Entrevista a Gonzalo Demaría, que investiga los expedientes judiciales del conocidísimo escándalo de los cadetes
Cadetes de San Martín
En 1942 tres miembros de la clase encumbrada argentina denunciaron fiestas privadas entre varones que se realizaban en departamentos de Recoleta. Según el escrito los jóvenes organizadores de las orgías, Jorge Horacio Ballvé Piñero, Romualdo Naón y Daniel Duggan, reclutaban en la calle a cadetes del Colegio Militar para sus filas eróticas a veces con la ayuda de una modelo de nombre de guerra Sonia. Luego de gozar de y con los concupiscentes “soldados”, Ballvé les sacaba fotos desnudos o con un elemento que los asociara a la institución militar: el gorro, el cinturón o el sable. El hecho que devino cacería homosexual y pasó a la celebridad como el escándalo de los cadetes solo se conocía por los periódicos de la época y por testigos esquivos. Se acaban de encontrar los expedientes del caso ¡y las fotos! que siempre se creyeron perdidos. El investigador y dramaturgo Gonzalo Demaría, responsable de este hallazgo y con un libro en marcha sobre este tema, nos brinda datos exclusivísimos.
Imagen: Sebastián Freire

El baile de los 41 en México, el caso Eulenburg en Alemania... Cada país tiene un hecho fundante y una bisagra que representa un antes y un después en la historia de la homofobia, que condensa los prejuicios y los saberes científicos, médicos y jurídicos sobre la homosexualidad y que legitima la represión. En Argentina fue el llamado escándalo de los cadetes en 1942. Demaría accedió a los 18 expedientes judiciales del caso. Lejos de haber sido destruidas, las más de 3000 fojas –más de 6000 carillas– escaparon al tiempo y al fuego y sobrevivieron así centenares de acusaciones y declaraciones, descripciones sexuales que lindan en lo pornográfico, informes médicos que denuncian “pederastia pasiva” y anos dilatados y más de 200 fotografías de jóvenes desnudos o vestidos que en su larga ausencia habían incentivado la imaginación y fantasía porno de generaciones. Con su hallazgo, Demaría, prestigioso director y autor de obras tales como Deshonrada sobre la vida de Fanny Navarro, Juegos de amor y guerra sobre el escándalo de los cadetes, Tarascones entre tantas otras, viene a cubrir un vacío de la historiografía argentina en general y en la historia de la cultura LGTB en particular. Trabajando obsesivamente con documentos –que copió de su puño y letra en cuadernos durante meses de mañanas enteras porque es imposible fotocopiar esa cantidad de material– y que fueron el desvelo de cientistas sociales y periodistas –entre ellos Juan José Sebreli, Osvaldo Bazán, Jorge Salessi y Alejandro Modarelli– arribó a la trama que juntó en una cópula loca y desenfrenada a las clases privilegiadas con cadetes, obreros y chongos y que culminó trágicamente en la más violenta redada contra los gays de la historia argentina. 

Me encuentro con Demaría en el primer piso del bar Los Galgos donde me ofrece generosamente gran parte de la información que recabó durante gran parte de este año. 

Primero la pregunta del millón: ¿cómo encontraste los expedientes?

En principio mediante la Corte Suprema localicé el nombre y el número de la carátula original. Luego me ayudaron una persona dentro de la Justicia que prefiere permanecer en el anonimato y un amigo, el investigador Diego Recalde. Él me hizo el contacto. Había el temor de que los papeles hubieran sido destruidos como sucede con otras tantas causas viejas porque ya pasaron 76 años. Esta persona de la Justicia fue el nexo y la buscó él mismo durante tres años revisando en el Archivo Histórico del Palacio de Justicia que está en la calle Yrigoyen, las encontró en abril de este año y luego se procedió a un pedido de autorización a la Jueza que había heredado los archivos del caso porque los expedientes pasan como una herencia de juez a juez. Ella me autorizó a ver los expedientes con la condición de no reproducir las famosas fotos que Horacio Ballvé les sacaba a los muchachos que participaban de las orgías en su departamento. El motivo de la desautorización son los eventuales familiares vivos de los implicados. 

