asciende a 87 millones de dólares. Según Giusti, director de Estadísticas Social y de Población del Indec, a cargo del operativo, la postergación significaría la pérdida de no menos de 15 millones: 3 millones en concepto de la publicidad que se hizo en los últimos días para informar a la población y 12 millones del conteo de viviendas que tendrá que volver a realizarse, la impresión de los manuales para capacitar a los censistas que quedaron en manos de los maestros y de los facsímiles de prueba que se usaron, y por el transporte de los cuestionarios censales que ya salieron en camiones hacia las provincias.
En el censo iban a trabajar 450.000 docentes de todo el país y 50.000 supervisores. Al día de ayer la mitad ya se habían capacitado y el resto lo harían entre hoy y el miércoles. Los maestros rurales cobrarían 50 pesos por una jornada y media de trabajo y los urbanos 44; en total se estimaba el costo de los censistas en 23 millones de pesos. Originalmente les habían prometido 60 y 55 pesos, respectivamente, pero el salario sufrió también el recorte del 13 por ciento aplicado a la administración pública.

 

Claves

La Ctera resolvió retirar su apoyo al censo en protesta por la falta de pago del incentivo salarial docente.
El Indec sugirió que la consulta debería suspenderse.
Sin embargo, el presidente Fernando de la Rúa dijo anoche que se estudia la forma de realizarlo “de todos modos”, en las fechas previstas.
Funcionarios del Indec consideraron que preparar a los voluntarios demandaría no menos de siete meses.
El vocero presidencial aseguró que se convocará a militares, miembros de las fuerzas de seguridad, estudiantes y docentes que no acaten la medida del gremio.
La postergación del censo costaría un mínimo de 15 millones de dólares.
El Gobierno adeuda a los maestros un total de 165 millones de pesos.

 

EL VALOR DE UN INSTRUMENTO QUE DEFINE POLITICAS
Por qué el censo es crucial

Por Leonardo Moledo

Que se suspenda un censo es una desgracia. Posiblemente, no la peor de las muchas que nos afligen en estos días, pero tampoco es correcto minimizarla, descartarla o restarle importancia. Al fin y al cabo, un censo es un mapa, una foto en el tiempo. Pero no, o no solamente una foto del presente. Incluso el ritmo decenal da una pauta de que no es algo que se refiera al futuro inmediato, sino que se engancha en una cadena de censos pasados y futuros, y sólo allí adquiere su plena significación. Así, no sólo no es propiedad o mérito del gobierno de turno; ni siquiera es un acto del Estado en el momento de su realización, sino que es una acción del “Estado histórico”, que se proyecta, o que por lo menos debería proyectarse en el tiempo, no sólo en el pasado, sino también hacia el futuro. Sara Montero, que es matemática especializada en estadística y que trabajó como tal en el INDEC, resumió en las razones por las cuales un censo nacional es crucial. Aunque hay muchas más.
1Porque es un mandato constitucional que establece que debe realizarse un censo cada diez años, entre otras cosas para determinar cuántos representantes corresponden a cada distrito y en el orden nacional. Es verdad que la idea misma de “representantes” está muy desvirtuada y es posible que sea una de las razones por la cual no se le da, socialmente, la importancia que tiene. .
2Los censos son esenciales para la planificación económica y social, y aquí tenemos otro concepto desvirtuado: “planificación” es una palabra que cayó en desuso. Antes no se discutía, se consideraba el hecho como una cuestión importante. La ausencia de un censo es fatal para una administración razonable (lo cual, naturalmente, no significa que un censo garantice una buena administración). Al fin y al cabo, el censo es la única fuente de información completa que puede servir para el diseño de políticas públicas en lo social, en lo educativo, en lo habitacional.
3Tiene una importancia clave para toda la investigación social, histórica y geográfica.
4 Y también es muy importante señalar que, sin una base censal buena, prácticamente desaparece la información para hacer encuestas posteriores, y para otras formas de recoger información. Esto es, no se pueden diseñar buenas muestras para las encuestas de hogares, de desempleo, de consumo. E incluso faltará una buena base para las encuestas privadas.

