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ISLANDIA
En el verano boreal

Llegó el sol, apaguen la luz

Granjas tradicionales enterradas en el suelo, para combatir el frío. No cambiaron desde la época vikinga.

Islandia es uno de los destinos más curiosos que puede ofrecer nuestro planeta. A medida que se acerca el verano boreal, cede el frío polar y esta isla en el extremo norte del mundo se prepara para vivir un día permanente.

Texto y fotos
de Graciela Cutuli

Son las dos de la mañana en Laugavegur, la principal calle comercial de Reykjavik, la capital de Islandia. A fines de mayo, todavía hay luz a esta hora, y desde junio hasta la mitad de julio no habrá realmente noche: es así que, después de pasar un largo invierno a oscuras y bajo la nieve, los islandeses parecen multiplicarse y la habitualmente pequeña y tranquila capital vive al ritmo de una gran metrópoli. Los bares están llenos a cualquier hora; las calles desbordan de autos que van y vienen, jóvenes que dan la “vuelta del vikingo” se visitan entre amigos antes de irse a tomar cerveza mientras se bañan desnudos en los canales que llevan el agua caliente a la ciudad, desde las entrañas mismas de la tierra. Al cruzar los campos de lava en sus modernos y aparatosos 4x4 japoneses, pasarán delante de los invernaderos donde se cultivan todo el año las bananas y rosas más boreales del planeta... y cada lugar les hará recordar de un pasaje de las antiguas sagas, escritas por poetas que eran también feroces guerreros.

Invierno: Laugavegur, la principal calle del centro de la capital.

Entre vikingos Estas primeras imágenes valen para todo el resto del país. Islandia es así, una nación occidental donde encontramos todos los gestos y los reflejos que inculcó esta civilización, pero acomodados a una tierra insólita, como surgida de un manual de geología y de una historia que empezó con los temibles vikingos, hace un poco más de 1100 años. En Islandia se solucionó desde hace tiempo el dilema que hoy preocupa a Europa: vivir bajo un way of life bien norteamericano, pero conservando intactos un idioma y las tradiciones culturales que se encuentran entre las más antiguas del continente europeo. En realidad, desde la instalación a fines de la última guerra mundial de la base norteamericana de Keflavik, cerca del único aeropuerto internacional del país, se vivió entre los islandeses un curioso proceso: integrar lo esencial de la cultura norteamericana y vivir en un nivel de vida aun superior a los norteamericanos, con mayores ingresos que ellos y mucho mejor distribuidos, pero rechazando todo contacto directo con esos yanquis que se instalaron en la base militar y que no son todavía, después de medio siglo, persona grata pasado el recinto de la base. Es que, sin duda, los islandeses desconfían de cualquier intromisión extranjera. Además de padecer la dominación de los daneses por más de cinco siglos, lo que ellos llaman su Gran Noche, tuvieron que sortear el proyecto de comerciantes alemanes de la Liga Hanseática que quisieron a fines del Medioevo comprar la isla y deportar a todos sus habitantes...
En Islandia, la historia nunca está lejos, ni siquiera en los desiertos. Desde hace más de un milenio, cada hecho, cada familia, está consignada en libros, y por lo tanto es muy fácil saber qué pasó en cada lugar del país en cualquier momento de la historia, incluso antes del año 1000. Si se consigue traspasar la amable barrera que ponen los islandeses entre ellos y los turistas, en alguno de los varios idiomas que la gran mayoría maneja –inglés, danés o alemán y poco de francés, sueco o hasta italiano– se pueden consultar en las bibliotecas familiares estos libros gordos, que son una sucesión sin fin de nombres y fechas y van remontando los antepasados de cada familia hasta llegar en muchos casos a los primeros colonos noruegos que abordaron las costas desérticas de Islandia entre los años 880 y 980.