¿Cómo fue a grandes rasgos el camino de la causa?

 El que inicia la causa es el fiscal Laureano Landaburu (hijo). Por una cuestión de procedimiento después de aproximadamente dos años pasa al Fiscal Roberto Fernández Speroni que merece ser resaltado del lado de los malvados por los tremendos términos que utiliza en un largo alegato que va desde las fojas 2108 a 2122 del 3 de marzo de 1944. Señala “apenas comenzaron los sumarios militares comenzaron a circular en esta capital las más diversas y extrañas versiones acerca de la corrupción sexual del que había sido víctima un grupo numeroso del colegio militar por parte de un núcleo de pervertidos (sic)… “mayor aun fue la indignación cuando se supo que los acusados corruptores no habían dudado en involucrar en su vicio a jóvenes cadetes, que si bien con sus conductas no mancillaron en lo más mínimo la noble institución a la que pertenecían dieron motivo sin embargo a que la gente víctimas de las apariencias pensara mal de estos estos nobles hijos de la patria”. Así es el tono.

¿Se condenaba directamente la homosexualidad?

Se alegaba supuesto cargo de corrupción de menores pero era un subterfugio para esconder la persecución a los gays. El cargo de corrupción de menores era muy tramposo porque Ballvé, el chivo expiatorio denunciado como principal implicado era menor. El supuesto corruptor era menor y en algunos casos los supuestos corrompidos no solo eran mayores de edad sino también mayores que los denunciados corruptores. Ballvé cumple la mayoría de edad el 14 de julio de 1942. Y en agosto lo detienen y apresan. Él es mayor de edad un mes. Peor el caso de Sonia que va presa teniendo 19 años. En el caso de ella el cargo es por asociación ilícita. Eran amigos que salían para divertirse, no para cometer un crimen. 

De hecho, en el alegato del temible fiscal Fernández Speroni, aparece todo el tiempo el tema de la homosexualidad.

Sí, el macabro fiscal se permite incluso una breve historia de la homosexualidad a la que llama “tara social”. Escribe que “solamente en tiempos de graves confusiones políticas y religiosas y de la consiguiente relajación de costumbres pudo ser tolerada con relativa benignidad” (alusión velada a la necesidad del golpe de Estado del 43). Fernández Speroni proclama furiosamente que los acusados son delincuentes que deben ser sometidos al rigor de las leyes penales y que solo en nombre de la sensibilidad moderna no pueden ser quemados vivos o supliciados como dictaminaba Teodosio o las leyes antiguas de Inglaterra o las de los Reyes Católicos en España. 

¿Qué argumento esgrimió la defensa? ¿Hubo voces a favor de la homosexualidad?

Sí. La del Dr. Horacio Monje, el abogado defensor de Romeo Spinetto, uno de los jóvenes que se travestía. Es el alegato de defensa más interesante. Monje cita a Proust, a Gide. De Proust refiere el pasaje de “Sodoma y Gomorra” donde el autor francés define al sodomita como aquel que sufre un amor que procede de una enfermedad incurable. De Gide cita al “Corydon” donde éste escribe que los homosexuales no son delincuentes sino enfermos y de una enfermedad no imputable porque el destino uránico en ellos es innato. Monje cita también el “Diario” de Gide cuando éste proclama: “¿en nombre de qué ley, de que moral se me prohíbe vivir conforme a mi verdadera naturaleza?”–

¿Y qué se alegaba a favor de los cadetes?

