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A LOS 58 AÑOS, MURIO GEORGE HARRISON
Guitarra, estás llorando

Un sensación de dolor recorrió
ayer el mundo entero, al difundirse la información del deceso del ex beatle, en la casa de un amigo, en Los Angeles. Su familia, cumpliendo un pedido suyo, anunció su deceso un día después de ocurrido. La noticia tuvo una notable repercusión en la Argentina, un país beatlemaníaco.

Dato: Paul y John casi no lo
dejaban grabar temas propios. Cuando lo logró, los temas
fueron “Guitarra vas a llorar”, “Something”, “He Comes the Sun”.

Por Carlos Polimeni

No fue el más politizado, ni el más carismático, ni el más simpático. Fue el tímido, el introvertido, el de perfil bajo. Luchó por grabar sus canciones casi hasta cansarse y cuando lo consiguió, demostró que era un compositor excepcional. No fue el motor ni el nervio sino más bien la calma chicha y la introspección. Es imposible hablar de George Harrison sin hablar de Los Beatles, el grupo al que ingresó siendo un adolescente que todo lo expresaba tocando la guitarra y del que se fue, a los 27 años, siendo rico, famoso y admirado. Dijo entonces que se dedicaría a cuidar su jardín, que ya nada del mundo exterior lo conmocionaba. Harrison –que murió ayer, pero difícilmente será pasado mientras existan los discos– fue el beatle más normal y ubicado, como si jamás hubiese podido olvidar que era un hijo de la clase trabajadora británica, el retoño con vocación artística de un conductor de colectivos en la Liverpool de posguerra. La noticia de su muerte, divulgada ayer por la mañana en la Argentina, parece cerrar una era, como en su momento clausuró otra el asesinato de John Lennon, en diciembre de 1980. Hoy, apenas dos de los Fabulosos Cuatro están vivos.
“Siento que ha muerto mi hermano menor”, dijo entre lágrimas Paul McCartney. “George era mi mejor amigo”, musitó Ringo Starr. “Llenó al mundo de paz”, sintetizó Yoko Ono. Los honores casi obligatorios ante la muerte de una celebridad sonaban huecos: ¿cómo poner palabras a la impresión emocional que desde siempre producen “Guitarra vas a llorar”, “Something” o “He Comes the Sun”? ¿Cómo hablar de las emociones que se cruzan cuando un creador así comienza a ser ausencia? Harrison fue un músico excepcional antes de ser una estrella de rock. Ni los ritos de su muerte, anunciada por su familia casi un día después de producida, cambiaron esa sensación de cordura y recato que desde cuarenta años antes acompañaba a su figura. Cinco días antes de morir le había pedido a su mujer Olivia que lo sacase de la clínica universitaria de Nueva York donde estaba internado y lo llevase a ver “por última vez el sol del otoño” boreal. Murió el jueves por la noche en Los Angeles, en casa de un amigo, rodeado de afectos. En Liverpool, ayer al mediodía, la banda municipal tocó en su memoria “My Sweet Lord”, su megaéxito de 1971. En el Central Park, frente al edificio Dakota, donde fue asesinado Lennon, la gente se reunió espontáneamente a llorar al segundo beatle que deja el mundo. En Los Angeles, el Paseo de la Fama fue escenario de un tributo popular que a Harrison le hubiese parecido excesivo. En Buenos Aires, en París, en Madrid, en México DF, en Tokio, sus temas no dejaron de sonar en radios de todos los targets. Y como siempre, son clásicos, pero parecen compuestos anteayer.
La muerte de Harrison –que desde hace un lustro luchaba contra el cáncer que primero se le alojó en los pulmones y luego en el cerebro– no resulta, por previsible, menos dolorosa para el mundo del arte. Se trata en principio de un beatle, por lo tanto de un héroe cultural. Se trata de un músico privilegiado, que como intérprete de guitarra, como productor de discos y como compositor de canciones rankea muy alto en la historia del rock & pop ( tras grabarla, Frank Sinatra dijo que “Something” era la mejor canción de amor jamás escrita). Se trata de un precursor: organizó del primer concierto benéfico de la historia del rock (el famoso recital por Bangladesh, editado luego en disco triple, con Bob Dylan, Eric Clapton y Ravi Shankar como estrellas), fue el primer músico de su generación que intuyó que en el mundo de la electrónica y el ambient había una veta a investigar y fue el responsable de que Los Beatles ampliasen hacia Oriente las puertas de su percepción musical, llenando su estética de sonidos del tercer mundo que hasta entonces la música anglosajona desconocía. Se trata de un productor de películas de notable nivel: suya fue la idea de financiar La vida según Brian, de los Monthy Pyton, y suyas son las canciones que llenan de vida una joya del cine infantil como El país de los puntiagudos
. Harrison estuvo siempre por detrás de su obra, de sus productos, consciente desde siempre de que su carácter le impedía los primeros planos absolutos. Para los fans beatles eso siempre tuvo su magia: siendo Lennon y McCartney dos genios, portadores de egos considerables, y Starr un payaso dispuesto a llamar la atención a cualquier precio, George era el más común de esos cuatro muchachos, el más parecido a un hombre común. La famosa tapa de Abbey Road, la de los cuatro cruzando una calle, habla en parte de eso. Corría por entonces el rumor de que Paul había muerto, y el grupo decidió reflejar ese momento en la portada del long-play que se disponía a publicar. En la foto se ve a Lennon vestido de blanco, como si fuese un ángel que abre el paso a los que siguen, a Starr de traje marrón, como un sepulturero, a McCartney descalzo, como se entierra a los muertos, y a George de aspecto hippie y con toda ropa de jean. George era, en esa representación, un fan del grupo, un seguidor del resto. Tan secundario era el papel de Harrison en la dinámica interna hasta 1968 que cuando invitó a Eric Clapton a grabar uno de los solos de “Guitarra vas a llorar”, éste, al llegar al estudio sin que estuviesen McCartney-Lennon, le preguntó si estaba seguro de que lo autorizarían luego a incluir su parte. Sin embargo, poco después George se cansaría de ese distrato sin muchas palabras y sacaría pecho. Cuando el 10 de abril de 1970, Los Beatles se separaron, Harrison ya tenía listo su triple solista Old Thing Must Pass, que incluía el hit devocional “My Sweet Lord”. En la tapa se lo veía solo, rodeado de enanos.
Cuando se dedicó a producir cine y a las obras de caridad fue que se sentía ya viejo para el rock, ajeno a un mundo que tampoco lo había fascinado cuando era un veinteañero. Lo consideraba artificial y banal. El cine lo aburrió cuando tuvo que lidiar como productor con figuras como Madonna, llenas de tics que conocía desde adentro de la celebridad. Por pedido de su amigo Bob Dylan se plegó al grupo Travelling Wilburys después, casi como un divertimento de un músico retirado. Luego vino el cáncer, sus ganas de darle pelea, sus lamentos por tantos años de fumar e intoxicarse, un intento de homicidio de un loco que apenas lo hirió, sus internaciones sucesivas, la lenta declinación de su físico magro. Sus familia dijo que murió deseándoles amor y paz, como el viejo hippie que era, a mucha honra. Amor y paz lo rodeaban a él mismo, el único beatle al que nadie jamás le conoció un desplante, un grito, una palabra altisonante.