Tropico polar En la Biblioteca Nacional de Reykjavik se encuentra el principal orgullo de la historia islandesa: algunos manuscritos de las El chorro de agua hirviendo brota de uno de los géiseres de Islandia.sagas. Durante mucho tiempo estuvieron en Dinamarca, adonde un letrado islandés los había llevado para salvarlos del olvido en el siglo XVIII. El día en que ese país los devolvió a Islandia, se realizó una gran fiesta nacional de varios días de eventos y festejos. En este país donde la tasa de libros impresos y diarios leídos es la más alta del planeta, no es extraño que las grandes fiestas populares tengan bases literarias y culturales, aun si conviven con las prosaicas borracheras del sábado a lanoche, otro de los “festejos” típicamente escandinavos, que llevó a Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia a fijar un estricto control sobre la venta de bebidas alcohólicas, en negocios manejados por un monopolio estatal. Tanto, que otro evento que dio origen a grandes festejos populares fue la legalización de la cerveza en los bares en los años 90, después de varias décadas de prohibición.
Entre una cosa y otra, bien alegres resultan las noches de Reykjavik y de Akureyri, la otra gran ciudad de la isla, sobre la costa norte. El ambiente en los bares como Gaukur A Stöng (donde se gestan las bandas que hacen de Islandia un verdadero semillero de talentos para el pop; además de Sugarcubes están actualmente las bandas SigurRós, Gus Gus o Unun que ganan popularidad en Europa y Estados Unidos) está en las antípodas del clima que puede hacer puertas afuera. Incluso en pleno verano las temperaturas máximas no pasan de los 15 grados...
Sin embargo, es muy fácil olvidarlo. Sobre la ruta 1, la única del país que está asfaltada y que circunvala toda la isla, tomando la dirección al este de Reykjavik se llega a Hveragerdi, un pequeño pueblo al borde de un desierto de lava. En el centro, se levanta un gran centro de compras mantenido a temperatura tropical: allí, a despecho de la nieve y el viento que sopla afuera, surgen fuentes que riegan plantas tropicales, entre ellas las famosas bananas. Como para no olvidarse, sin embargo, de que el calor no pasa de la puerta, es un excelente lugar para comprar los famosos pulóveres islandeses, muy pero muy calientes.
Y si se quiere seguir rumbo al sur de Reykjavik, para comprobar una vez más que el trópico existe bajo el círculo polar, el lugar ideal es Blue Lagoon, un pequeño balneario al aire libre. Se pueden tomar baños en un agua que supera naturalmente los 40 grados y que brota de una central de procesamiento térmico gracias a la cual se calefaccionan las casas de la región. El azul intenso del agua se aprecia más en verano, cuando no hay tanta condensación y vapor por la diferencia de temperatura entre el líquido y el aire exterior. Pero en invierno, es una experiencia inolvidable tomar un baño en el lago más boreal del planeta, el cuerpo caliente y la cabeza bajo una tormenta de nieve... Para reemplazar al champagne está la bebida nacional, el brennivin, un alcohol de vikingo que permitirá olvidarse radicalmente del frío. En islandés, “Salud” se dice “Skál!”.

Abran el manual
Islandia es un verdadero curso de geología. Es una de las tierras más jóvenes del planeta (una de sus islas nació literalmente en los años 60, cuando un volcán surgió del mar y formó una nueva tierra). La actividad volcánica es muy importante y las erupciones se repiten con frecuencia. La más mediática ocurrió en los años 70 en la isla sureña de Westmann, cuando se tuvo que evacuar en una sola noche a más de 3000 personas que vivían en la isla, sin sufrir un solo accidente menor.
También hay numerosas solfataras, pozos donde se “cocinan” mezclas de rocas en fusión. En cuanto a los géiseres, son una de las principales atracciones de Islandia. La palabra pasó a todos los idiomas por el nombre del lugar, Geysir, donde está el más famoso géiser de la isla, el Strokkur, que escupe agua hirviendo a varias decenas de metros de altura. Ultimamente el Strokkur (“robusto”, en islandés) está cansado y hay que volcar jabón en polvo en el pozo para hacerlo escupir. Se hace cada tanto, y la noticia es difundida por la radio para que nadie se pierda el espectáculo.

Verano: Los coloridos techos de Reykjavik, donde viven más de la mitad de los 260.000 islandeses.

Datos útiles
- Icelandair es la línea de bandera de Islandia. Sus oficinas funcionan también como centros de información turística sobre el país. En Buenos Aires, su representación está en Reconquista 341, piso 6.
- Internet: Para preparar un viaje a Islandia, con posibilidad de reservar autos y hoteles: www.icelandtotal.com
Y el sitio oficial de Islandia para saber más sobre el país y sus atractivos turísticos: www.IcelandTouristBoard.com