Increíblemente la ley de profilaxis. Los defensores insistían en que los cadetes no eran degenerados sino que el hecho era consecuencia de la necesidad de desahogarse ya que con la vigencia de la ley de profilaxis los machitos no encuentran lugares en donde tener trato carnal. A su vez, el Doctor Alberto Cardarelli Bringas, defensor de José Goodwig le dice al juez que “hay un hecho que no puede pasar desapercibido en el delito: “la vigencia de la ley de profilaxis social que en mi concepto ha jugado un rol primordial en este episodio resonante contribuyendo a fomentar el desborde de apetitos sexuales por causa natural de la necesidad de satisfacción justamente cuando los cadetes se encuentran en día franco y en plena edad crítica de estas demandas que son naturales y están en ebullición”.

Sebastián Freire
adolfo jose goodwin

Las celebérrimas fotos

El trabajo de Demaría tiene el fin último de reivindicar vidas que fueron truncadas por la persecución policial, historias de amor y también el delicado erotismo del que Ballvé dejo testimonio en las fotografías de los apuestos muchachos a los cuales levantaba en la calle.  Fotos hechas para su deleite personal, que constituían su paraíso privado y cuyo justo destino hubiera sido ser expuestas hoy en museos como las fotos del Barón Von Gloeden se convertirían en las pruebas incriminatorias  que lo condenarían a la cárcel.

La segunda pregunta del millón ¿las fotos de los cadetes se conservaban en el expediente?

El legado nro. 2 es de las fotos. Fotos de los cadetes entre comillas porque esas sí desaparecieron: fueron quemadas por el propio fotógrafo, Ballvé. Un mes antes de la formalización de la denuncia el cadete Pedro Rafael Pasquinelli, participante de las orgías, le mandó una carta alertando a Ballvé de que la denuncia iba a entrar en curso y le advirtió por escrito: “Te pido que destruyas en cuanto ésta llegue a tus manos esa libreta en la que figuran todos los muchachos que han pasado por tu casa. Te suplico en especial ya sabes qué o cuáles las rompas de inmediato. Todas. Juan Pablo (otro cadete) te explicará eso que pasa o está pasando exactamente. Cualquier cosa que pasare de nosotros ni te acuerdes. Están saltando muchos nombres”. A pesar de que tenían una relación más que casual, Pasquinelli obró de acuerdo a su nombre, Pedro, y negó tres veces ya no a Jesús sino a Ballvé. Revisando en periódicos encontré hace poco la necrológica de un hombre llamado Pedro Rafael Pasquinelli que por la edad es quizás el último sobreviviente involucrado directamente en el escándalo. El diario es de Mercedes del 20 de febrero de 2018 y señala que Pasquinelli era profesor de Educación Física, director técnico de básquet y ciudadano ilustre. Nadie debía saber que había sido uno de los famosos cadetes y por supuesto eso no es mencionado en la noticia. 

Nunca hubiera pensado que las fotos las hubiera destruido el propio Ballvé. Se me viene a la mente la imagen de las fotos de los muchachos chamuscándose en el fuego. Con la carga de afecto de las cartas de amor de Boquitas pintadas y la metáfora del erotismo reprimido. 

Sí. Debió haberlo dolido mucho. Eran fotos artísticas y tenían que ver con una parte muy placentera de su vida.

¿Cuántas y cuáles fueron las fotos que se conservaron?

De Ballvé hay 180 fotos corridas y numeradas aunque alguna falta. Las fotos que se conservaron son algunas de uniformados pero no de rango. Como en esa época estaba todavía el servicio militar obligatorio hay conscriptos. Algunos de uniforme y otros desnudos y hay también marineros. Pero la mayoría son levantes callejeros: canillitas, lavaplatos, gasolineros, dos o tres boxeadores, un boxeador conocido pero que no consta que tuviera sexo con Ballvé. Porque todas las fotos tienen atrás una referencia y cuando hay levante lo dice en el dorso. 

¿Qué otras cuestiones figuran como referencia en el dorso de las fotografías?

