Tras seis meses sin caldera, los empleados abandonaron el edificio al mediodía
El frío agudizó la crisis de la Biblioteca Nacional
La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca. La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca. La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca. La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca. La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca.
La ausencia de calefacción impide el normal desenvolvimiento de las actividades en la Biblioteca.  
Imagen: Biblioteca Nacional

El frío causó estragos en los últimos días dentro de la Biblioteca Nacional y amenaza con tensar las relaciones ya de por sí complejas entre los sindicatos y la dirección del organismo. Desde el mes pasado se redujo la carga horaria, de 8 a 6 horas, y este viernes los trabajadores dejaron sus puestos al mediodía, en protesta por las bajas temperaturas que padecen dentro del edificio.

Fuentes consultadas por este diario afirmaron que la caldera no funciona desde hace seis meses y Metrogas suspendió el suministro del servicio. “Afirman que no hay plata para la reparación”, dijeron a PáginaI12 las fuentes consultadas. Por tal razón, el edificio ubicado en Recoleta quedó sin calefacción.

La situación se sobrellevó hasta mayo, cuando comenzó a sentirse el rigor del frío, que han padecido por igual los empleados y los visitantes. A lo que se suma que hay baños clausurados.

En el Museo del Libro solo está habilitada una muestra sobre Sara Gallardo, en el primer piso. “Por falta de mantenimiento está inundado el subsuelo”, contaron los trabajadores de la Biblioteca. Hay baños clausurados y está inutilizado el auditorio David Viñas.

"La Biblioteca Nacional se hizo con tres calderas. Dos de ellas dejaron de funcionar en 2006 por negligencia de quienes estuvieron a cargo entonces. La que quedaba debió clausurarse al detectarse pérdidas de gas, cosa que se hizo de inmediato", dijo por su parte el secretario de Cultura Pablo Avelluto por Twitter. Los trabajadores refutaron ese argumento al decir que en verdad había dos calderas hasta que la gestión de Horacio González compró una tercera. Esa caldera fue la que dejó de funcionar, ya en tiempos de Manguel y Barber. 

Según fuentes gremiales, “todo esto pasa como consecuencia de los recortes presupuestarios” implementados por la gestión de Elsa Barber, quien heredó el cargo hace un año tras la renuncia Alberto Manguel, primer director bajo la administración de Mauricio Macri. Barber, por su parte, deslindó responsabilidades y afirmó al diario Clarín que la situación se debe a “la falta de mantenimiento de décadas”.

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