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ITALIA La ciudad de Taormina Tan bella, tan siciliana Es difícil imaginar un lugar más bello sobre la tierra. La historia y el paisaje del Mediterráneo logran en Taormina una hipnótica conjunción que fascinó a lo largo de los siglos a personalidades de toda Europa. Taormina, dicen sus admiradores, es realidad y fábula, es la isla feliz dentro de la isla de Sicilia. Por Graciela Cutuli Qué tiene Taormina que nadie puede sustraerse a su hechizo? No hay palabras que puedan sonar exageradas para describirla. No hubo escritores, viajeros o artistas, que no se hayan sentido casi intimidados frente a esta pequeña ciudad siciliana que eligieron para vivir desde los griegos hasta los bizantinos y los árabes. Por muchos turistas que haya alrededor Taormina es uno de los principales centros veraniegos de Sicilia cada uno que llega al Teatro Griego, enmarcado por el Etna y el Mediterráneo, se siente como quien vio este lugar por primera vez. Si alguien tuviera que pasar un sólo día en Sicilia y preguntara qué hay que ver, contestaría sin dudar: Taormina, escribió el francés Guy de Maupassant. Para Edmondo de Amicis, autor de Corazón, lo que se ve es un espectáculo que no igualan ni Nápoles, ni Rio de Janeiro, ni Constantinopla. Abajo, la pequeña ciudad riente, que se extiende como un arco entre almendros, naranjos, cactus y pinos; detrás de la ciudad, un semicírculo de montes que estiran hacia el cielo las cumbres rocosas coronadas de castillos y pueblos; más allá el Etna enorme, con la cabeza blanca teñida de rosa... y esta doble inmensa fuga de promontorios, de bosques, de pueblos, de jardines, ríe sobre la belleza de un mar y bajo la belleza de un cielo del que no puede dar idea la palabra humana. Creo poco en el infierno, pero creo en el paraíso, porque lo he visto... y es éste. un
destino accesible Incluso para quien dispone de poco tiempo durante
un viaje al sur de Italia, Taormina es un destino accesible. Si se llega
en auto desde el continente, se puede alcanzar cruzando primero el Estrecho
de Messina en los transbordadores que llevan los vehículos, y
tomando luego desde Messina la autopista que lleva a Catania. También
se puede llegar en tren (estación de Giardini-Naxos) y en avión,
ya que el aeropuerto de Catania dista sólo 60 kilómetros.
La ciudad es pequeña, y aunque es mejor disponer de más
tiempo para disfrutar sus playas y los alrededores desde Messina
hasta Acireale, Messina, Siracusa y las islas Eolias al menos
un día basta para recorrerla y comprender por qué fascinó
a personajes tan disímiles como Goethe, Salvador Dalí,
Anatole France, Gustav Klimt, D.H. Lawrence, Paul Klee, Luigi Pirandello,
Leonardo Sciascia, John Steinbeck o Vladimir Nabokov. Y a Johannes Brahms,
Richard Wagner y Leonard Bernstein. Y a Ingmar Bergman, Francis Ford
Coppola, Marlene Dietrich, Cary Grant, Eleonora Duse, Marcello Mastroianni,
Tyrone Power... El
Teatro Antiguo Al sentarse en las gradas, la extraordinaria belleza
del lugar invade todos los sentidos. Enfrente, tras las columnas que
aún quedan en pie en ese escenario donde se representaban las
tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides cuando Sicilia
era uno de los principales polos culturales de la Magna Grecia,
se divisa la cumbre nevada del Etna. Uno de los recuerdos más
populares en toda Sicilia, además de loscarritos de madera profusamente
decorados y los puppi (marionetas inspiradas en la época
de la invasión normanda, con sus caballeros de armadura y sus
enemigos sarracenos), son justamente los objetos hechos en lava del
Etna, moldeada cuando todavía está caliente. Detrás
de las gradas, bajo las laderas rocosas tapizadas de higos de tuna que
en esta época del año toman un tentador color rojo, se
extienden las playas del Mediterráneo, en todos los tonos del
turquesa, el azul y el verde que puedan imaginarse. En verano, cuando
el sol nunca falta a la cita, Taormina y el mar están entonces
en su esplendor. Taormina sobre el mar La hermosura de la Taormina marítima casi hace olvidar rápidamente, sin embargo, el encanto de sus barrios antiguos. En esta época, los turistas son legión, así como los buceadores que aprovechan el verano para sumergirse en las grutas de las costas cercanas, abundantes en vistosas gorgonias y peces diminutos que no se asustan de la cercanía humana. Los expertos prefieren sobre todo el lugar llamado escollo de zi Gennaro, donde el fondo no supera los diez metros de profundidad, pero de pronto baja bruscamente hasta los 45, brindando un espectáculo submarino único. Para quienes no se despegan de las arenas de la superficie, los lugares más hermosos son Spisone, Mazzarò, Capo SantAndrea desde donde se puede llegar en pequeñas barcas a hermosas grutas marinas, capo Taormina y ese peñón de roca en medio del mar, coronada de espesa vegetación mediterránea, que se llama Isolabella. Hasta las esmeraldas y los zafiros podrían envidiar los colores de este tramo de la costa que hacen de Taormina un verdadero paraíso en la Tierra. |