 

Dante Spinetta Zalazar .
“El concepto espiritual”

“Harrison me regusta, siempre fue uno de mis Beatles preferidos, junto con Lennon. Fue el que llevó la mano medio mística al grupo, lo de meter sitars y todo eso. En ese tiempo estaba copado con la mano hindú y se lo hizo conocer al resto del mundo. Fue uno de los mejores guitarristas que de la historia del rock, reinventó cómo tocar la viola, era un capo, y con mucho de gurú.”
“La canción ‘Whithin You Whithout You’ es de mis preferidas del disco Sgt. Pepper. Harrison, igual que los demás Beatles, era una pieza fundamental en el balance grupal, el eje entre Lennon y McCartney, aunque no fuera la cara ni el principal compositor. Al fin y al cabo, ellos cambiaron al mundo.”
“Lo último que hizo con Los Beatles para Antology, la canción ‘Real love’, fue grosa, bien con sonido Harrison. Pocos violeros tienen sonido propio: él tocaba la viola y extraía un concepto espiritual de las notas. Es muy valioso que haya implementado instrumentos distintos, así le abrió la cabeza a un montón de gente. Quizás ya había músicos que mezclaban cosas, pero él llevó la mezcla a un lugar muy popular, abrió el panorama a las bandas que vendrían, a esos sonidos, a las túnicas... Todo eso es Harrison. Ser tan abierto, es revolucionario.”

