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El general Balza está en libertad
como su ex jefe Carlos Menem

La Sala B del fuero penal económico dispuso la libertad de Balza por falta de mérito. Queda preso el ex ministro Erman González.

Línea: La investigación que queda en
pie tras el fallo exculpatorio de la Corte Suprema sólo apunta ahora a la segunda línea de Fabricaciones Militares.

El ex presidente Carlos Menem
y el general Martín Balza.

Por Eduardo Tagliaferro

El general Martín Balza volverá a nadar en aguas profundas. Luego de señalar que no había elementos suficientes que acreditaran su participación en la venta ilegal de armas, la Sala B del fuero penal económico firmó su libertad. Después de que la Corte Suprema liberó a Carlos Menem y derrumbó las investigaciones, el general era uno de los pocos funcionarios de la gestión menemista que continuaba detenido. Ahora, sólo puede exhibir esa condición Antonio Erman González, quien tiene dos fallos en su contra y espera que el máximo tribunal revise su situación. El tribunal no sólo le abrió las puertas a Balza, sino que también ordenó profundizar la pesquisa sobre las segundas líneas de Fabricaciones Militares y sobre el financista Pedro Stier.
Hace más de siete meses, Balza quedó detenido como “organizador de la asociación ilícita que había pergeñado la venta ilegal de armas”. De los tribunales de Comodoro Py fue trasladado a Campo de Mayo. Pocos días después, siguiendo los pasos de las investigaciones que desarrollaba el juez federal Jorge Urso, el magistrado en lo penal económico Julio Speroni volvió a firmar otra prisión preventiva en su contra al considerarlo “partícipe necesario” del contrabando agravado. Eran tiempos en los que la Justicia se encaminaba hacia los principales responsables del affaire. Entre ellos hacia Carlos Menem, de quien Balza fue uno de sus incondicionales jefe del Ejército durante casi nueve años.
Luego de que la Corte Suprema liberara al ex presidente y redujera a nada la causa judicial, casi todos los involucrados fueron recuperando su libertad. Antes la Sala II de la Cámara Federal porteña, integrada por Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Luraschi, había evitado definirse sobre la situación procesal de Menem y del propio Balza. Además de la verónica habían reclamado la unificación de todas las causas. Cosa que finalmente se hizo bajo la jurisdicción del fuero penal económico. Ayer los camaristas Roberto Hornos, Carlos Pizzatelli y Marcos Gravibker le dieron otra costura al expediente y revocaron la prisión que mantenía detenido a Balza. Consideraron que no había méritos suficientes para procesarlo.
Los camaristas valoraron que en setiembre del ‘92 Balza había elevado un informe escrito en el que señalaba que existían informaciones que sostenían que había armamento argentino en los Balcanes. Los miembros del tribunal consideraron que esto no significa que supiera de los envíos ilegales y que esta conducta dista mucho de ser considerada como un “ocultamiento de pruebas”. Por el contrario no se valoró que este informe apareció en las oficinas castrenses luego de que Balza negara hasta el cansancio haber visto armas argentinas en la ex Yugoslavia y distintos militares lo contradijeran pública y judicialmente.
Los camaristas también remarcaron que “ninguno” de los involucrados en la venta ilegal admitió haber hablado con Balza. No pudieron desconocer la confesión de Luis Sarlenga, el ex interventor en Fabricaciones Militares, pero la relativizaron y la calificaron de “confusa”. Todo depende de cómo se miren las cosas. Sarlenga había declarado que luego de un reproche de Emir Yoma por no contar con más armas para enviar a Croacia, y de una charla entre el ex cuñado con el propio Menem, el general lo habría criticado por haber hablado con el ex presidente un tema que podía hablar con él.
Continuando con el rumbo que llevan las investigaciones, el fallo que beneficia a Balza resalta que el general no había participado del armado de los decretos presidenciales que ampararon la maniobra. Una obviedad. Sin embargo, el tribunal nada dijo de una afirmación que el ex ministro de Defensa Oscar Camilión suele repetir: “Muchos de los despachos aduaneros (del armamento embarcado en la empresa naviera Croatias Line) se habían realizado desde unidades militares”. Concretamente hace referencia al Batallón de Arsenales 601, con asiento en la localidad bonaerense de Los Polvorines.
Hasta el fallo de la Corte, estaba probado que las armas que iban hacia Panamá y Venezuela habían arribado a Croacia y Ecuador. Que muchas de ellas, incluso 8 cañones Oto Melara comprados a Italia con la prohibición de ser revendidos, pertenecían al Ejército. Balza era el custodio de ese armamento. Al justificar el faltante dijo que había sido entregado a Fabricaciones Militares en virtud de un convenio con la repartición estatal. Convenio del que el fiscal Carlos Stornelli opinó que era falso. Todos parecen datos menores para un justicia que marcha muy a prisa. Las costuras van cerrando un expediente que reorienta su mira hacia las segundas líneas de FM.
La Cámara le recomendó a Speroni que llame a prestar declaración indagatoria al general Carlos Quevedo, a los coroneles Daniel Quatrocchi y Carlos Ravazzola, al ex mayor Marcelo Gatto y al ex jefe de la fábrica militar de Río Tercero, Omar Gaviglio. Pretende interrogarlos por el tratamiento que tenía el armamento en la planta cordobesa. Todo indica que las armas se vendieron por cerca de 100 millones de dólares. De ellos sólo ingresaron 40 a las arcas estatales. A la hora de analizar ese faltante, los camaristas recomendaron indagar al cambista Pedro Stier. Su cliente, Emir Yoma está libre de sospecha. No por nada, ayer en su visita a la Rosada, Carlos Menem recordó que la ley dice que todos “deben ser considerados inocentes hasta que no exista una condena en su contra”. Claro que al decirlo se puso colorado.

 

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