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Martin Amis Ataca de nuevo

Mis libros de los otros

En The War Against Cliché: Essays and Reviews 1971–2000, Martin Amis realiza indirectamente un examen de sí mismo y de su propia obra a través del comentario crítico de la obra de los otros: los que reconoce como padres y también aquellos que, en su perspectiva, se dejaron llevar por la marea del lugar común.

POR RODRIGO FRESAN No debe ser fácil ser Martin Amis: primero ser el hijo escritor de un escritor famoso y –una vez que se ha conseguido ser escritor famoso de un padre escritor– descubrir que es el objeto de un amor, odio y curiosidad más cercanos a los que suelen dedicarse a un rockero antes que a un intelectual. Así, cada nuevo libro de Martin Amis sirve –entre otras cosas– para volver a juzgar a Martin Amis. Él lo sabe y, por lo tanto, suele agregar siempre más leña al fuego para que arda más alto, para que sea más difícil de apagar.
Y aquí viene The War Against Cliché: Essays and Reviews 1971–2000, quinto libro de no–ficción luego del inconseguible video–tractat Invasion of the Space Invaders, el turístico de lo norteamericano The Moronic Inferno, el social Visitando a la señora Nabokov y el autobiográfico Experience. Quinientas páginas de ensayos y bibliográficas que han desatado un verdadero huracán de loas y condenas entre los suyos. Te amo, te odio, dame más.

FAMA En las piezas más viejas de The War Against Cliché, Martin Amis es Sid Vicious. En las más nuevas, quiere ser Bob Dylan. El tema es –vuelve a ser– la situación del escritor como ídolo pop. Amis escribe sobre eso y, siempre, desde esa posición. Leer al Amis crítico es, también, leer al Amis autobiográfico (somos los libros que leemos) y también al Amis de ficción (leemos los libros que nos gustaría escribir o que no nos gustaría escribir nunca). The War Against Cliché –ya desde su desafiante y orgulloso título que proclama la guerra contra el lugar común tanto en los libros de los otros como en el modo de juzgarlos– es, así, una nueva incursión al mundo según Amis y, por lo tanto, requiere del conocimiento de coordenadas previas. A saber: Nabokov y Bellow son Dios y el Espíritu Santo (Amis, se sabe, quiere ser el Hijo o por lo menos, Homero puesto a escribir sobre los olímpicos). Joyce se ubica un poco más debajo o al costado; después vienen Updike y Larkin y Naipaul seguidos por Roth, DeLillo y –si queda espacio– Ballard. El resto son invitados a la fiesta, pero no a la cena. Son, claro, “escritores famosos”, pero han cometido el imperdonable error (Mailer, Vonnegut, Waugh, Murdoch, Capote, Burroughs) de convertirse en clichés de sí mismos. Ya van a ver...

EDAD The War Against Cliché, al igual que Experience, es un libro marcado por el fantasma de la edad (no confundir con el espectro de la vejez). En uno de los ensayos, Amis sugiere que el canon de obras que él admira y analiza aquí es y ha sido la obra de escritores entrando en su madurez, edad que Amis ha superado. De ahí que, apenas entre líneas, The War... sea un libro fascinante porque detrás de su tono a menudo sobrador se esconde la angustia del que sospecha que, uh, tal vez yo sea mejor crítico que narrador después de todo. Tal vez de nada me haya servido intentar emular (y mejorar) la prosa de mis héroes declarados porque esa prosa era, desde el vamos, insuperable. No hace falta ser muy sensible para intuir que Amis viene arrastrando una crisis de aquéllas: sus últimos libros han sido –de adelante hacia atrás– una memoir, una recopilación de cuentos añejos (Agua pesada) y de piezas periodísticas (Visitando a la señora Nabokov), una nouvelle descaradamente bellowiana (El tren de la noche), dos variaciones Nabokov–Dick (La información y La flecha del tiempo) para por fin llegar a lo que es con justicia considerado no sólo su mejor libro sino, también, un Gran Libro: Campos de Londres. Por eso, The War... se lee casi como un segundo y complementario volumen de memorias donde sus errores (el gesto casi puritano con que descarta a El teatro de Sabbath de Philip Roth o la incomprensión ante los universos filosóficos de Iris Murdoch o la falta de visión a la hora de abordar el Crash de Ballard o la renovada demostración de que sólo Burguess entre sus compatriotas supo leer a Cervantes) dicen más que sus tan previsibles como admirablesaciertos a la hora de proponer una interesante nueva lectura de Lolita o proclamar con fervor tan sentido como, por momentos, groupie e histérico que Las aventuras de Augie March es la Gran Novela Americana y punto.

INGENIO Tal vez, entonces –esperemos que así sea– The War Against Cliché (lejos de las intenciones enciclopédicas de las periódicas recopilaciones del periodismo de Updike en esos –Amis dixit– “libros cuboides”) sea una especie de mensaje o grito de auxilio, botella lanzada al mar. Una despedida de todo aquello y un anuncio –después de tanta reflexión y autorreflexión– de las grandes cosas por venir. Lo que no impide, claro, que detrás de The War..., detrás de tanta desesperación subliminal, no aparezca el mejor y más divertido Amis. Así, “Madre Noche sigue siendo el único libro divertido sobre el Tercer Reich jamás escrito” o “el único logro de Oswald fue rebautizar a un aeropuerto del modo más violento posible”. El ensayo sobre los Diarios de Andy Warhol es una obra maestra de la forma y acaso –voluntariamente o no– ofrece una pista apenas escondida en una entrada de Warhol: “Mirando ahora hacia atrás supongo que no supe ver aquello que no quería ver. Siempre es lo mismo. ¿Acabará alguna vez? ¿Aprendes alguna vez la lección?”
A la altura de la página 500, si el libro se lee en dos o tres sentadas, uno tiene perfectamente claro cuáles son los muchos, muchísimos clichés críticos de Amis a la hora de juzgar los libros de los otros. Pero no es tan grave. Son los suyos.

¿SABIDURIA? Donde Updike se presenta como un erudito dispuesto a disfrutar de todo, Amis prefiere elegir cuidadosamente lo que va a comer y digerir. Amis sólo come de lo mejor y cuando desciende a un Big Mac no puede sino ser el Hannibal de Thomas Harris o el libro de Hillary Clinton. Hamburguesas famosas masticadas por un escritor famoso. No hay en todo The War... ensayo alguno –”como todo verdadero artista, un moralista que no moraliza”, según John Banville– sobre alguno de los muchos escritores más jóvenes que Martin Amis. Tampoco contemporáneos. Esos que tanto le deben y tanto le reclaman. Esos que lo aman, lo odian, piden más.