 

Charly García: “George fue un genio que integró el grupo perfecto. Como guitarrista, era tremendo –yo toco una Rickenbacker, como él–; y como compositor, lo más. Un tipo místico en serio, muy de guardarse cosas, pero muy apasionado. Creo que no era sólo el guitarrista de Los Beatles, sino también un gran arreglador y compositor. Me mata el tema que compuso con Lennon en los comienzos del grupo, ‘Cry For a Shadow’. Sin dudas, era un verdadero inventor, a él le debemos el acorde en novena del final de ‘She Loves You’. Yo vi a Frank Sinatra en el Maracaná, cuando cantó ‘Something’ y lo presentó como ‘un homenaje a Lennon y McCartney’. Eso lo dice todo. Fue el guitarrista más adelantado de la historia del rock and roll: popularizó la guitarra de doce cuerdas. Sin él, hubiera faltado algo muy importante en Los Beatles. De alguna manera, los cuatro eran facetas del mismo diamante, eran una unidad, se vestían iguales en las películas... Quizás George era el mejor instrumentista del grupo. Fue un buen tipo que se bancó muy bien la enfermedad. No creo en la vida después de la muerte, pero dada la espiritualidad de George, creo que va a ir al cielo. Está muy cerca de mí”.

María Gabriela Epumer: “Era un guitarrista con una personalidad supermarcada. Su aporte fue muy personal, sutil y muy distintivo. En los Beatles, lo que primero te entra es lo de Lennon y McCartney; a Harrison se lo descubre después. El siempre cargó con la chapa beatle, y su mejor arma fue su personalidad tan sólida”.

Ezequiel Araujo (tecladista de El Otro Yo): “Junto con Lennon, fue el compositor más interesante de Los Beatles, porque era espiritualmente muy fuerte, además de muy profundo y experimental, con su inclinación a tendencias estéticas orientales. Construyó una carrera notable: cuando todavía era un beatle, grabó un disco con sintetizadores, en pleno nacimiento de la música electrónica. Y tuvo muchos hits en los ‘70 y los ‘80, aunque lo mejor que hizo fue ‘All Things Must Pass’, un disco buenísimo. Además, era muy buen guitarrista. Es parte de la historia de la música”.

Iván Noble (cantante de Los Caballeros de la Quema): “Mientras estuvo con los Beatles, patentó lo de ‘poco pero bueno’. Evidentemente, tanto Lennon como McCartney lo mandaron al banco de suplentes más de una vez: es que era como jugar de diez y tener en tu equipo a Maradona y a Riquelme adelante. Las pocas canciones que editaba en cada disco eran de gran nivel, con ‘While My Guitar Gently Weeps’ a la cabeza. Y lo volvió a probar con ‘All Things Must Pass’, el disco triple que editó ni bien se separaron, el que traía ‘My Sweet Lord’. Porque a la hora de los bifes, el tipo pelaba”.

Sergio Pángaro (cantante de Baccarat): “Harrison es lo máximo, todos sus temas son de lo mejor de cada disco. Sin dudas, su obra está a la altura de las de Lennon y McCartney. Demostró ser un compositor maravilloso, de gran delicadeza: ‘My Sweet Lord’ es genial, está entre lo mejor de todos los tiempos. Sus incursiones en la música oriental, evidentemente, venían asociadas a la historia colonial de la India con Inglaterra. Y él conectó el pop con esa tradición histórica y política. En la cultura oriental encontró un sonido conceptual, lleno de exotismo, con tambores y sitars. Lo suyo fue siempre inquietud pura”.

Palo Pandolfo: “Suelo citar en mi discurso la frase “la luz interior”, salida de la canción “The Inner Light”, de Harrison. Coincide con lo que pienso y siento; y me ayuda a clarificar mi momento. Llego a esto después de escuchar a los Beatles y a George desde que tenía, quizás, cuatro años.Creo que el concepto es mucho más que los Beatles o que toda la gilada, es la idea de la luz interior, la puerta interior, el acceso a otro estado de conciencia. George me dio la pista”.

Ricardo Soulé (ex lìder de Vox Dei): “Era un hombre muy enigmático y muy difícil de tipificar y entender, tanto cantando como componiendo. Hizo cosas muy diversas, y abordó al mismo tiempo temáticas muy profundas y cuestiones cotidianas. Como guitarrista nunca fue suficientemente valorado, aunque su estilo siempre fue notable. Como cantante, con su timbre único, logró una sonoridad muy característica: lo identificás hasta dormido, y eso pasa desde el primero hasta el último tema que grabó”.

Rodrigo Martín (cantante de Juana La Loca): “Fue un artista muy interesante, cuyas composiciones rompían con la modalidad de los temas Lennon & McCartney. El llevó al grupo a la investigación sonora y al enriquecimiento conceptual, al sustento espiritual por detrás de los instrumentos. Se los llevó a todos a la India, y generó búsquedas más allá de las canciones de tres minutos. Su búsqueda fue musical pero también extra musical. ‘All Things Must Pass’ fue su obra cumbre, y su presencia en los Traveling Wilburys reveló su costado de héroe de la guitarra”.