 


 

EN BUENOS AIRES, EL SUTEBA NO DICTA CLASES A PARTIR DE HOY
Si no hay Fonid vuelve la Carpa Blanca

Por Nora Veiras

Si no el único, uno de los pocos logros que podía exhibir hasta ahora el gobierno aliancista era el levantamiento de la Carpa Blanca. Podría no ser por mucho tiempo. “Si no se incluye el Fondo de Incentivo Docente (Fonid) en el Presupuesto 2002, ya se tomó la decisión de reinstalar la Carpa Blanca”, aseguró la conducción de la Federación de Trabajadores de la Educación (CTERA) como resultado del mismo congreso en que se decidió no realizar el censo nacional (ver aparte). El Gobierno debe tres cuotas del plus salarial de 60 pesos mensuales –lo cual representa una partida de 165 millones de pesos– y no hay certeza sobre la posibilidad de pago. Ese es el motivo por el que también convocaron a un paro y movilización para el 22 de noviembre. Por otra parte, en la provincia de Buenos Aires, los docentes representados en el Suteba no dictarán clases a partir de hoy por el atraso en el pago del sueldo de octubre.
Apenas asumió en diciembre de 1999, el presidente Fernando de la Rúa decidió cumplir con su promesa electoral y avalar con recursos del Tesoro los 660 millones de pesos necesarios para que cada maestro reciba el plus salarial. Durante el 2000 el pago sufrió algunos retrasos pero se cumplió. Este año empezó con tropiezos y parece haber recibido la partida de defunción a partir de la aprobación del déficit cero. El 6 de setiembre, De la Rúa dijo en el programa “Hora Clave” que “el incentivo salarial docente fue nuestra cruz: el déficit permanente de todo el año fue de 660 millones. Y, además, se sumaron a cuanto paro había. Eso fue una incorporación grave al déficit, no fue una contribución al equilibrio fiscal”. Educación elevó a Hacienda el pedido de presupuesto con el Fonid pero los colaboradores del ministro de Economía, Domingo Cavallo, se encargaron de difundir la inviabilidad de mantenerlo más en línea con el razonamiento presidencial. “Los sueldos son responsabilidad de las provincias”, repiten.
La pelea está planteada ahora en el Congreso. El secretario adjunto de la CTERA, Hugo Yasky, dijo a Página/12 que “entre el 12 y el 16 de noviembre realizaremos una jornada de movilización en cada capital de provincia para lograr que se expidan los legisladores que ocupan bancas en el Congreso nacional”. En el marco de esa estrategia, la titular del gremio Marta Maffei como integrante de la conducción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) se entrevistó ayer con los gobernadores peronistas para que ellos también pugnen por el mantenimiento del incentivo. “Les planteamos con toda claridad que defendemos que no se recorte el piso de coparticipación ni el Fondo de Incentivo. Ellos compartieron el criterio e, incluso, (Carlos) Ruckauf se comprometió a hacer una declaración en ese sentido”, explicó Maffei a este diario.
Yasky le puso cifras al impacto que provocaría en las provincias la eliminación del Fonid. “En Buenos Aires, perder el incentivo significaría en términos de masa salarial un recorte tres veces mayor al que ya hizo la provincia. Las ocho provincias más postergadas que recibieron más de 60 pesos por mes (Chaco, Entre Ríos, Corrientes, Formosa, Jujuy, Misiones, Chubut y Salta) y lograron así el piso de 320 pesos mensuales volverían a caer. El Chaco, por ejemplo, volvería a los 230 pesos de sueldo inicial”. Maffei remarcó que “no hay espacio para más ajuste, los gobernadores lo saben porque los palos los reciben ellos. Si no se revierte la situación, sino se reactiva el consumo se agudizará esta especie de rebelión fiscal y sin recaudación no hay destino”.
El ministro de Educación, Andrés Delich, sólo le dijo a la CTERA que está tratando que se pague por lo menos una cuota de las tres adeudadas. Anoche, hubo un llamado desesperado del Gobierno al gremio ofreciendo ponerse al día con las deudas a la obra social docente a cambio de que realicen el Censo Nacional. No hubo arreglo. Los maestros decidieron aprovechar la oportunidad para mostrar su malestar por el incumplimiento del gobierno y el Censo no se podrá hacer. Una medida extrema frente a un ajuste salvaje que no distingue prioridades.

 

Algunos motivos del no
Por A. D.
Cada uno llegó desde un lugar distinto del país. Son quienes levantaron la mano para rechazar la convocatoria al Censo. Aquí, dan sus razones para apoyar esa posición.

Oscar Branchi cuenta que la convocatoria del Censo en Formosa fue voluntaria. Los docentes no fueron obligados a participar pero los 50 pesos prometidos como paga eran una tentación. “Después de dos y tres meses sin cobrar sueldos, con esa plata al menos podés llevarle algo de comer a tu familia.” Branchi es el secretario general de la Agrupación de Docentes Formoseños. Votó ayer contra la participación de los maestros a la convocatoria del Indec. Llegó con el mandato de sus compañeros de escuela, esos que ahora mismo están dando clases bajo 42 grados de temperatura y con otras preocupaciones encima. En las ciudades, cuenta Branchi, no hay industrias y la única fábrica en Formosa es el Estado. El atraso de sueldos, del aguinaldo y del incentivo dejó a muchos docentes sin autos, sin casas y con una suma de embargos. “Nadie puede pagar las cuotas y lo peor –dice Branchi– es que uno se va acostumbrado.”

