Ofrenda Musical a Jaime Torres, hoy en el Opera

La celebración como herencia

Sobre el escenario, la familia y músicos amigos darán cuenta de la amplitud musical que tuvo el mas grande charanguista de la historia.
Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista.Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista.Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista.Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista.Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista.
Juan Cruz y Manuela Torres, y Tute Loiseau, los organizadores de la Ofrenda Musical al charanguista. 
Imagen: Alejandro Leiva

Fue siempre una casa de puertas abiertas. Lo sigue siendo. Seguirá, parece. Juan Cruz, hijo de Jaime Torres, entrecruza palabras con Tute Loiseau, hijo de Caloi, íntimo amigo del más extraordinario charanguista de la historia. En la conversación también está su hermana Manuela Torres. Los tres, minutos después y mate de por medio, hablarán con PáginaI12 acerca de la Ofrenda Musical a Jaime (hoy a las 20.30 en el Teatro Opera, Corrientes 860), mientras Soledad, otra hermana, baja de entrecasa con su hijita Simona, y Elba, la pacha rubia del clan, transita baldosas durante su pacífica vida cotidiana. Un día en la vida de los Torres. Un día en movimiento. Otro día de cultura argentina y calidez. “Esta diversidad que ves acá, en esta casa, se va a ver reflejada y amplificada en el recital con una cantidad de artistas de distintos géneros, unidos por una mirada cómplice acerca de un parecer sobre la música popular, y también sobre un modelo de país en el que todos estamos de acuerdo”, acierta Tute, también hermano de Aldana Loiseau, pareja de Juan Cruz.

–El clan ampliado...

Juan Cruz Torres: –Y diverso, porque la ofrenda pasa del folklore al rock... Esto habla de la apertura que tuvo ese hombrecito.

Ese hombrecito es Jaime Torres, cuyo cuerpo dejó este mundo durante la no tan buena noche del 24 de diciembre pasado, y que no para de recibir ofrendas, afectos y recordatorios. Esta vez, a través de esta juntada musical que, bajo la dirección artística de Ruben “Mono” Izarrualde, incluirá –además de los entrevistados– al Tata Cedrón, Bruno Arias, Tukuta Gordillo, Perla Argentina Aguirre, Gustavo Cordera, Florencia Dávalos, Charo Bogarín, Jairo, Susanna Moncayo, Melania Pérez, Carolina Peleritti, Fortunato Ramos y Claudia Torres, entre otras y otros. “Estamos convocando a la memoria de Jaime, sumando esfuerzos y voluntades. Hay ganas de compartir ese momento y esa energía con un grupo grande de gente que es un abanico. Sería imposible que estén todos los que compartieron música con Jaime, obvio, pero dentro de la propuesta entra esta pincelada oportuna, linda y necesaria, tanto para nosotros, que estamos atravesando el duelo, como para los amigos. Se trata de recordarlo de la manera que él amó: haciendo música con mucho sentimiento y respeto”, refiere Juan Cruz, charanguista como su padre. “Voy a tocarlo, sí, pero junto al Koya Ruiz y Adriana Lubiz. Está bueno así, para no tener ese peso de ser ‘el heredero del charango de Jaime’”, se ríe. “La idea es que sea un festejo más que un compromiso pesado, porque así es la amada herencia de Jaime”.

De lo que se pudo saber del repertorio, el dúo Peleritti-Aguirre va a interpretar “Ñañito mío”, una pieza que Arsenio Aguirre     –padre de Perla– compuso para Jaime. En tanto, otro tándem (Bruno Arias + Florencia Dávalos) van a entrarle a la hermosa “Zamba de los mineros”, de Dávalos y el Cuchi Leguizamón, y Manuela tendrá la enorme responsabilidad de cantar “Sabana esperanzada”, una de las últimas piezas compuestas por su padre, que se grabó dos veces: una instrumental, a cargo del propio Jaime, y otra interpretada por Charo Bogarín y Ricardo Mollo, en el disco Canciones dibujadas, de Tute, quien además compuso la letra. “Hacer este tema fue un honorazo artística y afectivamente, porque soy de la familia”, refrenda el dibujante.

“Para mí, el honor va a ser cantarla”, se pliega Manuela que, además de bailar maravillosamente y de tocar la percusión, hace eso, cantar. “Es como sumar algo más, porque cantar es expresar, también. Jaime me hacía cantar y a veces hacíamos un huayno peruano que me gustaba mucho. Digo a veces porque él me decía ‘sí, está buenísimo, pero estudiá’”, se ríe la hija menor del charanguista mayor. “Había que hacerlo bien, entonces esperé unos años, y en el último, ya cuando estábamos cuidándolo mucho, me puse a cantarle otras canciones y le gustó. Eran temas en charango y voz que hacíamos con Juan Cruz, y de repente apareció ‘Sabana...’, una canción impresionante”.

Tal canción se originó en Venezuela cuando Jaime, harto de que sus amigos músicos se pelearan por Chávez sí o no, ideó la melodía como una forma de superación de las diferencias. “Él me contó que había tirones entre sus amigos y, más allá de la admiración de Jaime por la idea de Patria Grande, compuso el tema pensando en que la sabana, como alegoría del paisaje y la cultura, iba a permanecer por sobre las disputas políticas”, testimonia Cruz acerca del tema principal de la ofrenda. “No quiero dejar de mencionar que se van a proyectar imágenes de mi papá producidas por Aldana y que la banda base va a ser la misma que lo acompañaba a él: Fede Siciliano, Goyo Alvarez, Sergio Lobo y Hernán Pagola”, informa Torres chico, que además acaba de publicar un hermoso disco (Terruño), junto a Lucas, hijo de Tukuta Gordillo.

–Menos de seis meses pasaron de la partida de Jaime. ¿Cómo es la vida sin él?

Manuela Torres: –Si bien es un duelo que veníamos haciendo durante sus últimos días, cuesta. A veces me agarran unas tremendas ganas de preguntarle una opinión sobre lo que estamos haciendo e imagino las respuestas. Hasta me pasó un día que, mientras ordenaba discos suyos de no sé de qué artista, tuve el impulso de levantar el teléfono para preguntarle algo y dije “ay, qué tonta”.

J.C.T: –Sí, el golpe duro es cuando te encontrás con el “no hay más”, pero después el tiempo y lo cotidiano van haciendo lo suyo.

Tute Loiseau: –Es que tanto Jaime como mi viejo compartían el espíritu del encuentro, además de lo artístico. Y eso, pese a que ya no están, se sigue produciendo, porque los grandes artistas populares se quedan dando vueltas un rato más. Las músicas de Jaime y los dibujos de Caloi, quiero decir, quedan ahí, gravitando un rato largo. Es gente que despierta amor, mucho amor. Es tu papá, pero es de todos.

–Ya que mencionan la palabra encuentro, ¿cuál es el futuro del Tantanakuy, el encuentro en Humahuaca que a Jaime le costó tanto armar y, sobre todo, mantener?

J.C.T.: –El Tantanakuy es algo amplio en términos de concepto y encuentro musical. Queremos continuar con él por deseo de Jaime y de muchos amigos más que realmente creen que, a través de la cultura, se puede hacer un aporte a nuestro pueblo, a nuestra gente. Creemos que es un camino que está marcado. Estos son tiempos en los que se puso todo difícil, y donde más necesario es estar, poner lo que uno tiene y apostar a lo que nuestros viejos soñaron. Este es el momento, porque cuando se pone difícil para el pueblo, nosotros sentimos esa responsabilidad de transformar, de mejorar.

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