Mario Barassi (guitarrista de Súper Ratones): “Empecé a escuchar a los Beatles a los tres años, con el disco ‘Abbey Road’. Todavía no diferenciaba quién cantaba cada tema, y el primero que me marcó, al punto de darme ganas de ser músico, fue ‘Here Comes the Sun’. Y el segundo, ‘Something’... los dos de Harrison. Creo que todo lo que hizo George, de ‘Taxman’ en adelante, es muy interesante. Como solista, destaco al clásico’All Things Must Pass’ pero también a los discos ‘George Harrison’ y ‘Cloud Nine’. Era el nexo perfecto en la química de Los Beatles”.

Alejandro Medina (ex integrante de Manal: “La obra de Harrison fue pura riqueza y musicalidad, y tuvo identidad tanto dentro de Los Beatles como después, ya siendo solista. Mientras que la música de Lennon era cruda y la de McCartney polifonal, la de Harrison era la más abierta, la más aérea. Ocupó el lugar del investigador, tanto en lo musical como en lo personal. Me parece raro que justo a él, una persona tan espiritual, lo haya afectado el cáncer, que es una enfermedad del alma. Ojalá hubiese encontrado alguna armonía única que lo salvara, alguna combinación rítmico-melódica que lo curase”.

 

PAUL MCCARTNEY DIJO QUE ESTÀ "DEMOLIDO"
“Murió mi hermano menor”

Los beatles Paul McCartney y Ringo Starr, también Yoko Ono y George Martin, e incluso Tony Blair, la reina Isabel, George Bush, Lionel Jospin y Emerson Fittipaldi, entre muchos otros, expresaron
ayer su dolor y resignación
por la muerte de George

Las repercusiones de la muerte de George Harrison se hicieron sentir en ambientes tan diversos como la música, la política y hasta el automovilismo, del que el ex beatle era fanático. Paul McCartney, compañero de Harrison en los Beatles y amigo de toda la vida, definió a Harrison como su “hermano pequeño” en una improvisada rueda de prensa en la puerta de su casa del norte de Londres. Mientras, cerca de allí, cientos de fanáticos se encaminaban hacia el estudio Abbey Road para rendir homenaje al músico fallecido. En Nueva York, en tanto, el lugar de reunión era el Strawberry Fields del Central Park, a metros de donde John Lennon fuera asesinado en 1980.
“Estoy conmocionado y muy, muy triste, demolido”, afirmó McCartney, quien pidió que los medios trataran con respeto a los deudos “Quiero decir que siento que muriò mi hermano menor”, subrayó ha-blando en la puerta de su casa. “George era un tipo fantástico y un hombre muy valiente, dotado de un fantástico sentido del humor. Dio una larga batalla contra el cáncer. Lo vi la semana pasada. Estaba realmente muy mal, pero seguía haciendo bromas, como siempre. Recuerdo todos los bellos momentos que pasamos juntos y quiero recordarlo así, porque así es cómo él quería. Era un hombre bárbaro, lleno de amor por la humanidad”
Cuando McCartney visitó a su ex compañero lo hizo junto al otro beatle sobreviviente, Ringo Starr. El baterista se enteró de la muerte de Harrison en Vancouver, Canadá, y declaró haber perdido a su mejor amigo: “Lo quería mucho y me va a faltar enormemente. Mi esposa y yo echaremos de menos a George por su sentido del amor, su sentido de la música y su sentido del humor”. Yoko Ono emitió un escueto, pero emotivo comunicado: “Gracias, George. Fue grandioso haberte conocido”, escribió la viuda de John Lennon. Y George Martin, productor de la banda (apodado “el quinto beatle”), habló de la “dimensión superior” que había alcanzado Harrison, “un maravilloso músico y un formidable ser humano”. “Era el bebé de los Beatles y, contrariamente a Paul y John, le llevó tiempo desarrollar sus talentos como letrista y componer su música solo”, reconoció.
La muerte de Harrison conmovió hasta a la reina Isabel de Inglaterra, poco afecta a develar sus estados de ánimo. “Pueden decir que la reina está muy triste”, anunció uno de sus voceros. La banda militar del Palacio de Buckingham tocó una selección de temas de los Beatles durante su célebre cambio de guardia como homenaje al músico fallecido. Tony Blair, primer ministro británico, se enteró de la noticia en Dublin, donde iba a concretar una cumbre con Bertie Ahern, su par irlandés. Y sus primeras palabras fueron para Harrison: “Nunca tuve el honor de conocerlo en persona, pero la generación de Bertie y la mía creció con los Beatles. Su música y la personalidad de los miembros del grupo formaban parte de nuestra vida. Harrison no fue solamente un gran músico: hizo también un inmenso trabajo caritativo”.
La palabra del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó a través de su vocero, Ari Fleischer: “El presidente se suma al pesar internacional por la muerte de George Harrison. Bush considera a los Beatles como uno de los grupos musicales más grandes de todos los tiempos”. Otros mandatarios que tuvieron palabras de elogio hacia el músico fueron Lionel Jospin, primer ministro de Francia, y el irlandés Ahern. En Liverpool, la patria chica de los Fab Four, la bandera de la alcaldía estuvo a media asta y la máxima autoridad local, Gerry Scott, recordó al músico como “uno de los más grandes hijos” de la ciudad.
El brasileño Emerson Fittipaldi, doble campeón de Fórmula 1, conoció a Harrison en 1973. Después la amistad se profundizó y se trasladó a las familias de ambos. Durante las últimas semanas, Fittipaldi estuvo en contacto con el núcleo más cercano al músico y ayer, entristecido, dijo que aun en los momentos en que el cáncer lo abatía, Harrison “con su espíritu guerrero, mostraba un amor impresionante por la vida”.