Todas tienen fecha. O mejor dicho año y estación. Las fotos son de entre el 41 y 42. Están fechadas en el dorso invariablemente como invierno y verano. No hay otra estación para Ballvé. Quizás porque para él todo era un eterno invierno o verano. Casi todas de Buenos Aires pero también hay de Mar del Plata y algunas de Arrecifes donde estaba el campo de la abuela Stegman. Y todas tienen algún epígrafe y el nombre del “seducido” aunque luego se devela en la causa que algunos son nombres falsos, porque cuando la policía los buscaba no los localizaba y se percataban de la pista errónea.

¿Podrás leerme algunos de los epígrafes?

“Luis. Levantado en una pizzería de Belgrano”. En la foto Luis posa sobre una pared blanca y apoya las manos en la cintura. “Buenos aires, invierno, 1942. Conscripto Justo Andrés Varela. Levantado en Plaza Italia y que resultó el más allá de la favor”. “Héctor Raúl Ferrer conocido de madrugada en el Bajo dijo haber llegado recién de Mendoza y resultó loca”. “Santillán. Infanteria de Marina que me llamó la atención en la calle por su cuerpo y que me levanté con todo el sadismo que me da el akterol” (risas).

Si tuvieras que calificar a grandes rasgos las fotografías, ¿dentro de qué género las incluirías? 

Son inevitablemente eróticas. Modelos muy lindos, todos muy jóvenes. Lejos de ser fotos de víctimas, los muchachos contemplan a la cámara provocativa o sensualmente, sonríen, están de brazos cruzados. Había un diván– cama en el departamento de Ballvé en donde uno de los chicos se despatarra y posa de decenas de maneras. Son fotos sensuales, no hay erecciones y no hay ninguna foto de sexo explícito. Hay fotos de tres marineros desnudos abrazados como en una complicidad masculina homoerótica, nadie se masturba. No son fotos pornográficas.

¿Se ven traseros también?

Si, si, en muchos casos. Algunos los muestran orgullosamente. Frontales muchos. Algunas más púdicas. Algunos se tapan los genitales de forma casual. Son fotos festivas. Muchos posan en el diván, otros delante de una cortina que muchas veces se usaba de fondo.

¿Es cierto el mito de que en la foto los militares tienen están desnudos pero con algún elemento castrense?

No. Están desnudos o vestidos de uniforme. Circuló la idea falaz que Ballvé hacía las fotos para luego extorsionar a las familias. Ballvé era rico. En realidad él generalmente pagaba a los chicos pero ninguno de ellos se percibía en situación de prostitución masculina. No era que pedían dinero o le pagaban con sexo. Era más tácito. Eran regalos de buena voluntad, rasgo principesco y simpático de la clase social de Ballvé. Algunos ni siquiera le cobraban.

Sebastián Freire
Blanca Nieve Abratte alias sonia

Vidas públicas y vidas trágicas

¿Qué pudiste reconstruir de la de vida de Ballvé?

Lo que escribió su abogado defensor Dr. Alfredo Molinario, quien en su alegato habla de su vida desgraciada. Hablamos de un chico de 22 años, imagínate llamar vida desgraciada a su edad. Ballvé no era el jefe de una banda de desviados y sin embargo la causa trascendió como el caso Ballvé. Para apelar a la clemencia del juez, el abogado narra la muerte del padre de Ballvé por tuberculosis cuando Ballvé tenía cinco años y una infancia desdichada donde se travestía con los modelos de París de la madre. Cuando vuelven a Buenos Aires la madre lo interna en tres sucesivas clínicas donde lo someten a tratamientos para revertir su sexualidad a partir de una denominada terapia testicular que producía un estado de coma. Del ultimo sanatorio Ballvé se escapó en estado de locura y a partir de ahí rompe relación con la madre y se va con la abuela. Ese es el periodo en que empieza con la fotografía a partir de la compra de una cámara Leika.

¿Y qué recuperaste de la vida de Sonia, la cual como la Catherine Holly de Súbitamente el último verano de Tenneesse Williams servía como carnada en la calle para atraer a los cadetes?

