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MEXICO Cinco soles mexicanos
Querétaro, San Miguel de Allende, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajato son los puntos de un collar de viejos pueblos coloniales en el Valle de México. Fueron opulentos en tiempos de las minas de plata y guardan palacios y tesoros históricos. Por Laura Isola En la ladera
de la Sierra Madre Occidental reposan, antiguas y casi eternas, las
ciudades coloniales conocidas como las ciudades de la plata:
Querétaro, San Miguel de Allende, Guanajuato, Aguascalientes
y Zacatecas. En ese orden se van alejando al norte de la ciudad de México
para irse acomodando en el hoy llamado Valle de México, otrora
Anahuac, centro de la civilización mexicana precolombina. QUERETARO
Tomando el Distrito Federal como punto de referencia, la primera localidad
está a apenas tres horas de tren (salen 7 AM y llegan a las 10).
Otra opción son los micros que salen desde la terminal Norte
cada 10 minutos, las 24 horas. Es un paseo que se puede pensar como
una salida por un día y contrarrestar el vértigo de la
capital mexicana, pero también es el primer punto para hilvanar
un recorrido por el fantástico valle.
SAN MIGUEL
DE ALLENDE Entre Querétaro y Guanajuato se emplaza este delicioso
pueblo declarado monumento nacional. Nada mejor que caminar y caminar
sus calles zigzagueantes para descubrir que todo es extremadamente bello.
Fundado en 1542, su arquitectura data de esos tiempos y no se ha construido
sino imitando el estilo. Es más, tanto hoteles, bares y tiendas
han sido montados en las viejas mansiones de la buena época de
la plata. GUANAJUATO Aunque son sólo noventa minutos de micro los que separan a la pequeña y soñada San Miguel de Allende de Guanajuato, la ciudad tiene un inexplicable aire de aislamiento. Será por sus callecitas angostas y el original sistema de túneles que permitieron ganarles la batalla a las inundaciones provocadas por el río de su mismo nombre. Colina de sapos, quiere decir Guanajuato en su verdadera grafía tarascana (guanaxuato) y durante tres siglos fue la tercera productora de plata del mundo. Una suerte de silver-rush fue su pasado y como consecuencia están las imponentes mansiones y elaboradas iglesias. Además es el lugar de nacimiento de Diego Rivera, uno de los tres grandes del muralismo mexicano y se puede visitar su casa-museo en la calle Pocitos. En la lucha por la Independencia, Guanajuato también tiene su sitio. Subiendo al punto más alto de la ciudad está el monumento a José de los Reyes Martínez, más conocido como El Pípila. Fue este corajudo minero el que, bajo las órdenes de Miguel Hidalgo, incendió la Alhóndiga de las Granaditas, granero donde se escondían los realistas. En su estatua vigilante se puede leer la siguiente proclama: Aún hay otras alhóndigas por incendiar, casi como una advertencia para las futuras generaciones. Por último, el porfiriato brilla en el Teatro Juárez, construido en 1930, que exhibe la contradictoria opulencia de una época en sus bronces, frescos y lámparas. AGUASCALIENTES Obviamente, con este nombre es fácil adivinar que en este pueblo hay aguas termales y por lo tanto disfrutarlas es una buena opción antes de emprender camino a Zacatecas, el último punto del itinerario. La ciudad fue fundada en 1575 para servir de lugar de protección y descanso para los viajeros de la ruta de la plata, entre México y Zacatecas. También fue el centro de cultivos y aprovisionamiento de la región. Esta posición dentro del esquema de la Conquista y la fiebre de la plata no desfavoreció el decorado y la ornamentación de la ciudad y el Palacio de Estado es un buen ejemplo de ello. ZACATECAS
Es el punto más alto de la región, con 2700 metros sobre
el nivel del mar. Una ciudad que se hizo muy rica a partir de la explotación
de las minas de plata, y conserva gran parte de esos buenos tiempos.
Para visitas están la Plaza de Armas, el Teatro Calderón,
el Templo de San Agustín y la fachada churrigueresca de la catedral,
entre otras. Fuera de la ciudad se puede recorrer la mina El Edén,
abierta en 1586, para conocer en sus excavaciones una de las historias
de explotación más alucinantes del pueblo indígena
y saber que su nombre fue, efectivamente, puesto por los españoles.
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