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RESEÑAS

Post-Fuentes

El minotauro y la sirena.
Entrevistas-ensayos con
nuevos narradores mexicanos.
Betina Keizman y Mauricio Carrera
Lectorum
México, 2001
262 págs.

POR SANTIAGO LIMA

Casi desde sus comienzos, desde que la modernidad la instituyó como campo de prácticas y saberes socialmente reconocidos y reconocibles, la literatura ha tenido que dialogar y ponerse al arbitrio de otros géneros, como son el ensayo, la crítica, el periodismo, etc. Desde entonces, estos géneros “paraliterarios” han sido, con diversos grados de responsabilidad, los artífices y portavoces de la legitimación y la valoración literaria.
Un claro ejemplo de esto es El minotauro y la sirena, libro que acaban de presentar Betina Keizman y Mauricio Carrera, en el que se combinan el ensayo y la entrevista, con el objetivo de presentar, en toda su diversidad, un recorte generacional de la nueva literatura mexicana. Confeccionado a partir de trece autores nacidos en México entre 1955 y 1969, “entendiendo que las generaciones literarias”, como dicen los autores, “no se miden por décadas sino por las convergencias estilísticas y temáticas que comparten debido a una historia cultural y económica común”. Entre la convergencia y la diversidad, los autores reconocen que “nuestra intención fue seleccionar novelistas que tuvieran más de un libro publicado, escritores cuyas búsquedas recorrieran distintos géneros, estilos y temas. Se trata de hombres y mujeres provenientes del DF y de distintos estados de la República”.
Son trece los autores con los que conversa el libro: Enrique Serna, Rosa Beltrán, David Toscana, Ricardo Chávez Castañeda, Mónica Lavín, Guillermo Fadanelli, Ignacio Padilla, Cristina Rivera Garza, Fernando Rivera Flores, Mario González Suárez, Ana García Verruga, Mario Bellatín y Jorge Volpi. En cada uno los autores encuentran una característica particular, la vertiente literaria que lo constituye, y a cada autor le hacen enunciar el quid de su quehacer narrativo.
Enrique Serna, por ejemplo, el primero de los autores abordados en este libro, es consignado como un iconoclasta; alguien dedicado a denunciar e ironizar en torno de las mitologías y patologías del ser mexicano. Serna describirá parte de su proyecto como el intento de operar “una fusión entre el lenguaje de los chavos banda y las metáforas de la poesía barroca”. Uno soñaba que era rey, su novela de 1989, sería “una radiografía de la sociedad mexicana de los años ochenta” y la denuncia de “un nacionalismo que en el fondo es autodenigratorio”.
Algunos de estos autores, con Jorge Volpi a la cabeza, conformaron, durante los noventa, un movimiento con pretensiones análogas a las del ya agotado boom, que denominaron crack. Se trata de un manifiesto lanzado en 1996, conformado por cinco textos, uno por cada integrante del grupo. Como dicen los autores de El minotauro y la sirena: “El crack produjo en el momento de su aparición un fuerte rechazo en el ámbito literario, rechazo que aparte de responder a cuestiones meramente extraliterarias, también puede explicarse por la exuberancia de la propuesta y su provocativa expresión mercadotécnica”.
Jorge Volpi, el más famoso de los autores del crack, es quien dice en la última de las entrevistas consignadas por Keizman y Carrera: “Ya no siento ningún peso ni animadversión por el realismo mágico ni por la novela light. Ya no es mi contienda. Para nosotros era claro que la literatura, aparte de lo que cada quien lea, tiene una función pública. Se nos atacótambién por ser un grupo, cuando en realidad todo medio intelectual está formado por grupos. En nuestro caso era un gesto de apertura, decir: somos amigos, compartimos estos puntos de vista tanto literarios como sobre la vida literaria y vale la pena discutirlos públicamente”.
Cuando las definiciones de los mismos autores naufragan en la obviedad o el desatino, libros como El minotauro y la sirena disponible en Internet, hasta que llegue a las librerías porteñas) vienen a demostrar cuánto más capacitada está la crítica, a la hora de realizar ese tipo de operaciones. Tal es el valor de este libro muy atinado y más que pertinente en lo que hace a responder las preguntas destinadas a descubrir e instituir las nuevas corrientes de la literatura mexicana.

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