Su verdadero nombre era Blanca Nieve Abratte. No aparece en la causa que fuera modelo de Palmolive como afirma Sebreli. En la causa dice que era la cara del aceite de cocina Olavita. Ella viene de Córdoba, familia humilde. Llega a Buenos Aires a los 17 años donde se emplea un tiempo de niñera. Luego sale de la casa y se saca fotos como modelo para productos comerciales aprovechando su hermoso rostro. Más tarde  es amante de un joven que conoce en la confitería Santa Teresita y este le presenta al grupo de gays. Después del escándalo no se sabe más de ella. Hay que ver en qué condiciones salió de la cárcel. 

¿Qué hay de nombres famosos involucrados: Roberto Noble?

Noble está involucrado por haberse acostado con Sonia. Tenía casi cuarenta años y sin embargo no fue acusado de corrupción de menores. Eso demuestra que era una cacería homosexual. 

¿Y el futbolista José Manuel Moreno, figura estelar de La Máquina de River Plate?

Tuvo una relación con Daniel Duggan, el joven implicado que se suicidó luego de pasar unos años en cárcel. Vida truncada si las hay las de este prestigioso arquitecto. De todas formas no queda comprobado que la relación con Moreno haya sido sexual. En su declaración, Moreno afirma haber conocido a Duggan a la salida del cine y se vanagloria de que era común que se le acerquen admiradores al club. Duggan se mostró afecto a los colores de River y se fue a tomar una cerveza con el futbolista a un bar de la calle Maipú. Siempre según la declaración de Moreno se vieron por intervalos durante tres años y llegaron a tener una especie de amistad y a reunirse a beber en el departamento del arquitecto de la calle Paraguay. En una ocasión Duggan le mostró una colección de fotografías y lo invitó a sacarse fotos con un profesional de la calle San Martín. Moreno aceptó porque “tenía una figura de una contextura atlética”. Eso le había dicho Duggan y él respondió con su vanidad. Luego Duggan guardó para si las fotos y las conservó en al álbum que poseía. Moreno afirma que Duggan “nunca le hizo ninguna insinuación que demostrara tratarse de un invertido” y que en una oportunidad, en la que precisaba un lugar para entrevistarse con una mujer a la que había conquistado, hasta le prestó el departamento.

El Santo de la espada

En algún momento de la charla me dijiste que la pornografía estaba del lado de los acusadores y no de los acusados. ¿Por qué?

Por las declaraciones de las pericias médicas disfrazadas de lenguaje técnico donde se indagaba sobre las dimensiones, la flacidez o la dilatación de los anos. Por las preguntas morbosamente sexuales sobre quién era activo o pasivo, cómo y quién la chupaba, si acababan o no adentro, sobre el tamaño de los penes. Por los tristes careos entre los gays donde perversamente hacían que se pelearan. 

Narrá algunos de esos careos

Te describo uno entre Ernesto Brilla y Podestá Mendez, dos de los muchachos involucrados. Luego de la declaración de Brilla, Podestá Mendez dice que Brilla tiene “una lengua podrida”. Reconoce que en dos ocasiones salió a comer con él y lo acompañó en sus andanzas pero no succionó al agente de policía de la seccional primera, un tal Soria. Que el agente le tomó la cabeza y pretendió que le succionara el pene, “mejor dicho que le hiciera una mamada”. Y que mientras se resistía el agente eyaculó ensuciándole la mano y la cara. Pero en cambio estando en la habitación de Brilla, éste le succionó el pene al policía en su presencia y le dijo “Pareces un caballo ¡qué asunto tenés!”. Esto le dijo, aclara Podestá Mendez como si hiciera falta, porque le llamó la atención que en un joven tan pequeño tuviera un pene tan grande. Hay otro careo entre José Goodwin, Brilla y el cadete Juan Carlos Rodríguez que termina con un remate gracioso. En su declaración Goodwin niega ser pederasta, dice que sale con mujeres, entonces le piden nombres y alega que un caballero nunca dice nombres. Brilla dice que Goodwin es tortillero. Entonces Goodwin dice que estando borracho pudo haber estado con un hombre pero que nunca se dejó penetrar. Por su parte, el cadete Rodríguez (uno de los 9 expulsados) admite haber tenido sexo con Goodwin. Goodwin se muestra entonces dispuesto a someterse a un examen médico que pruebe lo contrario. Ante lo cual Rodríguez contesta: “Aunque tengo un pene pequeño estoy seguro que lo introduje en el ano de Goodwin”.