 

Leo Garcia .
“Un mensaje despojado”

“Imagino a Harrison como el equilibrio interno de Los Beatles y como pionero en la incorporación de ingredientes étnicos en la música popular de Occidente.”

“Formó parte del fenómeno musical más grande de la historia, y lo recuerdo en la forma de sus canciones, todas bellísimas a partir del disco Rubber Soul. Estuvo conectado con todo lo que tenía que ver con la India y los viajes. El llevó la música étnica a la música popular de Occidente, produjo un hecho cultural enorme.”

“Tenía un estilo compositivo diferente, con un mensaje más amplio y despojado. No iba detrás de la buena canción, tenía la libertad de dejar que la canción ocurriera. Tenía cierto desapego por encontrar los temas históricos, cosa que sí buscaban Lennon y McCartney.”

“Harrison tenía el lugar del gran descubridor musical. Está demostrado en sus composiciones: tienen ideas cíclicas, menos occidentales quizás, pero siempre atractivas y bellas.”

“Supo trascender al egocentrismo de mostrarse, aun dentro de Los Beatles. Sus aportes equilibraban, no estaba tratando de imponer cosas a los gritos, como diciendo ‘acá estoy’... Jugaba el papel ideal en la fusión.”

 

Carca.
“Una delicadeza exquisita”

“George usó modulaciones que hasta el momento no se habían usado, quizás por eso sus temas sólo suenan a Harrison. Nadie pudo levantar ese estilo, no tuvo imitadores, su música es intrínseca y tiene una belleza de difícil acceso. Las modulaciones de Lennon como compositor fueron levantadas, por ejemplo, por Marc Bolan, y en consecuencia T Rex es como la continuación de las baladas de Lennon. Pero Harrison no tuvo clones.”
“Tenía una forma de tocar la guitarra muy difícil de entender... Muy personal. Cuando para las grabaciones de la compilación Anthology grabó el tema ‘Free as a Bird’, volvió a desenvolver la magia del slide y del pedal de volumen... Lo escuchás y decís: ‘Es Harrison’.”
“Me despierta gran admiración su delicadeza exquisita, y su capacidad de innovación y transgresión. El formaba parte de un supergrupo, pero nunca fue un boludo. Durante los Beatles probó la electrónica, tocó Moogs y mantuvo una permanente actitud de investigación.”
“En el ‘65, en el disco Rubber Soul, empezó a soltarse. Tocó el sitar en ‘Norwegian Wood’, o el bajo distorsionado en ‘Think for Yourself’, me volvió loco. Es comparable a lo que significó Brian Jones en los Rolling Stones, un genio que quedó ahí.”
“Después de los Beatles grabó All Things Must Pass, un disco triple genial, con una cantidad impresionante de canciones y un sonido, producido por Phil Spector, que es un modelo. Revela la capacidad introspectiva de años con los Beatles. Fue como El Salmón, de Andrés Calamaro, pero no apuntando al ready made sino a una estética distinta, la de la producción meticulosa. En ese disco tuvo el problema con el supuesto plagio del tema ‘My Sweet Lord’, pero yo no creo que lo haya plagiado. Su música era muy propia como para que robara una canción.”

 

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