Con la ciudad a los pies

Pablo Mehanna
Trade Sky Bar queda en el Edificio Comega, Av. Corrientes 222.
Reservas a través de tradeskybar.com. Horario: lunes de 12 a 16;
martes a jueves, de 12 a 16 y de 18 a 2; viernes y sábados, de 18 a 2.

Ubicado en los últimos tres pisos del edificio Comega, en pleno Microcentro y con una de las mejores vistas de la ciudad, abrió Trade Sky Bar, una de las grandes novedades gastronómicas del año. El lugar reúne tres propuestas bajo un mismo concepto: comer y beber bien, en un ambiente de lujo. Cada piso tiene su identidad. En el 19 está el Bar & Restaurante, con una estética art decó que combina algo de la Nueva York de los años 30 con una mirada moderna y elegante. El salón tiene mesas pequeñas, lo suficientemente cómodas para disfrutar de la comida que propone el chef Dante Liporace, de platos bien combinados y sabrosos. Hay provoleta de crottin y parmesano con tomates cherry, albahaca y miel ($490); tartar de lomo con yema curada en soja, ciboulette y kétchup de jengibre ($460); cintas caseras de hongos con salsa de tomates italiana y stracciatella ($580) o milanesa de ojo de bife con ensalada de rúcula, cebolla encurtida, provolone y papines marinados en oliva y hierbas ($620), entre más opciones. Un piso más arriba, está Crudos Omakase, restaurante que solo abre de noche con una propuesta fija, a capricho del chef, de 15 platos, que llegan a la mesa en grupos de cinco, todo por $1800 más bebida. Incluye, por ejemplo, ostras con salsa ponzu y huevas de salmón; carpaccio de langostinos, parihuela cruda de mariscos, wagyu tataki con kiury, entre otros. El trayecto termina en el piso 21 con 360°, el bar al que solo le falta King Kong en la escena final de la película agarrado de la antena mientras los aviones le disparan. La carta de cócteles está elaborada por Lucas Dávalos, uno de los grandes bartenders del país, que se luce con recetas bien personales como el Dragon Fly, con cognac, lima, jengibre y sésamo.  

Trade Sky Bar es claramente una apuesta fuerte, un lugar que todo turista querrá ir pero que los locales no deberían perderse, yendo al menos una vez. Siendo una ciudad repleta de edificios, a Buenos Aires le faltaba un lugar que aproveche bien su altura: con Trade Sky Bar por fin lo tiene.


Experiencia gastronómica

Pablo Mehanna
Piso 9 queda en el Centro Cultural Kirchner, Sarmiento 151.
Reservas a través de cck.gob.ar.Horario de atención: martes a domingos,
de 17 a 18.30; 19.30 a 21 y 21.30 a 23. 

Lo primero que hay que saber es que Piso 9, ubicado en las alturas del CCK, no intenta ser un restaurante tradicional, sino una experiencia performática donde la comida es uno de los protagonistas. Así, como si fuese una función de teatro, cada 15 días cambia el cocinero invitado, que prepara un menú de cuatro pasos según la región del país de donde proviene, todo con la curaduría del reconocido chef Martín Molteni. Esta semana, por ejemplo, es el turno del cordobés Santiago Blondel, finalista del concurso de gastronomía Grand Prix Baron B, que interpreta la cocina pampeana con pejerrey marinado en suico, crema tostada de coliflor; sopa de topinambour americano, vizcacha y quinoa roja; polenta blanca de molino, oveja tierna y queso de cabra; y una crema helada de mistol, budín de algarroba y mandarinas. Todo viene acompañado de agua y bebida con alcohol (copa de vino, cóctel o cerveza artesanal), a $650, propina no incluida. 

Siguiendo el relato teatral, la entrada se debe comprar previamente a través del sitio del CCK, eligiendo entre dos turnos obligatoriamente puntuales, a las 19.30 y a las 21.30. Además de la cena, hay una opción de merienda a las 17, con quesos, fiambres, dulces artesanales regionales, tostón de masa madre grillado, especialidades dulces y frutos secos, además de mate cocido, tisana o café, todo a $300. 

Ubicado frente a la cúpula del CCK, las mesas están ubicadas a lo largo de grandes ventanales que permiten disfrutar de la vista porteña. De noche, se ven las luces de Puerto Madero y del centro porteño; de día la vista se extiende y llega fácilmente al río. Pronto prometen sumar charlas sobre gastronomía, clases abiertas y talleres vinculados a la cocina, así como una biblioteca donde documentarán menúes y recetas. 

Si la cocina es cultura, Piso 9 lo demuestra con una mirada que apuesta a recuperar y divulgar una gastronomía nacional, incluyendo a los cocineros, a los productores y a los eventuales espectadores devenidos comensales. 


Terraza al Riachuelo

Pablo Mehanna
Café Proa queda en Fundación Proa,
Av. Pedro de Mendoza 1929. Teléfono: 4104-1003.
Horario de atención: martes a domingo, de 11 a 19. 

Entre bodegones y parrillas, frente al Riachuelo, está Fundación Proa, el centro de arte contemporáneo que revitalizó la oferta cultural de La Boca. Y fiel al estilo de los museos de las grandes capitales del mundo, Proa supo aprovechar la terraza y la vista del barrio para abrir en su último piso un hermoso café y restaurante, que suma diversidad a la muchas veces monótona cocina de la zona. Abierto hasta las 19, desde allí se ve tanto Caminito como el puente Avellaneda, un espacio perfecto para disfrutar de una carta renovada que apuesta a productos de calidad. Hay café italiano Lavazza (desde $55) y alfajores de maicena con dulce de leche ($85); hay vinos por copa de la línea Álamos ($130) y Vendimiario ($70), perfectos para acompañar los sándwiches de panes caseros (desde $210). Una de las estrellas del menú es el fugazzetín, versión reversionada de la clásica fugazzeta, esa pizza de impronta 100% porteña que fue creada a principios de siglo XX por los inmigrantes italianos instalados en La Boca. 

Entre las novedades, a partir de este mes Proa propone un menú para el mediodía a un precio muy amigable para tiempos de crisis: por $300 (incluye copa de vino) se puede elegir entre dos carnes de pastura: un ojo de bife con papas y batatas rotas; y un osobuco en salsa de tomate, vino tinto y tomillo con polenta orgánica. Además, todos los días hay una pasta diferente ($230), un plato vegetariano ($230) y ensaladas como la Funghi & Brie de rúcula, tomates cherry, queso Brie y champignones y portobellos salteados con reducción de aceto ($265). También ofrecen un menú especialmente armado para niños a nada más que $100. 

Café Proa regala una postal que va cambiando de tonos a medida que transcurre el día. El lugar es moderno y cálido, punto de encuentro de los que recorren las callecitas coloridas de La Boca. Junto a una visita al museo, logra un programa completo, que permite sentirse un verdadero turista sin necesidad de salir de la ciudad.