Hace unos días Oscar Tapia pasó por Ledesma, su pueblo de origen y el mismo donde hace años la gran fábrica de azúcar empleaba a diez mil obreros. Ahora en la planta sólo hay dos mil. Tapia es el secretario gremial de los maestros jujeños. Llegó a Buenos Aires con un mandato para rechazar la convocatoria del Indec después de 40 días de paro. En Jujuy los sueldos docentes son de coctelera: sólo 28 por ciento es efectivo y otra parte son letras de cancelación de deudas provinciales, un bono que a veces se reemplaza con patacones. El resto, un 30 o 32 por ciento se paga con tickets canasta: “Pero en Humahuaca, La Quiaca y toda la zona de la Puna –dice Tapia– no lo reciben: no hay grandes comerciantes y esa gente tiene que esperar 30 días hasta bajar a las ciudades”. Los maestros, dice, caminan dos días porque el acceso es a lomo de burro y cuando llegan trabajan veinte días corridos.

Entre Ríos fue nombrada en el encuentro como una de las provincias más afectadas por la crisis. Patricia Poletti, delegada por esa provincia, explica que hay 27 mil docentes ahí y desde agosto no cobran los sueldos. En 160 escuelas se suspendieron las clases: los alumnos no tienen trasporte y los docentes no pueden pagarlo tampoco. El gobierno pagó una cuota del aguinaldo con unas tarjetas singulares: sólo pueden usarse en casas de electrodomésticos, perfumerías y artículos de cueros en convenio con el gobierno provincial. “No hay supermercados: ellos definen qué comprar y dónde”, dice Poletti.

Lidia Scioscia es secretaria gremial en Ituzaingó y Morón y llega después del día de asamblea en su distrito. Escuchó a sus compañeros rechazar el Censo. Los motivos son muchos pero, entre ellos, Lidia cuenta la experiencia de una colega que fue asaltada y lastimada durante los días del pre-censo en la zona asignada. “La decisión es puramente política –dice– no es sólo por la inseguridad: se da en una situación donde no se respeta nada.”

 

MARTA MAFFEI, TITULAR DE CTERA, TRAS LA DECISION
“Existen otras personas calificadas”

Por A. D.

Marta Maffei no quiere hablar sólo del censo. No sin darle el marco de un enfrentamiento más extenso y profundo. Los docentes, repite, no están molestos con el Censo sino con “la tragedia vivida por un sector con retrasos de hasta tres meses de sueldos y de aguinaldos y donde se ha suspendido hace seis meses el pago del incentivo docente en varias provincias”. El rechazo a la convocatoria fue sólo un punto de las resoluciones del congreso de CTERA e incluyen un paro nacional y la reinstalación de la Carpa Blanca. Durante un intervalo del encuentro, Página/12 le preguntó a Maffei las causas de esta decisión de alto voltaje.
–¿Los docentes no quieren hacer el Censo?
–Los docentes queremos hacerlo. Es una necesidad, pero no estamos dispuestos a hacerlo nosotros; en la Argentina existen muchas personas calificadas y funcionarios públicos con menos tareas que nosotros. Hay concejales, intendentes: las cargas públicas se deben repartir con justicia y corresponden que las hagan a quienes el Indec disponga. Pero orgánicamente hemos decidido no participar, lo que no quiere decir que no estemos de acuerdo.
–¿Por qué ahora esta decisión cuando el censo viene preparándose desde hace meses?
–Por las dificultades de los trabajadores de la educación: no se paga el incentivo, se adeudan hasta tres meses de sueldos y un aguinaldo. Esta situación es de desesperación. Hay compañeros con la luz cortada, el gas cortado: no pueden viajar para ir a la escuela. Es un des-trato gravísimo, un ultraje, porque las autoridades infringieron las más elementales reglas del respeto y entonces consideramos que no tenemos que colaborar: demasiado esfuerzo hacemos para seguir yendo a clases.
–El Indec sostiene que el tema se consensuó con ustedes hace meses cuando empezaron a trabajar.
–Hoy los compañeros deciden que las condiciones no están para que los docentes realicen las tareas del censo.
–¿Hubo alguna negociación con Economía?
–Las negociaciones fueron infructuosas. Educación nos comunicó que del semestre tal vez podríamos cobrar un mes del incentivo sin garantías y un documento que certifique que nos deben este dinero. Esa es la oferta.
–El pago compensatorio parece asegurado, ¿esto no modifica la decisión?
–El censo no se realiza: nosotros enseñamos, trabajamos para enseñar, es la única tarea que vamos a cumplir como educadores. Es demasiado arduo para un compañero que no tiene ni plata para pagarse el trasporte, garantizar el funcionamiento del ciclo educativo.
–¿Entonces no hay revisión?
–No, ya está.

 

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