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LIVERPOOL
Beatles y algo más

Boleto para pasear

La ciudad donde nacieron y crecieron Los Beatles es un verdadero museo de la historia del grupo. Desde la réplica del mítico The Cavern hasta el terreno de Strawberry Fields, los tours no olvidan ningún detalle. Pero también vale la pena conocer la actual vida cosmopolita del antiguo puerto en la costa noroeste de Inglaterra.

Por Leonardo Larini

No fue un cielo con diamantes el de aquella noche de 1940. El 9 de octubre de aquel año, los aviones alemanes descargaron uno de los más feroces bombardeos sobre el puerto de Liverpool y todo lo que podía verse en las alturas era el reflejo blanco y brutal de las bombas arrojadas sobre los muelles y astilleros del río Mersey. Pero –quizás como parte de una ley de compensación– aquella misma noche, durante el transcurso del duro ataque, nació un niño al que su madre y su tía llamaron John Winston. Debido a los bombardeos, John pasó los primeros minutos de su vida debajo de una cama en el Formerly Oxford Street Maternity Hospital. Años más tarde, aquel niño se encargaría de cambiar al mundo iluminándolo con sus canciones y transformándose en uno de los hombres más importantes del siglo 20. Gracias a él, y a sus tres compañeros musicales –Paul, George y Ringo– Liverpool pasó a ser una de las ciudades más famosas del planeta.

Déjalos ser Cuando Los Beatles sacudieron la Tierra y se convirtieron en personajes más famosos que Jesús, Allen Ginsberg llegó a afirmar que Liverpool era el centro de la conciencia humana. Sin embargo, sus cuatro hijos pródigos abandonaron pronto la ciudad natal y las iniciáticas noches en The Cavern aparecían tan lejanas como las furiosas ofensivas bélicas de Hitler. Después de la Segunda Guerra Mundial y de los primeros pasos de Los Beatles, Liverpool había vuelto a su ritmo normal y aunque lentamente se iba modernizando, cada vez más recobraba la pálida apatía de sus aburridos tiempos de antigua ciudad portuaria, cuando la poca diversión pasaba por matar el tiempo bebiendo en sus bares o yendo al teatro a sonreír con alguna comedia. A pesar de que allí hubieran nacido cuatro hombres elegidos para transformar todas las costumbres vigentes en el mundo hasta ese momento –la década del ‘60– Liverpool era el centro del hastío. Los Beatles se habían llevado el color a Londres, a Estados Unidos y a todo el mundo. Había vuelto la niebla. La Música estaba en otra parte.

El fin del sueño La tarde del 8 de diciembre de 1980, horas después del asesinato de John Lennon, más de treinta mil personas coparon con hondo dolor la plaza de St. Georges Hall entonando –con desgano, entre lágrimas y durante horas– “She loves you”. El sueño había terminado y parecía estar sepultado entre los escombros de The Cavern, demolida en 1973 para permitir la construcción de una vía de ferrocarril. Allí, en el local de Mathew Street, Los Beatles habían ofrecido casi 300 shows entre 1961 y 1963 despertando una desmedida euforia en sus fans originales, aquellos adolescentes que por primera vez experimentaban de cerca lo que algunos años antes habían vivido los devotos de Elvis Presley en Estados Unidos. Del hogar para niños huérfanos denominado Strawberry Fields sólo quedaba un terreno baldío y Penny Lane era simplemente una calle más.
Pero los habitantes de Liverpool, de a poco, fueron superando el dolor de perder a su héroe. Con el tiempo comenzaron a explotar turísticamente cada uno de los sitios relacionados con Los Beatles.

Todo lo que necesitas es un tour Con guías especializados –varios de ellos testigos directos de los tiempos de oro–, e itinerarios perfectamente diseñados, el turista que llega a Liverpool tiene todo organizado para conocer a fondo los lugares más íntimamente vinculados con los primeros años de vida de los Fab Four. De este modo, es posible conocer las casas donde cada uno de ellos pasó su infancia –la de McCartney, en Fothlin Road 20, fue adquirida por el gobierno para mantenerla como lugar histórico–, acercarse hasta el terreno del Strawberry Fields, recorrer Penny Lane -actualmente el nombre de la calle está inscripto en las paredes de cada esquina, ya que las placas de metal eran robadas constantemente por los visitantes–, y, por supuesto, asistir a la réplica del mítico The Cavern, reconstruido a principios de la década del ‘90 y donde Paul McCartney ofreció un show en 1999 para presentar su disco Run Devil Run con el que homenajeó al rock’n’roll de los años ‘50. En los alrededores hay una grancantidad de tiendas con todo tipo de souvenirs además de pubs y restaurantes. A la vez, todos los años –durante el mes de agosto– se realiza en Liverpool la Convención Anual de Los Beatles, evento al que concurren historiadores, críticos, fans y músicos de todo el mundo. En la zona portuaria, totalmente reciclada en estos días, se encuentra The Beatles Story Exhibition, una especie de museo con fotos, videos y cientos de accesorios además de una reproducción del submarino amarillo. Y como si todo esto fuera poco, el aeropuerto internacional de Liverpool acaba de ser bautizado con el nombre de John Lennon y para 2003 está prevista la apertura del hotel temático The Hard Day’s Night.

La otra ciudad Dejando de lado a Los Beatles, si es que esto es posible, Liverpool también ofrece otros atractivos: sus elegantes edificios victorianos, la magnífica Metropolitan Cathedral of Christ the King, los restaurantes y comercios del renovado Albert Dock –donde están el Museum of Liverpool Life y la Tate Gallery–, una gran cantidad de clubes nocturnos –entre los que sobresale el Cream, residencia de famosos dj’s que cada tanto visitan Buenos Aires–, teatros en los que se puede disfrutar de excelentes veladas de danza y música –como el Liverpool Empire, el Playhouse o el Everyman Theatre–, y atrayentes paseos en ferry por el río Mersey para contemplar las mejores panorámicas de la ciudad. Volviendo a ella, otras interesantes opciones la brindan la Central Library –con más de un millón de libros, videos y cassettes–, la Liverpool Cathedral –de sobrio estilo neogótico y uno de los templos anglicanos más grandes de Gran Bretaña–, y el Merseyside Maritime Museum, dedicado a la historia del puerto, sus barcos y sus trabajadores. Una variante para sumar a la visita es la Walker Art Gallery, una de las galerías más distinguidas de Europa, que alberga colecciones de esculturas desde el año 1300 hasta nuestros días. Con aire cosmopolita, la Liverpool actual mezcla con sobriedad la modernidad global con la mística de haber sido la cuna del grupo más influyente en la historia de la cultura rock. Y si bien la explotación turística relacionada con Los Beatles en algunos casos es excesiva y en otros bordean lo grotesco, no logra empañar la emoción de quien recorre las mismas calles que caminaban aquellos cuatro flequillos mágicos antes de conquistar el mundo y de regalarle, para siempre, a la ciudad en la que habían nacido, el cielo con diamantes que todos los días refleja su brillo sobre el río Mersey.