Escenas de la vida homosexual

¿Qué costumbres o jerga de la vida gay del momento pudiste reconstruir?

Uno de los circuitos de yire iba por la calle Corrientes hasta Reconquista y el Bajo. Había bares emblemáticos como “Mickey Mouse”, “El parral”, “El negresco” y un bar de clima de cine francés negro llamado “The First & Last” en Viamonte y el Bajo donde iban los gay porque lo frecuentaban marineros. Uno de los abogados afirma “dichos locales son visitados por los invertidos, acompañados de amigos, otros van con sus maridos (sic), y los hay que van con una relación ocasional o con relaciones serias”. A su vez Brilla afirma que la calle Corrientes y la Plaza Italia son conocida por los yiros y que los conscriptos se acercan, son llamados desde los automóviles y se les pide fuego y se inicia una conversación. Narra una anécdota en la cual los cadetes se avivaron porque el piloto hizo la pregunta “¿Tienen ustedes un amigo armado para presentar de 15 años que sufre de melancolía” Si respondía afirmativamente se trataba de un amigo que no tenía un pene grande. (risas)

¿Qué hechos podés narrar de la vida de Romualdo Naón que sufrió tres años en la cárcel de Villa Bosch pero que al menos pudo fugarse?

A Romualdo Naón, que luego del escándalo fue directamente borrado del árbol genealógico familiar como si nunca hubiera existido, se le acusaba sobre todo de haber participado en una fiesta con cadetes en su casa y hay una anécdota muy graciosa. Según consta en uno de los testimonios, en esa ocasión para intentar seducir a un cadete le contó una historia delirante: le dijo que lo comprendiera que él antes no era así pero que le había pasado una desgracia que lo había llevado a ser como era. Que siendo muchacho se había enamorado de una chica, que pensaba casarse con ella y esta le dijo que se iba a comprometer con otro. De la desilusión esa noche se emborrachó y entonces unos muchachos lo secuestraron en la calle y lo violaron. Luego a la noche siguiente dándose cuenta de que esto le había gustado habló con un amigo que le aconsejó que lo que podía hacer era volver a tener contacto carnal en idéntica situación. “Si te gusta estas embromado y sino estas salvado”, le dijo su amigo. Entonces Naón lo volvió a hacer y le gustó. Y desde entonces, le dijo al cadete, vivía con esa cruz sobre su vida. Las artimañas no le sirvieron de nada. El cadete le contestó que no le creía nada y que con todos sus títulos de abogado y su cátedra no pasaba de ser un puto relajado.

¿Qué hay de cierto en que el escándalo fue esgrimido como una de las causas del golpe de Estado del 43?

Indudablemente sí. Los golpistas tenían plena conciencia del escándalo. Alberto Cardarelli Bringas, el defensor de Adolfo José Goodwin alega como atenuante en favor de su defendido lo mismo que había afirmado el fiscal: “La época era de confusión. La mentira institucional había sustituido la vida democrática. El voto fraguado por impúdicos, la parodia del comicio crearon un clima de relajación moral que propiciaba las perversiones. Así llegó después de 1942 como un remedio para estos males y desvíos la revolución del 4 de junio que ha terminado con este estado de cosas y lleva a la república hacia su restauración definitiva”. Hay por otra parte un pedido de remisión de la causa por parte del futuro presidente provisional general Pedro Ramírez el 26 de mayo de 1943, una semana antes del golpe.

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